Relato: Una voz angelical (1)





Relato: Una voz angelical (1)

�Vamos, �ngel, conc�ntrate...
El reclamo del profesor L�pez, seguido de un insensible acorde en el piano, me estremeci�. Yo no pod�a quitar mi atenci�n del alboroto fuera de la casa. Me fascinaba el futbol �de forma inevitable�, y los r�tmicos golpes de los balonazos, entremezclados con los hechizantes gritos de entusiasmo de mis vecinos, se me volv�an un torturante llamado al juego.
Karen, mi madre, que, recostada en el sof�, fing�a leer, intervino de inmediato:
�Si no muestras respeto por la clase, olv�date de salir hoy a la calle...
Suspir�.
�S�, Karen...
L�pez, el disciplinad�simo e inconmovible director de un famoso coro infantil, sonri�.
�Perd�neme, maestro �agregu�...
�Otra vez, desde arriba, entonces...
Reinici� la escala, tratando de que mi voz sonara m�s definida, m�s cristalina...
Estaba yo, entonces, a dos semanas de mi doceavo cumplea�os: era un ni�o ordinario, lleno de vitalidad, pese a las excentricidades de mi madre. Ella, blanca, rubia, guap�sima, me hab�a tenido a los quince, fruto de un romance fugaz que prefer�a no mencionar, y era una actriz fracasada.
Hasta un a�o antes, mi madre s�lo se dedicaba a dos cosas en la vida: a presentarse en castings �buscando el papel que, al fin, la condujera al estrellato� y a complacer a su amante en turno. Desafortunadamente, su falta de talento actuaba en contra. Consegu�a, s�, espor�dicas apariciones en anuncios televisivos (donde su voz pod�a ser doblada); y mayormente participaba como edec�n de una compa��a cervecera. Esto �ltimo, sin embargo, la conflictuaba un poco.
�Soy una actriz de car�cter �me repet�a, mientras se colocaba la min�scula ropa, antes de alg�n evento�, y tengo que perder el tiempo en esto para que comamos, en lugar de ir por mi estelar...
De apariencia juvenil, no representaba sus 27 a�os: con el cuerpo escultural, macizo, y una piel de porcelana, bien pod�a pensarse que apenas hab�a rebasado la adolescencia. Lo entallado y lo justo le quedaban, pues, de maravilla: sab�a portar ropa provocativa, y lucir tanto sus impresionantes curvas como sus enormes y firmes senos.
�Las mujeres tenemos esta ventaja �me subrayaba, acarici�ndose las nalgas�. L�stima que naciste hombre: nunca sabr�s todo lo que se puede obtener con esto...
En esta l�gica, no era raro que se fuera a la cama de productores anodinos o de directores de segunda, para abrirse paso en el "medio art�stico"; o que los recibiera en la propia. Al menos una vez a la semana, la ve�a subir a su cuarto, acompa�ada.
�Es �ngel, mi hermanito �le dec�a a su "pareja" del momento, se�al�ndome, y yo me limitaba a sonre�r est�pidamente.
Sin embargo, su fama de irresponsable y sus nulas capacidades eran m�s fuertes: nadie la tomaba en serio. Se la fornicaban con gusto; nunca la respaldaban.
No es necesario decir que nuestra situaci�n econ�mica era mal�sima. Ciertamente hab�amos conocido tiempos mejores, mucho mejores: mis abuelos, de hecho, hab�an sido ricos (�c�mo extra�aba las Navidades a su lado, llenas de juguetes, luces, pavos y jamones importados; las fiestas que me organizaban, con golosinas a pasto, magos, payasos y globos; las vacaciones en Houston, en Los �ngeles o en alguna playa maravillosa!); e incluso tras su muerte (en un dram�tico accidente automovil�stico), nos hab�an dejado protegidos. Lamentablemente, la fatua e irreflexiva actitud de mi madre hab�a dado al traste con la herencia: despilfarro tras despilfarro, hab�a reducido el cuantioso legado a una peque�a casa, en una colonia de clase media, y a un viejo volkswagen. Nuestro refrigerador se manten�a ya pr�cticamente vac�o y, d�a tras d�a, se amontonaban las deudas. El �nico testimonio de nuestro pasado lujoso era una habitaci�n rosada, donde mi madre amontonaba sus mu�ecas y sus fotograf�as de ni�a mimada.
Pese al futuro poco alentador, yo trataba de pasarla lo mejor posible, y de no amargarme por las carencias. Iba bien en la escuela, jugaba futbol en un parquecillo frente a la casa, contaba amigos por montones, y me empe�aba en no ilusionarme por los lujos que me estaban vetados (�hasta mi xbox y mi xcube hab�an terminado en una casa de empe�o!). En tal sentido, aprend� a amar los peque�os regalos cotidianos de la vida: disfrutaba intensamente, por ejemplo, los paseos dominicales en el peque�o auto, de color verde escandaloso (al que me refer�a siempre como "nuestro lim�n"), que finalizaban en alg�n pueblito cercano, donde com�amos fruta barata; o las escapadas vespertinas a los bazares, para localizar "joyas" entre la pirater�a (cd�s y dvd�s incluidos).
Sin embargo, una tarde, mientras limpi�bamos la casa, mi mam� insisti� en que interpretara con ella un tema que estaba preparando para audicionar en una comedia musical. Jam�s lo hab�a hecho, y, de inmediato, se manifest� la perfecci�n de mi voz.
�T� tienes un don que a m� no me concedieron �me dijo, estupefacta, interrumpiendo las tareas�: con esa voz podr�s llegar a donde yo siempre he so�ado...
A partir de entonces, toda la din�mica cambi�. Para decirlo claramente, mi madre se obsesion� por canalizar en m� sus metas frustradas: contra mi voluntad, el canto se me volvi� centro de vida.
De entrada, me anot� en una academia mediocre (cuya colegiatura pag� con favores sexuales).
�Es un principio �sentenci�.
Despu�s, cuando conoci�, por casualidad, al profesor L�pez, no descans� hasta seducirlo, primero, y convencerlo, m�s tarde, de que me diera clases particulares. Para ello, vendi� el volkswagen y compr� un desgastado piano de marca regular. �Se hab�an acabado las salidas dominicales!
�Tu hermano ser�a una maravilla en el coro �le dec�a �l�. Como soprano, tiene coloratura, agilidad, brillantez... Que asista, Karen. No te cobrar�.
�Para nada �reviraba mi madre�: �ngel debe brillar por s� mismo. �No es capaz de gran virtuosismo? T� lo has dicho...
�S�, pero...
�Nada... Lo que es, es...
Obvio: el futbol resultaba una amenaza, porque, seg�n mi madre, me distra�a del canto. Y jam�s respondi� a mis s�plicas de incorporarme formalmente a un equipo.
�No, �ngel �gimoteaba�... Te desenfocas...
A veces, ella recurr�a al llanto abierto:
�No seas ego�sta... Despu�s de todo lo que he hecho por ti, ap�yame con esto...
Yo aprovechaba cualquier oportunidad para marcharme al parquecillo, a fin de perderme temporalmente en la convivencia con mis amigos, en la pelota, en el extenuante ejercicio, en el envolvente y tibio aire.
"No quiero dedicarme al canto", pensaba. "�Ser� futbolista!".
Y le pon�a empe�o al juego, en serio, mostrando un talento natural que sorprend�a a mis vecinos. Pero la perfecci�n de mi voz era una maldici�n. De cualquier manera, terminaba por sentirme culpable, y regresaba a la casa, bajo una especie de obscura desesperanza.
��Hola, vocecita! �me recib�a mi madre� �De aqu�, al �xito!
Lo �nico que me permiti� fue dejarme el cabello largo, para mostrar mi admiraci�n por David Beckham, y eso debido a que, en su opini�n, me ve�a "m�s guapo" y "m�s tierno".
�Tienes mi mismo tono rubio, mi piel n�vea y mis ojos azules... Agrad�ceme eso... No eres feo y prietito como esos nacos con los que pierdes el tiempo, pateando la pelota...
Una tarde, mientras com�amos-cen�bamos sandwiches de mayonesa frente al televisor, o�mos el anunci� que cambi� mi vida.
�El objetivo del reality show "Cantar y jugar" �explicaba en pantalla Yves Chassier, un famoso productor de origen franc�s� es encontrar a las nuevas estrellas infantiles. No buscamos s�lo belleza f�sica, sino talento... Cantantes, verdaderos cantantes...
Mi madre salt� del sill�n.
���ngel! �Nuestra oportunidad lleg�!
La ma�ana siguiente, no sali� del cybercaf�. Fumando, nerviosa, busc�, ley� y reley� las bases del show; se aprendi� de memoria los requisitos, y cuid� que los llenara a detalle; ubic� la hora y el lugar del casting de los ni�os; e hizo varias impresiones de los formatos para entrega.
�Llevar� copias �me dec�a�... Una nunca sabe...
Justo el d�a de mi cumplea�os, ataviados con la mejor ropa que nos quedaba, tomamos un colectivo y, despu�s, un autob�s, para llegar a los estudios de la televisora. Mi madre me hab�a ordenado interpretar para los jueces el Avemar�a de Schubert (cuya partitura llevaba en su bolsa de mano), y todo el camino me fue dando indicaciones para, como dec�a ella, "deslumbrarlos con majestuosa presencia esc�nica". Lamentablemente, nos retras� un grupo de manifestantes que se dirig�a al centro de la ciudad (profesores de primaria y militantes izquierdistas, procedentes de un estado del sur del pa�s): el autob�s se vio atrapado justo encima del puente vehicular m�s alto de la ciudad.
��Demonios! �Demonios! �gru��a.
�Respira, Karen �trataba de sosegarla...
��Si al menos pudi�ramos bajarnos!...
Arribamos a la televisora con dos horas de retraso, y la fila de aspirantes, en el estudio "A" era enorme. Ah� nos mantuvimos. Mi madre buscaba, de rato en rato, alguna cara conocido (alguno de los productores con los que se hab�a acostado): el �nico que vio, fingi� no conocerla.
Cuando faltaban unos cinco chicos para que entrara yo, Yves Chassier en persona se aperson� ante nosotros.
�Gracias por venir, pero el casting est� completo...
Mi madre corri� tras �l:
�Se�or Chassier, yo...
�El casting est� completo �repiti�... L�stima...
Recuerdo la pat�tica escena de mi madre: paralizada, con un rostro de decepci�n, furia y espanto. La tom� de la mano, con todo el cari�o que pude:
�Regresemos a casa �le susurr�...
No me escuch�. En cambio, gir� los ojos hacia el cartel, descollante: "Jugar y cantar. Reality show. Casting para ni�os: estudio "A", de 7-13. Casting para ni�as: estudio "C", de 15-21". De pronto, se le ilumin� el rostro.
�Tenemos poco tiempo...
Con una energ�a incre�ble, mi madre se ech� a correr hacia una plaza comercial cercana. La segu�, con sensaciones de absurdez. "�Poco tiempo?", pens�. "�De qu� habla?". No tard� en emparej�rmele:
��Qu� onda? �le pregunt�, jadeante� �Ad�nde vamos?
Por respuesta, mi madre atraves� como b�lido el estacionamiento dela plaza, y me gui� hacia una tienda departamental. Luego, sin titubear, se encamin� hacia la secci�n de ni�as. Yo la segu�, en estupefacci�n. De pronto, se detuvo y tom� un vestido de gasa de algod�n, con estampado de corazones. Lo coloc� a mi lado, y me lo arroj�.
�Vamos a que te lo pruebes...
La vi, con total incredulidad.
��Est�s loca, Karen? ��sta es ropa de mujer!
Me solt� una bofetada. La primera en toda mi vida.
��Obedece! �No podemos dejar que la oportunidad se escape! �El tiempo es oro!
Mientras me arrastraba a los vestidores, supe plenamente cu�l era su plan: �me har�a concursar como chica en el reality show!
�Mi hermanita va a medirse esta prenda �le se�al� a la encargada...
��Perd�n? �fue la respuesta...
La encargada no era est�pida: no hab�a una ni�a frente a ella, sino un ni�o.
�Nos urge, por favor �insisti� mi madre.
Con incredulidad, la encargada nos dio acceso. No ocultaba, sin embargo, su turbaci�n.
Una vez solos, mi madre fue directa, casi ejecutiva.
�Qu�tate el pantal�n y la playera...
Lo hice. Mi madre me contempl� con horror.
��Qu� rayos es eso?
Me vi.
�No entiendo...
��Por qu� te pusiste ese b�xer tan horrible? �Evidentemente, es de ni�o!
��Porque soy ni�o, Karen!
��Se te marcar�!
��Ya, mam�! �No voy a hacer esto!
��Har�s lo que te diga, pinche mocoso!... Ret�rate el b�xer tambi�n, las calcetas y los tenis, y m�dete el chingado vestido, que ya regreso... �Y no me digas mam� ahorita!
Una vez que qued� en cueros, tom� toda mi ropa y se la llev�. No me qued� m�s remedio que ponerme el vestido. Lo recuerdo bien: me quedaba casi diez cent�metros por encima de la rodilla, y ten�a tirantes finos ajustables, cuello V con lazo de fantas�a, costura con volante bajo el pecho, fruncidos en la parte superior trasera, cintura el�stica con cintur�n a contraste (para anudar bajo trabillas) y pespuntes tono sobre tono. Me vi al espejo: gracias al cabello largo, el reflejo era id�ntico al de las fotos infantiles de mi madre. Quiero decir: no vi a �ngel, sino a Karen-ni�a: las mismas piernas, torneadas, resplandecientes; las mismas nalgas, firmes, en forma de pera. Se me despertaron sensaciones raras, de golpe, y tuve una erecci�n. Justo en ese momento, entr� la encargada, as� que me sent� en el banquito y apret� los muslos...
��Est�s bien? �averigu�, suspicaz.
�S� �respond�. Por supuesto...
��Qui�n es esa chica?
�Mi hermana...
�Esto que te voy a preguntar es delicado. Dime la verdad...
�Claro...
��Eres ni�a o...?
��Es ni�a! �nos lleg� una voz tajante...
Mi madre hab�a regresado. La encargada titube�.
�Se�ora, yo...
�Dile t� �me ordeno�. Dile lo que eres...
Las ganas de gritar y de salir corriendo estuvieron a punto de rebasarme. Pero no pude desobedecer:
�Soy ni�a...
�Desafortunadamente, mi hermanita es un poco machorra para vestir �sise� Karen�. Tenemos una fiesta, y nuestra mam� me pidi� que viniera a comprarle algo... A ella no le gusta que parezca ni�o... �Verdad?...
�As� es �coincid�, notando tanto la horrenda presi�n del momento como el malestar que me brotaba por tener que hablar de m� en un g�nero que no me pertenec�a�... S�lo somos dos hermanas, de compras...
La encargada sali�. Mi madre se sac� algo, que tra�a escondido bajo la blusa, y me lo lanz�.
�Ten...
Era una pantaletita de Hello Kitty, color rosa chicle...
�Karen, �qu� onda?
�Son tus calzoncitos... �Qu� m�s?... Me los acabo de robar... �salos...
Me alc� el vestido sin quit�rmelo, y, comenc� a deslizarme la pieza, notando en mi piel el et�reo frote de los ribetes satinados: nunca hab�a imaginado que la textura de los atav�os �ntimos femeninos fuera as�: tan sutil y acariciante.
�Quiero que se lleve la ropa puesta �le dijo mi madre a la encargada, cuando salimos�. �D�nde puedo pagar?
La encargada nos escolt� a una caja.
��Ir� descalza la ni�a? �desliz�, con sarcasmo.
�Ya pasaremos a zapater�a �respondi�, seca, mi madre.
Y en efecto: de la caja (donde mi madre us� una tarjeta de cr�dito casi en el l�mite), fuimos por calzado: unas sandalias espartanas plateadas, con tiras con hebillas de fantas�a y broches verdaderos ajustables en el tobillo... Abandonamos la tienda, contando las pocas monedas en efectivo que nos restaban...
�Ahora �me orden�, trata de imitarme al caminar. No abras tanto las piernas, al dar el paso... No... As� no... Con delicadeza... Como ni�a...
�Karen... Me siento mal...
�Que te calles... Manteen los hombros hacia atr�s y la pelvis ligeramente inclinada...
Trat� de darle gusto.
�Mucho mejor �persisti�... Ahora, asienta la punta del pie primero... Bien... Con firmeza... Mant�n el balance del peso all�...
��As�?...
�M�s o menos... Ap�yate menos en el tal�n... Eso... S�... S�...
��sta no es una buena idea, mam�...
�Que no me digas mam�... Avanza... Coloca un pie delante del otro... Excelente... Cons�rvalos en el centro de tu cuerpo... �Ves cu�n f�cil es?... �Ya est�s caminando como chica!... S�lo cuida que tus dedos "vean" siempre al frente...
�Pero...
�Todo esto es por nuestro futuro... Recu�rdalo
��Ay, Karen!...
�Sigue... Sigue... Comienza a balancear tus bracitos con delicadeza, poco a poco... Con feminidad... Piensa que eres ni�a... Rep�telo mentalmente: "soy ni�a, soy ni�a"...
Segu� caminado, en confusi�n total, �tratando de imaginarme y de sentirme de un sexo distinto al m�o!... De pronto, mi madre pareci� inconforme:
��Qu� pasa, Karen? �averig�� �Te convenciste de lo rid�culo del plan?
�Algo te falta... S� pareces mujercita, pero...
Ante sus palabras, tuve otra erecci�n...
��Demonios! �se interrumpi� �Tambi�n necesitamos controlar eso!
Con dos empujones, mi mam� me dirigi� al supermercado. Ah�, compr� una paleta helada y una manzana; luego, tom� de la secci�n de regalos una diadema para el pelo, en tonos plateados, forrada en listones de popotillo y de sat�n. Finalmente, en la farmacia, pidi� una inyecci�n, alcohol y cinta adhesiva. Entonces, nos dirigimos a uno de los ba�os de mujeres de la plaza, chec� que estuviera vac�o, entramos y cerr� la puerta.
�Ve a orinar �indic�, severa.
Fui a un retrete, y me coloqu� frente a �l... Me interrumpi�:
��Como hombre, no!...
Por primera vez en mi vida, comenc� a levantarme un vestido y a bajarme una pantaleta, para sentarme y descargar mi vejiga. Mi erecci�n era inmensa. En cuanto el chorro dej� de sonar, mi madre se arrodill� frente a m�.
�P�rate...
Lo hice. En ese momento, me tom� con violencia el pene, lo jal� entre mis piernas, y comenz� a asegurarlo, con la cinta adhesiva, en esa posici�n. Se me retrajo...
��Duele!...
��C�llate!...
Termin� de ocultar mi masculinidad en un santiam�n, dej�ndome plano el vientre. Ella misma me subi� la pantaleta, y me acomod� el vestido.
�Estoy inc�modo...
�Desde este momento, comienza a hablar en femenino... No podemos arriesgarnos...
��A qu� te refieres?
�Di: "estoy inc�moda"...
�Estoy inc�moda...
�Agu�ntate, ya te acostumbrar�s...
Salimos del retrete hacia los lavabos, y me hizo recargar el est�mago en uno de ellos.
�Respira, y d�jame hacer...
Primero, dej�ndole el empaque, me puso la paleta en el l�bulo de la oreja derecha, hasta que �ste se me adormeci�. Despu�s, puso la manzana tras de �l, cogi� s�lo la aguja de la inyecci�n �y me lo atraves�! O� el crujido de mi piel, seguido por el golpe acuoso de la fruta. La sangre man�, pero me enjuag� con agua y con alcohol.
��Arde! �me quej�...
��Aguanta!
Procedi� a quitarse uno de sus aretes y a coloc�rmelo. Despu�s, repiti� la operaci�n en mi otra oreja.
�Te ves mejor... Ya casi acabo...
Fue por papel higi�nico a uno de los retretes y, tras secarme bien, me acomod� un poco el pelo, con raya al lado, y me embon� la diadema. Por �ltimo, sac� un gloss de su bolsa de mano, y me deline� los labios, empap�ndome de sabor a fresa.
��Qu� opinas? �dispar�...
Alc� los ojos: la feminizaci�n era sorprendente: frente a m�, hab�a una chiquilla guap�sima, de ojos grandes y boca almibarada: �una versi�n actualizada de Karen-ni�a!
�Siento que no soy yo �respond� con lentitud...
�Vayamos de regreso a la televisora...
Durante el camino de regreso, me fue marcando otros detalles de mi caminar y de mis gestos. Poco a poco, la sensaci�n de tirantez en la entrepierna comenz� a resultarme dolorosa, pero no me atrev� a expresarlo.
�Te queda mucho por aprender... Lo importante, ahora, es que pases el casting y entres al reality show... Ya iremos trabajando...
�Karen, tengo miedo... Se dar�n cuenta de que soy ni�o...
��Que hables en femenino!... Y no creo... As� vestida, eres un vivo retrato de m� a tu edad... �Nunca me hab�a dado cuenta que tienes piernas de mujer! �Tan gorditas y tan redondeadas!...
��Karen!
��Sabes? No interpretar�s el Avemar�a... �Te acuerdas del cd de "El Sue�o de Morfeo", que compr� en el bazar?
��Llevas semanas tortur�ndome con �l, Karen! �Me he aprendido las letras!
��Perfecto!... Cantar�s "�sta soy yo"...
Camin� en silencio, repentinamente consciente de dos cosas: de que ahora mi vientre estaba adormecido y ya no hab�a en �l dolor, y de que estaba a punto de interpretar una canci�n que decididamente no era para un chico.
Llegamos a tiempo al casting. Las ni�as comenzaban a apretujarse en el estudio "C" (creando un mar de falditas; de aromas delicados, dulces), pero mi madre estaba decidida a todo. Reubic� al tipo que se hab�a acostado con ella, y fue directa:
�Deja de hacerte pendejo... Me hab�as prometido un chingo de cosas por cogerme, y no has cumplido...
Armando, el tipo, trat� de escabullirse:
�Se�ora, perd�neme pero no la conozco...
�Pero yo s� me acuerdo de ti y de tu eyaculaci�n precoz... �Quieres que lo grite?
Para mala fortuna de Armando, una chica del equipo se acerc�.
�Te habla Yves, mi amor... Pregunta d�nde dejaste el vino tinto para los jueces...
Armando contest� de manera conciliadora:
�Iba por las botellas a mi coche, bomb�n, pero me detuvo esta amiga... Karen: ella es Fanny, mi novia...
��Hola! �pesc� mi madre, al vuelo� �As� que t� eres la famosa Fanny? Armando habla mucho de ti...
�Lo s� �sonri�... Estamos s�per-enamorados... �Traes a alguien al reality?
�A mi hermanita �contest�, jal�ndome...
Armando abri� los ojos como platos:
��No ten�as un hermano? �cuestion�.
�S� �explic� mi madre, con sangre fr�a�, pero s�lo sirve para jugar futbol... El talento art�stico de la familia est� en nosotras, las mujeres...
��Vaya! �me vio Fanny, con complacencia� �Y tambi�n la belleza!
�Gracias �respond�, intentando no temblar.
�Armando �sentenci� Fanny�, dale un pase vip a... �cu�l es tu nombre?
Qued� en silencio cinco segundos: no supe qu� responder. Mi madre intervino:
�Ang�lica... Se llama Ang�lica...
�S� �complet�... Para servirles...
�Pues un pase para Ang�lica: que sea de las primeras. Es del estilo de chicas que le gusta a Yves...
P�lido, Armando sac� un gafete de cart�n:
�Ser�s la segunda en el casting...
�Gracias �sise� mi madre, gui��ndole un ojo...
A las 15 horas en punto, sintiendo el sofoco de un mont�n de luces, mi madre y yo esper�bamos en la primera fila de un teatro estudio. Los jueces eran tres: Thea, una famosa cantante; Jaime Rocha, un compositor y celebrado pianista; y Gabriel Jarrell, un insoportable cr�tico de m�sica.
La primera concursante fue Carolina, una chica de facciones marcadamente ind�genas a la que no le permitieron, siquiera, entonar una estrofa completa. Ante mi horror, la descalificaron con aridez y crueldad.
�N�mero dos �grit� Gabriel Jarrell...
Sub� al escenario con p�nico absoluto, sintiendo la boca tan seca como un pedazo de adobe y lament�ndome de no haberle pedido agua a mi madre. Suspir�. Por los reflectores, no pod�a distinguir a quienes llenaban el auditorio, pero los ojos de los jueces eran suficientes para perforarme. Suspir� audiblemente, y comenc� a cantar a capela:
�Dicen que soy un libro sin argumento / Que no se si vengo o voy / Que me pierdo entre mis sue�os. / Dicen que soy una foto en blanco y negro / Que tengo que dormir mas / Que me puede mi mal genio. / Dicen que soy una chica normal / con peque�as man�as que hacen desesperar / que no se bien donde esta el bien y el mal / donde esta mi lugar. / y esta soy yo asustada y decidida / una especie en extinci�n / tan real como la vida / y esta soy yo ahora llega mi momento / no pienso renunciar / no quiero perder el tiempo / y esta soy yo, y esta soy yo�
�Tienes una voz maravillosa �me interrumpi� Thea...
�Y un estilo completamente natural �agreg� Jaime...
Gabriel Jarrell permaneci� en silencio.
�Voto a favor �sigui� Thea...
Jaime sonri�:
��Qu� opinas t�, Gabriel?
Jarrell suspir�. Tom� su copa de vino y la oli�...
�Opine lo que opine, est�s pensando en votar a favor... �Cierto?
�Cierto �dijo Jaime...
Jarrell se encogi� de hombros:
�Entonces omitir� mis comentarios acerca de lo ruda que se ve esta nena...
�Un poco, s� �argument� Jaime�... Pero lind�sima... Con todo para conquistar al p�blico masculino, y para una carrera larga... Imag�natela en dos o tres a�os...
Tembl�, ostensiblemente.
��C�mo te llamas? �se dirigi� Thea a m�.
�Ang�lica �respond�.
�Pues, felicidades, Ang�lica... Bienvenida a "Jugar y cantar"...
En aturdimiento total, quise regresar a los sillones, pero un asistente me condujo tras bambalinas. Sin esper�rmelo, de pronto me vi frente a una c�mara. Don, un conductor televisivo, me coloc� un micr�fono frente a la cara.
�Ang�lica, eres la primera ni�a seleccionada para el reality show. �C�mo te sientes?
Titube�.
�Muy... contenta...
No atinaba a decir m�s. Un pensamiento me golpeaba la cabeza: "han cre�do que soy mujer, han cre�do que soy mujer, han cre�do que soy mujer". Para bien y para mal, Karen se coloc� a mi lado...
�Mi hermanita est� cumpliendo su sue�o... Ap�yenla, por favor...
Don agradeci� la entrevista, justo cuando un tipo con acento extranjero se acerc�:
�Soy Pierrick, asistente ejecutivo del se�or Yves Chassier. Por favor, acomp��enme.
Fuimos con �l a una oficina, donde mi mam� entreg� los formatos que llevaba listos, firm� una especie de contrato, y recibi� tanto un paquete informativo �como un cheque!
�Al recibir este pago �explic� Pierrick�, Ang�lica y usted, como su apoderada legal, oficializan una exclusividad con la televisora...
�Lo entiendo
�La exclusividad se mantendr�, en tanto ella permanezca dentro del reality show... As� que nada de entrevistas a medios de comunicaci�n no autorizados...
�De acuerdo...
�Calendarizar� una sesi�n de fotos con Ang�lica, y alguien de mi oficina se comunicar� con ustedes... De momento, las espero el viernes... Traigan ropa para un fin de semana... Gracias... �Buena suerte!
Cuando salimos de la televisora, mi madre casi volaba.
��Por fin, por fin! �remachaba, jubilosa.
Yo, en cambio, avanzaba con la cabeza baja.
�Karen, yo...
��No est�s feliz?
��No!... Qued� en el reality, pero como alguien que no soy yo...
�S�, y tendr�s que seguirlo siendo...
�Pero, �no estamos cometiendo una especie de estafa?
Mi madre lanz� una carcajada:
�Ser�nate... Deja todo en mis manos... Tu transformaci�n apenas ha comenzado...
Qued� de una pieza...
��Transformaci�n? �en qu�?
Karen sonri�:
��En qu�?... Obvio, tontita: en ni�a...
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Relato: Una voz angelical (1)
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