Relato: Espadas, Traiciones y Vampiros (I)





Relato: Espadas, Traiciones y Vampiros (I)


ESPADAS, TRAICIONES Y VAMPIROS (1� Parte)



I. PRELUDIO


El caballero Tagor abandon� tambaleante la taberna. Dio un
traspi�s que casi le hizo caer al suelo cuan largo era. Contempl� el castillo de
Mar�n en la oscuridad, levemente iluminado por la luna, mientras vagabundeaba
por las calles del pueblo que se extend�a a los pies de la fortaleza. Iba a
llegar tarde a sus quehaceres como caballero, as� que deb�a apresurarse. Observ�
con desesperaci�n la botella vac�a entre sus dedos y la estrell� con furia
contra una pared, haci�ndola a�icos. Quiz� como respuesta, un perro ladr� en la
lejan�a.


Maldijo a Oic�n en silencio. El caballero hab�a sido su
camarada y amante durante mucho tiempo. Se hab�an salvado la vida mutuamente
incontables veces y hab�an hecho el amor innumerables m�s. �C�mo entonces le
pod�a haber humillado de esa forma? Al dejarle inconsciente para ocupar su lugar
en el duelo contra ese maldito b�rbaro del norte (ver "El Duelo"), le hab�a
avergonzado delante de toda la Orden de Caballer�a. Incluso se rumoreaba a su
espalda que, cobardemente, Tagor hab�a huido del combate, uno de los pecados m�s
graves para un caballero.


Pero lo que m�s le doli� fue cuando Oic�n regres�. Tagor no
sab�a si golpearle o abrazarle. A fin de cuentas, le hab�a salvado la vida.
Feros, el b�rbaro desfigurado que hab�a jurado odio eterno contra el reino de
Mar�n y todos sus caballeros, le habr�a hecho trizas sin dificultad. �C�mo era
que Oic�n hab�a sobrevivido indemne al encuentro? Cuando observ� la
inconfundible marca de un mordisco en el labio de su amante supo con certeza lo
que hab�a ocurrido.


Todav�a conservaba indeleblemente grabada en su memoria la
agria conversaci�n privada que mantuvieron. "�Hiciste el amor con �l?" "No digas
tonter�as." "�D�melo!" "�Y qu� si lo hice? No soy propiedad de nadie." "Maldito
seas. �Es que no significo nada para ti?" "Me expuse a morir para salvarte la
vida. Eso deber�a contestar a tu pregunta." "Quiz�s no acudiste a ese duelo para
luchar ni morir, sino para acostarte con ese salvaje a mis espaldas." Oic�n
respir� profundamente antes de contestar y salir por la puerta. "Si eso es lo
que crees, quiz�s sea mejor que dejemos de vernos." El portazo provoc� que los
muros de piedra de la estancia temblasen.


Reprimi� las l�grimas. La gente a su alrededor por las
transitadas calles hab�a ido desapareciendo hasta que hab�an quedado desiertas.
Parec�a como si la ciudad no fuera m�s que plazas solitarias, pasadizos
sombr�os, callejones estrechos y tenebrosos. Bueno, no ten�a importancia. En
breve llegar�a al castillo y podr�a cumplir el cometido de esa semana: velar las
antiguas armas sagradas, que enarbolaron los Antiguos Reyes de Mar�n. No es que
le entusiasmase la idea de pasar la noche en vela vigilando unas espadas
polvorientas, pero ese era su deber como caballero y no lo infringir�a. Adem�s,
puede que le sirviese para quitarse de la cabeza a Oic�n. Despu�s de todo,
�qui�n le necesitaba?


Volvi� a la realidad cuando escuch� su nombre susurrado a su
espalda. Se dio la vuelta pero la oscura calle estaba totalmente vac�a. Sin duda
hab�a sido su imaginaci�n. Continu� con sus meditaciones. La verdad es que no
sab�a a qui�n pretend�a enga�ar. Amaba a Oic�n m�s de lo que estaba dispuesto a
admitir. Casi muri� de celos cuando aquel presumido pr�ncipe elfo acudi� a Mar�n
y tuvo que soportar los devaneos amorosos entre ambos (Ver "El Pr�ncipe y el
Caballero").


-Tagor...


Esta vez estaba seguro. Alguien hab�a pronunciado su nombre.
Se gir� mientras sent�a su pulso acelerarse. Ni siquiera reconoci� el l�gubre
barrio en el que se hallaba. Alguien vestido con un oscuro h�bito le hac�a se�as
desde una puerta desvencijada. Su coraz�n dio un vuelco. �De qui�n podr�a
tratarse? Antes de darse cuenta, sus piernas le condujeron como si tuviesen vida
propia hasta el port�n. Intent� resistirse pero no pudo. Atraves� la puerta,
cuyo interior parec�a tejido del mismo material que la noche.


-Si�ntate, Tagor.


-�C�mo..?


-Silencio, muchacho. Yo hago las preguntas.- La voz era muy
suave y seductora, pero terriblemente fr�a, como un t�mpano de hielo. Sin poder
evitarlo, se encontr� sentado en una mesa sobre la que hab�a una mortecina vela.
Enfrente se sent� su interlocutor. La capucha evitaba que pudiera llegar a ver
su rostro, pero vislumbr� dos ascuas donde deber�an hallarse sus ojos. No supo
si era su imaginaci�n, pero parec�a haber una segunda figura embozada en una de
las esquinas.


La voz le sobresalt�. -Conozco tu pesar y puedo aliviarlo.-
El encapuchado se descubri�. Durante un segundo el caballero pens� que se
trataba del pr�ncipe Leopoldo, hijo del Rey Pontus, ya que era un hombre muy
parecido f�sicamente. Pero entonces repar� en que en su cabello moreno era mucho
m�s largo y un peculiar mech�n blanco destacaba en su lado izquierdo. Repar�
entonces en que el hombre frente a �l ten�a los ojos zarcos, de distinto color:
el izquierdo era verde, contrastando con el derecho, negro como el �bano. No
solamente esos detalles le distingu�an del pr�ncipe: su faz era m�s p�lida,
demacrada e inhumana.


-Estoy siendo muy descort�s. Mi nombre es Ythil. Y s�,
respondiendo a tu pregunta, soy pariente del pr�ncipe.


Tagor se extra��. No hab�a sido consciente de abrir la boca.
Durante unos segundos, la absurda idea de que ese hombre le�a sus pensamientos
se aloj� en su cabeza. La sonrisa de Ythil se acentu�. Todav�a mareado, el
caballero dej� de pensar en todo eso cuando el misterioso hombre delante suyo
empez� a desvestirse lentamente.


Tagor jade� cuando Ythil se desnud� completamente, revelando
un cuerpo magn�fico aunque quiz� algo p�lido. �Qu� significaba todo eso? El
extra�o avanz� y bes� su cuello. Tagor no pudo evitar gemir de dolor. Su
contacto era g�lido, dejando la zona entumecida.


-Eres un... vampiro...- Tagor se aterroriz� al contemplar la
sonrisa m�s maligna que hab�a visto jam�s.


-Eres muy inteligente.- Ythil comenz� a desnudar con
exquisita habilidad al caballero, dejando al descubierto su amplio pecho. Unos
susurros de placer llegaron a los o�dos de Tagor. -Y tambi�n eres muy bello...


La helada lengua de aquel ser comenz� a recorrer el pecho del
caballero, lamiendo y picoteando. Una gota de l�quido rojo resbal� desde el
pez�n, iniciando un descenso por el musculoso pectoral, pero Ythil lo hizo
desaparecer con un veloz lamet�n. La verga de Tagor estaba a punto de reventar,
excitado m�s all� de lo indecible.


Abri� los ojos. Ya no estaba en aquella horrible casa, sino
en el lecho de su amado, el caballero Oic�n. Sin duda todo hab�a sido un sue�o.
El caballero estaba a su lado, aunque ahora era m�s bello y esbelto, y quiz� m�s
fr�o. Oic�n besaba todo su cuerpo, llev�ndole a l�mites inimaginables de placer.
"Qui�reme... �mame..." Tagor gimi�, pr�ximo al orgasmo. "S� m�o... Obed�ceme, s�
mi esclavo..." El ardor de las acometidas hizo olvidar al caballero la gelidez
de su amante. "�Me amas?" "S�". "�Me obedecer�s en todo lo que te pida?" "S�,
s�." "�Morir�as por m�?" Tagor jade� cuando eyacul�. "S�, s�. �S�!".


El caballero abri� los ojos. Ya no se hallaba en la c�lida
habitaci�n. La tenue luz de la vela volvi� a iluminar la fr�a estancia. Oic�n ya
no estaba all�. En su lugar, el terrible ser llamado Ythil lam�a con avidez la
palma de su mano, impregnada de la esencia de Tagor.


-�Sab�as que la composici�n del semen y de la sangre es casi
id�ntica?- La mirada del vampiro era perversa.


Tagor grit� cuando dos colmillos se hundieron en su carne. Un
terrible sonido de succi�n inund� la habitaci�n durante varios minutos. El
cuerpo sin vida del caballero cay� ruidosamente al suelo.


-Nadie vigilar� la Espada esta noche. S� que no me
defraudar�s, Presa.


La segunda figura encapuchada abandon� la habitaci�n con
rapidez.


II. UN ROBO FRUSTRADO


El caballero Oic�n dobl� el pasillo que conduc�a a la Galer�a
de los Antepasados. Sab�a que esa noche Tagor hab�a sido designado para velar
por las armas, as� que deb�a estar all�, guard�ndolas. No sab�a muy bien qu� era
lo que le iba a decir, pero cre�a que deb�a darle una oportunidad para
excusarse. Era de necios echar al traste una relaci�n como la suya por unas
est�pidas palabras. Deb�a controlar su temperamento y ser conciliador.


Fue entonces cuando divis� lo que parec�a un perro. �C�mo era
posible? Era casi de madrugada. Los mastines eran encerrados cada noche en las
perreras reales. �Quiz�s se hab�a escapado? El perro, que parec�a un lobo m�s
que un sabueso, se detuvo al verle y gru�� amenazadoramente. Fue entonces cuando
Oic�n repar� en que llevaba un objeto entre sus fauces. Parec�a una espada.
Entonces reconoci� la empu�adura. �Se trataba de una de las espadas sagradas de
los antiguos reyes de Mar�n!


-�D�nde vas con eso, chucho? �Ven aqu�!- Espet� al animal y
se dirigi� hacia �l para cogerlo. Aunque el perro dio media vuelta y huy�,
pronto el caballero le acorral� al final del pasillo. Entonces no pudo creer lo
que vieron sus ojos.


El caballero escuch� un terrible crujido y observ� como el
lobo parec�a adquirir m�s tama�o y erguirse sobre dos patas. Una voz grave
aunque vagamente humana surgi� de su garganta.


-Ap�rtate de mi camino.


Aquel ser se abalanz� hacia el caballero, pero �ste dio un
�gil salto y logr� agarrar a la desnuda criatura antes de que huyera. Oic�n
hab�a o�do hablar de esos seres. Eran cambiaformas, criaturas que pod�an adoptar
forma humana, de un animal determinado o, como ahora, de un extra�o h�brido
entre ambas. Este cambiante parec�a que quer�a robar una espada sagrada. Le
sujet� por la cintura, mientras el cambiante intentaba enderezarse y huir.


-�Quieto! No quiero hacerte da�o!


-�Su�ltame entonces! -El ser le empuj�, pero no logr� zafarse
de �l. Oic�n le abraz� por la cintura y ambos rodaron por el suelo. Fue entonces
cuando su rostro rebot� contra la prieta nalga de aquel ser. Oic�n vio su
oportunidad y mordi� cu�n fuerte pudo. El cambiante grit� de dolor ante el
inesperado ataque a su trasero y solt� al caballero, momento que �ste aprovech�
para agarrarle por el cuello. Oic�n apret�, cort�ndole la respiraci�n. El ser
gem�a y jadeaba, intentando zafarse in�tilmente. El caballero mantuvo su
postura, sabiendo que pod�a romperle el cuello. Pero ten�a curiosidad por saber
por qu� aquel extra�o ser quer�a apoderarse de esa espada y c�mo hab�a burlado
la vigilancia de Tagor. Adem�s, Oic�n no era un asesino despiadado. Solt� la
presa mientras el ladr�n ca�a al suelo, frotando su cuello e intentando
respirar, mientras en el pasillo aparec�an varios guardias con sus espadas
desenvainadas, alertados por el ruido.


-Date preso en nombre del Rey.


III. EL INTERROGATORIO


El rey Pontus mir� con asco y desprecio al ladr�n,
arrodillado y encadenado. Su aspecto no hab�a cambiado desde que le capturasen.
Segu�a en su forma semihumana. Su rostro terminaba en un hocico, algo chato,
conservaba sus dos orejas puntiagudas y un fino pelaje gris�ceo. No obstante, un
mech�n de pelo rojo ca�a descuidado hasta su cuello. Oic�n sab�a que el rey
sent�a repulsi�n por las razas no humanas, pero �l mismo no pod�a evitar mirar
con algo de lascivia el musculoso cuerpo que se hallaba encadenado a sus pies y
desear estrecharlo y poseerlo, a pesar de tratarse de un enemigo.


El rey abofete� al cambiaformas, pero �ste no dej� de sonre�r
burlonamente.


-Habla, engendro. Dinos por qu� quer�as robar esa espada, y
qu� has hecho con el caballero Tagor.


El cambiante no se inmut�.


-Has sido contratado, �verdad? Los seres como t� no sois sino
apestosos mercenarios sin escr�pulos. Nos dir�s qui�n te pag� por el robo. Habla
o...


El Rey se acerc� despacio y con una mano asi� suavemente uno
de los pezones de aqu�l ser, que se hallaba perforado por un pendiente. De
pronto, estir� con fuerza. El cambiante aull�. Pontus sonre�a cruelmente
mientras los retorc�a, estiraba y pellizcaba, intentando provocar el mayor dolor
posible. Oic�n se acarici� sus propios pezones, dolorido por la visi�n de la
tortura a que el rey somet�a al ladr�n. �ste jadeaba, pero entonces el caballero
fue consciente de que no gem�a de dolor sino de placer.


-Deteneos, majestad. Mirad.


El rey Pontus par� en su castigo. La saliva ca�a desde la
comisura de sus reales labios, y su canoso pelo se hab�a revuelto ligeramente en
su elegante cabeza. El caballero se�al� la desnuda entrepierna del ratero. Su
verga estaba completamente erecta y parec�a pr�xima al orgasmo. �Estaba
disfrutando! El cambiante jade� con voz sarc�stica:


-Por favor, majestad... No os deteng�is ahora.


El rey palideci� de ira.- �Maldito engendro...! �Merec�is la
soga!


Levant� la mano para golpearle, pero entonces Oic�n le
detuvo.


-Esperad, mi se�or. Debe haber sido adiestrado en t�cnicas
sadomasoquistas para no sentir dolor sino placer. Castig�ndole no lograremos
nada. Quiz�s yo sepa c�mo sonsacarle.


El rey se alis� el pelo, seren�ndose. �Est� bien. Si cre�is
que pod�is hacerle hablar, adelante.


-Si, majestad. Pero necesito que salg�is de la habitaci�n.


El rey vacil�.- De acuerdo. Esperar� fuera.


Al cabo de un minuto, en la habitaci�n s�lo permanec�an Oic�n
y el ladr�n. El cambiante miraba con cierta curiosidad a su carcelero, mientras
estiraba de la cadena, probando su resistencia.


-Es in�til. Es muy resistente. �Ser�as tan amable de decirme
tu nombre, al menos?


El cambiante dud� antes de responder. -Puedes llamarme Presa.


-Es un inicio, Presa. Me gustar�a que habl�semos primero.
Tienes unas inusuales habilidades. En Mar�n nos vendr�a muy bien un esp�a como
t�.


-Ja. No acepto patr�n. Por muy atractivo que sea.


-Agradezco el cumplido. Y ahora, supongo que no querr�s
compartir con nosotros por qu� quer�as robar la espada, ni si alguien te lo ha
ordenado, �no?.- El ladr�n neg� con la cabeza. Oic�n suspir�.- �Sabes? Nunca he
utilizado la violencia para interrogar a nadie, pero siempre he logrado saber lo
que quer�a.


-Me gustar�a verlo.


-Ser� todo un placer.


Oic�n se desnud� lentamente, ante la mirada asombrada de
Presa. Oic�n sonri� cuando observ� c�mo el pene de Presa reaccionaba
favorablemente ante su magn�fico cuerpo. Sin dilaci�n comenz� el
"interrogatorio". Oic�n masaje� los pezones de Presa antes de que su lengua
comenzara un circular juego de lamidas alrededor de la aureola. Presa suspir�,
aliviado sin duda, ya que instantes antes sus pezones hab�an sufrido un duro
castigo. A continuaci�n el caballero se tumb� en el suelo y opt� por lamer los
muslos de Presa y subir por ellos hasta acercarse a su enardecido sexo. El
ladr�n deb�a comenzar a notar los efectos de aquella sensual y delicada atenci�n
ya que comenz� a emitir unos apagados gemidos. Oic�n se apoder� sin prisas del
mango del ladr�n y lo lami� lentamente antes de engullirlo. Presa comenz� a
arquearse de placer, indefenso como se hallaba.


El caballero continu� su firme mamada, apresur�ndola. El
ladr�n intentaba distraerle. -�Sabes, querido? Cuando me mordiste en el culo
casi tuve un orgasmo en ese mismo momento.- La mano del caballero se desliz� por
el perineo hasta el orificio anal, ignorando los comentarios de Presa. Aceler�
el ritmo y le penetr� analmente con dos dedos. Presa comenz� a vibrar como si
sufriera espasmos justo antes de que el semen brotase de su sexo. Oic�n le
masturb� mientras alcanzaba el orgasmo, impregnando su mano con el viscoso
l�quido. Despu�s acerc� los dedos al rostro del jadeante Presa mientras le
susurraba:


-No me morder�s, �verdad?


El ladr�n resoplaba. -Deber�s arriesgarte...


Oic�n meti� los dedos en la boca de Presa quien los lami� con
deleite. El caballero y el cambiante se miraron a los ojos con ardor.


-Y ahora, �me dir�s qui�n est� detr�s de todo esto?


Presa ri�. -�Y �ste es tu suplicio para sacar informaci�n?


El caballero sonri� con malicia. �De acuerdo. Volver� a
empezar.


Y de nuevo comenz� el asalto. Al principio Presa parec�a no
reaccionar, pero pronto su mango creci� otra vez. Los dos perdieron la noci�n
del tiempo, pero el ladr�n no par� de gemir y el cansancio se le�a en su rostro.
Volvi� a arquearse y apret� los dientes mientras alcanzaba el orgasmo.


-�Hablar�s ahora?


Presa hab�a perdido la potencia de su voz. -N... No dir�
n...nada... ufff...


Oic�n chup� su cuello y mordi�. Presa gimi�. El tiempo
transcurri� r�pidamente. Presa suspiraba muy despacio, casi lastimeramente,
mientras los dedos del caballero franqueaban su culito, penetr�ndolo sin
descanso. El en�simo orgasmo del cambiante se produjo. Ambos estaban
embadurnados del n�ctar del ladr�n, al que s�lo las cadenas evitaban que cayera
al suelo.


-Aarrf... Espera... Unggg... No puedo m�s... Basta, por
favor... Hablar�...


El caballero extrajo sus dedos del ano del ladr�n, y acerc�
su oreja a su sudado hocico, pero continu� masturbando sin descanso el pobre
pene de Presa. Su voz era baja y cansada.


-Por favor... S�, est� bien... Mi se�or me orden� robar la
espada...


-�Qui�n es tu amo?


-No es mi amo... Me recogi� de las calles cuando... ufff...
estaba pr�ximo a morir de hambre... Le sirvo porque yo quiero...


-Su nombre.


-Lord Ythil...


-No le conozco. �Qui�n es?


-Si quieres saber m�s, contempla... unggg... el tercer cuadro
de la galer�a de antepasados.


-�Por qu� quiere la espada?


-Es suya.


-�D�nde est� Tagor? �Le has matado?


-�No! Est� con... mi se�or. Deb�is creerme. No s�ee m�s...
Cuando veas el cuadro lo entender�s. Por favor... Detente... Aggg...


-Est� bien... Creo que eres sincero. Pero no me lo has
contado todo. Ma�ana continuaremos. Pero antes...


Oic�n levant� las caderas de Presa y le aup� con los dos
brazos, colocando su gran verga en su orificio anal. Por �ltimo, coloc� las
piernas del cambiante sobre sus hombros. Con una ligera embestida, el glande se
col� en las entra�as de Presa. El sudor facilit� la penetraci�n y el ladr�n no
pudo evitar debatirse, retorci�ndose por el placer, pero lo �nico que consigui�
es que el estoque se introdujera m�s y m�s, ganando terreno.


-Esto te ense�ar� que con Mar�n no se juega.


El ladr�n se retorci� mientras eyaculaba sin poder siquiera
rozar su dolorido pene.- �No, nooooo... Uooohhh..! �La cabeza de Presa cay�
hacia atr�s mientras rug�a sordamente y su cuerpo se convulsion� para despu�s
quedar inerte.


Oic�n sali� al poco tiempo del interior del ladr�n. Coloc� su
verga a escasos cent�metros del desmayado ratero y descarg� en su rostro.
Despu�s de la abundante rociada, todav�a sigui� disparando un par de veces,
golpeando sus mejillas con su caliente esencia. Gran parte se derram� por su
cuello y cuerpo. La larga lengua del desfallecido ladr�n pend�a inerte de un
lado de su boca y Oic�n aprovech� para restregar su glande contra ella.


-Descansa hasta ma�ana, cielo. Necesitar�s recuperarte para
lo que te espera.- Dijo ir�nicamente el caballero antes de salir de la
habitaci�n.


La puerta se cerr� a sus espaldas, inundando la mazmorra de
oscuridad.



Continuara...


Por favor vota el relato. Su autor estara encantado de recibir tu voto .


Número de votos: 0
Media de votos: 0


Si te gusta la web pulsa +1 y me gusta






Relato: Espadas, Traiciones y Vampiros (I)
Leida: 207veces
Tiempo de lectura: 12minuto/s





Participa en la web
Envia tu relato







Contacto
Categorias
- Amor filial
- Autosatisfacci�n
- Bisexuales
- Confesiones
- Control Mental
- Dominaci�n
- Entrevistas / Info
- Erotismo y Amor
- Fantas�as Er�ticas
- Fetichismo
- Gays
- Grandes Relatos
- Grandes Series
- Hetero: General
- Hetero: Infidelidad
- Hetero: Primera vez
- Intercambios
- Interracial
- L�sbicos
- MicroRelatos
- No Consentido
- Org�as
- Parodias
- Poes�a Er�tica
- Sadomaso
- Sexo Anal
- Sexo con maduras
- Sexo con maduros
- Sexo Oral
- Sexo Virtual
- Textos de risa
- Transexuales
- Trios
- Voyerismo
- Zoofilia


Encuestas

Afiliados



























Relato gay mi alumno favoritorelatos de vajinas virjenes desvirgadas x perrosRelatos eroricos largos el despertar sexual de mi mamajugando con mis hijas relatos pornorelatos eroticos gay sin taburelatos eroticos con mi hija y mi nietarelatos porno puritanasrelatos xxx el despertar del plaser ci.mi pequena hija todoa loa relatos/relato4744_Mis-hermanas-Sandra-Ivonne-(I).htmlrelato gay mi padrastroIncesto con la abuela relatadosrelatos eroticos mi tia en hilos dentalesIncesto con la abuela relatadosrelatos sexo la nenaprimer anal maduraIncesto con la abuela relatadosmi hija en licra y se le mira el tanga relatos hotsexo relato mi hermana casada sexiRelatos de sexo anal cuñadasRelatos porno de amor filial hijo respetame soy tu madreRelatos er�ticos gay en el callej�n oscuro relatos folla gallinarelatos xxx filialrelatos eroticosmisobrinita de11 cojiendorelatos eroticos realesRelatos eroticos gratis incesto sobrina de 13 añitos primera vezmi nenita bdlol.ru/relatoRelato porno mis dos primitasrelatos hot la mujer de mi compadrerelatos eroticos mi hijo menor relatos eroticos me folle a mi padrinoRelatos eróticos papa vello pubicoHistorias jugando con papa xxx/relato32532_DANNA-PAOLA-COGIDA-POR-SU-PRODUCTOR.htmlrelatos porno mi suegra borracharelatos gays sexo sin tabuesRelatos porno secretosmi papa me preñorelatos eroticos jugando al caballitorelatos soy la mujer de mi padreRelatos eroticos gratis incesto sobrina de 13 añitos primera vezRelatos gays consoladoresRelatos porno tocando a mi madrerelato erotico madre hijo roce masaje bragasrelatos hot cpRelato Pornos De Dominacion A Chicos TodoRelatorelatos zoofilia hombreIncesto con la abuela relatadosIncesto con la abuela relatadosrelatos eróticos de jovencitasviolada x papa cuando relatod er�ticaspajas tiasrelatos la primera vez de mi vecinitoporno profesora y alumnorelatos me cojen en el metroBañandome con mis hermanitos historias eroticasrelatos eroticos reales rompi el culo a mi madre borracharelatos gays mi comadre me culio ala fuerzarelatoes eroticos banando a mi hija enfermaRelato Pornos De Dominacion A Chicos TodoRelatopenetrando a mamaculiando a la hija pequeña de mi vecina relatosrelatos eroticos el portero me coje en secretorelatos porno gay jorgitoporno incesto relatosrelato erotico alquilando a mi hijaensartaldoRelatos eroticos gratis incesto sobrina de 13 añitos primera veznina con culito virgen relatos pornoRelatos xxx gay camioneros historias porno gratisrelato erotico de nenitas putitas