Entrampada
Autor: Incestuosa
POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO
"...Para mi amiguita Marian, a quien le dedico
esta historia de una manera muy especial..."
Cap. I
-Anda, Micha, ven a comer.
-No quiero...
-Pero si no has comido nada...
-�Ya te dije que no quiero!
-Si no comes, se lo dir� a tus padres cuando regresen...
-Diles...ellos nunca me dicen nada, ni me rega�an...
Esas escenas se repet�an continuamente. La peque�a Micha, a
quien dejaban bajo mi cuidado cuando sus padres sal�an de casa se volv�a
insoportable. Pinche chiquilla tan jodona.
Me hab�a embarcado sin querer en una aventura de ni�era para
ayudarme en mis estudios, pues a mis 16 cursaba la preparatoria y el dinero en
casa no abundaba. Mi madre me hab�a amenazado con sacarme de la escuela por
falta de recursos, pero yo me opuse. Entonces fue ella quien me inst� a
trabajar, y despu�s de estar revisando los anuncios en los peri�dicos me
encontr� con aqu�l que m�s se ajustaba a mi perfil.
"Se solicita ni�era soltera,
Joven y estudiante de preferencia.
Quedarse a dormir. Interesadas
llamar al tel�fono 987-5269-487"
Llam�, me dieron una cita y tambi�n el trabajo. Al principio
pens� que ser�a cosa f�cil, pero despu�s de tres noches de haberme quedado a
cuidar a Micha ya no estaba tan convencida. "S�lo tienes que estar cerca
de ella y cuidar que no haga nada indebido...le gusta ver tele, pel�culas y
jugar, pero es tranquila...y cuando le de sue�o, la vistes y la acuestas en su
cama, y despu�s ya te puedes ir a descasar", -me hab�a dicho su madre-.
Pero lo que ella no sab�a era que su hijita se transformaba en un monstruoso
torbellino cuando ellos se hallaban ausentes. �Era una nena insoportable! Pero
necesitaba el trabajo. De modo que, o me quedaba all� o renunciaba a seguir
estudiando. Y eso no estaba en mis planes. Me puse a pensar en la forma de
ganarme su confianza. �Pero c�mo hacer cambiar a una nena de 9 a�os? Yo no ten�a
experiencia en esas cosas. No era ni maestra, ni educadora, ni sic�loga, ni nada
por el estilo. Era s�lo una jovencita con muchas ganas de estudiar y con una
gran necesidad de trabajar. No ten�a experiencia en el trato con infantes.
Adem�s, la tal Micha era una mal educada. La consent�an demasiado. Mientras la
observaba pegada al televisor me puse a pensar en la forma en que podr�a hacer
cambiar su conducta hacia mi. Pero nada se me ocurr�a. Yo estaba perdida en el
limbo. No sab�a en realidad c�mo actuar con ella.
Quise dejarla en la sala viendo los dibujos animados y
aprovechar para ir al ba�o a orinar. Me estaba haciendo desde hac�a rato y no
pod�a alejarme de ella por recomendaci�n de su madre. Viendo que se hallaba
entretenida, dej� el plato sobre la mesa del comedor y le dije:
-Micha...no te muevas de aqu�, que ahora regreso...
-�Ad�nde vas?
-Tengo que ir al ba�o.
Ni siquiera me contest�. Me alej� con rapidez hacia el toilet
de la planta baja. Entr� y cerr� la puerta. Ufff....qu� alivio. El estar lejos
de Micha y la descarga urinaria me confortaron. Lo cierto es que ten�a mi vejiga
llena. Cuando acab� regres� a la sala. �Pero d�nde estaba Micha? El aparato
segu�a encendido, pero a ella no la ve�a por ning�n lado. Subiendo las escaleras
me dirig� a su habitaci�n. La puerta estaba abierta. Intento entrar y siento un
aluvi�n que se me viene encima. Micha salt� sobre m� y rodamos sobre el piso
alfombrado. �Estaba encaramada en una c�moda que quedaba pegada a la pared! Ni
siquiera la vi. La ni�a comenz� a hacerme cosquillas por todo el cuerpo. Ya la
ten�a encima y sus manos no paraban. Aquel sorprendente e inesperado acto me
indign� de momento, pero pronto me gan� la risa a causa de sus tocamientos. Sus
manos iban por todo mi cuerpo intern�ndose entre mis ropas. Y las cosquillas
eran fatales para m�. No pude evitarlo. Comenc� a re�rme con ella a carcajadas.
Ya ve�a que este jueguito le agradaba a la peque�a abusiva. De pronto pens� que
tal vez ser�a apropiado cooperar para ganarme su confianza. En los tres d�as
anteriores nunca se hab�a comportado as�. Su conducta era levantina, mostr�ndose
arisca y seca conmigo. Pero as� son los peque�os. Son cambiantes; se
transforman.
Entre risotadas y movimientos incontrolables, nuestros
cuerpos daban vueltas sobre el suelo. Le hice lo mismo y puse mis manos sobre su
barriguita para regresarle las cosquillas con mis dedos. Ella entr� en un trance
de tremendas carcajadas pero no por eso se quedaba quieta sino que correspond�a
de igual forma y con mayor ah�nco. As� que seguimos rodando por toda la alfombra
gritando y riendo con fuerza mientras cada una intentaba ganarle a la otra el
espacio corporal para tocar las partes m�s sensibles. Nos mantuvimos jugueteando
de ese modo por un largo tiempo olvid�ndonos del televisor y de la comida
servida. Micha era tan lista y escurridiza que en un momento dado se me mont�
encima y comenz� a meterme las manos debajo de la blusa, buscando el contacto
con mi piel y deseando sin duda intensificar el sentido de sus cosquillas. Por
m�s que trataba de agarrarle las manos para detenerla, �stas se me zafaban con
rapidez para ir a meterse bajo la tela hasta llegar a mi vientre, donde me
hund�a con velocidad los dedos por el costado intentando alcanzar el centro de
mis costillas. Mis ataques de risa era tan intensos que Micha se aprovechaba de
ello. La desbordante emoci�n que todo eso me provocaba hizo que de momento me
abandonara a sus manoseos para gozarme como nunca de su formidable manera de
tocar mis puntos sensibles. �Qu� torbellino de ni�a! Con desesperaci�n yo le
gritaba entre alegres risotadas:
-Nooo...Nooo...Micha...ya nooo....no
sigas....detente...detente....jajajjaja.....jajajajaja....
-jijijiji.....no lo har�....jijijiji.....jijijijiji....
Nuestros cuerpos segu�an rodando como dos bolas de boliche
por el mullido piso sin detenerse. Golpe�bamos con la cama y con algunos muebles
una y otra vez, pero nada la paraba.
-jajajaja...jajajaja....ya Micha....yaaaaa...jajaja....ya
nooooo...ya nooo......jajaja...jajajaja...
-jijijiji...no parar� hasta que te orines de la
risa....jijijijiji....jijijijiji....
Sus deditos segu�an recorriendo la piel de mis costados
movi�ndose en un interminable manoseo que iba desde la base de mis tetas hasta
el nacimiento de la ondulaci�n de mis caderas. Sus risillas eran tan intensas
que me contagiaban cada vez m�s caus�ndome un mayor grado de hilaridad, por lo
que mis risotadas eran ya una tormentosa cacofon�a que hac�a que las l�grimas se
me escurrieran por las mejillas mientras d�bamos vueltas y vueltas una y otra
vez sobre el piso sin que ella cediera un �pice. Era aquella la primera vez que
alguien me provocaba tan geniales alaridos a causa de las cosquillas, sintiendo
escurrir los torrentes lagrimales sobre mi rostro encendido. Pero aunque le
imploraba que terminara sus manipuleos, Micha no estaba dispuesta a hacerlo.
Cuando quedaba encima de m� se aprovechaba de la situaci�n y volv�a a meter sus
manitas bajo mi ropa. Ya las costillas me ard�an de tanto contacto, pero la nena
no deseaba concluir el jueguito. Por m�s que yo intentaba adue�arme de la
situaci�n no pod�a con ella, pues siendo tan peque�a se me iba de las manos.
Lleg� un momento en que mi risa fue tan incontrolable que no
pude m�s y me qued� tendida y quieta viendo hacia el techo. Micha aprovech� la
involuntaria pausa y se me mont� de nuevo metiendo sus dedos bajo la blusa
llegando a tocarme los senos. Aquel tibio contacto me alarm�, pero como ten�a
puesto el sujetador pens� que no habr�a problemas. Pero Micha no se qued� quieta
y meti� con rapidez sus manos bajo el soporte del sost�n y empez� a apretarme
repentinamente los globitos de mis tetas. Yo cerr� los ojos en una reacci�n
instant�nea, como disfrutando de la caricia mientras Micha segu�a y segu�a
apretando. Sent�a c�mo el resorte del portatetas aprisionaba sus peque�as
extremidades superiores, las que segu�an movi�ndose con decisi�n sobre la suave
piel de mis chichitas. Hice un movimiento para tratar de deshacerme de ella y al
fin las sac� de all� para ir a meterse ahora debajo de la blusa. El cuadro que
escenific�bamos en aquel momento era por dem�s inusual, pues nuestras ropas
estaban completamente arrugadas a causa de las violentas reacciones de nuestros
cuerpos al rodar por la alfombra, sintiendo mi falda levantada por encima de mis
rodillas. Cuando me puso las dos manos sobre las costillas me di la vuelta y
qued� de espaldas. Como Micha no perd�a oportunidad se subi� otra vez sobre mi
cuerpo y me empez� a tallar las manos por toda mi piel, insert�ndolas debajo de
mi ropa. Yo segu�a riendo a carcajadas a causa de la intensidad de las
cosquillas de la nena. Ya ve�a que era una ni�a terriblemente inquieta. Entre
jadeos y risotadas Micha hundi� de repente sus manos debajo de mi falda, yendo a
explorar esta vez las regiones ocultas de mis nalgas. Antes de que pudiese
reaccionar ya se hab�a internado bajo mi apretada pantaleta, depositando las
palmas de sus manitas sobre aquellas dos frondosas bolas secretas. Por m�s que
quise deshacerme de ella no pude, y Micha, d�ndose cuenta de que me abandonaba
al fin a sus novedosas caricias, empez� a apretarme los dos gl�bulos carnosos de
mi trasero intentando hacerme cosquillas en aquella regi�n escondida. Pero lo
que consigui� en realidad fue enardecerme de calentura. Jam�s me imagin� que la
caricia de una peque�a como ella pudiese provocarme semejantes estremecimientos.
Volviendo en m� me puse en pie con rapidez, dici�ndole:
-Jajajajajaja.....jajajajaja....ya Micha...ya basta por
hoy....mira nadam�s c�mo estamos de desarregladas...jajajaja...jajajajaja...si
tus padres volvieran y nos vieran as� nos rega�ar�an...jajajaja...
-Jijijiji....jijijijii....jijijiji....no te
dejar�....jijijiji....
Ella intent� volver a la carga cuando escuchamos de pronto el
ruido del motor del coche aparc�ndose en el garage. Las dos reaccionamos como si
hubi�semos estado haciendo algo indebido; pero adue��ndome de la situaci�n me
apresur� a decirle:
-�Tus padres, Micha!...�Han regresado tus padres!...�Anda ven
que te cambio de ropa!...�Mira nadam�s c�mo est�s!....
Como si fuese una persona mayor y como por arte de magia, la
ni�a comprendi� el sentido de mis palabras y me respondi� presurosa:
-Si...si...Mariana...anda, c�mbiame pronto.
R�pidamente busqu� su batita de dormir en el ropero y se la
puse, pas�ndole apresuradamente un peine por sus desarreglados cabellos mientras
le aconsejaba:
-Anda, b�jate pronto, que yo tambi�n tengo que
cambiarme...baja de una vez y si te preguntan por m� les dices que vine al ba�o
de arriba...�Entendiste?
-Si. �me respondi�-
Vi que se sali� del cuarto y se fue corriendo por las
escaleras mientras yo me met�a en el cuartito que me hab�an asignado. Lo m�s
velozmente que pude me quit� la ropa y me puse el primer vestido que encontr�
disponible. Me arregl� el largo cabello casta�o y me fui a meter velozmente en
el cuarto de ba�o para fingir que estaba haciendo alguna necesidad fisiol�gica.
Momentos despu�s escuch� la voz de la se�ora Claudia que me tocaba la puerta del
toilet.
-Mariana...Mariana...est�s all�?...
-Si...si....ahora salgo, se�ora.
La sangre se me subi� a la cabeza. No s� por qu� causa
acud�an a mi mente una suerte de sentimientos culposos. Arm�ndome de valor abr�
la puerta y sal�. Do�a Claudia estaba con Micha en la habitaci�n de la nena.
Cuando me vio me dijo tranquilamente:
-�Y c�mo se port� Micha esta noche, Mariana?
-Oh, muy bien...en verdad que no dio problemas para nada....
-Qu� bueno...pens� que volver�as a quejarte de ella.. �me
dijo con una sonrisa-
-No...no...esta vez se port� muy bien, se�ora.
-�Lo ves Micha?....a Mariana le gusta que te portes as� como
hoy... �le dijo a la ni�a-
-Si mami....ya me portar� bien con ella �respondi� Micha-
-Muy bien, amor...y ahora deja que Mariana se quede contigo
hasta que te duermas, mientras tu papi y yo bajamos a cenar algo, si?
-Si, mamita...
Do�a Claudia le dio un beso a Micha y se alej� hacia la
planta baja dej�ndome sola con ella. Cuando consider� que nadie la o�a, Micha me
dijo entre susurros:
-Mariana...�Te gust� que te hiciera cosquillas?...
-Ay s�...nunca me hab�an hecho tantas cosquillas como
t�...vas a ver.... �le respond� con complicidad en el mismo tono-
-Jijijiji...a mi tambi�n me gust� jugar a las cosquillitas
contigo... �me coment� con voz bajita-
-Oh si...es genial...pero al principio me espantaste,
Micha...
-Jijijiji...pues eso era lo que yo quer�a...jijijijii...
-Vas a ver, malvada... �le contest�, gui��ndole un ojo-
-No te enojaste conmigo, verdad? �me dijo de pronto-
-No...no...claro que no...al contrario...
-Entonces....te agrad� Mariana?
-Si....si me gust�...-le asegur�, intentando ganarme su
confianza-
-Ay Mariana...�La pr�xima vez que mis papitos te llamen para
que vengas a cuidarme lo volveremos a hacer?....anda, di que s�....
-Si Micha...claro que volveremos a hacerlo...
-Prom�temelo...
Comprendiendo que era esa la oportunidad para congraciarme
totalmente con ella le hice la promesa:
-Si, Micha...te prometo que jugaremos de nuevo...
Sent� su espont�neo y dulce beso sobre una de mis mejillas,
sonroj�ndome toda ante la inesperada caricia. Me la qued� mirando con dulzura
reflej�ndome en sus infantiles ojitos claros. Micha capt� mi mirada con una
intensidad poco com�n, provocando que mi piel se erizara como si estuviese
siendo sometida a alg�n tipo de sondeo sobrenatural. Por largos minutos nos
estuvimos mirando de esa forma, intercambiando con la vista una serie de
sentimientos escondidos y ocultos que no pude traducir en ese momento, hasta que
rompiendo la magia le espet�:
-Ya, Micha....anda m�tete en la cama porque es hora de que te
duermas...recuerda lo que dijo tu mami...
-Si, Mariana....buenas noches....
-Buenas noches, Micha... �dije, devolvi�ndole el beso-
La ni�a sonri� y se arrellan� bajo el grueso edred�n cerrando
los ojos. Yo permanec� a�n por un rato sentada en su camita hasta que escuch�
c�mo su respiraci�n se fue haciendo m�s profunda. Entendiendo que al fin se
hab�a quedado dormida me sal� del dormitorio y cerr� la puerta. Me dispuse a
bajar al comedor para despedirme de sus padres, pero cuando llegu� al �ltimo
escal�n unos suspiros me detuvieron en seco.
-No, amor....aqu� no... �escuch� la voz de do�a Claudia-
-�Por qu� no?... �pregunt� su marido-
-Porque puede bajar Mariana...
-Anda...d�jate, que tengo ganas...
-No...no....mejor vamos arriba...
-No...yo quiero aqu�....s�lo deja que te lo ponga tantito...
�insisti� don Esteban-
-No...no...ella se puede dar cuenta...adem�s, no s� si la
ni�a ya se durmi�...
-T� sabes que Mariana no vendr� hasta que Micha se
duerma...ser� s�lo un momento...
Comprend� que algo raro estaba pasando entre ellos. No
queriendo ser motivo de interrupci�n o molestia volv� a subir los pelda�os y me
fui a meter en mi cuarto. Una vez dentro cog� la blusa y la falda que me acababa
de quitar observando que estaban completamente arrugadas a causa del intenso
jugueteo que hab�a tenido con Micha. Pens� en lo que hubiera sucedido si los
padres de la nena nos hubiesen hallado rodando abrazadas sobre la alfombra. Esa
reflexi�n me alter� de momento. Pero en realidad lo que me hab�a alterado
tambi�n fue escuchar el parloteo all� abajo en el comedor. Me preguntaba qu� le
estar�a haciendo el se�or a su esposa. Con esos pensamientos en mente comenc� a
desvestirme para meterme en la cama. Mientras me acostaba pens� en el acuerdo
que hab�a hecho con su madre cuando me emple� con ellos. Yo deb�a cuidar de
Micha cuando ellos tuviesen alguna salida nocturna; entonces me telefonear�an a
mi casa y deb�a quedarme a dormir para volver a mi hogar hasta el d�a siguiente.
Los d�as en que el matrimonio no ten�a salidas programadas yo no acud�a a
trabajar, por lo que s�lo ir�a dos o tres veces por semana a lo mucho, lo que me
permitir�a disponer de tiempo para hacer mis tareas escolares. Yo le hab�a dicho
a mi madre que tal vez no aguantar�a mucho en ese trabajo, pues la peque�a era
insoportable. Pero ahora pensaba en el cambio tan radical de Micha. Eso me puso
contenta. Al parecer las cosas cambiar�an. Y as� fue en realidad.
Estaba qued�ndome dormida cuando los gemidos comenzaron a
hacerse m�s fuertes. Aquel ruido me despert� sobresaltada. �Acaso alguien se
sentir�a mal? Me incorpor� sent�ndome en la cama mientras aguzaba el o�do para
escuchar mejor. Ciertamente eran como quejidos; como si alguien estuviese
lament�ndose una y otra vez. �Acaso estar�a enfermita Micha? No pude quedarme en
la cama ante semejantes lamentos y me sal� del cuarto con la idea de irme a
fijar a la habitaci�n de la ni�a. Abr� la puerta y observ� hacia adentro. Micha
se hallaba completamente dormida. Ahora alcanzaba a apreciar con m�s fuerza
aquellos extra�os ruidos, que al parecer proven�an de la habitaci�n de enfrente.
Pero ese era el dormitorio de los padres de Micha. Con la duda metida en la
cabeza me acerqu� a la puerta y pegu� mi oreja a la hoja de madera. S�, no hab�a
duda. Los lamentos eran muy fuertes y sal�an del interior de la rec�mara. De
momento no sab�a c�mo actuar. �Y si la se�ora se sent�a mal? �O ser�a Don
Esteban? Quise tocar para preguntar pero me detuve cuando escuch� claramente la
voz de la se�ora que gritaba:
-M�temela....m�temela hasta adentro....cul�ame...c�geme
cabr�n de mierda...ohhhhh....
Aquella sarta de obscenidades me pusieron en alerta. Ahora
descubr�a que no eran precisamente gritos de enfermedad los que me hab�an sacado
de mi sue�o, sino lamentos de placer a causa de lo que el matrimonio hac�a en la
soledad de su dormitorio. O� enseguida una especie como de chasquidos parecidos
a un aplauso; como si alguien estuviese recibiendo golpes en las nalgas o en
alguna otra parte del cuerpo. Comprendiendo la inconveniencia de quedarme all�
me dispuse a retirarme enseguida a mi cuarto, pero un irrefrenable deseo de
seguir escuchando todo eso pudo m�s que mi raz�n. De manera que volv� a
acercarme a la puerta para o�r lo que hablaban con mucho mayor claridad.
-Puta....putaaa...mu�vete m�s...mueve el culo m�s
r�pidoooo.... �dec�a don Esteban- mientras los chasquidos o nalgadas aumentaban
de intensidad.
-Si...si...soy tu putita de mierda....pero anda....ya
m�temela...c�geme que me vengo....yaaaaa...nalgu�ame...nalgu�ameeeee....
-Siente la verga, puta de la calle....siente mi verga entrar
en tu culo...
-Ayyyyyyy.....ayyyyyy.....agggggghhhhh....
Las palmadas de las manos de don Esteban se o�an ahora con
toda claridad. Sent� que algo recorr�a el interior de mi cuerpo al tiempo que un
leve cosquilleo se manifestaba entre mis piernas inundando mi conchita de un
l�quido extra�o. Temiendo ser descubierta me alej� con cuidado de aquel sitio
para irme a refugiar temblando en mi dormitorio, donde di rienda suelta a mis
pensamientos imaginando las calientes escenas que suced�an en el interior de la
habitaci�n principal. No pude evitar que un deseo intenso se apoderara de mi
voluntad, lo que me llev� a meter mi mano bajo mi batita de dormir comenzando a
acariciarme el peque�o botoncillo carnoso que sobresal�a entre mis estremecidos
labios vulvares. Con la mano hundida entre mis muslos me tend� boca abajo y
apret� lo m�s que pude mis piernas movi�ndome de un lado a otro, hasta que un
intenso placer se desboc� dentro de mi, haci�ndome vibrar con las delicias de mi
primer orgasmo. Nunca me hab�a masturbado, aunque s� hab�a escuchado a mis
amiguitas de la escuela hablar mucho de eso. Fue entonces cuando comprend� a lo
que ellas se refer�an cuando alud�an a "venirse toc�ndose una misma". Despu�s de
aquel delicioso descubrimiento me qued� dormida.
Cap. II
Pasaron tres d�as sin que se recibiera en casa ninguna
llamada. De modo que cuando regresaba de la escuela le preguntaba ansiosamente a
mi madre:
-�No llamaron los se�ores hoy?...
-No Mariana...no han llamado...
-Humm....�Qu� pasar�?...
-�Por qu�? ... recuerda que s�lo llamar�n si te necesitan....
-Si...si.....tienes raz�n, mami...
-�Qu� te pasa, Mariana? ....
-�Por qu�, mam�?
- Te noto como ausente....como desesperada...
-No...no mam�...no es nada...
-�Est�s segura, hijita?
-Si...tranquil�zate, mami...estoy bien....
-Est� bien... �dijo ella- Pero no debes ser impaciente....ya
te llamar�n...
Fue en ese preciso instante cuando son� el tel�fono. Me puse
de pie como impulsada por un resorte pero mi madre me detuvo dici�ndome:
-Espera, hija....yo contestar�...
Volv� a sentarme sin dejar de ver atentamente a mam�, quien
en seguida me dijo:
-Mariana...es la se�ora Claudia...
Me puse de pie con desesperaci�n y fui corriendo hasta el
tel�fono.
-�Al�?
-Al� Mariana...�C�mo has estado? �dijo la se�ora-
-Bien...muy bien se�ora Claudia...y ustedes?
-De maravilla...oh, linda, te llamo porque esta noche te
necesitaremos...saldremos a una reuni�n y queremos que te vengas a quedar con
Micha...
-Si...si...claro...�A la misma hora de siempre?
-Si.
-Muy bien...all� estar�.
-Te esperamos...sal�dame a tu madre...bye...
-Bye, se�ora.
Mi mam� me pregunt�:
-�Te ir�s esta noche?
-Si, mam�...ellos saldr�n a una reuni�n...ah, por cierto, te
mand� saludos la se�ora...
-Qu� amable, gracias.....�Ya ves que te lo dije?...todo era
cosa de esperar...no quiero que te impacientes cuando ellos no te llamen...
-Si mam�...descuida...no volver� a suceder...
-Pues anda...arregla tus cosas para que ya te vayas.
Me puse a hacer mi maletita donde met� una muda de ropa y
algunas de mis prendas interiores. Llegado el momento me desped� de mam�, tom�
un taxi y arrib� a la preciosa residencia de Micha. Toqu� el timbre y me abri�
la puerta la se�ora:
-Hola Mariana...qu� bueno que viniste...Micha me ha estado
preguntando mucho por ti...
-�Si?...qu� bueno...
-Si....�Parece que le has ca�do bien a la ni�a, eh?...
-Pues...no lo s�... �dije, dudando un poco-
-Si...te lo digo porque ella misma me lo coment�....
-�De verdad, se�ora?...
-Si, Mariana....y debo decirte que eso me complace mucho...
-Oh s�...a mi tambi�n... �le respond� sonriendo-
-Bueno...anda ve a verla mientras nosotros terminamos de
arreglamos.
Sub� hasta el dormitorio de Micha, quien se hallaba jugando
solita con un rompecabezas de cart�n. Cuando me vio se le iluminaron los ojos y
se me fue encima, abraz�ndose con fuerza de mis piernas. Yo le dije:
-Hola Micha...�Como est�s hoy?
-Bien...bien....pero te extra�aba...
-Oh, no me digas....�Y eso por qu�? �indagu�-
Antes de responderme fue y se asom� furtivamente a la puerta
para ver si no hab�a nadie. Aquel detalle de la ni�a me grad� y enseguida le
coment�:
-Tus padres est�n en su habitaci�n arregl�ndose para
salir...y no pueden o�rnos, Micha...
-Qu� bueno...as� te podr� decir lo que quiero... �me
respondi� p�caramente-
-�Y qu� es lo que me quieres decir?...-le pregunt� con
inter�s-
-Pues que ya quer�a que vinieras...
-Oh Micha...yo tambi�n te extra�� de verdad... �le dije,
sincer�ndome con ella-
-�En serio, Mariana?...
-Si...en serio... �le contest�-
-�Extra�abas mis cosquillitas? �me dijo repentinamente-
La cara se me puso colorada sintiendo que me ard�a por fuera
y por dentro. A�n as� le dije:
-Si...mucho...
-Ay, yo tambi�n a t�.... �me dijo con la franqueza propia de
los ni�os- �Volveremos a jugar esta noche? �me solt� de pronto-
-Si...si, Micha...pero por ahora no comentes nada...mejor
esperemos a que tus padres se marchen...si?
-Si...si... �me dijo con un tono de complicidad-
Aquello se estaba convirtiendo sin saberlo en un juego
quemante que por lo visto no tan s�lo me afectaba a m�, sino tambi�n a la
peque�a Micha, quien ahora se mostraba totalmente transformada, revel�ndose como
una peque�a obediente y dulce ante mi presencia. El tono de sus palabras era
suave y cari�oso; m�s cari�oso de lo que yo jam�s hubiese esperado viniendo de
ella. Escuch� de pronto que do�a Claudia ingresaba en la recamarita para
decirme:
-Bien...ya estamos listos...y quiero que te portes muy bien
con Mariana, Micha....lo har�s?
-Si, mami...
-Perfecto. Bueno Mariana, te la dejamos. Cu�dala bien. Creo
que estaremos de regreso a eso de la una o dos de la madrugada...as� que traten
de dormirse temprano para que no se desvelen.
-Si, se�ora. �le contest�-
Tanto Micha como yo bajamos a despedirlos hasta que vimos que
el auto se alej� calle arriba. Cerr� la puerta y nos fuimos a la sala. Prend� el
televisor y le dije a la peque�a:
-Micha...�Quieres ver las caricaturas?
-No �me contest� a secas- Lo que quiero es jugar contigo a
las cosquillas...
-Pero, Micha...�Por qu� no ves un ratito tele mientras te
preparo algo para que cenes?
-Ya cen� �me dijo con firmeza-
-Ay linda...no me mientes?
-De verdad, Mariana....ya no quiero comer...lo que quiero es
jugar contigo...
-Est� bien...est� bien... �le respond� para no incomodarla-
�En d�nde quieres que juguemos...aqu�... o all� arriba?
-All� arriba...
-Est� bien....anda, vamos arriba..
-Espera... �me dijo-
-�Qu� pasa, Micha?
-Quiero que cerremos la puerta con llave....
-Ay, por qu�? �le respond� sorprendida-
-Porque no quiero que nos pase lo mismo del otro d�a si ellos
regresan...
Aquellas palabras me hicieron enmudecer. No cab�a duda que la
brillantez de la mente de Micha era evidente, y sin duda alguna se mostraba
tambi�n como una peque�a demasiado precoz. Yo s�lo asent� con la cabeza y me
dirig� hacia la puerta cerr�ndola con pestillo. Acto seguido nos subimos hasta
su dormitorio. Una vez dentro Micha cerr� tambi�n la puerta de su rec�mara.
Estaba claro que la nena deseaba seguridad. Habi�ndonos quedado encerradas,
Micha comenz� enseguida a manosearme las costillas para generar las t�picas
cosquillas que tanto le gustaba hacerme. Al sentir sus manos recorrer mis
costados una vez m�s me invadi� aquel extra�o y agradable escozor entre mis
muslos que hab�a experimentado d�as antes, de modo que dej� que Micha me tocara
sin desear oponer ning�n tipo de resistencia. La ni�a me picaba con los dedos y
yo reaccionaba ante cada acometida estremeci�ndome de placer. Fue por eso que no
pude evitar lanzar las primeras carcajadas como consecuencia de sus
manipulaciones, yendo a parar pronto al alfombrado piso revolvi�ndome como loca.
Cuando estuve tumbada Micha se me ech� encima para acrecentar sus movimientos
manuales al tiempo que la risa me ganaba sin poder evitarlo. A pesar de que me
hallaba prisionera bajo sus piernas y completamente a su merced, debo confesar
que aquello me encantaba, pues pronto sent� sus manos invadir la oculta zona de
mi vientre, pues la lista ni�a ya las hab�a introducido sin mi consentimiento
bajo mi ropa. El tibio contacto me estremeci� y presa de una intensa hilaridad
que se manifestaba con alegres risas y carcajadas me abandon� a sus tocamientos,
que cada vez se intensificaban m�s. De pronto me di cuenta que ten�a mi falda
completamente levantada quedando mis piernas al descubierto. Yo intentaba
moverme para deshacerme de Micha, quien continuaba con sus esmeradas
manipulaciones sobre mi piel, la que sent�a erizarse a causa de la genialidad de
su tacto. Todo eso era tan extra�o para mi, pero a la vez tan delicioso.
Haciendo un esfuerzo me di la vuelta como pude, siendo ahora Micha quien rod�
por la alfombra, dej�ndome ver sus calzoncitos blancos al ancharse toda en la
ca�da para quedar con las piernitas abiertas. Al verla tendida y con sus muslos
expuestos me le qued� mirando al interior de sus intimidades sintiendo una
oleada de ardor en mi cara. Aquella desconocida emoci�n me desconcert�, pues
jam�s hab�a experimentado una cosa igual. Me mont� sobre ella para no dejarla
escapar, pues esta vez quer�a ser yo quien le devolviera las cosquillas de la
misma manera como ella lo hab�a hecho.
Met� mis manos debajo de su vestidito hasta llegar a sus
costados, iniciando una serie de toqueteos con las yemas de mis dedos alrededor
de sus costillas. Micha se estremec�a de placer mientras las risotadas sal�an
con fuerza de su garganta, indic�ndome con ello el gozo que experimentaba. Trat�
de mantenerme firme montada sobre ella con la intenci�n de prodigarle aquellos
delicados manoseos que ya comenzaban tambi�n a gustarme a mi. Por varios minutos
la estuve acariciando de su barriguita en tanto que la nena no cab�a en s� de
gozo, viendo que ya las l�grimas le escurr�an abundantemente por su carita. De
repente y a causa de los espasmos de risa, Micha se impuls� hacia arriba y me
volvi� a tirar al piso. En la ca�da mis piernas se abrieron m�s de lo debido y
dej� al descubierto mi braga y el interior secreto de mis muslos. Me di cuenta
que Micha se me qued� mirando sin decirme nada, pero sin apartar sus ojitos de
aquel oculto espect�culo que ahora admiraba con un extra�o brillo en sus
pupilas. El inesperado panorama me cautiv�, de modo que me mantuve en la misma
posici�n sin cerrar mis piernas para nada al tiempo que contemplaba a Micha
regodearse con aquella visi�n aparentemente desconocida para ella. Tan extasiada
se hallaba admirando las reconditeces de mi entrepierna que aprovech� ese
momento para ech�rmele encima y volver a subirme sobre ella. Micha cay�
nuevamente al suelo con las piernas en V, facilit�ndome la maniobra de hundir
mis manos bajo su vestido buscando sus costillitas. Pero ella levant� de pronto
su grupa, no s� si en forma deliberada o a causa de la emoci�n que sent�a,
encontr�ndome en el camino de manera involuntaria con el centro de su cuquita,
sobre la cual mi mano se desliz� de manera involuntaria. La caricia caus� un
efecto estimulante en Micha, quien de inmediato se qued� quieta mientras me
miraba con los ojos abiertos, como implor�ndome que no las apartara de all�. No
deseando hacer algo indebido que me causara arrepentimiento, volv� a subir mis
manos hacia su vientre y retom� los movimientos de mis dedos, mientras Micha
volv�a a ser presa de la hilaridad. As� estuve manose�ndola para provocarle las
m�s intensas cosquillas, al tiempo que yo tambi�n me gozaba ri�ndome al un�sono
con aquella peque�a traviesa tan especial. Micha se debat�a entre l�grimas y
risas aprisionada debajo de m�, retorci�ndose como una serpiente mientras
escapaban de su boca una serie de grititos de placer. Mas de repente volvi� a
impulsarse con todas sus fuerzas hacia arriba y de nueva cuenta fui a dar con
mis huesos en la alfombra, en tanto la nena se me echaba r�pidamente encima
deseando ser ella esta vez quien metiera sus manos bajo mi falda. El revoltijo
de nuestros enredados cuerpos era tan r�pido que no ten�a tiempo de nada, pues
Micha se me encaram� encima y meti� sus manos con velocidad debajo de mi ropa. A
causa de los movimientos que hac�a con mi cuerpo para impedir sus manoseos, esta
vez el encuentro de sus manos con mi tesoro central fue inevitable, ya que sent�
tocar sus extremidades por encima de mi calz�n, rozando mi rajita estremecida.
De momento quise hacerme a un lado para rodar fuera de su alcance, pero Micha,
quien haciendo gala de su inteligencia hab�a previsto el movimiento, ya se me
hab�a subido encima d�ndome ahora la espalda, de modo que qued� viendo hacia el
interior de mis piernas. Tratando de meterme las manos para hacerme cosquillas,
Micha no hallaba la forma de lograrlo, por lo que sus dedos continuaban rozando
mis bragas una y otra vez, en tanto yo me revolv�a en un in�til intento por
zafarme de aquel candado en que se hab�a convertido su cuerpo sobre mi propia
humanidad. La repetici�n cont�nua de sus manoseos sobre mi abutado tri�ngulo me
ocasion� una suerte de sensaciones nuevas que no deseaba abandonar por nada, as�
que dej�ndome hacer me acomod� lo mejor que pude en un inconfesable intento por
que ella no quitara sus manos de mi zona prohibida. Al parecer la sagaz Micha
comprendi� claramente mis m�s ocultos sentimientos, ya que no hizo un s�lo
intento por alejar sus manitas de all�, sino que se dio a sobarme mi regi�n
p�bica con un inter�s tal que mi mente empez� a fraguar la forma en que podr�a
disfrutar al m�ximo de aquella oportunidad que se me presentaba de ser tocada
por primera vez por la preciosa nena de 9 a�os.
Incre�blemente y como si nos hubi�semos puesto de acuerdo,
las dos nos quedamos quietecitas olvid�ndonos moment�neamente de las cosquillas,
focalizando ahora nuestro mutuo juego en el delicioso tenor de tocar nuestras
partes pudendas. Por lo visto a Micha le hab�a cautivado descubrir aquella zona
felposa que se adivinaba con claridad debajo de mis bragas, ya que se concentr�
de un modo especial en la frotaci�n del colchoncito de mi vulva, donde ahora me
tallaba sus dos manitas; una primero y otra despu�s, sin pronunciar palabra pero
con la vista enfebrecida. La escena era incre�ble, pues de pronto las risas y
carcajadas hab�an desaparecido para dar paso a una nueva e involuntaria actitud
que por lo visto a ambas nos agradaba en demas�a. El delicado tacto de Micha
sobre mi escondido bultito hac�a que me estremeciera de gozo sin saber por qu�,
caus�ndome tal calentura que no quer�a que dejara de hacerme todo aquello. Me
quedaba claro igualmente que Micha experimentaba lo mismo, lo que pronto pude
confirmar yo misma al ver que me levantaba con sus dedos el bordecito de mi
blanca pantaleta de licra para ponerse a observar con curiosidad la negra
pelambre que se escond�a pudorosa bajo la apretada prenda. Haciendo a un ladito
la tela de mi calz�n comenz� a tocar con sus deditos los suaves mechones
oscuros, los que me jalaba suavemente entre sus peque�os deditos como intentando
conocer cu�n larga era mi vellosa pelambre. Aquel tocamiento tan delicioso me
hizo gemir de placer y de deseo, por lo que abr� mis piernas por completo para
dejar a su disposici�n el lascivo panorama de mi bollito abierto. Sin duda el
movimiento dio el resultado que anhelaba, pues Micha se dedic� con inter�s
desmedido a la exploraci�n de mis reconditeces centrales pasando sus deditos con
lentitud por los sonrosados labios de mi vulva, que ahora se abr�a estremecida
ante el tierno contacto de su suave tacto. Sin haber pronunciado una sola
palabra, fue Micha quien libremente me meti� uno de sus deditos en la hendidura,
lo que me hizo lanzar un gritito de gozo que por supuesto no le pas�
desapercibido. Cerrando los ojos ante semejantes manipulaciones me abandon� por
completo a sus deliciosos toqueteos, que ahora sent�a y disfrutaba con las
piernas abiertas y los ojos cerrados. Micha supo aprovecharse muy bien de las
circunstancias, ya que me jalaba delicadamente la piel interior de mi cuquita
sin dejar de dedearme con suavidad, lo que me transport� con rapidez inusual a
la experimentaci�n de un orgasmo tan intenso que me hizo gritar de lujuria.
Al escuchar mis gemidos la ni�a sac� sus manos de mis
intimidades pensando quiz�s que me hab�a hecho da�o; pero yo, embramada al
m�ximo y sintiendo la inminente explosi�n en toda su furia, tom� su manita y la
volv� a posar sobre mi rajita en un acto de supremo placer; donde mis
inhibiciones ya no ten�an cabida. La ni�a comprendi� mis m�s ocultos deseos,
pues sin hab�rselo yo pedido con palabras pronto volvi� a la carga al tiempo que
yo me desbordaba en una venida tan grandiosa y lasciva que los estertores de mi
cuerpo no se hicieron esperar, gozando a mi manera de aquel incre�ble momento.
Al cesar los espasmos del delicioso cl�max me le qued� mirando a Micha, quien me
ve�a tambi�n con ojos complacientes que rebosaban felicidad. No sab�a por qu�
raz�n hab�amos llegado hasta ese punto, ni puedo tampoco explicar c�mo fue que a
Micha le dio por hacerme todo aquello. Lo �nico que puedo decir es que
simplemente sucedi� sin que ninguna de las dos lo pidiera de antemano, aunque
era obvio que ambas lo hab�amos deseado profundamente disfrut�ndolo sin
barreras. Confieso que de momento me sent� avergonzada y culpable por lo
ocurrido, pero fue Micha quien con su preclara sagacidad me sac� de mis
cavilaciones dici�ndome:
-Oh, Mariana....qu� bonito es hacer esto...te gusta?...
Yo no le respond�, sino que al o�rla no pude evitar sentir de
nuevo el peso de la culpa sobre mis hombros temiendo que tal vez la ni�a se lo
dijera a su madre. Pero ella, como adivin�ndome el pensamiento me dijo:
-Ahora podremos jugar cada vez que podamos...�No crees?
-Pero Micha....no creo que sea conveniente.... �le contest�
con cierta inquietud-
-�Y por qu� no?... �me espet� con su acostumbrado aplomo-
-Porque no �le dije- No quiero que tu madre se entere....si
lo sabe tendr� problemas...
-No los tendr�s... porque ella nunca lo sabr�.
-�C�mo dices?....
-Ay, pues que yo nunca se lo dir�, tonta... �me dijo con tono
de seguridad-
-No, claro...no quiero que hagas eso, Micha...porque si lo
haces me ir� muy mal...
-No pienses as�, Mariana, que yo no dir� nada...
-Oh, Micha...gracias...gracias... �le dije abraz�ndola con
ternura- �De verdad no dir�s nada?...
-No lo har�...pero con una condici�n �me dijo con su lindo
rostro encendido-
-Ah, vaya...�Y cual es esa condici�n? ... �le pregunt�
sorprendida-
-Quiero que t� tambi�n me toques... �me dijo con decisi�n-
-Ah no...eso no...
-�Y por qu� no?...
-Porque me da miedo...est�s muy peque�a para eso �le dije no
muy convencida, intentando evitar hacer lo que ya anhelaba secretamente desde
hac�a rato-
-Ay Mariana...si supieras...
-�Si supiera qu�, Micha?
-Pues que yo hago eso con mam�....y ella no me rega�a...al
contrario...
La ingenua y sutil revelaci�n de la ni�a me hizo dudar,
pregunt�ndole enseguida:
-�Y por qu� no me explicas primero qu� es lo que haces con tu
mami?... �indagu�-
-Si...lo que quiero decir es que nosotras tambi�n jugamos a
las cosquillas as� como t� y yo lo hicimos....
-Oh...no me digas...�Y qu� m�s hacen?
-Pues hacemos eso que yo te hice...
-�Ah si?...no te creo...
-De verdad....te lo juro...
-Mmmm....�Y s�lo t� se lo haces, o ella tambi�n a ti? �le
pregunt� con evidente inter�s-
-No...ella tambi�n me lo hace a mi...por eso quiero que t� me
lo hagas...
-�Es verdad todo lo que me estas diciendo, Micha?....�O lo
est�s inventando?...
-Claro...claro que es cierto...�Por qu� te habr�a de mentir?
-Pues no s�...quiz�s para convencerme de que yo te lo haga...
-Pues no...todo es verdad....anda, Mariana...no tengas miedo,
que yo no le dir� nada...adem�s, me gustas mucho... �me dijo con ternura como
implorando mis favores-
-�En serio?...pues dime por qu� te gusto...
-Ay, pues porque eres muy bonita...
-Oh...�Es s�lo por eso?
-No...tambi�n porque me gusta jugar contigo...
-Si...ya veo...
Habiendo comprobado que la ni�a no me ment�a, tom� la
decisi�n de corresponder a su franqueza, por lo que le suger�:
-Est� bien, Micha...pero te lo har� igual como tu mami te lo
hace...as� que t� dime c�mo, anda...
-Huy...pues ella primero me talla su dedito...
-�Si?...�Y despu�s?
-Despu�s me chupa mi cosita...
-Humm....y quieres que yo te lo haga igual?
-Si...si...eso quiero...
-Muy bien...pero ser� mejor que comencemos...no quiero que
nos vayan a sorprender...
-Si...pues ya...
-Anda...acom�date como a ella le gusta...
-Pues es as� �me respondi�, tendi�ndose sobre la alfombra con
las piernitas abiertas.
Haciendo a un lado mis prejuicios me puse a observar con
avidez insospechada la tierna parte escondida que ocultaba su breve braguita
rosada, estampada con lindos dibujitos de Disney. Me inclin� sobre ella
haci�ndole a un lado la telita, pero Micha me dijo:
-No...no...as� no...qu�tame primero el calz�n...
-�Ella te lo quita cuando te lo hace?
-Si...siempre me lo quita...
-Bien. �asent�, resoplando ya de la brama-
Cerr� sus piernas y jal� con lentitud la prenda desliz�ndola
hacia abajo y la tir� a un lado. Volv� a abrir sus extremidades para contemplar
con lascivia aquel regio tesorito aterciopelado y lampi�o que se me ofrec�a
anhelante. Sin esperar m�s y siendo objeto de una extra�a y urgente lujuria,
comenc� a manosear aquella rajita imberbe por largo rato, dedeando suavemente la
diminuta hendidura del deseo, viendo que Micha cerraba sus ojitos a causa del
indecible placer que estaba sintiendo. Cuando comprend� que era tiempo de
mamarle el chochito, hund� mi cara entre sus muslos y me di a lamer con ansiedad
inconfesable aquel peque�o bollito abultado, cuya rendija me pareci� demasiado
apretada. Con mis dedos abr� la puertecilla de carne y met� la punta de mi
lengua lo m�s adentro que pude. La nena se retorc�a de gozo mientras tensaba sus
piernitas, las cuales cog� con mis manos para abrirlas al m�ximo quedando su
breve cuquita expuesta ante mi cara anhelosa. Las lamidas se suced�an una tras
otra con suavidad y ternura mientras Micha comenzaba a lanzar gemiditos muy
quedos que alud�an al delirante momento que ahora disfrutaba. Despu�s de un
largo rato de estarle chupando su cosita, Micha me anunci� la proximidad de lo
que parec�a ser su cl�max, dici�ndome con voz entrecortada:
-Oh, Mariana....sigue...siguee...que me voy a
orinar...ay...me orinooo...
Intensifiqu� los movimientos de mi lengua sobre su hendidura
sintiendo que Micha levantaba su culito para repegarse con m�s fuerza a mi
rostro humedecido y sudoroso. Fue en ese justo instante cuando escuch� que una
llave ingresaba en la cerradura de la puerta del dormitorio de la ni�a.
R�pidamente solt� la cuquita lechosa de Micha en un vano intento por cubrirla y
cubrirme yo, sin conseguirlo. Cuando las dos volteamos vimos en la entrada de la
rec�mara las figuras de sus padres, que nos miraban con asombro tendidas sobre
la alfombra. Micha cerr� sus piernitas por reflejo, pero era evidente que ellos
nos hab�an encontrado en plena faena. Yo quer�a que la tierra se abriera para
que me tragara en ese mismo instante. Cualquiera que me hubiese visto se habr�a
dado cuenta que el color hab�a abandonado mi rostro para transformarse en
lividez Ambas nos incorporamos de inmediato, pero era yo la que m�s temblaba de
miedo ante la imponente presencia de do�a Claudia y don Esteban, que para mi
sorpresa parec�an no dar muestras de enojo. Fue entonces la se�ora quien
coment�:
-Vaya, vaya....pero si a Mariana le gustan las ni�itas,
Esteban...�Te das cuenta?...
-Si, Claudia....eso veo...
Yo permanec�a muda y con los ojos abiertos como platos ante
la sorprendente llegada de los se�ores. Fue de nuevo ella quien dijo:
-Muy bien, Mariana...esto lo tendremos que arreglar hora
mismo...
Yo s�lo alcanc� a mover la cabeza afirmativamente, pues las
palabras se negaban a salir de mis labios. Ella me orden�:
-Anda....ve con mi marido a la sala mientras acuesto a
Micha....
Me levant� del piso y me arregl� la ropa lo mejor que pude
con la cara ardi�ndome de verg�enza. Don Esteban sali� del cuarto mientras yo le
segu�a escaleras abajo. Una vez que llegamos a la sala me indic� que me sentara.
Lo hice y no cruzamos palabras hasta que regres� do�a Claudia. Fue ella quien
comenz� a manejar la situaci�n dici�ndome:
-Y bien Mariana....�Quieres explicarme qu� fue lo que
sucedi�?
-Pues no s�...no s�.... �balbuce� sin control, mientras las
l�grimas amenazaban con salir de mis ojos-
-�C�mo que no sabes?...te encuentro chup�ndole la cuquita a
Micha y ahora me dices que no sabes?
-No...no....es que yo...
-Si no me das una explicaci�n satisfactoria, ahora mismo te
llevaremos a tu casa y se lo diremos todo a tu madre...
-No...no...por favor, Do�a Claudia....no haga eso....yo no
quise...
-Pues ser� mejor que empieces a explicarme lo que pas�...
-Si...si....lo har�...
Don Esteban intervino al comprender el gran temor que me
embargaba:
-Dale tiempo, Claudia....ella nos lo explicar�....d�jala que
se controle tantito...
Sus palabras tuvieron la virtud de tranquilizarme un poco, y
entre balbuceos incoherentes trat� de darles una explicaci�n de lo sucedido.
-Es que...nosotras.... est�bamos jugando a las cosquillas...y
pues...
-A las cosquillas, eh? �respondi� mordaz la se�ora- Te gusta
hacerle cosquillas con la lengua a Micha entre sus piernitas, no?
-No...no...no es eso, se�ora...yo...
-�Entonces?
-Pues es que despu�s de jugar a las cosquillas.... ella me
toc� all� abajo...
-�Ah si?...�Y qu� m�s?
-Pues eso me encendi�...y Micha me toc� mi cosita...y despu�s
me pidi� que se lo hiciera igual...
-Ah vaya...�Ella te lo pidi�? �dijo la se�ora-
-Si...si....ella me lo pidi�...
Don Esteban intervino:
-Puede ser, Claudia....puede ser...
-Y qu� m�s?....anda, desembucha todo, canija putita de
mierda... �me espet� do�a Claudia-
-Pues nada....que yo tuve que hacerle eso que ustedes
vieron...
-Si...ya veo... �respondi� ella- �T� que opinas Esteban?
-Que si...que es posible que haya sido como ella dice...
-Mmmm...est� bien, Mariana...esc�chame... te har� una
propuesta... �Me dijo do�a Claudia-
-Si...si...d�game usted...
-Lo que quiero decirte es que s�lo hay una forma de que no se
lo digamos a tu madre�.
-Oh, si...si...d�game qu� es y har� lo que usted quiera,
se�ora....
-Humm...pues no s� si creerte o no...
-De verdad, se�ora...lo juro... �contest� conmocionada-
-�Har�s todo lo que te pidamos?
-Si...si...de verdad lo har�...
-�Sea lo que sea? �quiso confirmar-
-Si....lo juro...
-Muy bien...entonces oye lo que te voy a decir...no le
diremos a tu madre nada de lo que pas� si accedes a participar en lo que te voy
a pedir...
-Si...lo har�...le juro que lo har�...
-Est� bien...se trata de esto...a Esteban y a m� nos gusta
tener sexo con otras personas en grupo...lo que quiero que hagas es que vayas
con nosotros a nuestro cuarto y participes de un encuentro que s� que te
gustar�....
-Oh....�Un encuentro?....pero es que...
-�No dijiste y juraste que har�as lo que te pidi�ramos?
-Si...es cierto...pero es que... es que...
-�Qu� pasa, Mariana?
-Es que....a�n soy virgen...
-Oh...no me digas... �dijo el se�or con la cara encendida por
la lascivia-
-Si...jam�s he estado con un hombre... �dije temerosa-
-Pero s� con una ni�a, no es as�? �terci� la se�ora-
-Si...eso s�...pero es la primera vez que lo hago...lo
juro...
-Bien...bien...pues esto est� mejor de lo que
pensamos...�C�mo ves, Esteban?
-Fant�stico...incre�ble...yo pens� que ya se la hab�an
cogido... �coment� �l-
-No...no...ni siquiera he tenido novio... �respond� yo-
-No importa, Mariana....eso no importa....si eres virgen,
ser� mi marido quien te desvirgar� para siempre...ahora t� dime qu� es lo que
quieres....que vayamos ahora mismo a tu casa o participas con nosotros?...
-No... a mi casa no...me quedar� con ustedes...
-�Buena decisi�n! �dijo el se�or frot�ndose las manos-
-Excelente �terci� dona Claudia- Ahora sube, que nos
encerraremos arriba.
Los segu� hasta su rec�mara y penetramos en ella. Fue don
Esteban quien se encarg� de cerrar la puerta por dentro. Sin pedirme permiso, la
se�ora comenz� a quitarme la ropa con avidez, al tiempo que su esposo se
manten�a a la expectativa. Cuando me hubo desnudado por completo ambos se dieron
a devorar mi cuerpo con miradas llenas de lascivia. Yo me sent�a tan mal que
s�lo deseaba que todo aquello terminara de una vez.
-Mira nadam�s, Esteban, qu� jovencita tan preciosa...
�coment� la se�ora con los ojos brillosos-
Don Esteban le dijo a su mujer:
-Anda linda....comienza ya la fiesta que estoy bien
caliente...
Sin responderle nada, do�a Claudia me tom� de la mano y me
condujo hasta la cama acost�ndome sobre ella. All� me abri� las piernas hacia
los costados y meti� su cara en medio de mis muslos separando previamente mis
labios vulvares con sus dedos. Sacando su lengua la hundi� en mi rajita y empez�
a moverla con suavidad y destreza. Al principio yo me sent�a tan indispuesta que
no deseaba cooperar para nada en aquella obligada trilog�a sexual, sino quer�a
mantenerme pasiva hasta que todo terminara. Sin embargo y debido a la maestr�a
con que do�a Claudia me mamaba el co�ito y al sentir que me pon�a uno de sus
dedos en la entradita de mi ano pronto me enardec� de brama, e inici� una serie
de suaves movimientos de mi culo hasta lograr una sincron�a con los hundimientos
linguales de ella. Poco a poco los r�tmicos movimientos aumentaron hasta
convertirse en una fren�tica danza del placer, notando que su dedo principal
desapareci� dentro de mi esf�nter trasero. D�ndose cuenta de que pronto
explotar�a, do�a Claudia detuvo sus acometidas dici�ndole a su marido.
-Anda, amor...es hora de que te deleites con este
quintito...ella ya est� a punto....
Volte� a ver a don Esteban, quien ya estaba en cueros y con
la verga entre sus manos como pu�ete�ndose el p�jaro. Al descubrir la tremenda
herramienta que bland�a hacia todos lados sent� un miedo atroz de tan s�lo
pensar que aquel pedazo de carne negra y gruesa se me metiera en las entra�as.
Pero la se�ora, advirtiendo de seguro mis temores me dijo:
-No tengas miedo, Mariana, que yo te ayudar�...
Asent� con la cabeza al tiempo que ella me acomodaba boca
arriba en el centro de la cama, y don Esteban se sub�a sobre el colch�n con
aquel tolete completamente endurecido. La se�ora me dijo con voz melosa:
-Mi marido te la meter� por delante...pero yo te abrir� las
piernas para que te entre sin que te duela...
-Ssi... �respond� temerosa sin dejar de mirarle la enorme
verga al se�or-
Ella me tom� de ambas piernas y las abri� como si fuesen de
trapo, en tanto su marido se me acomodaba entre ellas con el pito en ristre.
Cuando estuvo a modo me puso la endurecida cabeza en la entradita de mi
hendidura, dej�ndose caer poco a poco sobre m� virginal chochito. La gruesa y
larga daga fue ingresando poco a poco entre mis apretados labios vaginales hasta
que se perdi� m�s de la mitad dentro de mi cuevita. El dolor no se hizo esperar
y le grit�:
-Nooo...don Esteban....s�quemela que me dueleee�me duele
muchooo�por favor�.
-Ya...ya...linda....rel�jate�espera un momento que no te
doler� m�s �me dijo su mujer sin soltar mis piernas para nada y con los ojos
brillantes por el deseo-
Sin esperar m�s el se�or me hundi� el pedazo que faltaba
hasta que sent� sus peludos huevos rozar mi culo, comenzando a moverse con
frenes� sobre mi cuerpo. Me di a sollozar con fuerza hasta que mis gritos se
fueron convirtiendo poco a poco en gemidos de gozo y de placer. Con aquel
tremendo verg�n traspas�ndome el bollito me hab�a transformado ahora en una
leona feroz que s�lo ansiaba ser empalada hasta lo m�s profundo de mi ser.
Comprendiendo las ansias de mis anhelos, el se�or empez� a sacarla y a meterla
con fuerza al tiempo que mi cavidad frontal se abr�a golosa ante sus furiosas
embestidas. No tuve que esperar mucho tiempo para sentir la primera explosi�n
org�smica que me hizo bramar de delirio, pues do�a Claudia, sin quedarse quieta,
me hab�a metido dos dedos en el culo aumentando las delicias de mi enorme gozo.
Don Esteban continu� bombeando su pene dentro de mi conchita
desvirgada para siempre, hasta que al fin se derram� dentro de m� en un
interminable torrente que inund� de leche el intrincado laberinto de mi co�ito.
Habiendo acabado de venirse, el se�or me sac� con rapidez su tolete y le dijo a
su mujer:
-Anda, amor...l�mpiala bien que a�n no he acabado con ella.
Sac�ndome el dedo de mi trasero y tomando despu�s un rollo de
papel sanitario del ba�o, la se�ora se dio a limpiar con cuidado mi entrepierna
viendo que la sangre manaba del interior de mis muslos.
-Oh, Mariana....pero si efectivamente eras virgen...jam�s lo
hubiera cre�do...
-Si.. �dijo su marido- Claro que era quintito...pero ahora ya
no lo es...
-Si, ya veo. �respondi� su esposa- Qu� rico culito te has
tirado, eh cabr�n?
-Si...qu� suerte...es muy dif�cil encontrar una virgencita en
estos tiempos...
Sin decir m�s do�a Claudia sali� del cuarto y pronto regres�
tomada de la mano de la peque�a Micha. Ver aquella escena me sorprendi�, pues
nunca imagin� que los se�ores estuviesen dispuestos a involucrar a su propia
hija en sus perversos desmanes sexuales. Pero lejos estaba yo de imaginar todo
lo que habr�a de vivir esa misma noche de lujuria.
-Bien...bien...veamos ahora c�mo se lo haces a la nena �me
dijo la se�ora-
La madre desvisti� a Micha recost�ndola en seguida sobre la
cama. La chiquilla, al parecer, no denotaba angustia ni sorpresa, pudiendo
comprobar lo que ya sospechaba: Que no era aquella la primera vez que
participaba en las secretas org�as sexuales con sus propios padres. Do�a Claudia
me orden�:
-Anda Mariana...m�male su cosita a la ni�a...hazlo como se lo
hiciste hace ratito...como a ella le gusta...
Sabedora de que no ten�a otra opci�n m�s que obedecer, me
inclin� sobre el co�ito imberbe de Micha hundiendo mi lengua entre los dos
abultados labios de su conchita. La ni�a acus� el efecto del primer contacto
lingual con un gemido delicioso, lo que me motiv� a continuar con mi maniobra
chupatoria. Segu� pasando mi protuberancia lingual sobre aquel invaluable y
virginal tesoro, depositando en paralelo la yema de uno de mis dedos en el
ansioso culito de la nena, que abri� m�s sus piernitas para recibir con gozo mi
falange, la que fui introduciendo con suavidad hasta que al fin se perdi� en el
intrincado pasaje de su oloroso laberinto trasero. Micha lanzaba grititos de
brama ante la doble y penetrante caricia, comenzando a moverse y a frotarse con
fuerza sobre mi cara. Al empujar su grupa sobre m�, el dedo se hund�a m�s y m�s
en el interior de su conducto anal hasta que no pudo soportarlo y se orin�
dentro de mi boca llen�ndomela completamente de sus ricos efluvios vaginales.
Sus lujuriosos padres no dejaban de observar nuestro singular acoplamiento con
una sonrisa de lascivia, aprobando mi accionar sobre el peque�o cuerpecito de
Micha. Habiendo considerado que era el momento propicio para intervenir en la
fiesta, dona Claudia le dijo a su marido:
-Anda, amor...ahora ponle t� la verga a la ni�a entre sus
piernas mientras yo le mamo su cuquita a Mariana.
A esas alturas ya no ten�a ninguna duda de qui�n era la que
llevaba la voz cantante en aquel perverso jueguito familiar. Don Esteban
obedeci� y se encaram� sobre la cama poniendo a modo a la ni�a, quien abierta de
piernas no dejaba de admirar el falo endurecido de su padre. Imagin� que tal vez
ser�a testigo de la desfloraci�n infantil al ver que el se�or le acomodaba el
p�jaro vibrante entre sus muslos. All� se dio a frotar su enorme herramental
sobre la preciosa conchita sin pelos de Micha, quien con una sonrisa de
satisfacci�n recib�a las caricias de aquel caliente pito del delirio de donde
segu�an saliendo espesas gotitas de leche. El leve derramamiento seminal ayudaba
a que la verga de su padre fuera ingresando con lentitud en la apretada cavidad
frontal. Fascinada por aquella visi�n incomparable yo ya me estaba tocando la
entrepierna motivada por el tremendo ardor de verlos maniobrar de esa manera.
Observ� la carita de Micha tratando de distinguir en su rostro alg�n gesto que
fuese indicativo que todo aquello le causaba dolor, pero para mi sorpresa, lo
que vi me dej� perpleja, pues la nena en vez de lamentarse sonre�a con los ojos
entrecerrados disfrutando con amplitud de la frotaci�n del falo de su propio
padre entre sus piernitas. Las tibias manos de do�a Claudia sobre mi cuerpo
vinieron a interrumpir mis pensamientos, y haci�ndome una se�al me indic� que me
recostara tambi�n sobre la cama. Hice lo que me ped�a y ella se meti�
r�pidamente entre mis piernas para comenzar a chuparme la cuquita, sin dejar de
admirar con extrema lujuria lo que su marido le hac�a a la ni�a. Uno de sus
dedos busc� r�pidamente mi esf�nter y se meti� en el conducto posterior de mi
culo, haciendo movimientos circulares que me trasladaron al para�so. Era
evidente que observar todo el cuadro que los cuatro protagoniz�bamos la
calentaba hasta el delirio, pues pronto arreci� sus intensos lameteos sobre mi
rendija e intensific� igualmente su dedeo en mi colita provocando que yo tambi�n
me embramara al m�ximo. De esa manera y estando los cuatro sobre la cama; cada
cual dedicado y ocupado en lo suyo, pod�amos admirarnos mutuamente mediante el
inusual intercambio del incre�ble escenario sexual que protagoniz�bamos en
grupo, mientras disfrut�bamos al mismo tiempo de las delicias de nuestras
propias caricias y contactos.
Quise voltear a ver a Micha para saber c�mo lidiaba con aquel
verg�n sin igual que intentaba penetrarla, comprobando que la nena continuaba
gozando con intensa y coqueta picard�a de los gratificantes tallamientos del
pene de su padre. La ni�a sonre�a pidi�ndole m�s acci�n al se�or, quien no
dejaba de pasarle el falo erguido sobre la levantada duna de su conchita
enardecida. Micha se arqueaba hacia arri