A�n recuerdo vivamente una de las noches pasionales que viv�
con ella. Empec� con un besito simple, pero Marta me abraz�, qu� cachonda, y ah�
fue cuando empezamos a darnos lengua de la buena, salivita y temblor.
Mis manos empezaron el reconocimiento y as� fue c�mo me di
cuenta de que no llevaba sujetador, ni bragas, aunque s� liguero. Oh, perversa,
estaba en todo. La polla se me hab�a puesto dura. Nos restregamos durante un
tiempo y luego nos fuimos hasta la cama y nos tumbamos y seguimos el traj�n.
Marta sac� unas revistas y una Canon �ltimo modelo.
-"Nos haremos fotos, �te parece?", dijo ella muy mimosa.
Le levant� el vestido t�nica y all� estaba la raja, el
chumino-�dolo. Y un liguerito del mismo color que la t�nica y medias negras, y
la pelambre rubita.
-"�Te gusta mi co�ito?", dijo ella.
Yo no sab�a qu� decir y me puse a acariciarlo. Enseguida le
puse el chocho mojadito.
-"�Te gusta as�?", le pregunt�.
-"S�, s�, lo haces muy bien� Hazme una foto - dijo ella -
pero s�lo del co�o, �sabr�s?"
-"S�, creo que s�".
Ella me coloc� el diafragma, velocidad y me dijo c�mo ten�a
que hacer para enfocar bien su conejo h�medo. Clic. Chocho para la posteridad.
Marta me puso una mano en la polla. Presion�. Estuvo unos segundos atrapando
verga por encima del pantal�n. Luego dijo: "Oh, qu�tate esto". Me quit� los
pantalones y los calzoncillos. "Qu�date as� un poquito, no te muevas", murmur�
ella. Y se puso a contemplar la polla. Tras la contemplaci�n vino la mamada. Se
la meti� en la boca entera y vi c�mo chupaba y cerraba los ojos con deleite de
golosa, de glotona. Qu� ansia. Eso me la puso todav�a m�s tiesa, a la vez que de
la garganta me llegaba a la lengua ansiedad de lamida. "Marta, quiero comerte el
co�o�", pero ella sigui� chupando. "Marta, cari�o� dame el co�ito�" Finalmente,
ella se puso c�moda, abierta de piernas, bien levantada la t�nica, las tetas
fuera. Se toc� el chocho.
-"Oh, c�mo estoy�", murmur� como para s� misma. Pero ya
estaba yo donde ten�a que estar. Hasta el olor me pareci� especial, olor limpio,
de co�o preparado, pero olor a co�o entero y rotundo. Pens� que un hombre podr�a
correrse s�lo con aquel olor. Lam�, despacito. Siempre hab�a pensado que la cosa
que m�s tiempo requiere, que m�s tiempo lento necesita de este mundo, es comerse
un co�o como hay que com�rselo. Marta empez� a gemir de gusto. "As�, as�, qu�
gusto". Yo sab�a que la nena iba a correrse enseguida porque se estremec�a de
culo para arriba. Adem�s me hab�a trincado de los pelos. Le prest� conciencia de
lamer�n al cl�toris durante unos segundos y la nena rubita levant� las nalgas,
hizo un puente con su cuerpo y volvi� a gemir, ya jadeando. Se mov�a como si le
hubiese metido el cipote en la boca, como si lo jodiese.
Estuvo corri�ndose lo que me pareci� una eternidad. Despu�s
se dej� caer en la cama. "Oh, dios, �qu� me has hecho con la lengua?", dijo. Me
agarr� la polla y dijo: "Esta pollita es m�a, la quiero para m�".
-"Te la doy" -contest�- "te la doy para siempre".
-"�Sabes una cosa?", dijo, "me gusta tragarme la lechecita".
Ideal, pens�. Todas las mujeres que me la hab�an chupado, acababan por retirarse
unos segundos antes de que la polla se hiciese fuente, quiz� por miedo a
quedarse pre�adas por la boca. Y Marta empez� el chupe. Qu� gusto. De cuando en
cuando la ve�a mamar, con gesto de �xtasis.
Ay Martita, qui�n lo hubiera supuesto, tanto como me hab�a
hecho sufrir en clase, de miradita en miradita, de paja en paja. Nena, hazme una
foto del capullo soltando leche. Las ideas iban y ven�an sintiendo la lengua de
Marta tragando polla, succion�ndola. Sent� que no iba a poder aguantar mucho
m�s, as� que me las arregl� para acariciarle las tetas, que las hab�a abandonado
despu�s de tanto pensar en ellas, de so�arlas, de paje�rmelas.
Solt� m�s leche que nunca, incluso cuando cre�a que ya no me
quedaba m�s, que el pozo se me hab�a quedado vac�o. Y era porque ve�a como
Martita tragaba y tragaba, con un ronroneo gutural de felicidad, y el ruidito
que hac�a al tragar la nena lechera, tan ansiosa� Hab�a sentido el gusto de cien
pajas, el placer de follarse a la vez a unos cuantos chochos. La rubita me
relami� el capullo con los restos. Ni una gota desperdiciada, que la leche que
sale de una picha debe de aprovecharse al m�ximo.
Nos metimos mutuamente las lenguas y remoloneamos boca a
boca, y nuestro aliento parec�a referirse a todo cuanto a�n ten�amos que follar,
qu� regusto, y cu�nta lamida nos quedaba por hacernos, toma co�ito, toma polla,
y Marta me acariciaba ahora los huevos, suavecito, deditos expertos, como cine a
c�mara lenta.
-"�Oh, Luis!", dijo ella atrap�ndome la picha. Le chup� la
lengua y no pudo continuar dici�ndome cosas, pero en cuanto pudo, a�adi�: "Qu�
gusto, se te est� poniendo tiesa otra vez". A lo que contest�, "es para ti,
cari�o� La pollita se empina otra vez para que hagas con ella lo que quieras�"
Le chup� las tetas, le di un buen traj�n de manoseo por las nalgas. Y cuando le
hurgu� con un dedo en la ranura, Marta se puso a gemir de gusto.
-"Espera cari�o", me dijo, "me agachar� y me meter�s tu polla
por el culo y me matar�s. Quiero que me mates con tu polla, que me rompas toda".
Y a fe que lo hice.
---
Marta siempre hab�a estado convencida de que su vecina Iria
ten�a un aquel. No pudo saberlo hasta una noche que, seg�n me cont�, fue
inolvidable. Marta la invit� a tomar una copa a su casa.
-"Puedes quedarte a dormir aqu�, mi amor", dijo Marta. "Hay
suficiente espacio en mi cama para las dos". De repente, Iria se dio cuenta de
que Marta le estaba ofreciendo una fiesta "torti" en toda regla. Unas deliciosas
descargas de estremecimiento le recorrieron la espalda�
-"No me ir�s a violar, �no?", dijo Iria, "�Seguro que me
gustar�a que lo hicieras!" a�adi� haci�ndosele el co�o agua.
-"Estaba esperando que me dejases violarte", dijo Marta con
una risilla mientras empezaba a trabajar la chocha y el ano de Iria con unos
consoladores.
-"Dios m�o, �qu� sensaci�n!", replic� Iria cuando mi novia le
penetraba con los consoladores por sus orificios. "Esto de hacerlo mujer a mujer
es algo incre�ble". Iria aprendi� la mar de cosas aquella noche, tantas que
ahora las pone en pr�ctica siempre que puede, incluso cuando estoy yo con Marta
en su casa, me brinda unos espect�culos l�sbicos de primera. Gracias a ellas me
pajeo a satisfacci�n m�s de una noche.
Adem�s de esa relaci�n con Iria, Marta se lo hace con mujeres
siempre que puede, especialmente conmigo delante. Sabe que me gusta. Mi polla se
pone muy dura s�lo de pensarlo. Un d�a, en su oficina de dietista, me brind� un
espect�culo sensacional. Se lo mont�, tras esconderme en un vestidor de su
despacho, con su secretaria Clara. Clara era totalmente diferente a Marta. Era
bastante t�mida pero le iban las chicas tambi�n. Las dos f�minas hicieron la
pareja perfecta: "la mala y la buena", pero hac�an falta todas las artes de
Marta para encender fuego entre las piernas de Clara. Sin embargo, una vez
prendidas las llamas del deseo, Clara se convirti� en una verdadera revoltosa
sexual� "Tu chocho sabe tan bien", gimi� tras disfrutar del primer orgasmo oral.
"� y t� tienes la h�meda perfecta", replic� Marta lanzada, "creo que me estoy
enco�ando contigo", respondi� Clara metiendo su lengua cada vez m�s dentro de la
raja de su jefa. Tras un convulsivo orgasmo, Marta fue a por unos remedios que
podr�an servir de suced�neo de pollas: un consolador y un spray. Pero Clara
estaba m�s interesada en obtener otro usufructo de la amplia brecha, roja y
mojada de mi novia� Mientras fue comida de lo lindo, Marta alarg� la mano para
agarrar un peque�o consolador muy exquisito que guardaba por si acaso y se
incrust� el dildo dentro de la apretada cavidad anal de su lanzada querida.
"Si�ntate sobre mi cara, cari�o", le inst� Clara. La combinaci�n de una lengua,
un vibrador y un falo enterrados en su ojete hizo jadear de placer a Marta.
---
Cuando viajamos, Marta siempre se las arregla para montarse
el numerito l�sbico apropiado y si puede ser con cierta dosis de exhibicionismo,
mejor. Por ejemplo, la �ltima vez que estuvimos en Madrid se las arregl� para ir
ense�ando el chumino a la primera que se pusiese a tiro. Y la primera que se
puso a tiro fue una ni�a muy mona de poco m�s de diecis�is a�os, en una
cafeter�a muy c�ntrica y concurrida. Ella, Noelia se llamaba, se le acerc� a
Marta para, ligeramente cortada, decirle que se le "estaba viendo todo". Marta,
sentada en la barra del bar conmigo, se las hab�a arreglado para mostrar bien el
co�o hacia la mesa en la que Noelia repasaba distra�damente algunos apuntes de
clase. Marta no se cort�:
-"�Te gusta lo que has visto?", repuso. "Si quieres te lo
ense�o m�s de cerca".
-"Pero� �Qu� dice?� �A m� quiere ense��rmelo?"
-"S�, bonita. Si te gusta, te puedo dejar que lo veas de
cerca, y muy mojado�"
Estaba ya casi en el bote. Por la blusa se intu�a que la ni�a
estaba empezando a excitarse ya que sus pezoncillos se le hab�an puesto duros y
puntiagudos. Ten�a un buen par de tetas y un cuerpo que, aunque a�n no formado
del todo, promet�a grandes cosas.
-"Bueno", repuso Noelia, "tengo alg�n tiempo libre, pero no
s� d�nde me lo podr�a ense�ar"
-"Tut�ame guapa. No te preocupes por nada, vamos a ir a mi
hotel y te pondr� las pilas, monada".
As� fue. Tras presentarme, nos fuimos los tres al hotel.
Cuando llegamos - ser�an las doce y media del mediod�a- pedimos una comida
ligera para las dos de la tarde que nos la subiesen a la suite en la que nos
aloj�bamos. Y empez� la acci�n.
Marta se quit� la chaqueta y la blusa. Se qued� en sujetador.
Le dijo a Noelia que se pusiese c�moda y que no se preocupase de nada, ni
siquiera de mi presencia all�. Le orden� a Noelia que le quitase la falda con lo
que su chumino qued� al aire. Llevaba un liguero y unas medias muy er�ticas.
Zapatos de tac�n y un sujetador de encaje que trasparentaba sus deliciosas
tetas. Noelia estaba caliente. Marta le pidi� que acercase su cara al vello
p�bico. Cogi� su instrumental y le dijo que se lo afeitase. Obedeci� sin
rechistar. Poco a poco, la rajita de Marta fue apareciendo en todo su esplendor.
Noelia se afanaba en depilar la raja a mi novia mientras que Marta empezaba a
abrir sus piernas coloc�ndolas alrededor de la chiquilla.
Pronto termin�, con lo que, tras sacarse el sujetador, empez�
a quitarle la ropa a la ni�a. Noelia estaba, definitivamente, cachonda. Cuando
qued� desnuda, mi novia le empez� a chupar los labios, la boca, la lengua, las
tetas� Noelia estaba muy excitada. Su l�bido sub�a en la misma medida en que mi
polla se pon�a m�s y m�s dura. En ese momento tom� la iniciativa: empez� a
frotarse el sexo desaforadamente, a la vez que lam�a el cl�toris de Marta. Mi
novia le magreaba las tetas al comp�s y ambas se fundieron en un orgasmo que fue
el primero de una larga serie.
Mi polla estaba de revent�n. Me paje� cerca de ellas y justo
cuando iba a explotar, Noelia me la mam� trag�ndose toda mi leche.
-"�Te ha gustado, eh?", dijo, "pues ahora prep�rate para lo
mejor. Marta, d�jale algo de tu lencer�a m�s sexy", orden� muy segura de s�
misma. "Te vas a convertir en nuestra puta esclava".
Marta y Noelia quisieron que me vistiese con unas medias con
liguero, un sujetador de encaje, una liga rosa y me obligaron a pintarme los
labios y los ojos muy exageradamente. Me ataron las mu�ecas a mi espalda y, con
una bomba de succi�n, me pusieron la polla a estallar. Mientras, ellas se
besaban. En un momento dado, Noelia se puso el consolador de correas de Marta y
me empez� a follar el culo. Marta, mientras, pasaba sus pezones por la punta de
mi capullo, orden�ndome que no me corriera si no quer�a que Noelia me castigase.
No pude m�s y me corr�. Mi lechada se esparci� por todo el suelo de la
habitaci�n.
-"Pues ahora lo vas a limpiar todo", orden� Noelia, "con la
lengua y te vas a tragar toda la leche. S�lo te podr�s correr cuando Marta o yo
lo ordenemos".
Chup� mi leche derramada hasta dejar todo limpio. Marta y
Noelia estaban comiendo y me obligaron a comerles sus co�os, alternativamente,
bajo la mesa. Cuando terminaron siguieron con su org�a l�sbica, mientras que a
m� me obligaban a pasear casi desnudo y con mi polla a cien por el ventanal de
la suite, vestido de puta barata.
M�s tarde empezaron a pajearse por separado. Me obligaban a
estar con la cara a veinte cent�metros de sus co�os y cada vez que mi polla se
empalmaba me met�an el consolador de p�as de Marta por el culo, para que se me
bajase la erecci�n. Fue un martirio in�til. Me corr� a la segunda paja de Noelia
y Marta me castig� cruelmente.
Cada vez que me acuerdo del castigo, me duele el culo de s�lo
pensarlo. Marta y Noelia me hicieron vestirme totalmente de mujer, tras
depilarme por completo y ponerme una peluca. Bajamos al coche y me llevaron a la
Casa de Campo. All� me obligaron a hacer la calle durante toda la noche y
absolutamente gratis. Ellas obligaban a los clientes a dejarlas ver lo que hac�a
conmigo a cambio de hac�rselo sin cobrar: Com� pollas, tragu� leches, me dieron
m�s de diez veces por el culo� un aut�ntico calvario. Al terminar, Noelia y
Marta me llevaron al hotel y contrataron dos chicos a sueldo para que me
jodiesen por turnos mientras que ellas miraban. El suplicio dur� m�s de ocho
horas, pero aprend� a ser un perfecto esclavo.
---
Como ya os he contado, Marta es dietista. Trabaja para la
delegaci�n de una multinacional. Su jefe, Mario, es un d�spota putero muy
calentorro y la obliga muchas veces a hacer cosas guarras a mi novia. Ella me lo
cuenta todo. Por ejemplo, que su jefe le da unas suculentas propinas todas las
semanas por montarse unos numeritos l�sbicos delante de �l con alguna de sus
compa�eras de trabajo y mientras ellas llegan al orgasmo, Mario se pajea a
discreci�n. Ni siquiera las toca, ni las viola� s�lo se limita a pajearse y
pagar una buena "extra". Pero desde hac�a alg�n tiempo, Mario le hab�a indicado
su inter�s por ver alg�n coito normal, heterosexual, vamos. Y Marta me lo
propuso.
Total, que el s�bado acordado nos presentamos en la oficina
de Mario. Marta empez� a desprenderse de la ropa y me desnud�. Abrazados,
empezamos a besarnos y acariciarnos. Se sent� encima de mi espalda y me meti� un
dedo por el culo mientras que me dec�a obscenidades. Tras estar sob�ndonos un
rato, hicimos un sesenta y nueve. Nos corrimos simult�neamente, mientras Mario
empezaba a pajearse. Tras un peque�o espacio de recuperaci�n en que com� el co�o
bien abierto de mi novia, Marta empez� a magrearme el paquete. La foll� como
nunca y, justo cuando me iba a correr por segunda vez, Marta se sali�, coloc� mi
polla entre sus tetas y se trag� una buena raci�n de lechada. Mario se corri�
con el espect�culo. Su polla, enorme, solt� leche durante m�s de un minuto.
Tras el espect�culo, Mario se acerc� con toallas h�medas
perfumadas y nos limpi� cuidadosamente. Seg�n Marta, �se era su mayor placer:
limpiar a sus putitas y putitos. Era la �nica vez que tocaba nuestros sexos y
eso que era s�lo a trav�s de las toallas. Nos pag� mil euros y nos pidi� que se
lo hici�semos todas las semanas. �Qu� lujo!.