Relato: No tenia ganas de ir a trabajar Hacia poco que hab�a empezado la primavera y no se porque pero para esa �poca la sangre empieza a hervir.
Esta historia comienza una ma�ana, cuando me dirig�a al trabajo. Como todas las ma�anas, me levante temprano, me ba�e, desayune algo y sal� de casa. Me fui a la parada del colectivo, que como siempre tuve que esperar unos 15 o 20 minutos.
Mido 1,80, soy morocho de cuerpo normal o un poco delgado y aunque no he tenido relaciones a raudales, siempre me las arregle para conocer mujeres.
Esa ma�ana el clima estaba lindo, hacia algo de calor, pero no sofocaba, con lo cual me hab�a vestido con un pantal�n gris, una camisa blanca y zapatos negros. Claro que llevaba puestos mis lentes negros, que me permiten ver a los dem�s, sin que lo perciban.
Ya hacia tiempo que venia mirando en la parada de enfrente una mujer que me tra�a loco. Era muy bonita. Medir�a mas o menos 1,70, de forma bastante atl�tica. Morocha, siempre con el pelo suelto, una carita casi angelical y una sonrisa que te transportaba al para�so. Cada vez que pasaba alg�n hombre cerca, se daban vuelta a verla con cara de sorpresa. A veces vest�a con calzas, lo que dejaba adivinar una cola perfecta. De frente 2 grandes pechos que aunque no creo que fueran de medidas gigantes, se pod�a ver que no le faltaba nada. Muchas veces usaba minifalda y realmente tenia las piernas mas lindas que jam�s haya visto.
Cuando llegue a la parada del colectivo y sin ganas de ir al trabajo, me detuve un rato a esperar. Mira hacia enfrente pero todav�a, ella no hab�a llegado. Siempre aparece unos minutos despu�s, permiti�ndome que la vea unos 10 minutos, antes de irme al trabajo.
Esa ma�ana, ella, llevaba puesto un jean muy ajustado y una remera que apenas le llegaba a la cintura, por lo que pod�a apreciarse un cuerpo escultural. Ya tenia encima una excitaci�n muy grande, que no se si ser� por la primavera, pero me volv�a loco de solo imagin�rmela entre mis manos, tendidos en una cama. Fantaseaba muy seguido con ella. Incluso a veces estando con otras mujeres, me imaginaba que estaba con ella, pero no sab�a ni siquiera el nombre.
All� estaba yo, esperando en la parada para irme al fastidio del trabajo, excitad�simo mirando a la mujer de mis sue�os. Cuando logro divisar que venia el transporte, mi cabeza comienza a dudar. El colectivo para y se suben 3 personas, pero yo sigo all� inm�vil. Entonces decido no ir a trabajar. Me apresuro a llamar por tel�fono, para avisar que no me sent�a bien y por tanto no iba a ir a trabajar.
Decid� seguirla, por lo que cruce la calle para esperar el colectivo que ella tomar�a. Me di cuenta mientras cruzaba, me miro de reojo, extra�ada por la situaci�n. Supongo que ya me habr�a visto anteriormente y por eso le llamo la atenci�n el cambio de rumbo que me hab�a proyectado.
Al poco tiempo llego el transporte y nos subimos, ella, yo y un par de se�oras que tambi�n estaban en la parada. Ella enseguida ubico un asiento y yo me quede parado un par de filas mas atr�s de su asiento. No paraba de mirarla, ni un segundo le quite la mirando de encima. Se puso unos auriculares y fue todo el camino escuchando m�sica.
Como a la media hora de viaje, se levanto para bajar. Yo enseguida fui tras ella. Os bajamos en una zona comercial, donde a pesar de la hora, ya hab�a mucha gente. Despu�s de bajarnos la segu�, pero a los pocos metros la perd� entre la gente. Yo no quer�a que pensara que la estaba siguiendo, pues se pod�a asustar y vaya a saber uno en que terminar�a eso.
Segu� unos metros mas busc�ndola, pero no pude encontrarla. Como ya me hab�a pedido el d�a y no tenia mucho para hacer, decid� quedarme por all� a pasar el d�a. Me met� en un caf�, donde aproveche para tomar algo y comer, ya que el desayuno hab�a sido escaso. Despu�s de ello, camine un rato y entre en un Shopping. Comenc� a mirar vidrieras, pero mi cabeza estaba en otra. Sin embargo, al darme vuelta la volv� a encontrar del otro lado del pasillo, parada en la puerta de un local mir�ndome fijamente, casi al punto de ponerme incomodo. Pero enseguida comprend� que esa era mi oportunidad, as�que decid� cruzar el pasillo que nos separaba que tendr�a unos 10 metros de largo. Mientras tanto al darse cuenta de mi intenci�n, se meti� dentro del local de ropa donde estaba. Me produjo duda esa acci�n, ya que tal vez, no quer�a verme y solo fue mi imaginaci�n, la que me condujo a ir tras ella. Igualmente decid� entrar al local y para mi sorpresa, antes de que pudiera decir nada, me increpo diciendo:
-Porque me has seguido toda la ma�ana?
A lo cual me puse un poco nervioso, sin saber que decir, pero enseguida sonr�o c�mplicemente, lo que me tranquilizo un poco y pude asomar un sonrisa.
Le dije que en realidad no la estaba siguiendo y que desde que me baje del colectivo, ya no la hab�a visto, pero justo nos interrumpi� una se�ora que quer�a preguntar por unas prendas que vio en vidriera, con lo cual, le dije que atendiera y que la esperaba a que termine.
Le acerco a la se�ora un vestido y la llevo al probador, tras lo cual volvi� hacia mi lado y antes de que llegue, mientras caminaba en direcci�n a mi, le pregunte si le hab�a molestado que la siguiera, a lo que me contesto:
-a decir verdad, me llamo mucho la atenci�n que cruzaras la calle.
Entonces le conteste que de repente me hab�an dado ganas de no ir a trabajar y que en ese momento solo tenia ganas de saber un poco mas de ella.
En ese momento nos interrumpi� la se�ora del probador pidi�ndole otro talle. Se lo alcanzo y despu�s volvi� a mi, pero justo entraba otra mujer, as�que mir�ndome, me dijo:
-A esta hora suele empezar a venir mucha gente, que te parece si vuelves depuse del mediod�a?
Entonces le conteste: Perfecto, vuelvo mas tarde y tal vez podamos ir a comer algo si te parece.
Asinti� con la cabeza y nos despedimos. Me apresure a volver a casa, para cambiarme y ponerme algo mas elegante. Me pegue otra ducha para bajar un poco mi temperatura y luego me vest�, ya que entre el viaje y lo que hab�a hecho pronto se har�a la hora.
Sal� nuevamente, pero esta vez decid� ir con el auto. Estacione en el parking del Shopping y sub� hasta el segundo piso donde estaba el local. Al llegar v� que todav�a hab�a 2 personas adentro. Una se�ora y un hombre que no perd�a oportunidad de mirar sus pechos y su cola cada vez que pod�a. La situaci�n me puso un poco caliente, as�que decid� entrar al local, y al hacerlo el hombre se dio cuenta de que lo observaba y como todav�a no hab�a sido atendido se retir� del lugar. Ella le cobro a la mujer que estaba, que ha decir verdad se ve�a muy sexy, con su minifalda y sus tacos altos. Ni bien, se fue, me miro y me dijo: -Veo que te ha gustado!. Solo sonre� porque me puso un poco incomodo la situaci�n, pero para cambiar el tema, le propuse salir a comer si es que cerraba el local a esa hora. Me contesto que cerraba, pero que estaba un poco cansada para salir a comer y como adem�s tenia poco tiempo antes de volver a abrir de nuevo, prefer�a quedarse en el lugar. Entonces le pregunte, si prefer�a que nos vi�ramos por la noche o tal vez otro d�a que estuviera un poco mas descansada, pero me miro con una sonrisita picarona, mientras se dirig�a hacia la puerta para cerrar y colocar el cartelito. Corri� una cortina que tapaba la puerta y como la vidriera estaba revestida por una tela, no pod�a verse nada hacia fuera, con lo que ten�amos total intimidad.
En eso me dijo:
-Me adelante un poco y ped� comida de delivery, si no te importa. Ya tiene que estar por llegar.
No termino de decirlo, cuando escuchamos que alguien golpeaba la puerta. Se levanto y fue a buscar el paquete que hab�an tra�do. Me invito a ir a la parte de atr�s del local, donde hab�a una habitaci�n, en la que pod�a verse una peque�a cocina, una cama y una mesa. Entramos en esa habitaci�n y mientras ella revisaba el paquete, me dec�a que me pusiera c�modo, pero como mi excitaci�n pod�a mas, mientras sacaba la comida del paquete sobre la mesa, me acerque por detr�s, la agarre de la mano y la di vuelta, propin�ndole el beso mas fogoso que jam�s haya dado.
Creo que se sorprendi� un poco por mi actitud, pero sin embargo me correspondi� el beso. Ya no daba mas de la calentura, solo quer�a poseerla. No pensaba e otra cosa que no fuera ella. Mientras la besaba, comenc� a acariciar su espalda, desde el cuello hasta si cintura, con un movimiento suave, pero sin detenerme. Sub�a y bajaba mi mano por su espalda, mientras que mi otra mano apresaba su nuca, como si no quisiera que se despegue de mi.
En ese instante, me sorprendi� que una de sus manos, que me rodeaban por la cintura, se posara sobre mi paquete, que aunque estaba despierto con eso casi explota. Me masajeaba exmiembro con movimientos ascendentes y descendentes, lentos pero firmes. Pens� que me iban a empezar a temblar las piernas con aquello, pero hice fuerza para que eso no pase. Concentrado en impedir que mis piernas tiemblen de la excitaci�n, descubro que ella de a poco hab�a dejado de besar mis labios y estaba besando mi cuello, al comp�s que con la otra mano desabrochaba los botones de la camisa. Trate en ese momento de desabrochar su corpi�o, pero como continuo bajando hacia mi pecho ya no me daba la altura, quedando mis manos alejados del enganche. Fue ah� cuando me dio la vuelta quedando apenas apoyado sobre la mesa. Acerco una silla que hab�a al costado y se sent� frente a mi, bajando r�pidamente el cierre de mi bragueta. Como suelo usar boxers y este era abierto en el centro, no tardo en encontrar mi miembro totalmente erecto, al que le propino un beso sin mas pre�mbulos y poco a poco fue engull�ndolo cada vez un mas adentro de su boca.
Yo miraba desde arriba sin poder creerlo aun, aunque la calentura no me dejo pensar mas en nada, ya que aquella lamida me transporto a otro mundo. Era tan buena haci�ndolo que no pude hacer otra cosa mas que disfrutarla. Luego agarro una mis manos que colgaban al lado de mi cuerpo y la condujo a la parte posterior de su cabeza, como pidi�ndome que la empuje hacia mi para terminar de introducir hasta el fondo mi verga en su boca. Lo hice de inmediato, con un peque�o empuj�n que hizo desaparecer el trozo en su boca. Esto era incre�ble, nunca hab�a sentido una mamada como esta, mientras con mi mano dirig�a el ritmo de las embestidas.
As� me gusta puta, le dije. Levant� los ojitos mir�ndome y esboz� como pudo una sonrisita, como diciendo quiero mas. Saco su boquita y me dijo quiero toda tu lechita. Ya no pod�a mas, cuando volvi� a engullir mi pija entre sus labios. Y entre r�pidos movimientos de mete y saca de su boca, termin� por explotar con el orgasmo mas fuerte que he sentido, llenando su boca de espesa leche, que no dudo en tragar, aunque se vislumbraba un chorrito que ca�a entre sus labios, pero que con un r�pido movimiento de su lengua recogi� r�pidamente para trag�rselo tambi�n. Mi voz solo emiti� un largo aaaaaaaahhhhhhhhh!!! que pareci� eterno. Pero ella no dejaba de tragar mi verga, por lo que r�pidamente me encontraba totalmente al palo de nuevo y esperando mas de aquella mujer con la que tantas veces hab�a fantaseado.
Entonces decid� levantarla y darle la vuelta para sentarla sobre la mesa. Imitando su acci�n, al tiempo que le daba un beso en la boca, logra desabrochar su corpi�o y sac�rselo junto con la remera que tra�a puesto, quedando al aire sus hermosos pechos y sus pezones erectos que no dude un instante en manosear. Pero r�pidamente logre desabrochar los 4 botones que prend�an su jean y baj�ndole los pantalones, hice que se recostara sobre la mesa, qued�ndome sentado frente a su depilada vagina. Ante esa imagen, comenc� a saborear su labios vaginales primero hasta llegar a su cl�toris, contestando con gemidos que iban en aumento. Te gusta putita, le dije, a lo que contesto con un gemido fuerte. Mientras lamia su concha, comenc� a acariciar sus piernas, su vientre y sus grandes y deliciosos pechos que todav�a no hab�a probado. Cuando v� que estaba bien excitada, comenc� a subir, besando su vientre hasta llegar a esos dos senos de locura. Chupe sus senos, mientras frotaba mi pija con su cl�toris y me dacia �la quiero, la quiero ya.
Me incorpore y fui guiando mi verga entre sus piernas hasta tenerla en la puerta de su raja, mientras que aprovechaba para quitarle sus zapatos y su pantal�n. De un fuerte sacud�n, se la met� hasta el fondo, emitiendo un grito de placer extremo.
-Te gusta puta? le dije, mientras ve�a en su cara como disfrutaba. Ah� la tenia totalmente abierta de piernas, esperando cada embestida de mi pija. Se la met�a con un ritmo lento, mientras pon�a sus piernas sobre mis hombros, para luego ir acelerando cada vez mas las embestidas.
Comenz� a gritar: si, as� dec�a, cuando decid� cambiar la posici�n, entonces la ayude a bajarse de la mesa y apoyando su pecho y su cara sobre la mesa esta vez, teniendo desde atr�s una vista inigualable de su concha y su hermoso culo, al que no dude en meterle un dedo mientras buscaba con la verga la entrada de su cuevita. Se la met� nuevamente de un empuj�n, mientras met�a y sacaba mi dedo de su culo. Comenc� a darle cada vez mas duro, a medida que sus gemidos y gritos iban en aumento. Ella apretaba fuertemente con sus manos el otro extremo de la mesa y dec�a:
-Me vengo, no puedo mas� aaaaaaaaaaaaaaaa, es lo que se le escucho en medio de su orgasmo, a lo que mi verga respondi� lanzando toda su leche y llen�ndole esa concha de delirio, mientras yo tambi�n gritaba, si si si, aaaaaaaaaa, mi putita�.
Luego de ello, comimos y me termine yendo cuando se hacia la hora de abrir el local. Intercambiamos n�meros telef�nicos y quedamos en vernos luego para ir a cenar a un restaurant, pero esa es otra historia que contare otro d�a.
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Relato: No tenia ganas de ir a trabajar
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