Relato: Mi novia madura Desde que era yo un puberto lo que siempre me ha fascinado de una mujer son las piernas y mi fetiche es una combinaci�n de minifalda y sandalias de tac�n alto de aguja y si adem�s la mujer en cuesti�n anda sin medias mejor. Adicionalmente siempre me han gustado mucho las mujeres mayores que yo, me siento mucho m�s agusto con ellas que con una de mi edad. Bueno, tengo 29 a�os y hace poco me hice de una novia de 38, ella es blanca, de pelo casta�o claro, ojos caf�s y descalza es de mi estatura. Cuando la conoc� ella acostumbraba vestirse muy sobria, con vestidos a la rodilla y zapatos de tac�n muy bajito o de piso, jam�s usa pantalones porque los considera una prenda exclusivamente masculina y a ella le gusta vestirse muy femenina; precisamente aprovechando este concepto suyo le ped� un d�a que la invit� a salir se vistiera m�s juvenil, con una minifalda y unas sandalias de tac�n alto, me dijo que lo iba a pensar y el d�a que pas� por ella me llev� una sorpresota al verla enfundada en un vestido verde de cuello redondo sin mangas y cortito a medio muslo, unas sandalias verdes de tac�n alto de aguja de unos 12 cm y sin medias; me qued� como idiota mir�ndola de arriba a abajo y contempl�ndole las piernas, que b�rbara que hermosas piernas ten�a, ella al ver mi reacci�n se sonri� y me pregunt� coqueta �te gusto? y yo le contest� que si, que me encantaba verla as�, la abrac� y le di un beso en la boca y otro en el cuello y sent� como se me paraba enseguida al contacto con su bajo vientre, ella not� mi erecci�n y se me repeg� abraz�ndome y dici�ndome le agradaba mucho verme reaccionar as�, nos dimos otro beso y nos fuimos al campo para pasar el d�a. Al subirse al coche, se sent� con las piernas entreabiertas y su falda de por si corta se le subi� m�s dej�ndome ver sus muslos, la tentaci�n era mucha y no resist� m�s, le puse la mano en las piernas y se las acarici� mientras manejaba, ella lejos de protestar abri� m�s las piernas y me dej� que se las acariciara levant�ndole m�s la falda hasta descubrirle su pantaleta, tra�a una de bikini color rosa p�lido, me sent�a muy caliente y no pod�a evitar se me notara la tremenda erecci�n que ten�a, ella entonces se me abraz� y puso su mano en mi verga, me bes� en la mejilla y me dijo que nos detuvi�ramos en un hotel porque ella quer�a lo mismo que yo. Al escuchar eso volte� a verla, ella me bes� en la boca y yo le met� la mano entre las piernas hasta sobarle su pepa, ella suspir� y se estremeci� y me dijo, "anda mi amor ll�vame a donde te dije y toma de mi lo que tanto deseas". Nos metimos a un motel y una vez en la habitaci�n me apoy� en la c�moda y la agarr� por detr�s para recargarle bien rico mi verga entre sus nalgas y al mismo tiempo meterle las manos por debajo de su vestido para acariciarle las piernas y sobarle su pepa, apachurrarle sus chichis y apretarla bien rico, as� la tuve un rato y luego le di la vuelta para rasparle su pepa con mi verga parada mientras la besaba en la boca y en el cuello y le acariciaba las piernas por atr�s hasta sobarle las nalgas y picarle el culo. Luego me tend� en el piso boca arriba y le ped� me hiciera realidad mi fantas�a de estar entre sus piernas y debajo de su falda, as� es que ella se par� arriba de mi con sus piernas abiertas, le mir� su pantaleta y le acarici� sus piernas en toda su longitud primero por delante y luego por detr�s, despu�s de deleitarme con sus piernas la tend� en la cama y lo �nico que le quit� fue su pantaleta, le dej� puesto el vestido (s�lo se lo levant�), sus sandalias de tac�n alto y su sost�n se lo desabroch� pues est� tra�a el broche al frente, as� es que me acomod� entre sus piernas y la ensart� bien rico meti�ndole toda mi verga hasta lo m�s profundo de su agujero haci�ndola gemir, as� estuve largo rato frotando mi verga dentro de su pepa y chupando sus chichis, mordiendo sus pesones, besando su boca y su cuello hasta que ya no pude m�s y me vine deliciosamente dentro de ella, le arroj� toda mi esencia de macho dentro de su pepa. Cuando termin� de venirme, ella me acurruc� en sus brazos, me abraz�, me bes� y me dijo que esa era s�lo la primera vez que cog�amos y que quer�a repetir la experiencia, mi mayor sorpresa fue cuando ya de regreso en su casa para despedirnos, me dijo que quer�a vivir conmigo. Vaya, sin propon�rmelo ahora tengo una mujer 9 a�os mayor que yo que vive conmigo y me hace realidad todas mis fantas�as, dej�nme decirles que no todo es sexo, en verdad me enamor� de ella y siento que la quiero mucho, no s�lo por el inmenso placer que me da cada vez que me la cojo, sino porque adem�s me cuida y est� al pendiente de mi en todo. No es petulancia, pero ella me adora tanto como yo a ella.
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Relato: Mi novia madura
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