POR AMOR TODO ES POSIBLE
El verdadero amor a veces nos hace tomar decisiones
trascendentales.
Desde hac�a alg�n tiempo la relaci�n entre Mart�n y yo no
funcionaba del todo bien. Sent�a que nos est�bamos alejando, que est�bamos
perdiendo el sabor de la sorpresa y lo inesperado, en definitiva de la magia y
el misterio. Eso me daba mucho pesar, �ramos pareja desde hace cinco a�os y yo
realmente lo amo con todo mi coraz�n y creo no estar equivocado si pienso que
soy correspondido. Mart�n tiene 25 a�os, yo, 31, mi nombre es Andr�s.
Tal vez por esa diferencia de edad es que soy algo inseguro
con el temor que Mart�n se vaya con otro m�s joven que yo. Por cuestiones de
car�cter siempre ha sido �l quien da las �rdenes, su personalidad es m�s fuerte
y autoritaria, pero eso me tiene sin cuidado, hace todo m�s f�cil para m�,
dedic�ndome s�lo a amarlo.
No puedo evitar darme cuenta que est� como ausente, lejano.
Ya no hacemos el amor con la frecuencia e intensidad de antes. El es abogado de
una importante firma y tiene un futuro promisorio. Yo, soy ingeniero comercial y
tampoco puedo quejarme. Cuando decidimos vivir juntos fue porque est�bamos
seguros de amarnos y ser capaces de soportar la maledicencia p�blica. Al
principio tuvimos que sufrir mucho por ello, pero poco a poco, nuestro c�rculo
nos fue aceptando como somos y no tenemos problemas de ning�n tipo en ese
aspecto. Toda esta situaci�n me ten�a terriblemente preocupado. Hac�a todo lo
posible por hacerlo feliz, lo regaloneaba, cuidaba, le hac�a regalitos, pero las
cosas continuaban sin una mejora sustancial. Cada vez m�s se distanciaban los
tiempos en que hac�amos el amor. Eso, principalmente me ten�a muy angustiado.
Era mi primera pareja, mi primer gran amor y esperaba tambi�n
que fuera el �nico. En alg�n momento llegu� a pensar que pod�a tener a alguien
m�s, pero pronto regres� a la cordura. Nos hab�amos prometido fair play. No
ten�amos m�s compromiso que aquel que nos quisi�ramos imponer. No pod�a
imaginarme haciendo el amor con otra persona que no fuera Mart�n, lo llevaba
tatuado en mi piel. Me daba toda la pasi�n que yo necesitaba y m�s. Supongo que
para �l era lo mismo.
Aqu� estoy ahora, en nuestro hogar esperando que llegue. He
dispuesto todo para que se sienta c�modo. Desde sus inicios nuestra relaci�n ha
sido as�. Debo reconocer que con su car�cter fuerte me domina pero entiendo que
en una pareja alguien debe llevar la voz cantante y �se es su rol. Recuerdo
cuando lo conoc�. Fue en una discoteca gay. Era un d�a s�bado. Yo acud� con la
expresa intenci�n de poder ligar a alg�n chico. Me daba envidia ver a las
parejas. Mujeres con mujeres bes�ndose apasionadamente, entreg�ndose el alma
mutuamente. Otras parejas de hombre bailando felices, en un rinc�n oscuro dos
chicos pegados a la pared bes�ndose como si el mundo se fuera a acabar. Ambos
eran muy guapos. El m�s alto le acariciaba golosamente el trasero mientras el
otro le acariciaba el sexo por sobre el pantal�n. Me acerco a la barra y pido un
Martini. All� me quedo un rato, mirando, observando. De pronto una mirada se
cruza con la m�a, fue tan s�o por una fracci�n de segundo.
Era un chico muy joven, tal vez un estudiante. Me mir�
fijamente y al parecer me observaba desde hace rato como despu�s me lo
confesar�a. Hab�a algo que me hac�a mirarlo y cada vez que lo hac�a pod�a
comprobar que tambi�n hac�a lo mismo. Me puse algo nervioso. La sangre se me
subi� a la cabeza. El chico era guapo no hab�a nada que hacer. Apur� mi Martini,
lo mir� como incit�ndolo a seguirme y me dirig� al ba�o. Este era un lugar muy
particular. Los ba�os no estaban separados por sexo. Eran los mismos para hombre
y mujeres. Dadas las costumbres de los habit�es era lo m�s pr�ctico.
Generalmente era all� donde se propiciaba el encuentro de las parejas. Tanto
hombres como mujeres se ve�an orinar si ning�n tipo de tapujos y alguno en
situaciones mucho m�s osadas. Nadie se asustaba o alarmaba. Quien ven�a a estos
lugares sab�a perfectamente con qu� se iba a encontrar. Me acerqu� a un
lavamanos para refrescarme un poco. A los pocos segundo, reflejao en el espejo
lo vi detr�s de m� sonriendo. El coraz�n me dio un brinco, se acerc� y tambi�n
se refresc�. Me mir� y dijo: -"Hace bastante calor. �No te parece?". � "S�" � le
dije. �"Bastante".- Qued� callado un momento y luego dijo: -"�Est�s solo?" �
Asent� con la cabeza. �"Yo tambi�n". � Me ofreci� la mano diciendo: -"Soy
Mart�n", Le contest�. �"Y yo Andr�s". Despu�s de estrecharnos las manos, salimos
del ba�o. Le convid� un trago. Era de charla amena y muy agradable. De pronto
comenz� a sonar una melod�a muy rom�ntica y sorpresivamente me dice: -"�Quieres
bailar?" � No pod�a negarme ya que lo deseaba.
Nos fuimos al medio de la pista, nos abrazamos y comenzamos a
movernos al comp�s de la m�sica. Sent�a que se iba apegando cada vez m�s a mi
cuerpo. Yo lo dejaba hacer, permitiendo todos y cada uno de sus avances. Ambos
est�bamos comenzando a emocionarnos. Nuestros rostros se pegaron para no
separarse m�s. Sent�a sus espaldas fuertes, musculosas. Su respiraci�n en mi
o�do me enloquec�a. Entonces me anim� y le dije: -"Podr�amos seguir el baile en
un lugar m�s tranquilo".- Me mir� y dijo. �"Estoy de acuerdo contigo. Pero...
�d�nde?". - "En mi departamento" � le respond�. �"Vivo solo y es bastante
central". �"Entonces no perdamos tiempo" � me dijo. Salimos r�pidamente. Nos
fuimos en mi carro y en menos de veinte minutos ya est�bamos en la intimidad de
mi hogar. Puse m�sica. Se acerc� y algo pas� que nos enloquecimos al mismo
tiempo. Nos bes�bamos como desesperados. Comenzamos a quitarnos la ropa hasta
quedar s�lo en boxer. Mart�n me llev� contra la pared, de frente a ella. Sent�
su sexo potente rozar en mi trasero. Comenz� a besar mi cuello por detr�s
mientras su mano tomaba mi sexo y comenzaba a masturbarme. �Qu� delicia, Dios
m�o! Yo hice mi brazo hacia atr�s y tom� su p�ja. No la ve�a, pero por el tacto
se notaba de muy buen tama�o. Nos fuimos a la cama y terminamos de desnudarnos.
Nos abrazamos, era maravilloso sentir nuestros cuerpos desnudos. Nois
acarici�bamos con verdadero deseo y segu�amos bes�ndonos sin parar.
Luego nos ubicamos para hacer un 69. �Fue inolvidable! Lo
hicimos tratando de demorarnos lo m�s posible. Estuvimos mam�ndonos casi una
hora, hasta que decidimos venirnos al mismo tiempo. Nos abrazamos tiernamente
despu�s de nuestros orgasmos muy juntos y jugando con nuestras lenguas. Despu�s
de un rato, Mart�n mir�ndome a los ojos me dijo: -"�Sabes? Me muero de ganas por
penetrarte". No pod�a haberme dicho algo m�s agradable. Con mi rodilla comenc� a
coquetear con su pija. Estaba dur�sima. Remed�ndolo le contest�: -"�Sabes? Me
muero de ganas porque me penetres". Nos re�mos. El me pregunt�: -"�Tienes alguna
pose favorita?" � "S�" � le contest�. �"�Se puede saber cu�l es?" �"Me encanta
con las piernas sobre el hombro de mi pareja" �Sonri�. �"Por lo visto te gustan
las penetraciones profunda..." �Le contrapregunt�: -"Y a ti...�cu�l te gusta?".
�Me encanta estar boca a bajo con la colita parada, para que la pareja me cubra
completo..." Dejamos de hablar. Me acomod�, ubic� mis piernas sobre sus hombros
y me prepar� para recibirlo. Su miembro era de buen tama�o, me agradaba. Su
glande era delgado y el cuerpo de su pene iba engros�ndose hacia atr�s, lo cual
facilitaba enormemente la penetraci�n. Me relaj� para recibirlo, sent� que
estaba entrando en m�. Cerr� mis ojos para concentrarme m�s en ese dulce
momento. Mi respiraci�n se entrecortaba y exhalaba suspiros de placer.
�"Siiiiiiiiiiii, as� mi amor. �Mmmmmmmmm! �Qu� rico que me lo metes, cielito!
Ayyyyyyyy, me matas de placer. Asi, as�, asiiiiiiiiiiiiiii." Maret�n se mov�a
como un verdadero dios. Ten�a un movimiento de cintura y caderas que era coma
para enloquecer. Mientras me cog�a yo me masturbaba.
Cuando sent� que se ven�a, lo hice junto con �l y nuestros
gritos de placer se unieron en un solo clamor. Fue una enculada de miedo. Nos
mir�bamos satisfechos con la respiraci�n a�n entrecortada. Nos quedamos
dormidos, pero en la ma�ana al despertar fue mi turno y prob� su exquisita cola
de la manera como a �l le gustaba. Despu�s nos fuimos a la ducha juntos y
jugamos como dos adolescentes. Mart�n deb�a irse, pero antes intercambiamos
tel�fonos. Durante seis meses nos ve�amos casi todos los fines de semana, hasta
que el termin� sus estudios de abogac�a. Esos encuentros casi furtivos los
aprovech�bamos al m�ximo. Cuando se gradu� le regal� un l�piz car�simo con su
nombre grabado y le prepar� una exquisita cena. Despu�s de la cena a la luz de
las velas me cont� la buena noticia: ten�a una oferta de trabajo muy ventajosa
que le permitir�a independizarse econ�micamente y no ser una carga para nadie.
Me propuso que nos formaliz�ramos y nos hici�ramos una pareja estable, mientras
me tomaba la mano fuertemente, ansioso por saber mi respuesta. Y esa fue la
manera de c�mo unimos nuestras vidas. Hemos pasado juntos momentos maravillosos
y de verdadera felicidad. Pero como les dec�a anteriormente, no s� lo que est�
sucediendo ahora.. Cuando le toco el tema lo rechaza y dice que todo est� bien,
pero s� que no es as�. Yo lo amo y lo deseo con toda mi alma.
Un d�a me encontr� con un amigo que tambi�n es gay y tiene su
pareja estable. Nos fuimos a tomar un trago y conversar un poco sobre nuestras
cosas. Le cont� mi problema. Me confidenci� que hace algunos a�os atr�s le hab�a
sucedido algo similar con su pareja, y que por suerte pudo solucinarlo. Curioso
le ped� que me contara su experiencia. �"Pues, sencillamente le agregu� un poco
de pimienta a nuestra relaci�n" � me dijo sonriendo. �"Como estaba tan
indiferente en la cama ten�a que idear alguna forma para encenderle la mecha de
la pasi�n". �"Pero... pero... �qu� hiciste?" � le pregunt� curioso. El sigui�:
-"Fui a una tienda de lencer�a, me compr� una tanga preciosa, un liguero y un
par de medias negras de seda. En la noche cuando mi troglodita se acost�, me fui
al ba�o, me puse mis cositas y una bata encima. El estaba leyendo. Me fui a su
lado y de golpe abr� la bata. �Lo hubieras visto! �Casi se le caen los ojos! De
m�s est� decirte el resultado, pr�cticamente no me cogi�, sino que me viol�. As�
que de ah� en adelante lo mantenemos como algo de nuestra intimidad.
De vez en cuando lo sorprendo con algunos modelitos nuevos o
�l mismo se encarga de comprarlos cuando ve algo que le gusta". Yo estaba algo
confundido con esa soluci�n. �"S�, entiendo" � le dije. �"Pero... �ponerme ropa
de mujer!" -"V�ctor" � le dije: "asumo que soy gay, pero... lo que me
propones... no s�! � El sonri� y me contest�: -"�Acaso eso puede agravar nuestra
condici�n?" y sigui�: -"Dime una cosa, Andr�s. En la relaci�n qui�n es el m�s
dominante?" � le contest� de inmediato: -"�Mart�n! � "�Ves?- me dijo. �"Sucede
lo mismo que en mi caso. Nosostros somos de un car�cter m�s "pasivo", por
decirlo de alguna manera. O sea que tenemos un rol m�s femenino. Por todo lo que
me cuentas, te comportas como una mujer frente a tu problema. Si t� lo amas y
quieres realmente que las cosas mejoren tienes que jug�rtela. No olvides que
dentro de la intimidad de las parejas todo es v�lido" � Qued� pensando un largo
rato. �"Quiz�s tengas raz�n" � le dije. �"Lo pensar�". Segumos por un rato
hablando de otras cosas y luego nos despedimos. Las palabras de V�ctor me daban
vuelta en la cabeza. �"�Y si no era del gusto de Mart�n?" Iba a hacer el
soberano rid�culo. Dej� pasar una semana. Mi temor de perder a Mart�n se hac�a
cada vez m�s fuerte. Decid� seguir el consejo. Aparentemente no ten�a nada que
perder y mucho que ganar. Una tarde que sal� temprano del trabajo me fui a un
sal� de est�tica gay. No soy muy velludo y mi cuerpo no es muy masculino, as�
que eso seguramente ayudar�a a mis intenciones. El cumplea�os de Mart�n era la
pr�xima semana. Ese ser�a el d�a escogido. En la est�tica me hicieron un
tratamiento depilatorio, mi piel qued� muy suave y tersa, casi tanto con la de
una mujer. Compr� varias cremas que me las aplicaba a escondidas de Mart�n. Me
asegur� que para ese d�a llegara temprano. Yo hab�a decidido no ir a trabajar a
fin de tener tiempo para disponer todo.
Deb�a escoger mi atuendo. En una tienda especializada compr�
un juego de ropa interior que encontr� muy seductor. Una camisetita trasparente
que se ataba s�lo con tiritas y que me llegaba a media cintura. Ven�a con una
tanguita muy breve de encajes y atr�s era s�lo un hllito. Muy delicado todo. Un
liguero haciendo juego y un par de medias negras de seda con unas sensuales
figuras de seda a los lados. Y por supuesto mi �ltima adquisici�n, una peluca
platinada con una coqueta chasquilla. Llam� a V�ctor para que me ayudara en la
parte del maquillaje. Me dio una lista de cosas para comprar. Por supuesto que
�l ya era un experto en este tipo de cosas. Tambi�n me sugiri� u�as postizas, ya
que as� era m�s f�cil para volver a ser hombre, no quedaba ning�n tipo de
rastros. Mart�n me hab�a prometido llegar a las seis, as� que V�ctor o har�a a
las tres para poder hacer las cosas con calma.
El d�a tan esperado lleg�. Apenas despert� me levant� y
prepar� un desayuno especial que se lo llev� a la cama. Lo salud� y abrac� con
un largo beso que Mart�n correspondi�. Le entregu� su regalo. Era un adorno muy
hermoso y delicado para su escritorio, pero me asegur� de decirle que su
verdadero regalo lo tendr�a en la noche. Sonri�, juguete� un poco conmigo para
que le adelantara la sorpresa pero fue en vano. No me pudo sacar informaci�n. Se
duch�, se visti� y se fue al trabajo.
Nos despedimos con un tierno besito. Apenas se fue comenc�
con los preparativos. Encargu� una torta peque�a y una cena exquisita. Nada
pod�a faltar. Me asegur� que todas las compras llegaran durante la ma�ana antes
de convertirme en "Andrea". V�ctor lleg� a la hora indicada. Yo estaba solo con
una bata y una zunga peque�ita. V�ctor quiso verme de cuerpo entero y, al verme,
aplaudi� encantado. �"Te convertir� en una chica de lo m�s encantadora."- me
dijo. �"Est�s maravillosa". Esa fue la primera vez que se dirig�an a m� en
femenino. Me resulta muy dif�cil explicar lo que sent� en ese momento. Como una
conmoci�n, que algo se despertaba dentro de m�. Le mostr� mi atuendo. Dijo que
estaba maravilloso, de muy buen gusto. Me aplic� primero una m�scara para
exfoliar mi piel, luego una base. Todo con mucho cuidado. All� me cont� que
cuando vio el resultado que hab�a tenido con su pareja, realiz� algunos cursos
de cosmetolog�a a fin de ser cada vez m�s excitante y mantenerlo con el inter�s
vivo. Me alegr� sinceramente de tener a V�ctor como amigo �o amiga?. Estuvo casi
las tres horas con mi sesi�n de maquillaje. No me permit�a verme al espejo hasta
que terminara. A juzgar por sus comentarios las cosas parec�an que marchaban
bien.
En un momento me hizo un comentario que me dej� pensando en
todo el horizonte que se me ofrec�a ante mi vista. �"Tal vez podamos salir alg�n
d�a juntas vestidas de chicas." Una vez que termin� me dijo: -"Bueno, mi amor,
si con esto Mart�n no se despierta, es que ya no tiene remedio." Me pidi� que me
colocara la ropa, me dio algunos consejos y me llev� ante el espejo con los ojos
cerrados. Cuando me pidi� que los abriera, casi me desmayo. Esa chica hermosa y
sensual que reflejaba el espejo no pod�a ser yo. Definitivamente no. Me emocion�
casi hasta el borde de las l�grimas. Fue entonces que V�ctor me dijo: -"Andrea,
no te atrevas a arruinar todo mi trabajo". Me qued� arrobado, perd�n arrobada
mir�ndome en el espejo. D�ndome vueltas e inventando mil poses. No pod�a ser
mejor el resultado. Era algo asombroso. Le agradec� con todo mi coraz�n. Ya casi
eran las seis as� que V�ctor cogi� sus cosas y se march�. Ya estaba sola,
esperando a mi hombre. El caminar y sentir el roce y suavidad de la ropa
femenina me provocaba una sensualidad infinita. Sentir los tirantes de mi tanga
metidos entre mis gl�teos, mis piernas roz�ndose con las medias, �Un verdadero
delirio! Nunca imagin� que fuera tan exquisito. Mir� la hora, Mart�n llegar�a en
cualquier momento.
Cuando sent� el ruido de la cerradura, corr� a esconderme al
dormitorio. Dej� una m�sica suave y cadenciosa. Todo a oscuras cosa que cuando
encendiera la luz viera la mesa dispuesta. Sent� que entraba y cerraba la
puerta. �Mi coraz�n palpitaba a mil! �C�mo reaccionar�a? Mir� un poco
entreabriendo la puerta del dormitorio. Encendi� la luz y vio la mesa. �"�Vaya!"
� dijo. �"As� da gusto llegar al hogar". Comenz� a llamarme. Le dije que por
favor apagara la luz y se sentra para darle su sorpresa. Dijo: -"�Es que todav�a
hay m�s?" Su vos se notaba muy alegre. �"As� es" � le respond�. �"S�lo espero
que te guste". �"Mmmmm" � dijo. �"No lo dudo mi amor, no lo dudo".
Cuando hizo todo lo que le ped�, sal�. Era invierno, a esa
hora ya todo estaba totalmente oscuro por tanto no pod�a verme. Estaba sentado
en la cabecera de la mesa. Me instal� al lado del interruptor en una pose lo m�s
sensual posible. �"�Est�s listo?" � le pregunt�. Cuando me dijo que s�, encend�
la luz. Nunca olvidar� su rostro. �Qued� muerto! �"�Andr�s, �realmente eres t�?"
� dijo casi sin aliento. �"Hoy no est� Andr�s" � le contest�. �"�Soy Andrea!".
�"Te... te... te vez divina... �una verdadera hembra! Yo me acercaba lentamente
hacia �l. �"�Te gusta la sorpresa?" � se puso de pie. �"Jam�s me hubiese
imaginado algo as�.
De verdad est�s preciosa. Pero... por qu� lo hiciste..." Lo
mir� intensamente a los ojos, que sent�a que me brillaban como nunca por la
emoci�n que sent�a en ese momento. �"Lo hice porque te amo m�s que a nada en la
vida. Lo hice por la felicidad que me has dado durante todo este tiempo, lo hice
porque quiero verte feliz y no quiero perderte nunca." �l sonri� y me dijo: -"Es
el mejor regalo de cumplea�os que pod�as hacerme". Me atrajo hacia �l y me dio
un beso profundo en el que lleg� a sorberme el alma, un beso como hac�a tiempo
no me daba. Mi mano se desliz� hacia su sexo y pude comprobar �l �xito de la
receta de mi querido amigo. Intent� seguir en sus avances, pero se lo imped�
sutilmente. En realidad me mor�a de ganas, pero deseaba demorarlo parq que me
deseara con m�s ganas a�n. �"Todav�a no mi amor. Primero debemos festejar. Deja
que te atienda. Ser� tu geisha." �"Parece que eso me gustar� much�simo" � me
respondi�. Le quit� la chaqueta y lo hice sentar en un sill�n. Fui a buscar un
aceite perfumado, le quit� los zapatos y le masaj�e los pies. Pero antes le
prepar� un trago. Se notaba que le agradaba y que se estaba relajando. Despu�s
le bes� los pies de forma seductora, succion�ndole suavemente el dedo gordo.
�"Eres incre�ble, mi amor" � me dec�a. �"Tenemos que hacer esto m�s seguido".
Cuando termin� le coloqu� sus pantuflas, lo tom� de la mano y lo llev� a la
mesa. Le serv� una copa de champagne y despu�s fui a la cocina para sacar los
platos del microondas. Le serv� y cenamos a la luz de las velas. Mart�n no me
quitaba los ojos de encima y yo le coqueteaba de manera casi descarada. Sent�a
que cada minuto que pasaba me posesionaba m�s de mi rol femenino.
Hab�a algo innato en m� que comenzaba a descubrir. Me
imaginaba vestida de una y otra manera. Algo me dec�a que cuando anduviera por
el centro comercial las tiendas de ropa femenina iban a acaparar toda mi
atenci�n. Cuando terminamos de cenar, retir� los platos y encend� las velitas de
la torta. S�lo eran tres. Una por el pasado, otra por el presente y otra por el
futuro. Mart�n las apag� de una sola vez y all� d�ndole un beso en los labios,
le entregu� otro presente. �"Es para ti, mi amor. S� que te quedar� divino".
Curioso lo abri�. Era una zunga de cuero, color negro, muy fina y sexy,
peque��sima. La encontr� fabulosa. �"Quiero que te la pongas esta noche" � le
dije. Asinti� y luego me dijo: -"Bueno, pero creo que no me durar� mucho
puesta". Le serv� un trozo de torta con una taza de caf�. Para terminar un poco
de cognac, de una manera muy especial. Se lo di de mi boca. Le agrad� mucho la
forma, as� que se lo bebi� toda de esa forma mientras acariciaba golosamente mis
muslos. No tengo que decirles lo feliz que me sent�a. Al parecer hab�a
recuperado a mi hombre.
Cualquier cosa que hiciera, si serv�a para lograrlo, lo daba
por bien hecho. Luego que reposamos un poco, bes�ndonos y acarici�ndonos, le
dije que lo esperaba en la cama. Pero que antes deb�a colocarse la tanga de
cuero. Se fue para el ba�o y yo al dormitorio. All� me recost� de forma
insinuante. A los pocos momentos apareci� �l. -�"�Wauuuuuuuuuuuuu!" � grit�.
�"�Te ves irresistible, mi amor!" �Se trep� a a la cama, mejor dicho sobre m�.
Lo desconoc�a con tanta impetuosidad. No me dejaba ni respirar. Me besaba por
todas partes. �"�Est�s exquisita! �Est�s exquisita! � me dec�a sin cesar. Yo
entre mis suspiros y jadeos s�lo atinaba a decirle: -"�T�mame, mi amor! �T�mame!
Quiero que me goces como nunca". �Mi mano se dirigi� a su sexo y se lo saqu� por
arriba de su tanga. Lo bes� desenfrenadamente. No me permiti� hacerlo por mucho
tiempo. Violentamente me dio vuelta dej�ndome boca abajo, hizo a un lado mi
tanga y me lo meti� de una sola vez. El grito fue desgarrador, pero igual me
hizo sentir que me llevaba al cielo. Lo m�s importante era la fuerza y pasi�n
con que me deseaba.
Comenz� a darme con una furia desconocida. Pude sentir su
chorro caliente en mi interior y tambi�n me vine. Nos abrazamos tiernamente, era
bonito el amor despu�s del amor. Me ten�a abrazada como si fuera una nena y eso
me gustaba. Me hac�a cari�o. �"Estuviste delicisa" � me dijo. �"Me encantas
as�". Acariciando sus manos le dije: -"Entonces, siempre estar� as� para ti. Y
as� fue desapareciendo paulatinamente para ir dando paso a Andrea. El mismo
Mart�n se preocupaba de comprarme ropa femenina o me suger�a fantas�a que yo muy
obediente se las convert�a en realidad. Pasado un poco m�s de tiempo me hizo la
propuesta para que asumiera definitivamente mi rol femenino. Me convirtiera en
mujer. Que me hiciera un implante. Me cost� bastante decidirme ya que era algo
bastante m�s radical. Pero consciente que eso lo har�a m�s feliz, acept�.
Renunci� a mi trabajo. Me puse en manos de un especialista y ya se puede decir
ue soy toda una nena. Eso s�, no quiso que me extirpara el miembro. �"Me gusta
demasiado" � me dijo. Secretamente se lo agradec� mucho. Ahora todo marcha mucho
mejor de lo que pod�a esperar y estoy convertida en su se�ora. Vivo s�lo para �l
y eso nos hace inmensamente felices.