En primer lugar, dar las gracias a los comentarios hechos
sobre mis relatos. Aunque parezca que no los leo, lo hago. Sean a favor o en
contra, se agradecen. Por cierto, si carecen de calidad literara, es por se
escritos rapidamente en momentos de morbo. Intento llegar a ser escritora y mi
genero es el terror. Tras haber ganado hace a�os alg�n premio de redacci�n, creo
que no carecer�a de ella si escribiese con mas tiempo, pero perder�a en morbo,
que es lo que definitivamente importa aqu��o n�?
Si no contesto a ellos, es por no descubrir mi mail. He
tenido malas experiencias con ello, y nunca sabes con quien hablas, ni lo pesado
que puede llegar a ser. No hablo por todos, pero s� por muchos.
Y por supuesto, much�simas gracias a los cumplidos sobre mi
persona f�sica. Como ya dije, soy devota del culto al cuerpo y practicante de
Fitness desde hace a�os. Un beso para todos y gracias de nuevo.
En segundome gustar�a aclarar algo que no aclar� en mi primer
relato, "Las calenturas de Antonia", y que quiz� debiera haber hecho. tengo
varios publicados en esta y otras webs. De todos, solo uno, "Gloria; historia de
una hembra", es real. Los dem�s responden a fantas�as que, como en todo ser
humano, pueblan mi mente. Unas me gustar�a verlas realizdas, otras n�. Estas
�ltimas, simplemente son eso; pensamientos que a veces ayudan a hacer m�s
placenteros mis coitos o a alcanzar fant�sticos orgamos en mis masturbaciones
solitarias.
No obstante, en todos ellos hay una parte impoprtante de m�
reflejada, no en vano soy su autora. A veces, incluyen alguna experiencia real
mas o menos modificada; otras experiencias que me gustar�a realizar, y otras, en
definitiva y como ya dije, simples devaneos de mi mente sexual. Me siento
identificada a menudo con la protagonista, que a menudo igualmente responde a
una descripci�n f�sica similar a la m�a. En el caso de Antonia, obviese la
celulitis y michelines, como quedar� obvio en la nueva fotograf�a que incluir�
en mi ficha durante una temporada sustituyendo a la actual, en que no se aprecia
mi secci�n media. Si alguien duda que se trata de la misma chica, que se fije en
mi colgante del cuello; se trata de una boca de cangrejo, y aparece en ambas.
Siento si este ataque de coqueter�a molesta a alguien, pero al fin y al cabo soy
mujer, y muy devota del culto al cuerpo. A�os de fitness y dietas no son para
ahora fingir falsa modestia. me queda claro que no soy la guap�sima Esther
Ca�adas, la escultural Claudia Schiffer ni la totalmente despampanante Gisele
Bunchen ni de lejos. Ellas son, simplemente, tres maravillas de la naturaleza.
Pero, dentro de lo que cabe, he sido agraciada en la loter�a gen�tica como cabr�
ver en mi foto. Por otra parte, la ligera celulitis y barriguita de Antonia, no
me parece �bice para que una mujer sea espectacularmente bella!Para mi quisiera
el cuerpo y rostro que imagino en Antonia, tan parecido al mio y tan superior a
la vez��Quien no ha visto nunca una chica espectacular, con estos �nicos dos
defectos, que si no son demasiado obvios, no afectan tanto a sui belleza?
Por otra parte, como ya he dicho en alguna ocasi�n tambi�n,
espero que no moleste a nadie repitiendo tan a menudo el rol de jovencito
"bollycao" alrededor de la veintena, cuerpo Danone, ojos azules, rub�simo y a
menudo extrangero n�rdico; es mi tipo ideal en cuanto a hombres, y no puedo
resistir incluirlo en mis fantas�as y, cuando puedo, experiencias reales
tambi�n.
Bueno, perd�n por este rollo, pero cre� que deb�a aclararlo.
Os dejo con Antonia.
!Ah olvidaba�"Gloria; historia de una hembra, constya de una
2� y 3� parte, pero estas ya no son experiencias reales, aunque las present�
como tales por dar continuidad al relato.
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.
Toda la tarde Antonia vino siniti�ndose culpable. Tras
alcanzar algunos fant�sticos orgarmos, el furor uterino hab�a remitido y solo
quedaba un inmenso sentimiento de tristeza por lo que hab�a hecho. Juan no se
merec�a aquello.
llor�, Fueron l�grimas de remordimiento, prometi�ndose no
volver a ceder a sus tentaciones. Pero era en vano. Cuando los ardores sexuales
acudirean de nuevo, acabar�a cediendo nuevamente a ellos.
Aquella misma noche, despert� pronto tras un par de horas
durmiendo. Sus sue�os estaban poblados de pollas, de adorables culitos
masculinos y torneados brazos que no pasaban de los veinte a�os. Tras algunos
minutos de lucha interna, se levant� con sumo cuidado y se dirigi� a la
habitaci�n de Andr�s. Sin poderlo evitar, casi presa de una voluntad ajena a la
suya, le baj� el slip mientras dorm�a y comenz� a mamar con devoci�n. Pronto
descubrir�a Antonia, que las mamadas eran el "tentempi�" del sexo. Muchas veces,
las circustancias imped�an disfrutar de este a fondo, con una buena follada a
conciencia. Cuesti�n de tiempo o situaci�n. En cambio, nada imped�a disfrutar
con una buena mamada y una agradable sobada de tetas. Ayudada de un automasaje
en el cl�torix, pod�a procurar increibles orgasmos, adem�s de proporcionar
"material" con que excitarse posteriormente en sus masturbaciones solitarias. El
semen, con ese sabor tan particular suyo que deja una especie de irritaci�n
suave en la garganta, quiz� no resultara un sabor agradable, pero en modo alguno
tampoco desagradable, y s� en cambio, resultaba muy morboso de tragar y
saborear. Una explosi�n de leche dentro de su boca o en su cara, hablaban bien a
las claras de cuanto hab�a disfrutado un hombre con su trabajo bucal. Una
corrida abundante y potente, escupida con fuerza incontenible, era se�al
inequivoca de que el compa�ero de turno hab�a gozado plenamente, y dejaba una
sensaci�n de satisfacci�n en si misma increible. Era el premio que se daba a tu
labor, el reconocimiento de tu val�a como amante.
Andr�s despert� pronto. Y pronto se corri� de nuevo con ganas
dentro de la boca de Antonia. Esta, una vez acabada la mamada, se meti� en la
cama con �l. No pod�oan follar, so pena de ser descubiertos. Juan ten�a un sue�o
a prueba de ca�ones, pero no as� los ni�os. Pero necesitaba sentir aquel cuerpo
masculino junto a ella transmitiendo su calor, sus manos en sus tetas. Estas
llegaron pronto.
-No se que me pasa_coment� en un susurro.
-�Porque lo dices?
-No se. . . -contest� tras dudar un poco-Siempre he sido fiel
a Juan. . . y �l a m�, estoy segura. Pero de un tiempo a esta parte. . . es
dif�cil explicar. . .
-Te pica el co�o�N�?-Ella lo mir� sorprendida-Es eso en
definitiva�o n�?
-Bueno. . . s�. . . siento una necesidad imperiosa de ponerle
los cuernos. No es solo de follar. Necesito sentirme puta, humillarlo. Y
sentirme humillada yo misma, entregada a otrois hombres para su disfrute, en
perjuicio de �l. No est� bien. �l siempre fue muy bueno conmigo y los ni�os.
-�Quieres que lo dejemos aqu�?
-!Ni loca�Esta tarde me propuse hacerlo, pero ya ves. . . ha
durado hasta ahora. . . no pude evitar venir. . .
-No creo que debas luchar contra ello. No debes ir contra tu
naturaleza. reprimirse acaba perjudicando psicologicamente y no ser�as feliz. Y
si t� no lo fueras, Juan tampoco lo ser�a�no Crees?
Era un discurso ego�sta por oatr de Andr�s, que lo �nico que
pretend�a era poder seguir follando a Antonia, disfrutando de su fabuloso
cuerpo.
-Lo crea o n�, no puedo luchar contra ello. Lo he intentado
mucho tiempo. Ya no m�s. -Hab�a un brillo de lujuria ahora en sus ojos. Andr�s
devolvi� la mirada.
-Ven ma�ana a la obra a las 11. A esa hora Juan no est�, sale
a almorzar. Es el jefe y tiene el privilegio salir para ello. No te arrepentir�s
de tu decisi�n. Creo que soy el hombre ideal para t�. Juntos humillaremos al
cornudo mas all� de lo imaginable. Le pondermos los cuernos m�s grandes de
Espa�a. Pon como excusa que me traes el almuerzo. Y ponte la misma ropa que
llevabas hoy!Nada m�s�
El brillo aument� en los ojos de Antonia, supercachonda. Se
fundieron en un morreo, y Andr�s estruj� sus tetas con fuerza, haci�ndole da�o.
Pero a Antonia no le importaba. Es m�s, le gustaba.
-Quiero pedirte algo. C�rtate el pelo. Me ponen las melenitas
esas cortitas, con la nuca rapada, tipo Natalia Mill�n. Adem�s, as� queda tu
nuca libre para cogerla cuando me la mamas. Me pone a 100.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . .
La llegada de Antonia fue anticipada de un coro de
obscenidades y silbidos. Desde que se aproximaba de lejos, fue vista por los
alba�iles, que prorrumpieron en excalmaciones soeces. Antonia, al verse as�
recibida, acentu� a�n m�s los movimientos de sus caderas y el balanceo de sus
tetas. Estas amenazaban con salirse del pronunciuado escote que dejaban los
botones desabrochados, mientras sus compa�eros de abajo permit�an asomar
aquellas preciosas piernas. Sonri�.
La entrada a la obra estaba prohibida a todo el personal
ajeno a ella pero, �quien iba a dec�rselo?Al f�n y al cabo, all� eran todos
hombres, y no hay animal m�s d�bil que un hombre ante una mujer bella. De cerca,
resultaba mil veces m�s impactante. Unas gafas de sol oscuras, le daban un toque
sofisticado. Sus tetas se ve�an a las claras tras la fina tela del vstido,
mientras dos manchas enormes de leche derramada incontenible de estas, hac�an
visible sus pezones como si este no existiese.
-Hola. vengo a buscar a Andr�s.
Le indicaron donde encontrarlo.
Cuando este la vio llegar, qued� impaxctado. Una cosa era
verla de cerca con esa indumentaria, como hab�a hecho el d�a anterior, pero otra
verla acercarse con aquellos movimientos. Adem�s, el corte de pelo le quedaba de
f�bula!estaba guap�isima�Mucho m�s que con la anticuada melena, y mucho m�s
"fashion".
La mayor�a de los trabajadores, no la conoc�an. Para ellos
era simplemente una t�a buena. Pero los de la cuadrilla, s� sab�an que era la
mujer de su jefe. No era problema. Es m�s, Andr�s se ocup� de informar a los
dem�s de que lo era. Entraba dentro de sus c�lculos. Beso en los labios como
saludo, y ligero apret�n en una teta. Los compa�eros de la cuadrilla miran, unos
con complicidad, otros sorprendidos. Antonia sonri� complacida. Confiaba en el
chico. Sab�a que Juan no se enterar�a.
Andr�s se la lleva a un p�so inferior y, all� la puso de
rodillas para que le hiciera una mamada. no era un escondite perfecto. Al
contrario, era un sitio de paso constante. Al cabo de unos minutos, muchos
obreros hab�an visto la escena, algunos de ellos de la cuadrilla de su marido.
Entonces lleg� uno, un amigo de confianza de Juan.
-Oye, no me gfusta meterme donde no me llaman, pero�no creeis
que os estais pasando?Juan es el padre de tus hijos. . . y un jefe que siempre
se ha portado bien contigo�que estais haciendo?
Andr�s la hizo levantarse. Contaba con aquello. Era parte de
su plan.
-�Que estamos haciendo?M�rala. . . mira que cuerpo. . que
tetas. . . -diciendo esto, tocaba una de ellas. Antonia sonre�a con picard�a.
-Ens��aselas Antonia.
Odedeci� desabroch�ndose totalmente el vestido, que se abri�
de par en par para mostrar gloriosa desnudez, sin perder nunca su lujuriosa
sonrisa, su mirada de diablesa del sexo.
-Vamos, toc�selas. No te va a decir que n�.
El hombre miraba embobado. Aquellos dor hermosos globos
desafiaban la fidelidad a su amigo. No hizo falta insistir mucho para que
acabara sob�ndolos con ambas manos, ante la complacida sonrisa de Antonia. Le
gustaba sentir esa sensaci�n de dominio sobre los hombres, pero m�s a�n le
gustaba verse sometida a un chico tan jovenguapo y vicioso.
-�Que hacemos preguntas?�Que es lo que har�a t� con un cuerpo
como este a t� disposici�n?Ella es un put�n redomado, y Juan un imb�cil que no
se entera de lo que tiene en casa. El pobre cornudo no imagina que su mujer es
una ansiosa devoradora de pollas, adicta al semen. vamos Antonia!Demu�straselo�
Un par de movimientos y el hombre estaba sentado sobre unos
sacos de cemento, Antonia de rodillas ante �l mamando su polla. No era mujer de
entregarse a cualquiera. Ten�a decidido llegar a ser una superguarra, pero
siempre escogiendo a quien le gustara. En cambio, nada le proporcionaba m�s
placer que cumplir los caprichos de su chico. Una ligera mirada a aquel mar
inmensamente azul que se extend�a tras aquellos maravillosos ojos, le bastaba
para anular totalmente su voluntad, y gozar con ello.
Al poco tiempo, ayacullaba abundantemente en su boca. pero
para aquel entonces, ya estaban all� todos los miembros de la cuadrilla, 8 en
tyotale incluso alguno de otras. Todos quer�an disfrutar de aquel cuerpo. Era
algo imparable. Tal era el encanto de Antonia, que la testosterona casi se pod�a
oler en el ambiente.
Andr�s los conmin� a dirigirse al �ltimo piso ya que, de
continuar all�, pronto ser�a a la totalidad de la obra que deber�a complacer
Antonia, mientras que all�, eran m�nimos a�n los obreros que trabajaban.
Precedidos por ella, su vestido abierto mostrando orgullosa su soberbiqa
desnudez, una sonrisa de triunfo en su cara, nadie dudo en seguirla.
All� arriba, la impactante panor�mica de Benidorm a sus pies
desde un trigesimosegundo piso en estructura, sin paredes levantadas a�n,
Antonia fu� sobada aconciencia por todas aquellas manos. Sus tetas apenas
quedaban librfes segundos antes de ser apresadas de nuevo. Mam� pollas con
voracidad, hizo cubanas, fue follada por co�o y culo. . . recibi� incontables
corridas en cara y tetas. . . Algunas fueron simplemente morbosas, ya que no le
agradaban demasiado algunos de aquellos tipos. Pero otras fueron aut�nticos
orgasmos, ya que entre ellos, hab�an jovencitos guap�simos. Cuerpos dorados por
el sol, aut�nticas esculturas algunos con abdominales bien definidas, pectorales
marcados, fuertes brazos hechos para abrazar y grandes manos hechas para
acariciar, ba�ados en un fresco sudor no oloroso a�n, que los hac�a a�n m�s
sexys. Prietos culitos que parec�a decir "t�came"�Que hab�a estado haciendo
todos estos a�os?�Como hab�a podido dedicarlos unicamente a su marido, lejos ya
del tipo de hombre que le atra�a por edad?!Cuanto tiempo desperdiciado�Ahora lo
comprend�a plenamente ante aquellos maravillosos cuerpos que disputaban entre
ellos por gozar de ella!Que iron�a�Cambiadas las tornas, bien pod�a ser ella la
que disputase con otras mujeres por uno de aquellos. No le hubiera importado
pagar por una sesi�n de sexo con alguno de ellos en otras circustancias. De
hecho, a menudo se hab�a propuesto hacer algo as�, buscando en los contactos del
peri�dico. Pero nunca hab�a llegado a decidirse. Y ahora los ten�a ante ella,
tan ansiosos de follarla y correrse sobre ella, como ella de que lo hicieran.
Nunca m�s volver�a a ser la triste y fiel Antonia. Nunca m�s. Se hab�a acabado
el renunciar al placer en nombre de un sentiomiento de deuda para con su marido.
La naturaleza la hab�afavorecido entre miles con un cuerpo para el sexo, y ella
hab�a sido lo suficientemente desagradecida para no emplearlo para el fin a que
estaba destinado. No volver�a a ocurrir. Este d�a, vi� nacer a Antonia la puta,
la devoradora de jovencitos, la tigresa del sexo. . . "requiem" por la antigua,
descanse en paz. la vieja Antonia ha muerto. . . !Larga vida a la nueva Antonia�
Continuar� pronto. Espero.