Esta historia no es una fantas�a, es ver�dica por ello los
nombres y los lugares han sido omitidos o inventados. La historia que les voy a
relatar empez� hace un a�o cuando entre como profesor en un instituto para dar
clases a los alumnos que est�n a punto de pasar a la Universidad. Yo era
profesor de Historia, y en general ten�a la suerte de contar con un buen grupo
de alumnos, no era un curso para nada problem�tico y en el que se pod�a trabajar
bien.
Antes de las Navidades realizamos el primer examen y aunque
puse bastantes preguntas sorpresa, esas que los alumnos nunca esperan que
preguntes, un buen grupo de alumnos contest� satisfactoriamente lo que me dejo
sorprendido del nivel de estudio de la clase. O eso cre�a yo. Cuando quedaba una
semana para el segundo examen descubr� que me faltaba un examen. Alguien hab�a
entrado en mi despacho y hab�a cometido la torpeza de robar uno de los folios,
lo note enseguida, estaban distintos a como los dej�. Los cont� y me faltaba
uno.
Hab�a escuchado rumores de que anteriormente hab�a pasado
algo similar con otros profesores. Se rumoreaba que un grupo de chavales hab�a
conseguido entrar por la noche en el instituto y hab�an robado alg�n examen. No
dije nada a la clase hice la prueba y di las notas como si tal cosa. Dos semanas
despu�s y con dos d�as de antelaci�n dije a la clase que habr�a otra prueba y
que su resultado seria importante para la configuraci�n de la nota.
Tengo un hermano que es inform�tico, le explique el tema e
instalo una webcam
de vigilancia con su port�til en un lugar escondido del
despacho. Cual fue mi sorpresa cuando descubr� que eran las hijas gemelas del
conserje las que hab�an entrado y robado los ex�menes. Ellas ten�an acceso a las
llaves ya que viv�an en el recinto. Lo sorprendente es que eran alumnas modelo o
eso cre�a yo. Las gemelas, Ana y Rosa, eran preciosas, morenas de ojos oscuros,
pechos generosos, piernas bien formadas, culo redondo y resping�n. R�pidamente
se me ocurri� cual ser�a su castigo.
Las llam� al despacho discretamente, cuando entraron les
ense�e las im�genes, se quedaron mudas. Les dije que por eso se les iba a
expulsar, que no podr�an entrar en la Universidad con esa mancha en el
expediente y que incluso pod�an haber metido en un l�o a su padre. Se quedaron
mudas y rompieron a llorar. Yo les dije que no pod�a hacer nada que hab�an sido
inconscientes y que yo ten�a un deber que cumplir.
Empezaron a suplicar, har�an lo que yo quisiera, trabajos
extras, ex�menes extras lo que yo dijese, pero que su padre no se enterase. Yo
me levante, me acerque a donde estaban sentadas, les toque el pelo, me di la
vuelta y cerr� el despacho con llaves. Me volv� a colocar frente a ellas y les
dije que quiz�s todo se pod�a arreglar mientras pon�a mi paquete, ya endurecido
a la altura de sus caras.
Rosa entonces cerr� los ojos, trago saliva y puso su mano
sobre mi paquete, yo sonre�, mir� a Ana y le dije que se levantase y se acercase
a m�. Le abr� la camisa y aparecieron sus generosos pechos, morenos, con unos
grandes pezones. Los com� con ansia com� mientas Rosa me bajaba el pantal�n y
empezaba a chupar lentamente. Las tetas de Ana eran incre�bles, baje la mano y
le acaricie por encima de las bragas. Le ordene a Rosa que abriese bien la boca
y que chupase hasta el fondo. La verdad es que lo hac�a de maravilla. Entonces
les dije que parasen.
Les ordene que se sentasen el sof� de mi despacho y que
empezasen a besarse con lengua y a chuparse las tetas. No pod�a creerlo, un d�o
lesbico de dos preciosas gemelas, yo estaba en las nubes, no pod�a mas, les
acerque la polla a la cara y les dije que chupasen las dos, estaba a punto de
correrme, me gire un poco se la met� hasta la garganta a Ana y descargu� un
chorro de semen que le lleno la boca. Estaba en el cielo.
Les dije que se vistiesen
�Y ahora que? � Me pregunto Rosa
Ahora ser�is mis putas hasta que finaliza el curso,
vamos a pasar cuatro meses muy divertidos � Les sonre�.
Por �ltimo les dije:
Esta tarde ten�is tutor�a en mi casa a las siete y
media, sed discretas y no habr� problemas.
Las dos asintieron con la cabeza, recogieron sus carpetas
y salieron del despacho. Lo que paso aquella tarde, en una pr�xima entrega.