Relato: Chantajeada, Las desventuras de Noemi (1) A lo lejos, podemos ver una mujer, en la playa. Ya esta todo
solitario, atardece, y el cielo esta pintado con colores bonitos a la vista.
Pero el paisaje no parece importante cuando hay algo mejor que mirar... a la
mujer mencionada, a cuatro patas, y desnuda buscando algo en la arena. Su
busqueda es fren�tica, su postura sugerente. Casi parece que nos ofrece su culo
en pompa para azotarlo... o algo peor.
Este cuadro no varia en varias horas, solo la zona donde la mujer busca entre la
arena. Pero entonces vemos que se acerca un hombre. Ya es casi de noche. El
hombre enciende un cigarrillo y contempla la mujer. Luego se acerca y la mujer
levanta la vista.
- Has encontrado lo que buscas ? - dijo el hombre. Ella niega con la cabeza y
mira al suelo - Vaya chantajeada... - dijo el el tono compasivo - Y como
volveras a tu casa sin las llaves del coche, de tu casa, tu cartera y tu ropa?
La cara de chantajeada se tuerce en su horror al decirle - � No me podria decir
en que zona de la playa se encuentra mas o menos? El hombre mira a su alrededor,
a la interminable playa que llega mas lejos que su vista y sonrie al decir - No
- Ella sigue buscando, gimiendo un poco, sintiendo pena por si misma, una
l�grima cae en la arena al sorber ella sus mocos. El hombre mira impasivo, y
finalmente se aleja. Chantajeada se queda mirando como se aleja, y se pone de
pie, y le sigue. Para mantenerse a su ritmo debe casi correr, sus pechos saltan
al hacerlo, casi jadea mientras suplica sin parar que le ayude, que le diga
donde estan sus cosas mientras el mira de frente, sin responder. En todo momento
ella es educada, aunque llora, se muerde el labio al tragar la poca rabia que le
queda. Le trata de Se�or. Est� claro que esta mujer est� en su poder. El empieza
a subir hasta el aparcamiento, dej�ndola atr�s. Pero ella tras pensarlo, le
sigue. Se encuentra ya en el aparcamiento, desnuda, a su lado. El abre su coche
y se mete dentro. Ella da con sus nudillos en la ventanilla, desesperada, y el
accede a abrirlo un poco. Dice una sola palabra: - S�gueme - Y arranca el coche.
Ella sabe bien que debe hacer. Sabe que le encanta oirla
suplicar, verla degradada. El problema es que ya tantas veces le ha visto as�,
que ya no surge tanto efecto. Quiz�s hoy ser�a el d�a que la abandonase a su
suerte, ya cansado de ella. El coche va despacito, pero ella debe correr para
seguir a lado de la ventanilla. Entre jadeos y sudores le dice que porfavor deje
entrar a la putita humillada. Llega un momento que apenas puede correr, y se
queda atr�s. A esto recibe las duras palabras de su Se�or: Vamos, corre, que
est�s gorda y poco en forma - Ella corre mas, llorando de rabia. No tiene tiempo
de mirar si alguien le ve. Si alguien puede ver a una mujer en pelotas corriendo
a lado de un coche. Suda, gime, sin aliento pide piedad, pero hace todo el
camino a la casa de su Se�or a pie. El asfalto quema, y levanta muy rapido sus
pies descalzos. Cuando finalmente llega, ella se tira al suelo, sin poder
respirar. Al salir el del coche, se inclina y le lame los zapatos, y le da las
gracias. Odia hacerlo, no siente gratitud, pero debe hacerlo. El sabe al
mirarla, que todavia no esta sometida. El momento que tanta degradacion y
castigos acaben con que haga gustosamente su voluntad le es casi temido. Ya
tiene muchas perras dispuestas a hacer todo lo que quiere. El dia que Noemi sea
una perra servicial, sera el dia de su humillacion final y definitiva, y el dia
que el la arroje de su lado. Ella no sabe esto, y el tampoco sabe si realmente
asi ser�, pero lo sospecha.
A estas alturas el lector puede querer una explicaci�n, o una confirmaci�n de lo
que est� pensando obliga a Noemi a ser esclava. Dado al nombre que se le da:
chantajeada, todo parece claro. Pero seguramente, si eres tan cruel como el
Se�or del Noemi te gustar�a saber detalles de lo que ha atrapado a una mujer a
ser esclava sin voluntad. Pues Noemi nos los va a contar. Ahora mismo se
encuentra en el jardin, cavando. Ya hab�a empezado esta tarea por la ma�ana, y
poco le queda. Hace un agujero lo suficientemente grande para tener la
aprobacion de su Se�or, y se mete dentro. El la entierra. Solo sale su cabeza.
Queda casi c�mico ya que el coloca sus bragas en la cabeza, a modo de sombrero.
Le pregunta si est� c�moda, y ella asiente. No lo est�, pero sabe que esa es la
respuesta. Su Se�or entonces coloca una camara delante suyo, y le dice que debe
relatar que le ha llevado a tan humillante situaci�n. Ella asiente. Abre la boca
para hablar, y entonces la cierra al sentir como cae una meada por su cara. EL
procede a mear encima de su cabeza. Ella se queja y gime. El acaba y le da un
peque�o puntapie con su zapato: - No te quejes puta, es para da buen comienzo a
tu video - Ella echa a llorar, y su Se�or se aleja, y se mete en la casa. Ya es
de noche totalmente, una linterna le da luz. Mira para la camara. Se siente
incomoda, apenas siente su cuerpo, tiene ganas de mear, pero pocas de pasar la
noche caliente con su propia meada. Unos pelos le caen en la nariz y le hacen
cosquillas, y sopla para apartarlos. Mira para la c�mara. Sabe que debe hacerlo
bien. Suspira y empieza:
"Hola, soy Noemi. Tengo 28 a�os y soy esclava. He llegado a este degradante
situaci�n debido a mi poca precuaci�n. He matado las horas muertas calentado a
hombres por un chat, y me han castigado por ello. Un hombre dominante, se hart�
de mi compartamiento, y tras ganar mi confianza us� un video mio para que le
obedeciera. Antes, me ofreci� la oportunidad de obedecer por mi voluntad. Yo me
ri� y me negu�, nunca entend� eso de que hubiera mujeres sumisas. Entonces me
tom� por la fuerza. Jugando con el por el webcam, me masturbe, con ropa fetish,
con mi dni escrito en mis tetas, junto a la palabra puta, mientras ponia a parir
mi jefe y luego dec�a que me gustar�a que me enculase. Fue un reto, y me encant�
hacerlo. No pens� que lo usara contra mi. Me cit�, y me vi obligada a salir
detr�s del monitor al mundo real. Qued� con �l en una cafeter�a, vestida como
siempre. Me sent� y tras pedir y pagarle un caf�, tuve que ense�arle mi dni, y
ahi �l comprob� que yo ciertamente hab�a sido tan tonta de escribir mi propio
n�nero de indentidad en mis pechos. El entonces me dej� las cosas claras. Desde
ese momento, yo ten�a dos opciones, hacer lo que quer�a, o ser expuesta. Eleg�
lo primero, y poco a poco he llegado a donde estoy ahora. A estar enterrada,
meada y pasar la noche sola y abandonada en su jard�n. Hay mucho m�s, pero estoy
exhausta. Se que ser� castigada, pero voy a dormir. No puedo m�s. La linterna se
est� quedando sin pilas y me estoy quedando en la oscuridad. Si te estas
masturbando al ver este video, ojala se te atrangante"
Y con esto Noemi cerr� los ojos y se qued� dormida.
CONTINUARA...
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Relato: Chantajeada, Las desventuras de Noemi (1)
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