Siempre le había gustado
el color negro, pues hacía juego con ella. Sus ojos, así
como su pelo liso y corto, de un negro intenso; siempre vestía de
oscuro. Así era Eva. Nunca le había dado importancia a su
extraño poder, en parte, porque lo tenía desde que podía
recordar. Esas extrañas sensaciones que sufría siempre la
habían acompañado, aunque no fue hasta los 16 años,
que leyendo un libro, supo que su don se trataba de la empatía.
Siempre se había preguntado por qué notaba diferentes sensaciones
dependiendo de la persona con la que estaba. Podía sentir como era
realmente una persona con solo estar cerca de ella; podía sentir
sus pensamientos y leer su conciencia tan solo teniéndoles cerca.
Eso fue lo que le hizo descubrir la hipocresía de la gente, lo que
le hacía quedar al margen de la sociedad. En la escuela siempre
se sentaba sola, sin querer conocer a nadie, pues todo el mundo aparentaba
lo que no era; para ella todos eran unos mentirosos; todo el mundo era
un comediante que actuaba de forma diferente a la que realmente pensaba.
No podía comprender porque todo el mundo era tan falso, por qué
no podían decir lo que pensaban realmente. Ella siempre lo había
hecho, y debido a su franqueza se había llevado más que algún
disgusto.
No fue hasta que llegó a
la universidad que descubrió su poder real. Allí había
hecho a una amiga, era bastante franca y sincera, y eso hizo que tuviera
interés en conservar su amistad. La sensación que recibía
de ella era clara y agradable, y le transmitía sinceridad. A finales
del primer curso, su amiga empezó a salir con un chico, que provocaba
una sensación de malestar a Eva; ella sabía que no le convenía
ese chico, se lo comentó a su amiga, y aunque esta le dijo que ya
lo tendría en cuenta, Eva enseguida vio que su amiga solo le había
dicho eso para tranquilizarla, pero que su amor por ese chico la tenía
cegada.
No fue hasta la fiesta de fin de
primer curso, a la cual Eva no fue, por supuesto, cuando se despertó
exaltada en el piso donde residía sola durante la semana. Dentro
de su cabeza oía a su amiga; era desconcertante, existía
dolor y sufrimiento; se vistió rápidamente, cogió
el coche y se personó en la fiesta. Entró y sin saber por
que, se dirigió a una habitación del segundo piso, y abrió
la puerta; allí estaba, su amiga, siendo violada por su novio, el
chico que tan mala espina le había dado. Su amiga estaba amordazada
y atada encima de una mesa, por las muñecas, las rodillas y los
pies, con las piernas abiertas y desnuda completamente; el chico la estaba
embistiendo como una bestia salvaje; le clavaba su dura polla a su coño
virgen, mientras ella intentaba gritar, llorando, y se balanceaba arriba
y abajo al ritmo que el chico se la follaba; sus grandes pechos, se movían
en un vaivén descontrolado, cuando no estaban siendo manoseados.
El odio que se desprendía
de Eva se podía palpar con las manos; su mirada se dirigió
al chico, que se levantó, y se lanzó contra la pared, quedando
inconsciente. Eva quedó extrañada; había proyectado
una gran cantidad de odio a aquel chaval y se había transformado
en algún tipo de control mental hacía él, que le había
hecho lanzarse contra la pared. Eva desató a su amiga, la tapó,
y estuvieron abrazadas durante un largo rato, mientras su amiga lloraba
y le decía a Eva que como podía haber sido tan tonta.
Ese incidente hizo reflexionar a
Eva durante las vacaciones; realmente, ¿llegaba tan lejos su poder?
Quiso informarse sobre lo ocurrido, pasó largos ratos en la biblioteca,
quería informarse sobre todo lo que había pasado. Se dio
cuenta que su poder iba más allá de la simple empatía,
o telepatía, ella podía llegar a controlar a las personas.
Decidió empezar a probar
con las personas que había en la biblioteca; primero les hacía
equivocarse mientras escribían, después, les hacía
levantarse para coger un libro, o ir a preguntar algo a la bibliotecaria.
Poco a poco, cada vez podía controlar más fácilmente
los actos físicos de las personas. Después descubrió
que podía incluso hacer pensar algo concreto a alguien, o hacer
olvidar cosas a la gente, hacía que la gente que se levantaba se
olvidara por que se había levantado, o que no recordaran como leer.
Pasó todas las vacaciones practicando sus nuevos poderes.
El primer día de clase de
segundo de carrera, se encargó de borrar de la memoria de su amiga
la violación que había sufrido, y le hizo creer que aún
era virgen. Su primer paso más drástico fue contra el violador,
al que obligó a masturbarse en medio de la clase; le hizo bajar
los pantalones y la ropa interior, que se sacara la polla mientras la profesora
que no se enteraba estaba explicando, y empezara a hacerse una paja mientras
los que se sentaban cerca quedaban alucinados. Después se corrió
encima del pupitre y le obligo a lamer toda su corrida. Fue entonces cuando
le empezó a gustar su especial poder.
Empezó a montar pequeñas
orgías en las últimas filas de la clase. Hacía que
todos se desnudaran y que empezaran a follar mientras se daba clase; después
obligaba a que nadie dijera nada de lo ocurrido y así las clases
se hacían más divertidas.
Poco a poco, empezó a introducir
a los profesores a las orgías. Izo que la profesora de Estadística,
que siempre le había parecido un poco puta, se desnudara en medio
de la clase y la diera en pelotas, La profesora tenia sobre los 25 años,
unas piernas espléndidas y unas grandes tetas.
Después izo que se fuera
masajeando los pechos mientras escribía en la pizarra, y después,
izó que un alumno de primera fila le introdujera un vibrador y continuara
dando clase mientras sus jugos vaginales le lubricaban las piernas y sufría
algún que otro orgasmo; todo sin dejar las explicaciones; prosiguió
a que un alumno se la follara por el culo encima de la mesa, mientras entre
orgásmo y orgasmo, con una polla en el culo y un vibrador en el
coño, prosiguiera con las explicaciones.
Pudo comprobar que no había
una sola persona en el colegio que se pudiera resistir a sus poderes. Hacia
que la chica más guapa de la clase se la chupara a todos los chicos,
o que el más casanova de todos le lamiera el coño a la más
fea se lo pasaba muy bien entrando en el vestuario de los chicos para
ver como se duchaban, y les obligaba a masturbarse delante suyo, o al chico
violador le obligaba a mamar las pollas de sus compañeros, y que
estos se corrieran en su cara, o a que lo sodomizaran, y le tenia prohibido
correrse des del día de la violación. Después les
obligaba a todos y a cada uno de ellos a lamerle el coño y a follar
con ella, hasta que se corria las veces que quería; después
si iba al vestuario de las chicas y les hacía sodomizarse con consoladores,
vibradores, instrumentos de bondage
Un día en la clase de estadística
hizo desnudar a la profesora, y que los chicos se echaran encima la tarima,
donde la profesora se introducía su polla en el coño, y se
los follaba de cuclillas uno a uno, mientras daba la clase.
Obligaba a todos los chicos a tener
la polla fuera excitada todo el tiempo, y si a alguno se le bajaba se obligaba
a tener una erección continua durante una semana, incluso mientras
dormían, sin poder correrse ni masturbarse, y les ponía una
argolla en los huevos que les hinchaba aún mas la polla, y hacía
que se les marcasen las venas.
Un día, que llegó
tarde a clase, al entrar noto algo diferente. No le dio demasiada importancia,
y fue a sentarse. Era clase de estadística y quiso obligar a la
profesora a ser sodomizada por todos los alumnos, pero nada ocurría.
Nadie se movía y la classe transcurría normalmente. No lo
comprendía, nunca le habían fallado los poderes, no podía
comprender que pasaba. Intento que la profesora se desnudara, pero no lo
consiguió. Empezó a mirar por toda la clase, pero todo era
normal; la misma gente, los mismos alumnos pero no. Había un alumno
que nunca había visto. Parecía muy intelectual, era guapo,
moreno, ojos de negro intenso, llevaba gafas para leer, vestía elegante
y oscuro. Nunca lo había visto, y penso que debía ser de
la sección de tardes. Estaba escuchando a la profesora y tomando
apuntes. Se le ocurrió que quizá era él la causa del
bloqueo de sus poderes. Intento obligarle a que se desnudara, pero el esfuerzo
fue en vano, pues ni tan solo se movió; en cambio, giro la cabeza,
miro fijamente a Eva y le hizo un gesto de desaprobación, y siguió
tomando apuntes. Eva quedó paralizada por unos segundos; no podía
ser, ese chico sabía que ella había intentado dominarle.
Enfurecida, con su poder apagó
todas las luces del colegio; todo el mundo empezó a hablar, y la
profesora pidió calma, diciendo que seguramente la luz volvería
en unos instantes, que de momento abrieran las ventanas, pero la luz volvió
instantáneamente. Eva estaba furiosa. Entonces todo se paró.
Todo el mundo se quedó quieto, inmóvil, congelado, Eva también.
Entonces el chico nuevo se levantó y se dirigió a primera
fila, delante de Eva.
- Bueno, mucho gusto en conocerte.
Tú debes ser Eva verdad? - dijo plácidamente y muy tranquilo.
Puedes moverte. - Entonces Eva se pudo mover, y se echó hacia atrás.
- Quién eres tu? Porque no cumples lo que te ordeno?
- Pero bueno, que maleducada, yo
me presento y ya me estas interrogando? Bueno, me presento, me llamo Q.
Mucho gusto. Y no cumplo lo que me ordenas por que no me da la gana. -
prosiguió tranquilamente, mientras se sentaba encima del pupitre.
- Yo te tenia muy bien considerada;
tenías una ética bastante equilibrada, pero des de que descubriste
parte de ese gran poder, estas utilizándolo para nada bueno. - me
dijo en tono de desaprobación.