Todo sucedi� cuando tuve una novia que no quer�a perder la
virginidad y termin� follandome a su madre
Conoc� a Silvia cuando vino a mi Instituto.
Los dos ten�amos
diecis�is a�os y como era una chavala impresionante, pelirroja de ojos verdes y
con un cuerpazo demasiado desarrollado para su edad, tras salir unos meses
juntos en pandilla con mis amigos, decid� convertirme en su novio e iniciar con
ella una relaci�n muy sensual.
Soy Toni y tengo un apartamento alquilado en el
que vivo, con una sola habitaci�n, cocina-comedor y cuarto de ba�o, en el barrio
en donde vive Silvia, situado a escasos metros de su casa.
Cuando cumplimos los
dieciocho a�os, ella comenz� a ir a la Universidad y yo consegu� un trabajo de
administrativo en una empresa de automoci�n.
Entonces como ya no depend�a del
dinero que me giraban mis padres desde mi pueblo, pens� que era el momento de
pasarme por la piedra a mi novia que hasta entonces solamente me hab�a permitido
tocarla por debajo de la falda, acariciarle las tetas, unos besos con mucha
lengua y pasi�n y pocas cosas m�s.
Adem�s ella en estos dos a�os ten�a unos
pechos m�s grandes, un culo m�s provocativo, que adem�s sab�a mover con
coqueter�a al andar y en definitiva estaba Buen�sima! Un d�a pens� que ya no
pod�a seguirlas y que si ella no entraba en mi juego, ser�a la hora de buscarme
a otra chorva m�s corriente, pero que me permitiera echar esos polvos de locura
que tanto necesitaba.
Incapaz de soportar por m�s tiempo el tener ese bomb�n de
mujer al alcance de mi boca, sin com�rmelo, un d�a a la salida del cine la
invit� a tomar una copa en mi piso, aunque en realidad quer�a pas�rmela por la
piedra.
Por esa raz�n le pregunte: � �No quieres ahora que echemos un polvito
r�pido, Silvia? No, pues aunque te quiero, despu�s de lo que me has propuesto,
dudo de que vayas conmigo con buenas intenciones.
Todos los t�os sois unos
cerdos y no pens�is m�s que coger a una tonta para follar con ella hasta
aburriros y luego le dais una patada en el chocho y a buscaros a otro �Verdad
que estoy en lo cierto? En vano intente disuadirla, pero me qued� sin argumentos
y ella muy decidida se march� enfurru�ada sin permitir que la acompa�ara.
Sinceramente pens� que nuestra relaci�n hab�a terminado que pronto tendr�a que
buscar a otra sustituta, porque necesitaba hacer el amor con una mujer de
cualquier edad, color de piel o condici�n social.
Estaba salido como un perro y
no encontraba una soluci�n urgente a mis males.
Pasaron los d�as y en el mes de
febrero, Silvia me sorprendi� cuando me dijo en la calle que su madre, que era
viuda, deseaba conocerme.
Me invirti� a comer en su casa y yo acept� por lo que
me dispuse a ir el s�bado al mediod�a a conocer la que pod�a convertirse en mi
futura suegra, si es que Silvia hab�a decidido prolongar nuestra relaci�n.
El
d�a del almuerzo yo compr� unas flores, unos bombones y muy nervioso llegu� a la
casa de Silvia.
Al abrir la puerta mi novia, me present� a su madre y me qued�
boquiabierto al ver lo guapa que era.
- Esta es Carmen, mi madre.
�Verdad que
est� muy buena? - Si, ya lo creo que sin dije como un l�elo, pero no
desaprovech� la ocasi�n de darle dos besos en su cara ovalada, suave y muy
hermosa.
Ol�a perfume caro y era una mujer de mediana estatura, pelirroja,
provista de un cuerpo precioso.
Tras las presentaciones la segu� obnubilado al
comedor, y sin darme cuenta dej� un poco olvidada a Silvia, porque me gustaba
mucho m�s su madre que ella.
Comimos y a los postres, Silvia me dijo que ten�a
un examen el pr�ximo lunes y que se iba a estudiar a casa de su amiga Azucena.
Me pidi� que la esperase haci�ndole compa��a a su madre y que ella regresar�a
sobre las diez de la noche, y nos ir�amos los dos a bailar un rato a la
discoteca.
Hice como que acepta a rega�adientes la oportunidad de quedarme a
solas con Carmen, pero suspir� de alivio cuando mi novia se fue tras darme un
beso en la boca.
Carmen me dijo que era la propietaria de una tintorer�a y que
recib�a los vestidos de novia, tras las ceremonias para limpiarlos y dejarlos
como nuevos.
No me imagin� ni por un momento lo que estaba tramando.
Un rato
despu�s cuando nos bebimos unos whiskies, ella me pidi� que la esperase en el
sal�n porque iba a darme una sorpresa muy grata.
Estuve impaciente leyendo una
revista y viendo la televisi�n, deseando que volviera de nuevo a mi lado y una
media hora despu�s se acerc� a m� majestuosa, haciendo una entrada triunfal en
el comedor, como una supervedette, vestida de novia.
Iba peinada con un mo�o
art�stico y luc�a un albo tul de ilusi�n.
Su vestido blanco corto, sus medias
blancas, con los zapatos de tac�n a juego, su rostro maquillado Estaba preciosa!
� Vamos a jugar a que eres mi marido.
�Qu� te parece mi idea? � Fant�stica pero
haremos lo que suelen hacer los reci�n casados? �Por supuesto que s�! Este traje
est� para lavarlo y antes de eso vamos a disfrutar un poco.
De acuerdo, Tony? La
bes� en la boca y me sent� el afortunado esposo de esa preciosa se�ora, que se
dej� levantar el besito de novia y que la acariciase sus muslos, que no eran
gruesos, sino macizos.
Le toqu� una pierna, primero la rodilla, luego el muslo y
v� sorprendido que me mostraba al aire el rojizo vello de su monte de Venus,
porque no llevaba bragas la madre de Silvia.
Le solt� la cremallera del vestido,
y al darse la vuelta, me di cuenta de que tampoco llevaba sost�n.
Al despojarla
del vestido blanco, de primorosos encajes y pasamanerla, le v� sus pechos
ros�ceos, gordos y redondos, preciosos, que me recordaban dos melones dulces y
apetitosos.
Se los acarici� y manose�, luego le lubrique con saliva los pezones
y se los chup�.
Eran sin duda m�s grandes y sensuales que los de mi novia.
Le
ayud� a quitarse las medias y la hice ponerse a gatas en el sof�.
Se puso a
cuatro patas, apoyada en sus codos, rodillas y me mostr� la perfecci�n y
sensualidad de sus nalgas apretadas, de su culo, de ese esfinter sonrosado que
yo supuse que no era virgen �No pod�a serlo! La mujer se crey� que iba a
met�rsela por su trasero en un griego espectacular.
Estaba equivocada, porque
sin dudarlo dos veces, se la introduje sin pedirle permiso, por la boca
hambrienta de su vagina �Fue incre�ble! Le met� el pene hasta los test�culos
mientras la sujetaba por sus pechos.
Mi verga entr� y taladr� la c�lida
hendidura, sumergi�ndose en un algo de caldos femeninos, tibios y muy gratos.
Carmen me dec�a piropos, me alababa anim�ndome a que la follara, regal�ndome
todos los placeres que una mujer ardiente y experimentada como ella, pod�a
ofrecerle a su hombre.
Ignoro cuanto tiempo estuvimos haciendo el amor, pero de
repente un temblor placentero, sublime, me hizo gemir, y grit� su nombre
mientras acariciaba la protuberancia erecta y resbaladiza de su cl�toris y ella
mov�a las caderas.
Poco despu�s sali� un r�o de esperma y le llen� la vagina de
mis secreciones.
Le acerqu� un momento despu�s mi miembro a su boca pintada de
carm�n.
ella me lami� varias veces el pene y Carmen al fin se introdujo mi
prepucio entre sus labios.
Se lo hinqu� con furia en su boca.
Me succi�n,
absorb� y expuls� el glande lami�ndome cada mil�metro de su superficie, mientras
jugaba con mis test�culos y sigui� disfrutando de mis atributos, hasta que
creci� el ritmo de sus lamidas y mi leche se trasvas� con furia de mi pene
anegado hasta su boca y garganta.
Carmen palade� mi semen que yo le arrojaba a
chorro y no pudo evitar que alguno de esos bortones se deslizase por su cara,
rumbo a sus tetas.
Me qued� exhausto, pero ella se ech� boca arriba y me orden�
que le lamiera las mieles que brotaban por sus orgamos en cadena, de la grieta
de su sexo.
Yo la lam� y mi boca se pos� junto a sus labios mayores y menores,
penetr�ndole con mi lengua r�gida en su hendidura femenina, lami�ndome sus
c�lidos jugos y los restos de mi eyaculaci�n.
�Qu� extra�a almagama de humores!
Pero no lo pens� m�s y segu� meci�ndole la nariz entres sus nalgas y de nuevo mi
lengua traviesa limpi� todo ese sexo que ella generosa me ofrec�a, abierta de
par en par a mi exploraci�n lingual.
Cuando disfrutamos juntos en un sinf�n de
posturas dignas de un kamasutra dom�stico y particular, nos fuimos a lavarnos y
ella me rog� que me apresurase porque tal vez su hija sabiendo que yo estaba en
su casa, adelantase su regreso y no quer�a defraudarla por haberse entregado a
m�.
Cuando sal� de la ducha y me perfum� con la colonia de hombre que me
facilit� Carmen, me qued� absorto vi�ndola como se peinaba desnuda y se
maquillaba.
Cuando termin� de acicalarse y se sinti� muy guapa como me confes�
con una sonrisa de complicidad me permiti� verla como se pon�a la braga, el
sost�n y por �ltimo un vestido muy sensual.
Una vez estuvimos vestidos, ella me
prepar� una merienda op�para y muy nutritiva, para recuperar las fuerzas que
hab�amos gastado jodiendo sin l�mites.
Vimos juntos la tele y lo pasamos muy
bien juntos hasta que al llegar las diez, vino Silvia que se alegr� al ver que
su madre y yo hab�amos hecho tan buenas migas.
Mi novia y yo pasamo una velada
feliz, aunque yo estaba echo polvo y con pocas ganas de meterle mano, cosa que
le extra�� por s� an�malo, aunque yo achaque ese desinter�s sexual a mi dolor de
cabeza que me imped�a disfrutar del placer de su compa��a.
Al d�a siguiente
Silvia me llam� por tel�fono muy enfadada y me dijo que ya se hab�a enterado de
lo que hab�amos hecho su madre y yo juntos.
Se ech� a llorar repitiendo con
insistencia que ella no era una cornuda y que deseaba romper una relaci�n, que
despu�s de tirarme a su madre ya no ten�a ning�n futuro.
Yo intent� por todos
los medios disuadirla, pero como era muy terca, mi misi�n result� imposible.
Acept� mi destino adversos con resignaci�n y no pude salir con ella durante m�s
de un mes y medio, y estaba a punto de olvidarme de ella y de su madre, buscando
otro conejito h�medo y cari�oso, cuando recib� con sorpresa la llamada
telef�nica de Silvia, quien muy nerviosa me rog� que fuera a cenar a su casa, el
pr�ximo s�bado a las nueve de la noche.
Tem� lo peor y me preocup� much�simo el
que me pudieran insultar y amenazar las dos mujeres unidas contra m�.
Pese a
ello acept� su invitaci�n y me dispuse a saber lo que supuse que ambas estaban
tramando.
Me extra�� al llegar a su casa y tras los saludos de rigor, ver que
las dos, madre e hija, iban te�idas de rubio platino.
Parec�an dos amigas o
incluso dos hermanas guap�simas, aunque mi Silvia era m�s alta y ten�a un
aspecto m�s juvenil que su madre.
Bes� a Silvia en la boca, pero luego Carmen,
no quiso darme un casto beso de amigo en las mejillas, sino que me morreo con
premeditaci�n y alevos�a, d�ndome la lengua y excit�ndome a tope, sin guardar
las apariencias ante su propia hija.
- Hemos pensado me dijo Carmen que te cases
conmigo.
As� formar�amos un hogar t� y yo, en el que vivir�a con nosotros
Silvia, que se convertir�a en tu hijastra.
No me desagrad� la idea de ser el
marido de la tintorera y de tener a mi alcance a Silvia, con la que iba a
disfrutar much�simo, a poco que me lo propusiera, porque al parecer estaba
coladita por m�.
� Si aceptas volvi� a decirme con mucha dulzura Carmen te ruego
que te desnudes en mi dormitorio y delante de nosotras.
Mi hija en virgen y
quiero que sepa como esa un hombre en la intimidad.
Como un aut�mata acept� su
propuesta y las segu� hasta ese dormitorio de matrimonio, qued�ndome est�tico
delante de la amplia cama.
La madre de Silvia, mi futura esposa me ayud� a
desvestirme y cuando estaba con mis verg�enzas al aire, cogi� mi miembro viril
con su mano izquierda y lo acarici� para que alcanzase su m�xima dimensi�n.
Carmen s� lami las yemas de los dedos para que el masaje que me di� a mi pene
fuera m�s suave y placentero para m�, detalle que en aquellos momentos le
agradec� con una erecci�n de caballo.
- �Quieres chupar hija m�a, esta cosita
tan buena? Silvia acept� y se atrevi� por iniciativa propia a cogerme la verga y
met�rsela sin disimulos en su boca, cerrando los labios en torno a mi columna
sexual.
Mientras �sto suced�a Carmen me acariciaba los test�culos, los sobaba
con delicadez, provoc�ndome un deseo incontenible que las succiones de su hija,
increment� hasta el punto de que tem� eyacular sin demora.
Cuando la madre e
hija con sus veinte dedos sincronizados jugando con mi falo consiguieron
llevarme al �xtasis m�s completo, not� que una ardiente marea, una tempestad de
semen brotaba de mi bajo vientre y sal�a como un alud hacia el exterior, en
forma de violentos chorros de leche.
Con esos disparos de l�quido viril moj� la
cara y el vestido de Carmen y se introdujo el caldo tibio de mis test�culos en
la boca de Silvia, que se relam�a agradecida.
Parezco una cerda por tu culpa
dijo mi futura esposa Carmen, mientras su hija con la boca llena de mi leche se
re�a divertida.
Carmen se quit� el vestido y le vi al ir sin sujetador, ni
braga, su pecho y el pubis con su pelo rojizo y su grieta vertical abierta y muy
lubricada.
Silvia se libero de la blusa y disfrut� contemplando sus tetas
juveniles y hermosas, que parec�an dos peras puntiagudas y riqu�simas.
Mi
exnovia le met� a su madre la mano en la entrepierna y le introdujo dos dedos en
su vagina.
Luego acarici� el pedazo de carne roja de su cl�toris, que sobresal�a
por su excitaci�n del pelo c�bico de Carmen.
De repente mi futura esposa me
pidi� que desflorase a su hija, que tumbada sobre su cama me ofrec�a su vagina
juvenil hambrienta.
Me sub� sobre ella, nos besamos en la boca y poni�ndole mi
verga en su sexo, pret� poco a poco hasta que logr� introducirla totalmente en
esa cueva tan maravillosa, desflor�ndola.
Una vez conseguido mi objetivo, Silvia
me puso los pies en el cuello y estuvimos haciendo el amor un buen rato, hasta
que eyacul� mi semen fuera de su cado �ntimo, sobre su vientre.
Me dej�
posteriormente limpiar mi miembro por Carmen, que con una toalla humedecida en
agua me quit� los vestigios de sangre, que Silvia me hab�a dejado.
Escr�bame para comentarios, sobre todo si son chicas.
;-P
jejeje