Esta historia que relato a
continuaci�n es totalmente real. Los hechos acontecidos al protagonista
sucedieron a partir de mes de septiembre, una vez terminadas las vacaciones
estivales y de vuelta a la rutina de los estudios o los trabajos.
El protagonista me escribi� un
correo electr�nico en respuesta a unos de mis relatos donde contaba la
relaci�n con mi cu�ada. Muchos me han escrito anim�ndome a seguir contando mis
historias, otros en cambio escribieron cont�ndome fugazmente la suya. Todos
estos correos ten�an un denominador com�n, las relaciones con nuestras
cu�adas. La mayor�a de los textos eran cortos, cuatro frases sueltas, a veces
muy expl�citos y otras tan insinuantes que me dejaban con las ganas de saber
m�s. Ese fue el caso del protagonista del relato. El chico me escribi�
cont�ndome fugazmente su relaci�n con su cu�ada gracias a una tarjeta pirata
de Canal Sat�lite. La historia ten�a tomate y me interes� en conocerla. Poco a
poco nuestra correspondencia electr�nica flu�a incesante hasta que consegu�
recabar todos los datos importantes. Le anim� a publicarlo pero �l se negaba y
se niega a escribirlo, temiendo no saber expresar correctamente lo ocurrido,
as� que me anim� a ser yo el encargado de contar su historia.
En principio lo
escrib� en tercera persona a�adiendo algunos elementos decorativos a la
historia, pero �l lo rechaz� porque prefiere que lo cuente en primera persona.
As� que con su permiso.
(Dedicado a Rafa)
En primer lugar, decirles que
tengo 17 a�os, camino hacia la mayor�a de edad y soy deportista. Practico
f�tbol en mi ciudad, y me encanta ver este deporte. Por eso cuando mi hermano
me coment� que hab�a contratado unos de los canales por sat�lite, me ilusion�,
ya que podr�a ver a mi equipo favorito todos los domingos. �l me anim� a ir a
su casa y ver el partido que m�s me gustara. Me extra�� que se hubiera abonado
a uno de estos canales, pues en verdad a mi hermano no le gusta el f�tbol, y
este era el gran reclamo publicitario para abonarse a dicho canal.
Era la �poca en la que yo
estaba locamente enamorado de Pili, una chica rubia de ojos azules que por
temor a ser rechazado no me atrev� a dirigirle la palabra en el transcurso de
los dos a�os en los que yo beb�a los vientos por ella.
La primera vez que me acerqu�
a casa de mi hermano a ver el f�tbol fue el primer domingo de septiembre,.
Abri� la puerta mi cu�ada Mari, recibi�ndome muy alegre y elegante, d�ndome un
beso de bienvenida e invit�ndome a tomar algo. Mi hermano se estaba arreglando
para salir. Me sorprendi� que se marcharan puesto que fue mi hermano quien me
invit� a ver el f�tbol. Ella me explic� que los domingo por la tarde iban al
cine, unas de sus grandes aficiones. El domingo era el �nico d�a que
coincid�an para ver cine, debido a los horarios de sus trabajos. Me animaron a
quedarme solo viendo el f�tbol y a que otro domingo invitara si me apetec�a a
mis amigos. Partieron no sin antes ponerme el partido que deseaba ver.
En cuanto me qued� solo, cog�
el mando de dise�o modernista del nuevo canal y quise experimentar con �l,
desconoc�a como funcionaba y traste� un poco para ver como era. El partido no
hab�a empezado a�n y fui pasando los diversos canales. En los siete primeros
daban f�tbol, tan solo en uno daban una pel�cula de m�s actualidad. Observ�
que pod�a ver lo que yo quisiera, el muy jodido de mi hermano, no s� como,
consigui� una tarjeta pirata y pod�a ver todos los canales. Fui pasando hasta
que descubr� que emit�an canales porno y me entretuve viendo un poco de cada
una de esas pel�culas. Encontr� tres canales y adem�s un canal gay que
no me gust�. Empez� el f�tbol y pas� a verlo hasta el descanso, luego volv� al
los canales calientes, y con ellos me hice una paja monumental a la salud de
una rubia que luc�a tatuada una rosa en su jugoso conejito.
Ese domingo, gan� mi equipo y
disfrut� el doble de otras veces que gana.
Pasadas tres horas volvieron
mi hermano y mi cu�ada, todo estaba perfecto, le coment� el resultado y le
ped� si pod�a volver a ver el f�tbol. Me dijeron que no hacia falta ni
preguntar e insistieron en que pod�a invitar a alguien.
Volv� a las dos semanas pues
hubo un par�ntesis en la liga. Durante todo este tiempo el recuerdo de la
magnifica paja que me hice en casa de mi hermano y de mi cu�ada, me bast� para
aguantar sin hacerme ninguna otra.
Ese domingo llegu� sobre las
cinco, Ellos me preguntaron porqu� no vinieron mis amigos. Le dije que me daba
corte traerlos, pero la realidad era que quer�a quedarme solo para hacerme
otra paja. Aquella semana mi equipo jugaba en Canal Plus, y decid� ver a
algunos rivales del campeonato. El juego de estos equipos era tan aburrido que
me dediqu� a zapear viendo las mejores jugadas del canal porno. Me entretuve
con la pel�cula m�s de la cuenta algo que influy� a provocarme una erecci�n de
caballo. As� que para disfrutar mejor el momento me desnud� y tumbado en el
sof�, llegu� a uno de los m�s prolongados orgasmos que he tenido durante mi
escasa vida sexual. La leche me sal�a a borbotones y parec�a no tener fin,
salpicando de un lado a otro. La mayor parte cay� sobre mi pecho y mi ombligo,
pero tambi�n hab�a restos en el sof� y en el suelo. Lo limpi� lo mejor pude,
visti�ndome despu�s. Tem� por la mancha del sof�. Busqu� algo para limpiarla y
mir� en el canasta de ropa del cuarto de ba�o. Encontr� entre la ropa para
lavar un tanguilla de mi cu�ada, era negro y ten�a un olor �cido que hizo que
me empalmara de nuevo. Me atrev� a pon�rmelo y me imagin� a mi cu�ada con
aquella diminuta prenda, que no tapaba nada. Pens� en su co�ito, pregunt�ndome
si lo tendr�a peludo o tal vez depilado, y �como pod�a entrar en aquel
diminuto trozo de tela?. Envolv� el tanga al rededor de mi capullo y me volv�
a correr, esta vez en �l. Lo limpi� con agua en el lavabo y limpi� con la
prenda �ntima los restos que quedaron el sof�, secando la humedad con un
secador de pelo.
Todo parec�a perfecto. Tuve
que poner el Carrusel Deportivo de la radio para enterarme como hab�an quedado
los equipos que terminaron a las siete menos cuarto. Me vest� y me sent� a
esperar a mi hermano viendo el �lbum de fotos de su boda.
Ellos se conoc�an desde la
universidad. Mi hermano tiene 29 a�os y mi cu�ada Mari 27. Llevan 10 a�os
juntos, aunque casados solo 2. En la foto, vestida de novia, estaba guap�sima
toda de blanco, el pelo moreno recogido en un mo�o de fantas�a que aumentaba
su belleza. Del vestido resaltaba un escote �palabradehonor� cubierto por un
velo de fino tul. Nunca antes me hab�a percatado de lo buena que estaba mi
cu�ada hasta ese d�a oliendo aquel tanga. Mis amigos de vez en cuando hab�a
hecho alg�n comentario sobre la suerte de mi hermano con aquella mujer, aunque
a casi todos nos parec�a que estaba demasiado delgada para nuestro gusto
femeninos, y sobretodo le faltaba algo m�s de tama�o en las tetas. El d�a de
su boda s� que estaba guap�sima. Dej� el �lbum nupcial dedic�ndome a mirar
unas fotos de este verano y me fij� en la extrema delgadez de sus piernas;
decididamente a mi cu�ada le faltan varios kilos, pens�.
En esto estaba cuando
volvieron, primero entr� mi cu�ada, que salud� preguntando seguidamente por el
resultado del partido. Le coment� que yo cre� que mi equipo jugaba a las cinco
pero finalmente jugaba a las ocho. Seg�n escuch� por la radio, esa
jornada le ven�a ideal a mi equipo, solo ten�a que ganar y ponerse l�der. Ella
se anim� a ver el partido juntos. Se sent� a mi lado mientras esper�bamos que
mi hermano volviera de guardar el coche en el garaje.
Hubo un peque�o silencio.
Daban las alineaciones de los equipos cuando mi cu�ada de sopet�n me pregunta.
- �Qu� has tomado?
- Nada - Le dije
- �Anda ya! si has manchado la
mesa
Mi cara se debi� de poner como
un tomate cuando vi que sobre la mesa hab�a una gran mancha de l�quido
blancuzco. Yo acert� a pensar de lo que se trataba, mi semen, y no atinaba a
comprender como pudo haber llegado hasta all�.
Ella lo toc� con los dedos y
lo oli�. Tal vez percibiera mi estado de nerviosismo y de verg�enza.
- Bueno, no pasa nada si has
manchado algo. Ya lo limpio yo - Y se dirigi� a por un pa�o de papel a la
cocina. despu�s de limpiar la mesa se dirigi� al cuarto de ba�o y cogi� la
ropa sucia para ponerla en la lavadora que est� en la cocina. Yo la segu�a con
los ojos, nervioso, sin saber que hacer. Ella coment� que mi hermano dejaba
siempre la ropa en el suelo y esta se hab�a empapado, lo dijo mientras met�a
en la lavadora su tanga mojado.
- No te preocupes m�s
chiquillo, -asegur� al verme cabizbajo- otro d�a te dejo algo para que limpies
lo que manches y sanseacab�.
Yo no sab�a si lo dec�a porque
cre�a realmente que hab�a tomado algo o porque sospechaba en verdad lo que
realmente hab�a pasado.
Esa noche durante el partido,
comentaron la pel�cula que vieron y qued� en ir a verla con mis amigos, el
pr�ximo mi�rcoles, d�a del espectador, pues mis recursos econ�micos son
escasos.
Pas� la semana, eternizada por
varios ex�menes de las asignaturas que peor llevaba. El deseo de que llegara
el domingo influy� que me bajara un punto la nota, por fortuna, pude superar
el aprobado.
Por fin lleg� el domingo y
despu�s de comer, me encamin� dando un largo paseo hasta la casa de mi
hermano. En el portal me esperaba mi cu�ada, se ve�a radiante y con un brillo
extra�o en los ojos, que me parecieron m�s sensuales que nunca. Iban al cine
con otro matrimonio, amigos de ellos desde antes de casarse.
Nuevamente en soledad, tendido
en el sof�, disfrut� de los primeros compases del f�tbol, para m�s tarde hacer
un recorrido por los canales porno que tanto me excitaban. Como siempre, las
chicas de estos canales eran impresionantes, con sus largas piernas, la melena
de pelo en perfecto estado de revista, el maquillaje intacto remarcado con
unos labios de carm�n intenso que no se borraban con los besos, las u�as de
marfil, que en manos inexpertas podr�an despedazar a cualquier ser humano. Me
entretuve con la primera clavada y pas� al partido. Para entonces mi equipo
ganaba dos cero, me enfad� conmigo mismo por perderme dos golazos y me qued�
vi�ndolo hasta el descanso.
Me desnud� velozmente pasando
a las pel�culas porno; no s� si fue casualidad pero en una de las escenas,
entraba en la mansi�n una chica morena, y delgada, de gran parecido a mi
cu�ada. Por descontado era una mujer que sin dudarlo dos veces se desnudaba
sin m�s comentarios ni proposiciones. Yo deseaba continuar viendo los avatares
que le acontec�a a la doble de mi cu�ada pero antes, busqu� algo para limpiar
los posibles desperfectos que pudiera ocasionar mi m�s que eminente
masturbaci�n.
Encima del canasto de la ropa,
mi cu�ada, hab�a dejado algunas prendas, entre ellas, una braguita roja con
encajes. La ol�, percib� un leve olor agrio, que imagin� que eran los flujos
vaginales, y a trav�s del olfato fue aumentando mi excitaci�n.
No pod�a esperar m�s y tendido
a todo lo largo del sof�, contempl� como aquella morena de larga melena, tan
parecida a mi cu�ada, se masturbaba con la ayuda de un rosado consolador. Yo
la acompa��, con la braguita rodeando completamente mi polla. Cuando me corr�,
dej� una gran mancha blanca y espesa en el fondillo de la prenda interior.
Disimuladamente la coloqu� en el mismo lugar, sin preocuparme que alguien
descubriera aquella extraordinaria mancha viscosa.
Continu� viendo el f�tbol. Mi
equipo gan�, no con tantas facilidades como se pod�a prever en el primer
tiempo, con un resultado ajustado de 3-2. Ya vestido esper� a que llegaran los
anfitriones de la casa. Primero siempre entraba mi cu�ada, mi hermano se
quedaba guardando el coche en un garaje contiguo a su vivienda;
invariablemente tardaba unos diez minutos en volver. Mi cu�ada me salud�
deprisa, excus�ndose por no escuchar mi respuesta pues no aguantaba las ganas
de ir al ba�o. Me acerqu� y escuch� el potente chorro que ca�a sobre el
retrete. La esper� en la cocina, disimulando en buscar algo de comer. Ella
entr� en la cocina con el cesto de la ropa para la lavadora. En el instante
que se dispon�a a meter las braguitas rojas me mir� y dijo:
- Es curioso, esta braguita se
han manchado no s� de qu�. La dej� sobre el canasto, con la intenci�n
pon�rmela despu�s de ducharme. Yo asegurar�a que estaba totalmente limpia, y
ahora la he encontrado toda manchada y h�meda. �T� sabes qu� puede ser?
- No - Dije totalmente
nervioso
- �Venga! Que no pasa nada, s�
se manchan las cosas, se lava y ya est�. Pero dime la verdad, �de qu� es esta
mancha?
- Mi semen - Dije ocultando mi
cara de verg�enza
- �Te has corrido en ellas? �O
sea que ya eres todo un hombre! - y me abraz� d�ndome un beso en la cara. - La
verdad es que ten�a sospecha de lo que hac�as toda la tarde en casa solo, y me
propuse averiguarlo .
- No se lo digas a mi hermano,
por favor.
- Tranquilo, y gracias por
confiar en m� y cont�rmelo. Bueno, voy a ponerme otra braga que la que llevaba
con las prisas del pis se moj�.
La segu� distra�damente hasta
su cuarto, la puerta estaba entornada y pude ver como abr�a el caj�n de la
mesita de noche de su parte de la cama y sacaba una braguita blanca. Se las
coloc� con maestr�a sin apenas mover la falda, dej�ndome con las ganas de ver
algo m�s. En ese momento entr� mi hermano, yo disimul� diciendo que me estaba
despidiendo para irme.
Estaba tan obsesionado con mi
cu�ada que hab�a olvidando por completo a Pili, algo que extra�� sobremanera a
mis amigo que intentaron sin acierto hacer algunas averiguaciones. Aquella
semana fue la mejor para mi nueva situaci�n enamoradiza, mi equipo jugaba el
mi�rcoles por motivo del ajustado calendario liguero. Aprovech� para
llamarlos y pedirles ver el f�tbol con ellos. Por supuesto que estaban
encantados y me invitaron a cenar.
Llegu� pronto, con la
intenci�n de ayudar a preparar la cena. A pesar de que mi cu�ada no quer�a que
yo la ayudara, me ofrec� a preparar una ensalada y unos sanwisches calientes.
Ella aprovech� para ducharse
mientras que mi hermano se dedicaba a navegar por Internet. Para cuando dej�
de o�rse el ruido del agua de la ducha yo ya hab�a terminado de hacer la
comida y nos dispusimos a cenar. Ella sali� envuelta en una bata rosa y una
toalla del mismo color en la cabeza.
Se sent�, recogiendo
ligeramente la bata sobre el cintur�n, momento en que pude vislumbrar un
peque�o triangulo negro entre sus piernas. No llevaba bragas y eso me produjo
una enorme erecci�n.
Cenamos los tres viendo el
f�tbol. Todo el partido lo pas� lanzando miradas lujuriosas a mi cu�ada, a
pesar de que el encuentro estaba bastante emocionante y aquel d�a mi equipo
jugaba de perlas. Marc� el primer gol en los primeros compases del segundo
tiempo, mi cu�ada salt� conmigo y la bata se entreabri�, mostrando gran parte
de su desnudez. Llegu� a ver la forma de ca�da de uno de sus pechos, pero no
pude descubrir si luc�a medio depilado el triangulo de la pelvis.
- Cari, �Qu� no somos de
piedra! - Dijo mi hermano, con tono de enfado, se�alando el descuido de su
mujer
- �Uy! - Se arregl�
r�pidamente d�ndonos la espalda - Lo siento - Dijo totalmente encendida
- �El qu�! - Disimul� yo,
fijando los ojos en la repetici�n del gol.
- Nada, cre� que viste cuando
se me abri� la bata
- �Se abri� la bata?�Valla y
yo me lo he perdido! - Dije bromeando - Tendr�s que repetirlo
- �Mira el ni�o, qu� listo! -
replic� mi hermano - Ser� mejor que te vistas, Cari, que sino este ni�o no ve
el partido.
Cuando mi cu�ada se march� a
cambiarse de ropa, yo aprovech� para llevar los platos a la cocina, con el
claro prop�sito de intentar ver desde un observatorio m�s cercano a su
dormitorio, como se pon�a el pijama. Ella se quit� la bata, dej�ndola caer al
suelo, coloc�ndose delante del espejo que decoraba el armario empotrado que
ocupaba toda la pared. Me daba la espalda y tapaba su reflejo, por lo que
solamente pude ver su culo resping�n que sobresal�a extra�amente de sus
delgadas piernas. Aquel culo tan hermoso realmente no concordaba con la
delgadez de sus piernas. En definitiva ten�a un gran culo, totalmente blanco,
el cual engrandeci� al curvar la espalda sin doblar las rodillas para coger el
pijama de la mesita de noche dejando ver la silueta negruzca de su co�o entre
sus piernas. Seguidamente se sent� en la cama abriendo las piernas. En el
reflejo del espejo pude ver que ella me miraba a la vez que se alisaba el
vello y recorr�a con un dedo la incandescente raja del centro.
- Chico, que van a tirar una
falta peligrosa y te la vas a perder. -llam� mi hermano
Corr� hac�a el comedor para
evitar que mi hermano sospechara de mi �operaci�n esp�a�. Lamentablemente al
lanzador, el tiro le sali� demasiado alto. Coment� lo malamente que estaban
los lanzadores �ltimamente. Volvi� mi cu�ada con el pijama ya puesto.
- Mejor, celosillo
Mi hermano no dijo nada, pero
la miro muy enfadado y se hizo un gran silencio. Yo les pregunt� que les
pasaba y ellos no quisieron hablar, pero las miradas que se echaban indicaban
que aquella noche iban a tener trifulca.
Aquel d�a mi equipo se puso
l�der y evidentemente puse pies en polvorosa lo antes posible con la simple
excusa de tener que levantarme temprano para mis clases en el instituto.
El resto de la semana lo pas�
pensando que posiblemente mi hermano no me dejar�a ver el f�tbol otra vez en
su casa, pues ten�a la certeza que �l tambi�n sab�a todo lo que estaba pasando
en cuanto me dejaban solo, as� que el siguiente domingo evit� ir a la casa,
prefer� quedarme escuchando los resultados por la radio. Ese d�a mi equipo
perdi� y abandon� el liderato, aunque segu�a peleando por la Liga de Campeones
a pesar de realizar, seg�n los comentaristas de Carrusel, un juego desdibujado
y sin brillo. Escuchaba el comentario de la jornada cuando son� mi m�vil.
- �Como qu� no has venido hoy
a ver el f�tbol? - O� decir por el aud�fono a mi hermano
- No s�, ten�a deberes que
hacer y despu�s de la otra noche, pens� que molestaba mi presencia.
- �Pero como nos vas a
molestar? A nosotros nos gusta que vengas a visitarnos ahora que todav�a est�s
a tiempo, luego te saldr� novia y dejar�s de hacerlo. Entonces te echaremos de
menos.
- �Y la noche de mi�rcoles,
que estabais tan serios?
- Me dio un no sequ� por lo de
la bata, pero luego se me pas� e hicimos las pases. �Ya te enterar�s alg�n d�a
que las reconciliaciones son lo mejor del matrimonio!
- Pero si yo no vi nada
- �Seguro? Bueno, si no me
importa. Lo �nico que tem�a es que con el calent�n te dedicaras a la alemanita
y aflojara en tus estudios.
- Jos�, que la masturbaci�n no
afecta para rendir en los estudios. El pr�ximo domingo te llevo mis notas y
ver�s que bien est�.
Efectivamente las notas eran
de un notable de media, de ese modo el domingo fui tranquilamente a casa de mi
hermano con toda la adrenalina y el deseo contenido de dos semanas sin
hacerlo. En la puerta estaban ellos, sonriendo. Me extra�� mucho, pero los
salud� dejando seguir su curso habitual.
- Mal d�a has venido
hermanito- Me dijo sonriente mi hermano
- �Que pasa? �No puedo ver el
f�tbol hoy? �Ten�is otros planes?
- No, pero se ha ido la
tarjeta y no se ven los canales de pago.
Aquello era una contradicci�n,
no pod�a ver el f�tbol, pues era tarde para contratarlo y menos la peli porno
con la que so�aba para desahogar esa semana de ex�menes.
- Entonces me marcho - Dije
con cierta tristeza.
- No te vallas, qu�date y
escucha la radio si quieres - dijo mi cu�ada - o si lo prefieres puedes ver
alguna pel�cula de las que tenemos grabada. Hay algunas muy buenas.
Enumer� una relaci�n de
pel�culas grabadas gracias a la tarjeta pirata de Canal Sat�lite,
mientras que mi hermano iba a sacar el coche. Algunas s� que interesaba
verlas, pero en ese momento solo pensaba en que no tendr�a sesi�n de sexo. Me
tendr�a que conformar con la imaginaci�n. Todo ten�a arreglo. En esto estaba
cuando me exalt� las palabras que dijo mi cu�ada antes de que yo cerrara la
puerta.
- No vallas a registrar mi
cuarto, que lo que tenemos all� es para nuestro uso exclusivo. �Vale?
- S� - contest� sin saber a
que se refer�a.
Cerr� la puerta sin esperar
que arrancara el coche. Los vi marchar al cine por la mirilla. Aquel
comentario �ltimo, me inquiet� y evidentemente lo primero que hice fue entrar
en su dormitorio. Abr� el armario pero no hab�a nada que llamara la atenci�n.
Como lo que m�s me apetec�a registrar era el caj�n de sus braguitas, al
abrirlo me encontr� una cinta de video sin ning�n tipo de indicaci�n del
contenido por lo que inmediatamente la coloqu� en el video para ver de que se
trataba.
La cinta comenzaba en oscuro y
se escuchaba m�sica de fondo. Aparec�a la fecha de la grabaci�n y curiosamente
era del �ltimo mi�rcoles que estuve con ellos. Lentamente aparec�a mi cu�ada
entre efecto de fundido negro, estaba grabado en el dormitorio y vest�a solo
tanga y sujetador. Daba la espalda a la c�mara. Se desabroch� el sost�n,
volvi�ndose para dejarlo caer de forma sensual al suelo, mostrando unos pechos
peque�os con una gran aureola oscura en cada pez�n. Gir� varias veces
insinuando que lo pr�ximo que se quitar�a ser�a el tanga. Par� el video y me
desnud� completamente. Present� que iba a ser una de las mejores corridas de
mi vida cuando mi cu�adita se quitaba el tanguilla y se tend�a en la cama con
las piernas abiertas para que mi hermano que hac�a la funci�n de c�mara. la
grabara.
- Seguro que quieres que te
grabe - Se escuchaba la voz de mi hermano
- No seas tiquismiquis. - Le
dec�a mi cu�ada - Gr�bame que luego la veremos juntos. - Hubo un largo
silencio enfocando cada vez m�s cerca el co�o de mi cu�ada.
- Ya veras como esto es mejor
que las pel�culas porno que ves.
- Pero si a m� no me gustan...
- Protest� mi hermano.
- Mira como me masturbo. No te
gustar�a com�rtelo. �No, t� grabas y no hagas caso de lo que digo! -parando
con sus palabras cualquier acto que pudiera hacer mi hermano.
- �Te gusta mi conejito? es
tuyo. Ac�rcate. T�calo.
Sus dedos se introduc�an
h�bilmente por los pliegues de sus labios vaginales y frotaban en�rgicamente
el excitado cl�toris.
- Hazlo t� ahora. Mast�rbate
pensando en m� mientras me miras. Soy tuya. Salp�came con tu rica leche.
Quiero que te corras en m�.
C�rrete... C�rrete ... C�rrete ... yaaaa �Ah!
Aunque quien grababa era mi
hermano, esos comentarios directo mirando a la c�mara realmente parec�an que
estaban dirigidos a m�. No tard� en correrme sobre la pantalla del televisor
en el justo momento que ella lanzaba unos jadeos de placer. Continu� la sesi�n
cambiando de posici�n. Se puso de rodillas sobre la cama para que mi hermano
grabara una espl�ndida visi�n trasera. Aquella posici�n ofrec�a una
perspectiva espectacular de su lindo conejito ofreci�ndose jugoso debajo de su
hermoso y blanco culito.�Quien te pillara! pens� mientras soltaba la segunda
corrida de la tarde.
Despu�s de unos momentos de
recreo por sus posaderas, finalizaba la grabaci�n. Duraba unos veinte minutos,
�pero que veinte minutos! Volv� a rebobinar la cinta y nuevamente me corr�
sobre mi cu�ada. Par� el video con una bella imagen de aquella mujer que
me fascinaba, dej�ndola con las piernas abiertas ofreci�ndome el mejor de los
panoramas. Descans� un rato, y escuch� los resultados de la jornada. Mi equipo
empat�, pero me daba igual, yo hab�a disfrutado como un loco. Limpi� la
pantalla del televisor con unas de sus braguitas. Tocando aquella imagen con
las manos y la lengua, mi polla empez� otra vez a ponerse dura, por lo que
proced� nuevamente a realizar la que ser�a mi cuarta eyaculaci�n en la tarde.
Escuchaba las insinuaciones de mi cu�ada a la vez que por la radio dec�an los
resultados de la quiniela. Me encontraba desnudo, tendido en el sof� mirando
la tele y mene�ndomela cada vez con m�s energ�a, jugando con los resultados de
la quiniela. Con los unos me hac�a una paja de un solo movimiento por equipo,
por cada dos quiniel�stico me daba dos sacudidas y las equis eran para tres
meneos por equipo: Afortunadamente aquella semana hubo muchas equis. Yo
susurraba uno, dos y tres, uno, dos y tres mientras que en la
pantalla del televisor mi cu�ada ped�a que me corriera.
- Ya voy cari�o - dije yo
soltando un peque�o chorro de semen.
- �Hala! - Escuch� decir a mi
cu�ada que estaba junto en frente del sof�. Con la excitaci�n se me fue el
santo al cielo. Ella hab�a entrado sin que yo la escuchara, ni me percatara de
su presencia. - V�stete en el cuarto de ba�o que tu hermano estar� aqu� en un
par de minutos. Yo recoger� y limpiar� esto para que �l no sospeche nada.
Cog� r�pidamente toda mi ropa
y cerrando la puerta del ba�o, escuch� entrar a mi hermano. A mi cu�ada tan
solo le dio tiempo a apagar el video. Por suerte la �ltima corrida no fue tan
explosiva como de costumbre, y la cantidad de leche era menor. Toda cay� sobre
mi cuerpo. Lo limpi� sin problemas con otras de sus braguitas pensando que si
habitualmente mi hermano tardaba sobre diez minutos en llegar, mi cu�ada
deber�a haber estado alg�n tiempo m�s all�, vi�ndome como me pajeaba.
- Te queda mucho - Dijo mi
cu�ada tocando en la puerta. - Me estoy haciendo pis
- No, ya voy.
Sal� temeroso, no sab�a como
disculparme ni lo que hacer, nuestras miradas se cruzaron y vi un destello
luminoso en sus ojos y una sonrisa picarona.
- Hombre ya era hora, desde
que llegu� estas ah� metido.
- No os escuch� entrar.
�Cuando hab�is llegado? -dije disimuladamente
- Tu hermano ahora, yo llevo
un buen rato esperando, si hubiera sabido que ibas a tardar tanto apunto el
resultado de la quiniela que lo canturreaban por la radio cuando entr�, ya
sabes eso del uno... dos... tres..., uno... dos... tres... - Dijo mi
cu�ada, confirm�ndome que hab�a visto toda la masturbaci�n.
Mi nerviosismo hizo que
r�pidamente me marchara de la casa, temi�ndole a la reacci�n de mi cu�ada.
El siguiente domingo no ten�a
ningunas ganas de ver f�tbol, ellos me llamaron al m�vil pero ni me molest� en
cogerlo. Deb�a que evitar a toda costa enfrentarme a mi cu�ada. Al d�a
siguiente por la tarde, se presentaron en mi casa, con el pretexto de saludar
a mam�. Yo los escuch� llegar y me encerr� en el cuarto. Me llamaron y rehus�
contestar. Alguien toc� suavemente en la puerta y tuve que abrir con gran
pesadumbre. Era mi cu�ada que se interesaba por m�.
- Esto es una leonera - Dijo,
recrimin�ndome de como ten�a el cuarto de desordenado.
- Ya, quiero terminar unos
deberes y me pongo a arreglarlo un poco.
- �C�mo qu� no viniste ayer a
ver el f�tbol?
- Ten�a cosas que hacer.
- Nos quedamos esperando - Y
a�adi� en voz baja con una leve sonrisa- Algunas bragas m�as aguardaban a que
las mancharas.
- �Qu�? -dije desconcertado-
No volver� a ocurrir. De verdad que lo siento. No s� que me pas� al ver la
cinta. Era la primera vez que lo hac�a.
- La primera vez aquel d�a,
porque a mis braguitas cada domingo las dejas peor, o �crees que no me doy
cuenta de esas cosas?
Me qued� totalmente cortado.
Estaba a punto de llorar de los nervios, cuando ella me abraz�.
- Si no pasa nada, es normal
que a tu edad te masturbes. Yo tambi�n lo he hecho alguna vez.
- Yo no quer�a pero una vez v�
una peli porno que la actriz se parec�a mucho a ti...
- �Ah, qu� bien! Entonces �te
gust� lo que grab�? Estaba pensando en ti cuando decid� que tu hermano
me grabara..
- �Ya ver�s si me gust�! �Me
corr� cuatro veces vi�ndolo! - Dije m�s tranquilo.
- �Cuatro! - Dijo sorprendida
- ni�o, que suerte tendr� la que te pille, eres un volc�n.
Intent� besarla y ella gir� la
cara rechazando mi boca, tal vez me hice ilusiones demasiado pronto.
- Mejor seguir as� - Me dijo -
No quiero hacerle da�o a tu hermano. Si quieres podemos seguir con este
jueguecito, teniendo muy claro que se trata de eso, un simple juego. Como lo
ha sido en estos d�as atr�s, que t� te corr�as y yo adivinaba donde se
quedaban los restos.
En ese momento yo ten�a una
erecci�n que no pod�a disimular. Ella se marchaba para que yo tranquilamente
me hiciera una paja para descargar adrenalina..
- Espera me apetece hacerla
delante de ti. -Le dije a mi cu�ada, cogi�ndola de la mano, mientras con la
otra me masturbaba en�rgicamente. El chorro fue m�s espectacular que nunca y
parec�a no tener fin. Sali� lanzado en todas direcciones, cayendo parte en la
puerta de la habitaci�n que est� a unos tres metros de donde estaba sentado.
- �Joder! Cuanta potencia -
Dijo mi cu�ada - Y qu� cantidad, �si te puedes ofrecer de donante!- a�adi�
mientras se apresuraba a salir toda ruborizada.
- Acepto el trato. -dije antes
que cerrara la puerta- Cuando est� en tu casa, yo me corro y tu adivinas
donde, si no lo adivinas me dejar�s que te vea desnuda.
- De acuerdo, pero solo te
correr�s en mis bragas - Y cerro con una sonrisa la puerta.
Durante un par de domingo,
nuestro juego continu� sin mucha diferencia rese�ables, ella siempre descubr�a
cual de sus braguitas llevaba la prueba de mis acciones intimas, condici�n
imprescindible para seguir con aquel juego obsceno, por lo que siempre las
buscaba y me las ense�aba antes de meterlas en la lavadora. La tercera semana
despu�s de lo del cuarto, mi hermano me llam� para decirme que no ir�an al
cine pues Mari, hab�a cogido la gripe y estaba en la cama con fiebre, a pesar
de aquello, me invitaba a ir a ver el partido de mi equipo.
Llegu� m�s temprano que de
costumbre. Mi hermano realizaba un trabajo en el ordenador y yo entre al
dormitorio matrimonial y salud� con un cari�oso beso a mi cu�ada. Ten�a la
frente algo caliente a causa de la fiebre y la not� deca�da, con muy pocas
ganas de hablar.
Son� el tel�fono, eran los
amigos que llamaban para ir al cine. �l les cont� la situaci�n, pero mi cu�ada
lo alent� a ir. Ella se pensaba tomar una infusi�n con lim�n y miel y el
medicamento recetado por el m�dico y guardar�a cama. Yo me ofrec� a preparar
su petici�n y le dije a mi hermano que cuidar�a de ella, que la atender�a en
todo lo que pidiese.
Mi hermano se march� en
seguida haci�ndome dudar si de verdad ten�a ganas de quedarse en casa toda la
tarde, por la manera tan r�pida que decidi� irse.
-�Te apetece algo m�s?- Le
pregunt� a mi cu�ada, sin doble intenci�n.
- No, gracias -contest�-
intentar� dormir. Por cierto, tu haz como si yo no estuviera aqu�. Esta
enfermedad no evitar� nuestro juego.
- �Puedo manchar cualquier
braga? -Pregunt�.
- Siempre que est�n usadas,
claro que s�.
Puse el partido, pero como no
empezaba, otra vez visit� el canal porno. Me desnud� con el morbo de saber que
mi cu�ada pod�a salir en cualquier momento de su habitaci�n. Me qued� en una
pel�cula donde nuevamente la actriz era la morena que tanto me recordaba a
ella. Comenc� a masturbarme, parando de vez en cuando para cerciorarme de que
a�n estaba dormida. Se le escuchaba tranquila, la llam� por su nombre desde la
puerta del dormitorio, no contest�. En mi entusiasmo por hacerlo, no lo pens�
y me acerqu� a la cama, ella dorm�a placidamente, no s� si por efecto de la
infusi�n o por el medicamento. Me introduje entre las s�banas y la abrac� por
la espalda levantando el camis�n y colocando mi pene sobre la prenda que
cubr�a su culito. Me masturb� r�pidamente y me march� a ver el f�tbol.
Me vest� en el sal�n y
disfrut� de la primera parte del partido. En el descanso se levant� mi cu�ada.
- �Que haces? - pregunt�
- Nada, viendo el partido -
dije
- Hoy no pones la porno
- Bueno - y pas� al canal-
Mira, esta chica me recuerda mucho a ti. - Dije se�alando a la chica en
cuesti�n.
- Yo no le encuentro parecido,
quiz� algo, aunque yo no tengo los labios menores tan salidos como ella.
- Es verdad - dije yo - T� los
tienes m�s interiores y los labios mayores mas carnosos.
- �Pero bueno! - dijo con un
peque�o golpe de tos - �Como sabes tu eso?
- Estuve alg�n tiempo
recre�ndome con la cinta de tu desnudo.
- Me voy a la cama de nuevo
-dijo- y no te preocupes si te apetece masturbarte, lo puedes hacer
tranquilamente.
- Ya lo he hecho - sentenci�.
- Entonces, voy a buscar la
prueba antes que llegue tu hermano.
Busc� en el canasto, no
encontrando nada. Mir� en la lavadora y en varios sitios m�s por el comedor.
- Seguro que lo has hecho ya?
- Me pregunt� temblorosa.
- Claro, �te rindes?
- Est� bien. Me rindo.
Me puse de rodillas delante de
ella, introduciendo las manos por debajo del camis�n.
- Dijiste bragas usadas y esta
est� usada - y se la baj� de un tir�n.
-�Qu� gamberro! -sonri�
mientras levantaba uno de los pies para sacarla - pens� que esa humedad era
debido al sudor de la calentura.
- Te tienes que desnudar por
completo- dije
- �No prefieres mejor otro
d�a? Hoy no es el d�a m�s apropiado -contest� apesadumbrosa.
- Un trato es un trato -
repliqu� en tono ego�sta.
Ella acept� de mala manera
quit�ndose primeramente la bata rosa, le sigui� el blanco camis�n de dormir
que ten�a prueba m�s que refutable de que yo era el ganador del juego de ese
d�a. Se Qued� con tan solo el sujetador y los calcetines, a estos le permit�
tenerlos, me parec�a que aumentaba su erotismo. El sujetador s� me lo lanz�
sobre la cabeza.
-�Ya est�! -me dijo, mostrando
las palmas de sus manos para indicarme que aquello era todo. Tranquilamente
recogi� todas sus prendas y se dio la vuelta. Cogi� el canasto de la ropa
sucia, protestando, ense��ndolas antes de meter sus prendas manchadas en la
lavadora. Sin embargo no la puso en marcha.
- �Puedo vestirme ya? Voy a
coger una pulmon�a.
- �Puedo vestirte yo?
-contest� con otra pregunta
- Ven al cuarto. La
calefacci�n all� est� mas alta -dijo invit�ndome a entrar.
Sac� del caj�n un tanga de
color azul marino, yo lo rechac�, me apetec�a m�s ponerle la braga roja donde
me corr� la vez que ella las dej� a conciencia encima del canasto de la ropa.
Sub� la prenda lentamente, sin dejar de mirar el oscuro objeto de mi deseo.
-�Puedo tocar?
- No
A pesar de su negativa, me
atrev� a ajustarle los perniles en las piernas y pude rozar disimuladamente su
conejito. Antes de terminar de taparlo con la prenda, r�pidamente me lanc�
sobre �l, d�ndole un prolongado beso.
- No te pases... no te pases -
protest� ella.
Le ayud� a colocarse un
camis�n de color celeste con pliegues bordados y trasparencias en el pecho que
le sentaba magn�ficamente. En ese momento yo no pod�a con mi erecci�n. Ella
sutilmente me invit� a salir de la habitaci�n. Yo no estaba de acuerdo, sin
embargo, ella dijo que ten�a fr�o y sue�o.
Otra vez en el comedor, oje�
el partido. Hab�a empezado hac�a cinco minutos la segunda parte, pero mi
excitaci�n pod�a con el deseo de ver el f�tbol. Nuevamente pas� al canal
porno, desnud�ndome por completo. Ten�a unas ganas tremendas de eyacular.
Apret� fuertemente el capullo, dirigi�ndome al dormitorio de mi cu�ada. La
volv� a llamar en susurros. No contest�, y a las chiticallando no dud� en
meterme de nuevo entre sus s�banas. La abrac� tiernamente por la espalda,
acariciando su cuerpo. Cog� los encajes del camis�n, me propuse a sub�rselo
para correrme como la vez anterior.
- Esta vez no me manchas las
bragas - dijo sonriente mi cu�ada, sorprendi�ndome, ya que la cre�a dormida.
Palp� su cuerpo, y descubr�
que se quit� la braga roja que le puse. Reconoc� que me hab�a ganado y con el
rabo entre las piernas como se suele decir, me dispuse a saltar de la cama.
- �Donde vas? Qu�date d�ndome
calor en la espalda.
Yo acepte, peg�ndome lo que
pude a ella, rozando mi pene con su culo
-�Has tocado alguna vez a una
mujer?
- No - y era verdad.
Mi cu�ada me cogi� una mano,
calent� los dedos y se los llev� al cl�toris.
- Hazlo as� -me dijo,
indic�ndome claramente como ten�a que ser los movimientos de mis dedos dentro
de su raja- con suavidad.
Ella me guiaba de la manera
que le gustaba las caricias. Yo cuidadoso y servicial obedec�a, descubriendo
intensamente la plenitud de un cuerpo de mujer, abstra�do por todos los
sentido, gozando de las sensaciones y la calidez de aquel cuerpo efervescente
que temblaba con mis caricias.
Se volvi� hacia m�,
proponi�ndome que le comiera el co�o. Lo dijo con esas palabras, de forma
imperativa que no pude ni quise rechazar. Col�ndome por debajo de las s�banas,
sabore� sus jugos mientras ella daba indicaciones por donde le gustaba que
viajara mi lengua.
-Ven -me llam�. Sin dudar,
obedec�.
Ofreci�ndome su boca nos
fundimos en un prolongado beso, mientras que ella buscaba con mucho acierto mi
pene empalmado y h�bilmente lo introdujo en la entrada de la vagina. Yo di un
empuj�n y ella lanz� un sensual quejido. Cogi� mi cintura con sus manos,
dirigiendo el ritmo de cada embestida, acelerando en cada segundo la m�trica
sexual. Se vino escandalosamente abrazada a mi cuerpo, gritando en mi o�do
izquierdo, estremeci�ndose conmigo con mis sacudidas. Yo derram� sobre ella la
mayor cantidad de semen que pudiera recordar. La llen� por completo. Antes que
se escurriera entre sus labios vaginales, cogi� las braguitas rojas y se
tapon� la entrada para no perder ni una sola gota. Me levant� cuando la
escuch� dormir.
Cuando lleg� mi hermano, yo
estaba sentado totalmente vestido en el sof�. Se extra�� que a pesar de perder
mi equipo, me encontrara tan feliz. Su mujer segu�a durmiendo cuando me
march�.
Por la ma�ana, mi cu�ada llam�
al m�vil, me dijo que lo de anoche fue una locura y que no pod�amos repetirlo.
Yo me quej�, pero ella insisti� y me anim� a que con mi experiencia le
dedicara el tiempo a una chica de mi edad. Esa semana me atrev� a proponerle a
la chica de mis sue�os a salir juntos. Desde entonces somos novios, llevamos
saliendo juntos dos meses y gracias a las ense�anzas de mi cu�ada, ha
disfrutado del sexo conmigo, en especial los domingos por la tarde en casa de
mi hermano..
Esta ma�ana, escuch� a mi
madre emocionada hablar por tel�fono.
- Ves como os pon�is nerviosos
con las prisa, yo sab�a que m�s tarde o m�s temprano ocurrir�a. Ya os dije que
no hac�a falta ponerse en manos de m�dicos, cada cosa llega en su momento.
-�Qu� pasa? -le pregunt� a mi
madre.
- �Que voy a ser abuela! -
Dijo con una alegr�a desbordante - �Mari est� embarazada!
- �Ah! �P�samela que la
felicite! - dije arrebat�ndole el tel�fono a mi madre. - �Enhorabuena,
cu�adita!
Hubo un silencio eterno antes
de o�r una �nica frase por tel�fono
- Enhorabuena a ti tambi�n,
pap�.
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