Me llamo Javier y tengo ahora cincuenta y siete a�os y una
hija de treinta y ocho a�os, que a la vez es mi dulce y encantadora amante y
madre de mis otros hijos. Me cas� de penalty siendo muy joven. Lo �nico bueno de
esa uni�n fue esta hija.
Mi esposa nos abandon� cuando la ni�a ten�a tres a�os y no
hemos vuelto a verla. La historia esta comenz� cuando Berta, mi hija, ten�a
quince a�os. Un d�a regres� a casa y me encontr� a la chavala "jugando"con
Alberto, el hijo de los vecinos. La cr�a ten�a la blusa suelta, la falda
levantada y las bragas bajadas mientras que el chico le com�a pr�cticamente las
hermosas tetas y le masajeaba el cl�toris, mientras ella lo masturbaba con la
mano. Me sorprend� con la escena y m�s me sorprend� que en vez de enfadarme me
excit�. El chico, azorado, se puso el pantal�n y se march�. Berta a su vez se
tap� r�pidamente y se qued� sentada en el sof�. Yo estaba totalmente empinado y
sab�a que mi hija se hab�a quedado frustrada de las ganas que ten�a pues cruzaba
y descruzaba las piernas continuamente.
Yo llevaba bastante tiempo en el dique seco, pues aunque
hab�a tenido relaciones discretas desde que mi esposa nos abandon� llevaba
bastante tiempo sin follar con alguna. Me acerqu� a ella y la abrac�.
--�Has follado alguna vez? �le pregunt�.
--S�lo con Alberto, pap�, y solamente me ha enculado.
--�Y te gusta?
La chavala, totalmente roja, musit� que s�, aunque le
gustar�a alguien m�s experto y m�s dulce para seguir teniendo relaciones.
--�Desde cu�ndo tonteais?
--Desde hace un par de meses m�s o menos.
--�Quieres que sea yo quien te desvirgue, mi amor?
--Pero eres mi pap�...
--S�, pero tengo mucha experiencia y soy muy dulce y ser� m�s
dulce contigo, mi ni�a, porque te adoro.
A la vez que le dec�a esas palabras, la abrac� m�s fuerte, y
puse una mano en su puchita que estaba calentita y muy h�meda, y la otra en su
ano, mientras que la besaba en la boca. Berta respondi� instintivamente
bes�ndome a su vez mientras que su mano se posaba sobre mi bulto.
--Pap�... tienes una polla mucho m�s grande que la de
Alberto. Me da un poco de miedo.
--Tranquila, cielo, pero, �quieres hacerlo conmigo? �le volv�
a preguntar.
--S�.
Nos desnudamos mutuamente, acarici�ndonos y bes�ndonos. Debo
decir que la chiquilla ten�a unas hermosas tetas para su edad, lo que me volv�a
loco.
--Quer�a encontrar un macho como t� para acostarme �me dijo
entre besos.
--Y yo, una nena bella como t� �le contest�.
--�Has hecho alguna vez el 69? �le pregunt�.
--No, aunque s� que he mamado alguna vez la polla de Alberto
y lo he visto hacer en el cinema.
Me puse sobre el sof� con la ni�a encima de m�. ��Dios!! Era
maravillosamente dulce. Ten�a un co�ito depiladito, rosado, suave, muy caliente
y muy mojado. Fui sorbiendo sus juguitos. A los pocos momentos ya ten�amos un
tremendo orgasmo.
Despu�s, la hice ponerse a cuatro patas y la penetr� por el
ano, mientras mis dedos masajeaban su cl�toris. Volv� a tener otro inmenso
orgasmo mientras Berta, ten�a varios seguidos entre gemidos y gritos de placer.
Hac�a muchos a�os que no ten�a un placer semejante en el
sexo. Me dijo que aunque mi pene era bastante mayor que el de Alberto, hab�a
sentido mayor placer aunque al principio tuviese un poco de miedo por el tama�o.
Despu�s de unos momentos de relajo, aunque sin dejar de
abrazarnos y sin dejar de besarnos, la coloqu� debajo de m�, le abr� las piernas
totalmente coloc�ndomelas sobre los hombros, le puse un almohad�n debajo de sus
caderas para que su vulva quedase m�s arriba y empec� a penetrarla. A pesar de
mi tama�o, no me cost� demasiado entrar ya que tanto su chocho y mi verga
estaban muy lubricados. Al llegar al himen, le dije que le iba a doler un poco y
que se relajara. Cog� impulso y entr� de un golpe hasta su interior. Grit� de
dolor y par� un poco para que su estrecha cueva se acostumbrara al garrote que
ten�a dentro. A los pocos minutos, empec� a moverme suavemente. Ella tambi�n
ayudaba con sus caderas y poco a poco fuimos encontrando un vaiv�n que fue
aumentando de velocidad.
--Aahhhhhggg, s�iiiiiiiiiiii, dame m�s pap�, dame tu leche,
mmmmmmmmm, m�s fuerte, m�telo hasta el fondo mi macho, m�aaaaasssssss...
--As�, cari�o, sigue as�, lo haces muy bien cielo,
s�iiiiiiiiii, dale tu rico co�o a pap�. �Dios!, Me vengo... �y descargu� todo mi
semen dentro de su vagina. Al sentir mi leche dentro de su cuerpo, volvi� a
tener otro inmenso orgasmo.
Al rato, fuimos a ba�arnos juntos. Nos enjabonamos
mutuamente, me sent� en la ba�era y Berta se sent� encima de mi m�stil y empez�
otro vaiv�n hasta que volvimos a corrernos.
Despu�s de cenar, seguimos hablando y pregunt� a Berta si le
gustar�a probar con dos hombres a la vez. Me dijo que s� y le dije que fuese a
hablar con Alberto. Se puso la bata, sali� a la escalera y llam� al vecino. Sus
padres no estaban por lo que se vino enseguida a nuestra casa. Seg�n entraron en
la casa, Berta se quit� la bata. Yo tambi�n estaba desnudo y entonces Berta
empez� a desnudar al vecino. Despu�s de bajarle el pantal�n y el calz�n, se puso
a mamarle. Alberto apretaba la cabeza de mi hija contra su sexo. As� estaban
cuando me sent� en el suelo detr�s de mi hija, y la penetr� de un empuj�n.
Alberto ya se ven�a y Berta sac�ndose el garrote de la boca, lo hizo sentarse en
el suelo, frente a ella y la penetr� por su vagina.
--Eres una folladora divina, tesoro �le dec�a Alberto.
Al rato, nos corrimos los tres a la vez. Mi hija se
estremec�a y gritaba de placer.
Despu�s de un rato, Alberto se march� y nosotros nos fuimos a
la cama. Desde esa noche la cama de pap� se convirti� tambi�n en la m�a.
Llev�bamos unos meses de relaciones cuando a m� me destinaron
a otra ciudad por cuestiones de trabajo. Se cerraba la planta de nuestra ciudad
y o aceptaba el traslado o me quedaba en el paro. Decidimos trasladarnos y a los
pocos d�as de estar en la nueva ciudad, Berta me dijo que estaba embarazada.
Nadie sab�a nuestra relaci�n pues no hab�amos dicho que �ramos padre e hija.
Todo el mundo nos consideraba pareja y por conveniencia no lo desmentimos.
A los nueve meses tuvimos a nuestro primer hijo, Eduardo. A
�ste le siguieron tres chicos m�s y luego otras dos chicas. Eduardo tiene ya
veintidos a�os y la peque�a Luisa, quince, la misma edad en la que empez� Berta.
Hace poco m�s de un mes, Berta y yo fuimos a ver una
pel�cula. Al volver a casa, o�mos gemidos y nos asomamos a la habitaci�n de
Luisa. All� nos encontramos a Eduardo y a Luisa. Eduardo la acababa de penetrar.
Se quedaron parados los dos. Lejos de enfadarnos, nos excitamos los dos. Berta y
yo nos desnudamos y la penetr� delante de los chicos dici�ndoles que pod�an
seguir. Que luego pod�amos cambiar de pareja. Berta y yo nos corrimos antes que
los j�venes. Sab�a que el chico es bisexual y me levant�, me puse detr�s de mi
hijo y le encul�. Entonces explotaron los chicos. Despu�s, me puse sobre mi
peque�a, y la penetr� por primera vez mientras que su hermano le empalmaba su
garrote a su madre.
Me gustar�a probar con Marta, mi otra hija. Pero hasta ahora
no ha dado se�ales de que lo haga con ninguno de sus hermanos.