Relato: Carta a mi amante frente al espejo Hola os hago participes una vez
mas de mis relatos esta vez es la carta que escribí a mi ultimo
amante ya sabéis el vasco del chándal azul, espero que os
guste
Hola tío, anoche volví
a pensar en ti y en tu enorme polla, después de cenar con unos amigos
cogí el coche y me fui a casa, iba súper caliente mojando
los calzoncillos, casi me hice una paja conduciendo pero preferí
esperar a llegar a casa. Estaba tan caliente que cuando entré me
fui quitando la ropa desesperadamente hasta llegar al sofá, cerré
las persianas y me quedé en calzoncillos, me tiré en el sofá
y comencé a acariciarme, se me había puesto gordísima,
me sobé el paquete por encima de los calzoncillos e imaginé
tu polla dura, no pude mas así que me fui al dormitorio frente al
espejo, estaba con la polla durísima y me puse a mirare en el espejo,
me encanta ver mi cuerpo bien formado, como el espejo tiene dos cuerpos
los abrí para poderme ver bien por delante y por detrás y
bajé mis calzoncillos hasta las rodillas, joder que caliente estaba,
comencé a tocarme todo, los pezones, el vientre, los muslos, la
polla y las nalgas, pensaba que tu estabas allí, también
con los calzoncillos por los muslos tocándote la polla mientras
mirabas como yo me tocaba, uf qué calentura tenía, comencé
a abrirme un poco las nalgas para verme el agujero del culo, eso me excitó
de sobremanera y comencé a tocarlo, pensaba que tú me mirabas
y me introduje un dedo y lo pajeé suavemente, no podía mas
así que me fui a por una vela me coloqué en la cama frente
al espejo subí mis piernas para verme bien y comencé a meterme
la vela por el culo, hostia qué gusto me daba entrando y saliendo,
pensé que te acercabas a mí que bajabas mis piernas y empujabas
la vela en mi culo, mientras besabas mi vientre y te acercabas a mi polla
que estaba durísima, la metías caliente en tu boca y el placer
era inmenso, mi polla en tu boca y la vela en el culo, me acariciabas los
pezones y luego te sentabas en mi vientre y me ofrecías tu gordita
y dura polla que yo me tragaba aferrado a tus nalgas, tu me follabas la
boca y era aun mejor tu polla en la boca y la vela en el culo, después
de un rato mamándotela, la sacabas y me dabas la vuelta, me ponías
a cuatro patas para que te ofreciera mi duro culo en todo su esplendor,
me acariciabas las nalgas, los muslos y el agujero y me metías un
dedo jugando dentro de mi culo, te recreabas bien en mi trasero y le dabas
unos azotes que no hacían más que ponerme aún más
caliente, yo lo abría y cerraba pensando en la necesidad tan tremenda
que tenia de ser penetrado, follado por ti, luego sacabas el dedo juguetón
y de un golpe me follabas con tu dura polla, yo podía ver en el
espejo como me la metías con duros golpes de caderas y el placer
era inmenso, tras follar bien durante un rato la sacabas y te corrías
en mi espalda, pensando en esto no podía más con la vela
dentro del culo la saqué y pensé que yo me corría
en tu pecho sentado encima de ti, mientras me corría en mi cama
empapado de sudor, luego me di una ducha y me puse a ver un rato la tele,
pensando que luego podría hacerme otra a tu salud. Ya ves que me
tienes muy caliente, ven pronto, te tengo una sorpresa.
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Relato: Carta a mi amante frente al espejo
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