Hab�amos quedado con mi novio Claudio y Jos�, mi amigo
virtual en encontrarnos para hacer un tr�o. La idea se le hab�a ocurrido a Jos�,
y al principio mi novio no estaba de acuerdo, pero yo le insist� tanto que
accedi�.
Nos encontrar�amos en la casa de Claudio, ya que como Jos� es
casado no ten�a lugar en su casa. Llegaba un poco tarde al bar, cerca de la casa
de Claudio, donde tendr�a lugar el encuentro. Creo que mi tardanza
inconscientemente fue generada por mi, para que ellos se encuentren primero y
charlen un poco.
Al llegar al bar me estaban esperando Claudio que tiene 27
a�os, Jos� de 35. Yo, Paula tango 20. Yo estaba excitada por encontrarme con
estos dos soberbios especimenes de la raza humana, excitada dije, pero asustada
tambi�n.
Como era la hora del almuerzo, pedimos algo de comer. Durante
la reuni�n vi como ambos trataban de acaparar mi atenci�n. Compet�an para ver
quien me impresionaba mas. Jos� trataba de animar la reuni�n contando an�cdotas
y Claudio tambi�n lo hac�a pero siempre mas serio, creo que estaba tenso
tambi�n. Supongo que estaba un tanto inc�modo por tener que compartir a su
novia, probablemente Jos� era el m�s experimentado en estos menesteres.
Luego del peque�o aperitivo, nos dirigimos al departamento de
Claudio. Cuando entramos, les ped� que me esperaran un poco, me dirig� al ba�o,
Jos� con voz lujuriosa, me dijo que me esperaban en el cuarto ansiosos. Esas
palabras y ese tono de vos, me hicieron estremecer, entre en el ba�o nerviosa,
me temblaban las manos, y respiraba agitada, casi jadeando. Me saque el jean y
el sweater que llevaba puesto, me puse mi blusa blanca y falda escocesa que
usaba en la escuela, sab�a que a Jos� le gustaba la ropa de estudiante, y quise
sorprenderlo.
Sal� del ba�o y entr� a la habitaci�n, cuando Jos� me vio,
dijo:
Dios m�o, no puedo creerlo, Paula, mi amor, estas como yo te
hab�a so�ado. Claudio me sent� sobre la cama, me abri� las piernas y meti� la
cabeza sobre mi conchita, lance un suspiro. En eso Jos� se coloco a un costado
m�o y me dio un beso en la boca, me meti� la lengua hasta el fondo, era tan
lindo ser atendida por la boca de dos hombres expertos.
Claudio me apoyaba sus labios sobre la vulva mientras con la
lengua presionaba mi cl�toris. Era un �xtasis total. Estaba por acabar, se los
dije, entonces Claudio se concentr� mas en chuparme el cl�toris, paso sus manos
debajo de mi cola, y comenz� a apretarme las nalgas, en tanto Jos�, se par�
sobre la cama, saco su pene, me tomo de los cabellos y la meti� en mi boca.
Vamos putita, vamos tragate mi pija, dale tragala toda.
Vamos acaba, acaba que quiero ver como gozas.
Estas palabras tan crudas de Jos� junto con la chupada de
Claudio, me hicieron explotar.
Ohhhhhhh, ohhhhhh, siiiiiiiii, siiiiiiiiii,
En lo que probablemente fue el orgasmo mas grande que haya
tenido.
Me acost� de espaldas y trate de recuperar el ritmo de mi
respiraci�n.
Los dos se sacaron r�pidamente la ropa, ten�an sus penes bien
parados y
ven�an por mi. Claudio me dio un beso en la boca muy dulce,
que hizo que mi conchita volviera a humedecerse, luego se acost� sobre la cama,
y me dijo:
Veni, putita, chupale la pija a papito, veni, mi amor.
Yo me puse en 4 patas para chuparlo, en tanto que Jos�
comenz� a masajearme la espalda y el culo. Estaba muy rica esa pija, y el
trabajo de Jos� por detr�s era fenomenal. Pronto, comenz� a chuparme el agujero
de la cola, me pon�a la lengua bien adentro, y yo gem�a de placer. En eso, Jos�
se detiene, veo que busca algo en la mesita de luz, yo me doy vuelta y lo veo
sacando la tapa de un tubo de gel lubricante. Yo le digo:
No, que me vas a hacer!!!!!!!!
No sabes que voy a hacer, te voy a romper ese culito hermoso
que
tenes, responde Jos�.
No, no, quedamos que por la cola, no, dije (Sab�a que era la
obsesi�n de Jos� y por eso lo hab�a puesto como condici�n para hacer el tr�o),
lo mir� a Claudio buscando un aliado.
Vamos Paulita, vamos dejate que te va a gustar, dale, por
favor, dejate., dijo Claudio. (El hijo de puta me estaba traicionando).
No me mires as� Paulita, para que nos dejaste solos tanto
tiempo, putita, no nos tendr�as que haber dado la oportunidad de planearlo,
agreg� Claudio.
No, no, dijimos que eso no.
No, por favor, no estoy preparada para esto, dije
En eso Claudio me toma de los brazos y me dirige hacia el.
- Veni, Paulita, sentate en mi pija, veni mi amor, dice
Claudio
Me siento en su pene, y despacio va entrando todo, fue una
verdadera delicia, lanc� un suspiro de placer. Claudio me hace acercar a el, y
me acuesta sobre su pecho, y me aplasta un poco mi tetas. En eso viene Jos� por
detr�s y comienza a untarme el gel en mi culo.
- No, por favor, dije.
E intent� incorporarme, pero Claudio me ten�a inm�vil.
Vamos, ramerita, dijo Jos�, y me meti� un dedo en el culo,
hasta el fondo. Doli� un poco, pero se pod�a soportar, en ese momento Claudio
comenz� a moverse para abajo y para arriba, mientras Jos� intentaba poner el
segundo dedo en mi colita.
Sab�a a esta altura, que era in�til resistirme, por lo tanto
le ped� a Jos� que lo hiciera despacio. Y realmente lo hizo, meti� el segundo
dedo, y comenz� a moverlo en c�rculos. Dol�a un poco, pero sent�a como mi cola
se iba dilatando a medida que me iba relajando.
Ya estas lista, dijo Jos�.
Ya no hab�a mas que hacer, sab�a que suceder�a lo que tanto
hab�a
temido de este encuentro. Entonces, lo mir� fijo a Claudio, y
le dije:
Prefiero que seas vos, quien lo haga.
Claudio hizo un gesto de placer y picard�a. Yo lo prefer�a,
ya que con �l ten�a mas confianza. Los dos se miraron, pero no emitieron
palabra.
Cambiamos la posici�n, ahora Jos� estaba acostado de espalas,
yo me sent� sobre el, y apoye mi cuerpo sobre su pecho, en tanto Claudio desde
atr�s dec�a que me iba a lubricar un poco mas.
Claudio puso mas gel sobre mi agujero, me masaje� un poco,
sus dos dedos entraron con facilidad, y puso un tercero, para dilatar mejor.
- Ya esta Paulita, ya estas lista, dijo Claudio.
Nuevamente trat� de apartarme, pero Jos� me abraz� con fuerza
y no
pude moverme. Claudio apoy� la punta de su pene y comenz� a
avanzar, pronto la cabeza entr� y sent� como que se abr�a algo dentro m�o.
- Ahhhhhh, despacio, ahhhhhh, gem�
Claudio se detuvo, pero el dolor segu�a, sent� que mi colita
me lat�a.
- Sacala, Claudio, que me duele, por favor, grit�.
Claudio aparto mi cabello de mi cuello y me dio un beso.
- Paulita, mi amor, me dijo
Y empuj� nuevamente, hasta que la mitad de su pene penetr�
mis entra�as.
- Ahhhhhhh, Ahhhhhhh, nooooooo, por favor, nooooooo, rogu�
Sent� que me part�a en dos, un dolor m�s fuerte a�n me llego
hasta mi interior.
- Vamos, met�sela de una vez a esta puta, para que vea lo que
es
bueno, dijo Jos�.
- Por favor Claudio, duele mucho, es grande, y esta muy dura,
por favor, no
aguanto mas, me duele, supliqu�. Claudio no contest�, se
qued� inm�vil esperando que yo me calme. Se sent�a la fuerte respiraci�n de los
dos, y mi jadeo, por encima del de ellos.
En eso noto que comienzo a relajarme, que el dolor sede, y
comienzo a
moverme un poco, Jos� me suelta el cuerpo, me toma de las
caderas y comienza a moverse tambi�n.
- Dale Claudio pon�mela toda de una vez, dale papi, dame,
d�mela, ped�Claudio de una sola embestida me penetra en su totalidad, pero esta
vez el dolor que sent� se mezclo con el profundo placer de la penetraci�n.
Vamos, vamos, denme los dos, denme duro.
Claudio me jala del cabello y me dice:
Vamos putita, vamos que lo vas a disfrutar
Vamos puta, te gusta que te cojan dos machos, no?, dice Jos�.
Y de esta forma, nos empezamos a mover los tres, cada vez mas
fuerte,
ya no me dol�a mas, va, solo un poco, pero el placer de esta
doble penetraci�n
disimulaba cualquier molestia. Me daban mas y mas, y cada vez
mas, y me dec�an que era una puta, una perra callejera, una calienta pijas,
mientras Jos� me tiraba del cabello y Claudio me daba cada tanto algunos golpes
en los gl�teos.
- Voy a acabar otra vez, dije
- Son unos hijos de puta, me van a dejar seca, grit�
Y enseguida luego de un par de embestidas mas, tuve un
orgasmo imposible de explicar. En tanto que Claudio me anunci� que estaba por
acabar tambi�n, y de inmediato Jos� hizo lo propio.
- Dame la lechita en mi colita, d�mela, papi, d�mela
Claudio segu�a movi�ndose cada vez con mas fuerza, en tanto
que Jos� me la sac� se sent� de forma que su pija apuntara a mi cara y comenz� a
pajearse con fuerza.
Vamos, papi a vos tambi�n, dame la lechita, d�mela en la boca
y en la cara. Estas �ltimas palabras los puso a mil, ya no hablaban mas, no me
dec�an nada, solo se o�an sus gemidos primitivos en busca de su desahogo.
Ahhhhh, ahhhhhh, ahhhhh, putaaaaaaaaaa, grito Claudio.
Ohhhhh, ohhhh, ohhhh, siiiiiiii, grit� Jos�.
Este �ltimo me tiraba los chorros de leche en mi cara, 2
entraron en mi boca, otro sobre una de mis mejillas y el �ltimo sobre mis tetas.
Detr�s de mi, Claudio sacaba su pene mojado, y sent� como su
leche chorreaba desde mi cola, hacia mis piernas. Estaba chorreando leche por
todas partes, era una situaci�n inimaginada.
Nos dejamos caer sobre la cama los tres, ambos me abrazaron,
uno por delante y otro por detr�s, y as� nos quedamos un largo rato en silencio.
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