Hace unas semanas, tuve necesidad de volver a viajar por
asuntos de trabajo y entonces fue Alejandro mi compa�ero...... no es un tipo muy
atractivo, pero no lo ve�a nada mal.
El viaje solamente se hab�a planeado para Alejandro, pero �l
me alent� a que no lo dejara solo. "Si no vas, me aburrir� como una ostra en el
Mar Muerto y si vas me comprometo a hacerte un regalito" me dijo.
Algo de mi �x sentido� me dijo que val�a la pena viajar en su
compa��a. Alejandro tiene 23 a�os, mide como 1,80, ojos negros profundo y muy
buen trasero.
Llegamos a nuestro destino y nos fuimos al hotel. Yo no
quer�a una habitaci�n para cada uno y pareciera que el recepcionista leyera mi
pensamiento porque nos ubic� en una doble. Alejandro estaba muy contento, estuvo
"coqueteando" con cuanta mujer u hombre se nos atravesara durante el trayecto.
Muy a su modo, muy discreto, pero yo que soy un lince me di cuenta de ello.
Llegamos de noche y una vez instalados, salimos a tomar
algo. La actividad fuerte que nos llevaba al lugar empezaba al otro d�a. Nos
recomendaron una discoteca cerca del hotel. Cuando llegamos Alejandro se puso a
tomar ginebra con granadina al igual que yo.
La m�sica aturd�a y en el tercer trago, Alejandro ya bailaba
solo. Al poco rato se me desapareci� de la vista y lo que ve�a no pod�a creerlo.
Mi compa�erito de viaje estaba sobre uno de esos cubos que hay en las discos,
bailando sin camisa.
Al principio me re�, pero despu�s, y no s� por qu�, lo empec�
a mirar con otros ojos. Como si nunca lo hubiera conocido. Entre el humo, las
luces y el alcohol, me di cuenta que era un tipo muy sensual, con un movimiento
de caderas b�rbaro y un cuerpo muy bien formado. Quiz�s no me hab�a dado cuenta
porque en Monterrey, siempre se comportaba "normal".
De repente alguien me golpe� en el hombro. Era una chica la
cual se puso a hablar conmigo, de d�nde era, qu� hac�a... lo de siempre.
De repente me di vuelta y Alejandro hab�a desaparecido. Me
supuse lo de siempre... enganch� a alguien. A la chica le dije adi�s y decid�
volver al hotel.
Abr� al puerta de la habitaci�n lentamente y sent� unos
quejidos. Lo que supon�a, Alejandro se hab�a tra�do a su "conquista" al hotel.
Pens� en irme, pero decid� no hacerlo. Al fin de cuentas, �l no pod�a hacer
siempre lo que quisiera. Por lo menos mirar�a su "show".
Todo estaba en penumbra y los dos cuerpos se mov�an en la
cama. Pero hab�a algo que no me convenc�a y fue cuando me di cuenta, Alejandro
estaba en la cama pero no con una mujer sino con un hombre. No lo pod�a creer.
Mi amigo con los ojos cerrados disfrutaba cuando el cabr�n le chupaba la verga
lentamente.
Me empec� a excitar, me excitaba ver c�mo gozaban. Y
lentamente me comenc� a sacar la ropa. Ten�a unas copas de m�s, quiz�s por eso
lo hice. Yo miraba al chico c�mo se la chupaba, pero cuando lo mire a �l, sus
ojos estaban clavados en m�. �l volvi� a cerrar los ojos. Me acerqu� lentamente
a la cama y comenc� a tocar el cuerpo del "nuevo amigo". Sin sacar mi mirada de
los ojos de mi compa�ero, que los volvi� a abrir, llev� mi mano hacia el culo
del muchacho. Estaba todo lleno de crema y le comenc� a meter un dedo. El chico
gem�a y le chupaba la verga a mi amigo cada vez m�s fuerte, yo con la otra mano
me masturbaba.
Entonces record� que dentro de la mesa de luz hab�a un
cond�n. Lo busqu� me lo puse y comenc� a meterle al tipo mis casi veinte
cent�metros de reata gorda y cabezona.
Ten�a un agujero recaliente y bien abierto, por lo que supuse
que Alejandro ya hab�a estado ah�. De repente el chico hizo un movimiento y sac�
mi verga de su culo, y se sent� sobre la tranca de Alejandro, no la conoc�a,
pero creo que f�cilmente mide como 17 cm,
Se puso bien inclinado el amiguito visitante y entonces me
di cuenta. Quer�a las dos vergas adentro. Y las tuvo.
Era incre�ble, el pedazo de Alejandro y el m�o dentro de ese
abierto agujero "Acabo" grit� y saqu� mi tranca, Alejandro hizo lo mismo, se
sac� el cond�n y un chorro impresionante de leche termin� sobre su cuerpo. El
muchach�n le acab� tambi�n encima.
Alejandro se levant� y se fue al ba�o. El invitado tom� su
ropa y sali� por la puerta. Yo qued� sobre la cama impactado por lo que hab�a
pasado. Y esto no ser�a nada, lo que vendr�a ser�a a�n mejor.
Alejandro se ba�aba y me invit� a acompa�arlo en la regadera.
Me gust� esa actitud suya como si nada hubiera pasado. Entr�
al ba�o y vi cuando �l sal�a. Le sonre� y me sonri�. Cuando sal� de la ducha
estaba sobre la cama, desnudo y me pregunt�: "�Qu� te pareci�?, Este era el
regalito que te promet�".
Me pidi� que me acostara a su lado y me comenz� a besar.
Estaba que tocaba el cielo, jam�s me hab�a sentido tan bien. Comenz� a bajar
lentamente sobre m� y me comenz� a chupar la verga que yo ten�a nuevamente dura.
Lo hac�a muy bien. Lleg� a los huevos y entonces su lengua
pas� a mi agujero. Me qued� quieto, no sab�a qu� hacer pero adivinaba su
intenci�n. De abajo de la cama sac� un envase con lubricante a base de agua y me
comenz� a lubricar con un dedo adentro del agujero. Entonces y para mi sorpresa,
se puso en posici�n de 69, con su culo sobre mi cara y me pas� el envase de
lubricante. Quer�a que hiciera lo mismo y lo hice. Ten�a un culo divino, muy
firme y con un agujerito rosado. Yo le met�a un dedo y �l tambi�n. As� lo
hicimos hasta llegar a los tres dedos cada uno.
De repente me dijo,"ahora viene lo mejor". Tambi�n y de abajo
de la cama sac� un consolador, esos que son una larga verga con dos cabezas. Yo
los hab�a visto en las pel�culas y una sola vez "en vivo y en directo". Ver mi
relato �Peluda Sorpresa� o �Sorpresa en el hotel�.
Se puso acostado frente a m�, y vi como se lo met�a en el
culo y con la otra punta buscaba mi agujero. Lo logr� y sent� como aquel
"garrote" entraba en mi culo y se deslizaba lentamente gracias al lubricante que
me hab�a introducido Alejandro y al "magistral" trabajo con sus dedos.
Mi amigo gem�a y se estiraba la verga y yo hac�a lo mismo.
Cada vez nos acerc�bamos m�s, lo que hac�a que el consolador ingresara en
nuestros agujeros. Alejandro comenz� a lanzar chorros de leche lo me llev� a que
yo hiciera lo mismo.
Nos sacamos el consolador y nos dormimos. Antes de cerrar los
ojos me di cuenta de que mi viaje iba ser divertido.
Hermes Juli�n.
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