Por entonces trabajaba en un supermercado, una gran cadena.
Mi labor consist�a en reponer los art�culos que se iban agotando. Ya sab�is. Un
trabajo de los de agencia de trabajo temporal. Bata azul incluida. Ni quinientas
la hora. A la vez buscaba algo m�s acorde con mi titulaci�n, pero sin mucho
�xito (ni ganas).
Estaba pasando por un per�odo algo bajo de mi vida. Me
acababa de dejar mi novia, y me estaba costando superar los casi 8 a�os de
relaci�n. Hab�a estado con ella los a�os de mi adolescencia y la ruptura me dej�
algo marcado. Nos iniciamos en el sexo juntos y fuimos descubriendo poco a poco
todo lo que su timidez nos dejaba. Porque era una estrecha. Le cost� Dios y
ayuda chuparme la polla y no digamos dejarme follarla. Empezamos como todos los
jovencitos haciendo manitas en el parque y meti�ndonos mano en el cine. Os
acordar�is: haciendo contorsionismo con el brazo para ir roz�ndole un pez�n y
conseguir poco m�s que una vergonzosa mancha en el pantal�n. Lo vais pillando.
Pasamos a buscar sitios m�s oscuros donde yo peleaba denodadamente contra ella y
sus terriblemente apretados sujetadores. Mordiscos, alg�n chup�n. Poco
cachondeo. Cuando mis padres se iban de la ciudad (las pocas veces que esto
suced�a) hac�a aut�nticos malabarismos para convencerla de que viniera a mi
casa: una pel�cula, sube mientras me cambio... �no querr�s ir al ba�o? No hay
nadie... No hab�a manera. Y no digamos de ir a su casa...
Por fin ella, supongo que influenciada por alguna amiga
marrana empez� a preocuparse algo m�s por el tema. Pero la cosa no pasaba de
pobres intentos, arrepentimientos a �ltima hora (con el correspondiente
calent�n), lloriqueos, etc... Poco a poco hicimos progresos y descubri� que le
gustaba mucho que le comiera el co�o. Normal. Les gusta a todas. Os gusta. Y a
m� me iba contentando. Descubr� mi �nica arma, adem�s. Yo exig�a compensaci�n
por com�rselo, claro. Aunque me encantara. Me la chupaba con asco al principio,
pero con el paso del tiempo fue convirti�ndose en una excelente mamadora de
pollas. Yo creo que le acab� gustando y todo. Seguro que sorprendi� a su
siguiente novio con esta habilidad adquirida conmigo. Hac�a mucho ruido cuando
me la chupaba y me excitaba mogoll�n, aunque fuera incapaz de tragarse poco m�s
que el capullo. Fue mejorando y se lleg� a comer mi rabo enterito en un par de
ocasiones. Me la foll� con muchas dificultades en la cama de matrimonio de mis
padres aprovechando un puente de primero de Mayo. Yo tambi�n era virgen. Un
completo in�til, vamos.
Y a mis 24 a�os reci�n cumpliditos me dej�. Yo llevaba un
tiempo pensando en si estar�a "perdiendo mi juventud" o alguna tonter�a por el
estilo. Y me dej� ella. No te jode. Ellas piensan estas cosas con m�s seriedad
que nosotros. Seguro. Nosotros no tenemos cojones para pegar esas pu�aladas. A
ellas les sobran. Y a la m�a vaya si le sobraron. A las dos semanas ten�a otro
novio. Y lo mejor es que durar�an varios a�os. "A�n soy muy joven", "Enti�ndelo,
quiero vivir estos a�os", "Quiz� m�s adelante"... No te jode. Y dur� "libre" dos
cochinas semanas.
Yo estaba muy desenga�ado y pasaba completamente de buscarme
otro curro. Iba mis 8 horitas. Sal�a los fines de semana con los colegas. Beb�a
todo lo que pod�a. Casi con ansiedad. Y me lo pasaba de puta madre. Adem�s,
estaba convencido de que a mi edad ya todo ser�a follar. �24 a�os? Liarse con
alguna una noche equival�a a echar un polvo, �no? Si no follaba ser�a por mis
borracheras de esc�ndalo... Pues noooo... Empec� a darme cuenta de que por aqu�
se folla bastante poco. Mis amigos que se piraron de Erasmus follaron all� mucho
y ven�an crecidos. Y follaban. Pero yo no.
En fin, que andaba por los bares comi�ndome con los ojos
yogurines de 18 � 20 a�itos que no me hac�an el menor caso. O que si me lo
hac�an, yo creo que necesitaban juramento por escrito y acta notarial de
matrimonio, BMW e hipoteca para follar. Pero yo iba a triunfar. Cualquier d�a.
Con la rubia. Con la morena. Con la de las tetas. Con cualquiera. Y me
dispersaba. Claro, y as� no me com�a un col�n.
En el trabajo conoc� a Ana. Era cajera y estaba all� desde
los 19. Entonces ten�a 23. Te��a de rubia. Con enormes ra�ces y cejas negras.
Mascaba chicle constantemente. Vamos, una cajera, pero de las malas. Adem�s algo
gordita. Tantas horas sentada. Pero me daba un morbo acojonante. Me la tiraba
constantemente en mis pajas rayando la obsesi�n. Me la hab�a comido una vez, un
s�bado. En un bareto de mierda al que ella sol�a ir. Result� ser bastante menos
guarra de lo que yo pensaba. Me la chup� en el interior de un portal y trag�
toda mi leche con una sonrisa de puta viciosa que me hizo temblar. Yo pensaba
que era todav�a m�s guarra, claro. Y me la quise tirar all� mismo. Pero me dijo
que otro d�a. Volvi� con sus amigas y a�n la vi li�ndose con un t�o aquel mismo
d�a. Muy bueno.
Tambi�n estaba Asun. Asun ten�a 21 a�os y era feucha. Fea,
m�s bien. Adem�s era plana y ol�a terriblemente mal. Pero detr�s de esas gafas
gigantescas que llevaba lograba desconcertarme. Y era una t�a. Con eso val�a. Me
hac�a ir al almac�n y se liaba conmigo. Me devoraba ansiosamente y me dejaba
meterle mano por donde quisiera. Eso s�, sin desabrochar ni un miserable bot�n.
Las dem�s cajeras eran se�oras m�s mayores a las que yo no
ve�a el menor encanto. Algunas casadas. Otras demasiado feas como para eso. La
mayor�a con ni�os. Las casadas y las solteras.
Un d�a andaba tratando de arrancarle violentamente la puta
bata azul a Asun en el condenado almac�n. Hac�amos algo de ruido. Ella re�a como
siempre. Yo forcejeaba la mar de jodido, tambi�n como siempre. Ten�a la polla
fuera, en un est�pido intento de que ella me la chupara, me pajeara, la rozara o
siquiera la mirara. Entonces escuch� por encima de la musiquilla del super un
ruido como de sorpresa a mi espalda. Me gir� r�pido, tratando de subirme los
pantalones en el mismo gesto. Asun se hizo humo detr�s de unas latas de
detergente, tirando unas cuantas. La verdad es que no s� qu� me esperaba
encontrar, pero no fue ni mucho menos lo que encontr�.
Ning�n encargado, ning�n compa�ero. Una se�ora se hab�a
perdido por el almac�n. Y punto. Se qued� mirando mi nabo, que a�n asomaba. Se
puso muy roja y se larg� mascullando una disculpa. Menos mal que no se lo cont�
a nadie y me fui a casa con mi empleo intacto. A Asun le acab� haciendo gracia y
brome� con que si me la hab�a tirado en el almac�n. Que porqu� me hab�a costado
salir tanto. Pues por el pajote que me hice despu�s de que nos pillara, Asun,
pens�. Porque me dejas m�s caliente que la ostia y la se�ora, rubiaza de piernas
gordas y con pinta de dinero me hab�a calentado todav�a m�s. L�stima no fuera
verdad, Asun.
A los dos d�as estaba yo de nuevo trabaj�ndome la bata de
Asun en un rinc�n, cuando not� como si alguien m�s anduviera por all�. Par� un
momento a escuchar, pero al no o�r nada continu� con lo m�o. No qued� tranquilo
y gir� a Asun para poder mirar de vez en cuando. Perd� la ventaja porque la
ten�a convenientemente arrinconada contra unas cajas, pero hab�a que elegir. De
repente, mientras mord�a el cuello sudado de la gafuda not� un movimiento detr�s
de la comida para perros. �Era la rubia del otro d�a! Me calent� m�s todav�a y
fing� no verla. Mi polla creci� enteros, hasta Asun lo not�. Empec� a refrotarme
contra ella r�pidamente mientras ve�a como la t�a nos espiaba. Sin quitarle ojo
a la rubia me baj� los pantalones del todo como pude para exhibirme bien y
consegu� abrir aquella endemoniada bata por primera vez. No me importaba nada no
nadie en ese momento. Le arranqu� el sujetador a Asun y pude ver por un momento
sus lamentables y pecosas tetas. Los pezones eran gigantescos y muy oscuros.
Entonces me corr� manch�ndola toda.
Por supuesto, Asun no me habl� en varios d�as. Pero pronto me
perdon� y volvimos a jugar en la parte trasera del super. Yo creo que hasta le
gust�. Un poco. El caso es que cuando est�bamos all� atr�s yo vigilaba por si
volv�a a aparecer la rubiaza. Y vaya que si ven�a. Recuerdo especialmente un d�a
que andaba como loco comi�ndole los pezones a Asun (hac�amos progresos). Cuando
me di cuenta de que ella estaba all�, comenc� a morder algo m�s fuerte sus
tetas. Consegu� que Asun protestara de dolor, pero no par�. Acertaba a ver como
los pelos de la t�a aquella se mov�an detr�s de donde se ocultaba. Se masturbaba
vi�ndonos, claro.
Otro d�a me llev� a Ana, la comedora de semen. La rubia
seguramente flip�. Era la primera vez que iba con Ana, pero coincidi� que mi
mirona favorita apareci� por all� tambi�n. Pronto entramos en calor y mi
ocasional pareja comenz� una r�pida y violenta mamada sin sacarse el jodido
chicle. Me daba bastante gusto y algo de dolor. Seguramente ella no quer�a que
nadie nos pillara. No sab�a que aquellas representaciones eran con p�blico.
Igual hubiera mejorado su tinte de saberlo. Yo vi entonces mi oportunidad y
antes de correrme y, por tanto, repetir jugada con mi cajera favorita, la
incorpor� y la tumb� sobre unos palets que hab�a all� para cargar cajas. Le abr�
la bata y le baj� los pantalones apresuradamente. Ana result� ser lo
suficientemente guarra como para eso y acompa�� la jugada con unas r�pidas
pataditas que acabaron por lanzar el pantal�n por el suelo. Mientras que con una
mano me agarraba la polla, con la otra aparte las horribles bragas color carne
que tra�a aquella golfa a trabajar. El co�o era de campeonato. Grande, de gorda.
Muy peludo. Met� el rabo todo lo que pude de un buen empent�n. Ana gimi� un poco
de dolor. Se agarraba de las maderas en las que estaba tumbada para que mi
empuje no la moviera demasiado.
La rubia hab�a asomado descaradamente la cabeza por un lado
de su escondrijo y miraba extasiada. Yo la miraba fijamente a los ojos mientras
me jod�a a la otra. Mi polla entraba y sal� f�cilmente del jugoso co�azo de Ana.
Alcanzaba a ver la pierna izquierda de la rubiaza, desnuda. Se habr�a apartado
la falda para tocarse mejor. Aceler� mis movimientos, excitado a tope. Ana no se
enteraba de la fiesta y gem�a como una cerda con los ojos cerrados. Cuando me
iba a correr saqu� la polla de Ana y me apart�. En dos pasos r�pidos me plant�
todo lo cerca de la rubia que me atrev� y me corr� abundantemente. No dej� de
mirarla ni un momento hasta que se march�. Luego le dije a Ana, que ni siquiera
se hab�a corrido, que me hab�a parecido o�r algo y me hab�a movido para mirar.
Le volv� a meter la cola, algo blanda y sin duda mojada, pero tras dos o tres
golpes le dije que se me hab�a cortado el rollo y que terminar�amos otro d�a. Me
pidi� que le comiera el co�o entonces. Acced� con algo de asco, para poder
repetir otro d�a. Ella no se enter� de nada.
Poco tiempo despu�s me despidieron. Ya no me necesitaban.
Volv� a follarme a Ana un par de veces y hasta me tir� a Asun en aquel almac�n
(sin trabajar ya all�), pero a la rubia aquella no la volv� a ver. Una pena.