Hola,
Este es mi primer relato as� que supongo que toca una breve
descripci�n, �no?.
Mi nombre es Alex y vivo en Barcelona. Tengo 30 a�os y soy
moreno, de complexi�n fuerte y con ojos oscuros. Supongo que no soy nada del
otro mundo, pero tampoco he tenido muchos problemas para ligar.
Supongo que se debe a que soy muy extrovertido y simp�tico (o
eso dicen) y que �seg�n cuentan muchas amigas- tengo una mirada muy penetrante y
provocadora.
Sea por lo que sea aqu� va mi primer relato, que como no
podr�a ser de otra manera va sobre mi primera vez.
Los siguientes relatos no guardaran una progresi�n
cronol�gica pero no creo que a nadie le importe.
Cuando ten�a 17 a�os sal�a con una chica, Angie, con la que
apenas consegu� alg�n que otro achuch�n y durante m�s de siete meses apenas la
vi desnuda una vez. No era ninguna mojigata, no pretend�a guardar su virginidad
hasta el matrimonio pero "todav�a no se sent�a preparada".
El hecho es que durante unos meses dejamos correr nuestra
relaci�n y fue entonces cuando tuve mi primera experiencia "con sustancia".
En aquel entonces yo participaba en una asociaci�n juvenil de
la ciudad, lugar donde me refugi� durante estos meses de separaci�n (soy muy
enamoradizo y los palos sentimentales me afectan mucho).
Durante el verano el Ayuntamiento organiz� unos conciertos y
para ahorrarse contratar a tanta gente como hac�a falta para tal evento ofreci�
a las entidades que "fuesen part�cipes" de la organizaci�n... de forma
voluntaria, claro. As� es que nosotros participamos montando todo lo accesorio
del concierto, turnos de barra en el bar, etc.
Durante los tres d�as que dur� conoc� a mucha gente de la
asociaci�n que hab�a venido des de fuera de Barcelona, como yo mismo por
entonces, y que nos quedamos a dormir en la sede, que estaba en el centro.
Al segundo d�a conoc� a Elisa, una chica de una ciudad
pr�xima a all� y que se quedar�a a dormir con nosotros. Era una chica rubia, muy
rubia, a quien apenas pod�as verle las cejas de lo claras que eran. Bajita y
delgada pero con un culito resping�n y unos pechos peque�os acabados en
interminables pezones, que taladraban la camiseta sin mangas que llevaba.
Lo que m�s me llam� la atenci�n de Elisa fue el desparpajo
con el que trataba a todo el mundo, su simpat�a y ganas de hablar todo el rato.
La primera noche ya nos quedamos todos un poco alucinando: �ramos casi todo tios
y en la sede, a la hora de dormir, no dud� en quitarse la camiseta y el sost�n
delante nuestro para ponerse el pijama. Y a ver, a los 17 a�os ya no eres un
crio pero tampoco es algo que veas todos los d�as y con tanta naturalidad.
La segunda noche no paramos de hablar durante el concierto,
mientras curr�bamos por nada, despu�s tomando unas cervezas (que eso s�, eran
gratis) y ya en el local fumando unos porros entre los dos.
Supongo que fueron los porros, a los que no estaba yo muy
acostumbrado, lo que hizo que esa noche no pasase nada, ya que me ca� redondo en
el saco de dormir.
Pero la tercera noche era la �ltima y yo sab�a que era la
�ltima oportunidad que iba a tener de estar con Elisa. Durante el concierto debo
admitir que intent� emborracharla, aunque luego supe que era absurdo, ya que
ella aguantaba lo que le echasen y porque supongo que ya ten�a muy claro que yo
no me iba a escapar.
Al llegar al local para dormir solo quedamos dos chicos, ella
y yo, ya que el resto ya se hab�a ido a casa. Los otros dos estaban borrachos
como cubas y cayeron enseguida. Elisa y yo nos fuimos para un despacho que
hab�a, separamos las mesas, estiramos las esterillas y los sacos y nos sentamos
a charlar y beber.
La verdad es que hace tanto tiempo de esto que ya ni me
acuerdo de c�mo fue la conversaci�n. Lo que recuerdo es que me tir� encima de
ella y que mientras me iba acercando e iba cerrando los ojos pude vislumbrar una
sonrisa triunfadora en su rostro. Me hab�a conquistado ella!
Elisa llevaba una camiseta larga y debajo solo unas braguitas
negras, que contrastaban mucho con su piel, absolutamente blanca. No tard� en
quitarle tanto una cosa como otra y entonces me dediqu� a recorrer su cuerpo
desde su boca hasta sus rodillas. Por primera vez en mi vida pude meter mi
cabeza entre las piernas de una mujer y lo recuerdo como algo muy excitante.
Bueno, la verdad es que excitante no es la palabra exacta... no llevaba ni un
minuto saboreando su cl�toris y metiendo un dedo en su co�ito empapado que sin
roce alguno...me corr�!
Me qued� un poco parado porque no ten�a yo muy claro que
pudiese hacer mucho despu�s de aquello, pero la excitaci�n era tal que segu�
lamiendo y en pocos minutos volv� a estar mas trempado que en toda mi vida.
Unos minutos mas tarde Elisa se corri� compulsivamente. Sus
caderas, sujetadas por mis manos, se estremecieron durante largo rato y estuvo
arqueando la espalda y dej�ndose caer varias veces.
Yo pens� que servidos los dos, la noche se pod�a dar por
terminada, pero Elisa sac� un cond�n de no s� de donde y me empuj� contra la
mesa del despacho.
"Ya toca que vayas haciendo algo, no crees?" me dijo con
sonrisa p�cara.
No te jode! Pero si hasta ahora todo lo hab�a hecho yo!
Cuando acab� de pon�rmelo volvi� a estirarse hacia atr�s. Lo hico tan lentamente
y de forma sensual que pens� que me mor�a. Estaba claro que con 16 a�os no era
la primera vez que lo hac�a y la verdad es que me sent� superado.
Me puse encima de ella y como si lo hubiese hecho toda la
vida se la met� casi de golpe. Ella estaba muy mojada y ya os digo que era
virgen pero aun as� abri� sus grandes ojos azules hasta dejarlos en blanco. Como
est�bamos cerca de los otros dos tuve que taparle la boca para que no viniesen a
buscarnos. La experiencia con mas de dos ya la probar�amos mas adelante. Ahora
era solo para m�.
As� que segu� bombeando muy lentamente. Elisa me ped�a que
acelerase el ritmo pero en aquel momento me apetec�a mucho hacerla sufrir. Le
sonre�a y le dec�a que no con la cabeza, mientras ella re�a con la respiraci�n
agitada.
Cuando v� que estaba a punto aceler� el ritmo y acab� entre
gemidos apagados por mi lengua en su boca.
"T� no acabas o qu�?"
"Yo no tengo prisa. Y t�?"
"No, pero no s� si voy a aguantar mucho m�s. T� no acabas
nunca?"
Entonces le confes� que ya hab�a acabado solo de chup�rselo y
creo que lo que oy� le gust� porque puso una sonrisa que no le cab�a en la cara.
"Pues eso se merece un regalo"
Se puso encima m�o, baj� hasta mi polla, que a esas alturas
ya estba como una piedra, y con la boca me arranc� el cond�n, para escupirlo a
un lado.
Inmediatamente se gir�, d�ndome la espalda, se sento sobre mi
polla y se dedic� un buen rato a frotar toda su entrepierna contra ella. Los
jugos que todav�a salian de su vagina humedecieron la entrada de su culito y
antes de que pudiese darme cuenta, en un solo movimiento levant� sus caderas
para dejar que mi polla se levantase y se la meti� de golpe en el culo.
Yo estuve punto de correrme en ese momento. En solo una hora
hab�a pasado de apenas haver tocadao una teta en toda mi vida a tener a una
hermosura cabalgando encima m�o y meti�ndosela por el culo.
Al cabo de pocos minutos le avis� que estaba a punto y ella
se sali�. Se levant� y recost� su cuerpo sobre la mesa del despacho.
"Vienes o tengo que hacerlo todo yo?"
Aquella bromita ya me estaba tocando los cojones, as� que
levant� y conforme llegaba a ella se la volv� a introducir por el culo, con una
violencia que incluso me asust�. Pero de su boca no sal�an quejidos precisamente
as� que me desmadr� y empec� a moverme con todas mis fuerzas. La cog� por las
caderas, por los hombros, por sus puntiagudos pechos y al final incluso por el
pelo.
Acab� en un tremendo orgasmo y le llen� el culo de mi semen,
el cual se escurri� por sus piernas mientras ella, todav�a en la misma posici�n,
se acababa de masturbar mir�ndome mientras me recuperaba de aquello.
Pasamos el resto de la noche hablando y d�ndonos besos por
todas partes.
Por la ma�ana nos despedimos en la estaci�n, y pese a que nos
volvimos a ver otras veces yo ya estaba de nuevo con Angie.