Relato: MI PRIMITA AZUCENA -dos-
Lean antes el relato anterior de Mi primita Azucena.
CONTINUACION
-Mam�, Luisito y yo vamos a mi cuarto a leer unos comics.
-Bueno...pod�is echaros sobre la cama a leerlos, siempre que os quit�is los zapatos para no manchar. Tambi�n os pod�is quitar la ropa de calle para que no se arrugue y as� estar�is m�s a gusto -dijo mi t�a Celia.
-S�, mam�.
-Despu�s pod�ais dormiros un rato para descansar, para luego poder salir. Luisito, p�rtate bien y no rompas nada -agreg� mi abuela.
-S� abuela -contest� modosito.
Azucena y yo nos sentamos sobre el borde de la cama y cogimos un c�mic, cada uno. Mi primita de Superman y yo de Spiderman. Est�bamos callados.Nos observ�bamos disimuladamente. Parec�amos meditabundos. No pas�bamos de la portada del comic. No sab�a c�mo llevar a mi prima al huerto y conseguir mis prop�sitos. Venciendo mi timidez, quedamente, le dije musitando entrecortadamente:
-Azu..., �por qu� no hacemos lo que ha dicho tu madre y nos desvestimos (astutamente no quise emplear la palabra desnudamos)?
Azucena, sin mirarme, se levant� y se quit� los zapatos; seguidamente con sus manos subi� su vestido blanco y se lo sac� por su cabeza, quedando s�lo con una camisetita, la braga y los calcetines. Yo la mir� y me qued� maravillado de su lindo cuerpecito.
-T� tambi�n primo -dijo.
Yo ante eso venc� mi indecisi�n y comenc� a quitarme la ropa: la camisa, el pantal�n, los zapatos y tambi�n los calcetines. Me qued� s�lo con el slip, como si fuese a praticar nataci�n, que era mi deporte favorito. Azucena me mir� y se qued� alelada admirando mis musculosos pectorales y mi cuerpo atl�tico. Agarr� los m�sculos de mi brazo y, apret�ndolos, dijo:
-Luisito...qu� fuerte est�s. Pareces un cachas.
Me fij� en que parte de la tela de su braguita se le hab�a metido en su rajita. Eso hizo que me envalentonase y para enredar su mente y que hiciese lo que yo quer�a le propuse:
-Azucena, �a que no me puedes...a que no me derribas sobre la cama?
-Ahora ver�s - y se lanz� con sus brazos sobre m�, apret�ndo fuertemente su cuerpo al m�o y metiendo una de sus piernas entre las m�as, haciendo fuerza para intentar derribarme. Yo me re�a y le segu�a el juego; me apretaba a ella y distra�damente bajaba mis manos por su espalda y furtivamente con suavidad las dejaba caer sobre las nalgas de su culito. Pens� que esto marchaba bien. Estuvimos forcejeando unos minutos hasta que hice un movimiento sobre ella y ca�mos los dos sobre la cama. Azucena qued� encima de mi cuerpo y segu�a luchando; yo la abrac� con fuerza, para que no se moviera, y descargu� mis manos sobre su redondo culito sob�ndola descaradamente. Ella se movi� y consigui� que di�semos unos revolcones por la cama; unas veces ella estaba encima y otras veces debajo de m�. Finalmente yo me impuse y qued� sobre ella, cubriendo todo mi cuerpo el suyo peque�o. Ella se qued� quieta y mientras yo presionaba mi paquete contra su vulva, comenc� a besuquearla toda la cara, recorriendo con mi lengua su barbilla y llen�ndola de saliva. Ella bruscamente se separ�, empuj�ndome, y me dijo:
-�Guarro...qu� me haces!. Me has llenado la cara con tu babas.
Nos quedamos juntos, con nuestros cuerpos jadeando; ella boca arriba y yo de medio lado. Azucena miraba al techo. Parec�a que estaba cavilando; como si estuviese analizando las nuevas sensaciones que deb�a haber experimentado con nuestro contacto y que desconoc�a hasta ese momento. Volvi� su cara hacia m� y sonriendo me dijo:
-Luisito, qu� malo eres.
Mir� como la camiseta de mi prima se inflaba y desinflaba a cada movimiento de su pecho por su alterada respiraci�n. Me fij� en dos bultitos de su pecho que hac�an sobresalir la camiseta; deb�an ser sus tetitas. Me acerqu� al o�do de mi prima y le dije con voz meliflua:
-Azu...no tienes calor. �Por que�no te quitas la camiseta y te quedas como yo?
-No, no me deja mi madre. Si lo hago me castiga -contest� mi prima, con firmeza.
Yo pens�: Luis hasta aqu� hemos llegado. Y vaya calent�n que ten�a, estaba totalmente empalmado.
En esto que se abri� la puerta y asom� mi t�a Celia:
-Nos vamos la abuela y yo a ver unas tiendas, tardaremos como una hora.
-Luisito, p�rtate bien y no rompas nada -apostill� mi abuela.
-Claro abuela.
Otra ocasi�n como �sta en la vida se me va apresentar, pens�. Lo que no sab�a era como seducir a mi prima y que secundase mis deseos. Deb�a de jugar con su mentalidad infantil y as� poder conseguir mis prop�sitos. Me acerqu� a su cara y le dije susurrante:
-Azu, que guapa eres. Qu� ojos y qu� boca m�s bonita tienes. Debes tener loquito a tu novio.
-Anda calla, zalamero.
Y sin dejarla reaccionar aplast� mi boca a la suya con un apasionado beso. Ella de la sorpresa no se mov�a. Se o�a sus respiraci�n acelerada. Abr� sus labios y metiendo mi lengua en su boca toqu� la lengua de mi prima. Despu�s introduje parte de mi saliva en la boca de ella. Not� que ella se quer�a desasir y quit� mi boca de la suya.
-�Qu� cochinadas haces, Luisito! �No me lo hagas m�s!
Quise dominar su pensamiento y le dije:
-T� no tienes novio, si no sabr�as que los novios se besan as�. Adem�s no sabes besar. Tienes que aprender si no quieres que te deje tu novio.
Azucena, colorada como un tomate, acerc� su boca a la m�a y nos fundimos en un hermoso beso. Juntamos nuestros labios y yo sabore� la dulzura de su boca. Hab�a veces que met�a toda su boquita en la m�a. Tanto Azucena como yo jugabamos con nuestras lenguas, met�amos nuestras salivas en nuestras bocas. As� estuvimos cinco minutos.
Nos separamos y nos quedamos mirando como hipnotizados. Yo deb�a seguir con mi plan, as� que aposte fuerte:
-�C�mo se llama tu novio?
-Luis -contest� mi prima, indecisa y t�midamente.
-�Como yo!
-Mi novio eres t�, Luisito -dijo quedamente.
-Pero si eres muy peque para m�, Azucena. Yo necesito una novia mayor.
-Yo puedo hacer por mi novio lo que cualquier chica mayor -respondi� decidida.
Esta es la m�a, pens�.
-Pues si quieres ser mi novia, tienes que quitarte tu camiseta.
-Es que si se entera mi madre me castiga y no me deja salir a la calle a jugar a la cuerda con mis amiguitas.
Vaya preocupaci�n que tiene mi prima por no poder jugar a la cuerda.
-Pero si tu madre no se va a enterar. Si no va a volver hasta dentro de una hora. Nadie se lo va a decir.
Pareci� pensarlo y con sus manos subi� su camiseta hasta la altura de su cuello. Me qued� mir�ndola sus tetitas. S�lo eran dos peque�os bultitos a cada lado de su pecho. Ten�a unas areolas sonrosaditas y en medio de ellas un puntito como pezoncito. Mi polla crec�a por momentos. Me sent�a muy acalorado contemplando los pechitos de mi prima. Me acerqu� a ella y volv� a besarla; esta vez si me respondi� con sus labios. Baj� lentamente mi boca por su cuello, para luego seguir hasta una de su tetita y metermela entera en mi boca, sabore�ndola dulcemente y succionando para dentro haciendo que se endureciese su tetita y se empinase su pezoncito. Luego segu� hacuendo lo mismo con la otra tetita. Mi excitaci�n era muy fuerte, notaba que mi prima se estremec�a a cada lametazo que le hac�a. Poco a poco yo fui bajando mi mano hacia su barriguita y empec� a tocar con suavidad el principio de su braguita; not� que mi prima se pon�a tensa y que colocaba sus manos por encima de su braga. Yo despacio hac�a movimientos con mi mano tratando de ir baj�ndole la braga, pero mi prima con sus manos opon�a resistencia.
-Eso s� que no, primo.
Pens� que se hab�a acabado todo, que mi prima se levantar�a enfadada, se vestir�a y yo me quedar�a con un tremendo dolor por el calent�n que ten�a. Deb�a jug�rmela y dominar la mente de ni�a de mi prima. Me acerqu� a su rostro y sujetando su cabeza, con firmeza, la mir� fijamente a sus hermosos ojos negros y le dije seriamente:
-Si no te quito la braga, dir� a tus amiguitas que no soy tu novio y ellas se reir�n de ti y no querr�n jugar m�s contigo.
Azucena cerr� los ojos y no dijo nada. Yo me puse de rodillas, sobre la cama, a la altura de su pubis, y con movimientos h�biles y r�pidos de mis manos logr� quitar la braga de su cuerpo. Pude contemplar el cuerpo de mi prima totalmente desnudo, a excepci�n de los calcetines blancos que llevaba puestos. Era maravilloso ver el cuerpo de una ni�a de nueve a�os. Todo en ella era perfecto, dulce, tierno. Sus tetitas peque�itas, su cintura de pajarito y su conchita cubierta por una fina pelusilla, sus piernas torneadas.
Pens� que deb�a conformarme con aquella visi�n y no continuar m�s; pero lo que ten�a duro entre mis piernas se negaba a obedecerme. El paso siguiente era muy arriesgado y pod�a hacer que rompiese el hechizo que ejerc�a sobre mi prima y que se acabase todo y de mala manera.
-Azu, �te acuerdas de otros a�os, cuando quer�as ver mi colita?. �Si quieres verla ahora?
-Si ya te la he visto.
-Pero ahora ha cambiado.
Abri� los ojos y dijo curiosa:
-A ver c�mo ha cambiado.
No dud� m�s y baj� el slip con mis manos surgiedo mi enorme aparato: un pene de 20 cm. y 5cm. de grosor (me lo hab�a medido el d�a anterior). Mi pene vibraba de excitaci�n y de ansiedad. Palpitaba el glande.
Azucena se qued� con la boca abierta, con cara de sorpresa y asustada y se puso las manos tapando sus ojos.
-�Qu� grande! Pero si antes era peque�a; es cuatro veces m�s grande y tres veces m�s gorda, que cuando yo te la ve�a.
-T�cala si quieres -le dije -si no te pasa nada.
Azucena parec�a pens�rselo, pero al final accedi�, baj� su mano a mi polla y lo agarr�. No era capaz de cubrir con su manita todo mi grueso aparato.
-Es muy suave - dijo, totalmente sofocada.
Me acerqu� a su cara y fui besando su boquita, su cuello, sus tetitas, su ombliguito y all� me detuve. No quise seguir hasta la conchita, por si ella pensaba que era obsceno lo que le hac�a y se romp�a la magia del momento. Acarici� con mi mano su rajita y con los dedos pude notar que estaba muy mojada, muy h�meda, ya estaba preparada. Toqu� con un dedo el agujero cerrado de su vaginita y not� que era muy peque�o, no deb�a tener de apertura m�s de un cent�metro.
Lance un �rdago como final del juego en la partida.
-�Quieres pijar conmigo? -le dije, como se habla en Pucela, o sea follar.
-�Qu� es eso? -pregunt�, extra�ada.
-Es lo que hacen los novios que se quieren m�s que los novios normales. Es un secreto que guardan si lo hacen y que no cuentan ni a sus padres ni a nadie. Se trata de meter mi colita en tu cosita.
Ella se asust�.
-Eso tan grande no puedes meterme dentro. Me har�s da�o.
-Si se puede con paciencia, adem�s con cuidado no te har� da�o. �Alguna vez tu primo te ha mentido. Te ha hecho da�o?.
Azucena cerr� los ojos y se qued� callada.
Me ech� encima de ella y la bes� nuevamente con dulzura. Seguidamente cog� con mi mano mi polla y lo dirig� hacia su vulva, tanteando el orificio de su vagina, intentando con suavidad que el glande penetrase dentro. Su agujerito era muy peque�o para tragar algo tan grueso. Tras varios intentos no hab�a forma de que mi polla entrase. Me estaba poniendo muy nervioso. Enloquecido, arremet� violentamente con terrible fuerza mi polla contra la vagina de mi prima notando como algo se romp�a, deb�a ser la telilla del himen y que mi polla se introduc�a en su cavidad ardiente. Mi prima abrio los ojos, qued�ndoseles en blanco, y solt� un desgarrador alarido:
-�Ayyyyyyyyyyyyyyyyy!
-�Qu�tate bruto, me haces da�o!
A m� no hab�a ya quien me controlase. Met� hasta el fondo de la vagina de mi prima toda mi polla y comenc� a culear sobre ella, con gran violencia. Mi prima lloraba y golpeaba con sus manos mi cara, al tiempo que dec�a:
-�Bestia, me duele! �Se lo voy a decir a mi madre!
Yo segu�a foll�ndola, hasta que me lleg� un grandioso orgamo eyaculando todo mi semen dentro de ella. Me qued� encima de ella jadeando y agotado. Mi prima no se mov�a. Luego me separ� y vi a mi prima haciendo pucheros, con unos lagrimones cay�ndole de sus ojos y unos mocos que le llegaban hasta la boca. Le sal�a de su rajita todo mi semen ensangrantado. Azucena y yo nos asustamos. Se lo limpi� con mi pa�uelo.
-Me has hecho da�o, me has enga�ado, ya no eres mi novio, se lo voy a decir a mi madre lo que me has hecho.
Yo le dije, intentando amedrentarla:
-Si se lo cuentas a tu madre, yo le dire que has sido t� las que me has provocado y me has obligado.
En esto que se oy� abrir la puerta. V�stete que viene tu madre y la abuela.
-�Os hab�is portado bien? �No habr�s roto nada, Luisito? -dijo mi abuela. Mientras Azucena y yo nos tap�bamos las caras con el comic de Spiderman y Superman.
-He sido bueno, abuela -contest�.
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CONTINUARA