La pijas grandes siempre fueron mis predilectas y esta vez no me iba a achicar. Sergio, un viejo amigovio m�o, que supo darme terribles cojidas, me conect� con un amigo suyo que gustaba de transformistas, pero que ten�a una dotaci�n, es decir un choto, de dimensiones fuera de lo com�n.
Hac�a un rato ya que hab�a terminado de vestirme y maquillarme, el espejo me devolv�a la imagen de una putita y eso me hac�a feliz. Mientras pensaba en eso, el timbre son�, anunciando la llegada de Marcelo. Lo recib� con un besito en la boca, �l me tom� por la cintura y me bes� con un beso muy profundo.
Despu�s de ver fotos de travestis, una ocasi�n con la noche por delante, me decido a hacer realidad mis fantas�a de estar con una travesti. Fu� mi noche de suerte.
Ra�l, por su confianza en mi casa entr� justo en el momento en que tenia la lencer�a de mi madre, creo que �l fue compresivo conmigo mi de di� el trato que quer�a sentir.