Relato: MI INFANCIA





Relato: MI INFANCIA

Hola, mi nombre es Karina. Este es desde luego, un nombre ficticio pues no soy precisamente una mujer, por lo menos no una mujer biol�gica. Soy una transexual, lo soy desde hace mucho tiempo. Tendr�a a lo sumo 15 a�os cuando empec� a salir vestida y a ligar. Pero ya me gustaba vestirme de mujercita desde lo 7 � 8 a�os, esto con la ropa de mi mam�, quien era una bella mujer viuda que le gustaba disfrutar de la vida, pues le conoc� por lo menos veinte amantes. A mi me daba cierta envidia ver como la trataban sus amantes, pues siempre le llevaban regalos, o por lo menos flores; adem�s de que la llevaban a comer a lugares lujosos, pues algunas veces yo los acompa�aba. Y que decir de la envidia que me daba escuchar a ella y a su amante del momento en los arrebatos de placer por las noches o a cualquier hora que tuviera visita. Mi mam� cog�a a cualquier hora del d�a o de la noche y llegu� a contarle cinco visitas en un d�a. Cuando sal�a de su rec�mara despu�s de una visita, parec�a que rejuvenec�a cada vez m�s.
Me empec� a ponerme su ropa �ntima por el rico olor que desped�a, pues adem�s de su perfume (siempre us� Chanel N� 5) exist�an otros aromas para mi desconocidos en ese entonces. Ahora s� que eran los aromas del sexo. Sus pantaletas, siempre de suaves telas y encajes, algunas veces ten�an adem�s de los olores, algunos residuos algo pegajosos, que me encantaba oler y lamer, pues ten�an un sabor muy especial. �Cu�ndo iba a pensar que ese sabor lo disfrutar�a en la forma tan directa como lo disfruto hoy!; pues d�jenme hacerles saber que ese rico sabor al que me refiero es el del semen, esa rica leche masculina que me gusta sorber directamente de la fuente, y que me sea depositada en la garganta y otra parte esparcida en mi cara, en mi cuerpo, en todas partes. �Y que decir cuando la vierte mi pareja en mi intestino! Sentir como se proyecta el chorro caliente, espeso hasta las profundidades de mi cuerpo. Bueno, retomando la narraci�n, les dec�a que me vest�a con sus ropas �ntimas para sentir un poco de lo que ella sent�a en compa��a de sus amantes, pero siempre me faltaba "algo"; ese algo que sus amantes ten�an y que la hac�an gritar, gemir, pedir m�s y m�s. �Pero que era ese algo?
Dicen que la curiosidad mat� al gato, pero a mi la curiosidad me ense�� a vivir a plenitud, pues un d�a se me ocurri� atisbar el cuarto de mi mam� cuando estaba con uno de sus amantes, y lo que vi me dej� bastante inquieta, pues no comprend� algunas cosas debido a mi corta edad (8 a�os). Lo primero que me llam� la atenci�n y que me hizo decidirme a curiosear, fueron los gemidos que daba el hombre con quien mi mam� se encontraba en el cuarto, pues parec�a que le estaban haciendo algo doloroso. A trav�s de una rendija en la pared, vi a mi madre arrodillada entre las piernas de �l, que estaba sentado en la orilla de la cama. La cabeza de mi mam� se mov�a hacia delante y hacia atr�s y no alcanzaba a ver que era lo que estaba haciendo exactamente, pues cre� que lo estaba mordiendo y que por eso se quejaba de esa manera. Una cosa que me sorprendi� fue ver que el hombre, lejos de separar la cabeza de mi madre de su entrepierna, la tom� con ambas manos y se la acerc� a�n m�s a esa parte. En tanto, mi madre jalaba al hombre de la cintura para acercarlo aun m�s �qu� estaba pasando?, me preguntaba. �Porqu� el se�or no se separaba de las mordidas de mi madre?, �porqu� mi madre parec�a querer comerse lo que fuera que ten�a en la boca? Al fin, el hombre exhal� un fuerte suspiro en el que parec�a que se le iba la vida y se recost� en la cama. Mi madre parec�a empe�ada en acabarse aquello que ten�a frente a s�. Entonces vi con ojos casi desorbit�ndose, que mi mam� sacaba de su boca un tremendo miembro que en nada se parec�a al m�o, pues este era de un tama�o inmenso (por lo menos as� me pareci� a m� en aquel entonces), y que lo lam�a con verdadera fruici�n despoj�ndolo de una substancia blanca que aun le escurr�a y que tambi�n ve�a escurrir de la boca de mi madre.
Me qued� observ�ndolos pues estaba tan impresionada, que no atin� a irme. �Ser�a ese objeto un instrumento de placer? Sab�a que lo ten�an solo los hombres, y que las mujeres carec�an de �l, pero �c�mo hacerle para que yo ya no lo tuviera? Me qued� con esa y otras interrogantes pues algo mas estaba pasando en la recamara de mi madre. Subi�ndose a la cama, mi mam� se coloc� a gatas dejando ver sus hermosas nalgas. El hombre se dio varias sacudidas a su miembro y lo vi como se iba endureciendo y creciendo, mientras acariciaba el trasero de mam�. Acerc� sus piernas a las de mi madre y apunt� el miembro hacia las nalgas de ella. Por la posici�n en que yo estaba, los dos me quedaban de perfil, as� que observ� como ese miembro se deslizaba lentamente entre esas bellas nalgas. Conforme iba entrando, mi madre exhalaba unos sensuales gemidos y entrecortadas palabras: �as� papacito, as� mi amor!; �despacio mi rey, suavecito!; �ayy mi amor, siento que me partes!; y otras por el estilo. Yo estaba cada vez mas sorprendida pues en un principio pens� que le estaban haciendo da�o, pero esto se contradec�a al ver su cara que trasluc�a una profunda satisfacci�n, y al ver como sus nalgas se repegaban al cuerpo del se�or. Cuando estuvieron completamente unidos, sin dejar ning�n espacio entre ellos, empezaron un movimiento de mete y saca que aumentaba de velocidad a cada momento. Los gemidos de mi madre se hicieron mas frecuentes y el se�or parec�a querer atravesarla de los empujones tan fuertes que le daba.
En un momento dado, el amante de mi mam� se repeg� aun m�s a sus nalgas y se qued� quieto a la vez que emit�a un profundo gemido. Mi madre grit� un: �D�melo todo, amor, d�melo todo! Y se derrumb� en la cama boca abajo. El hombre se fue tras ella y despu�s de un breve lapso, se levant� y pude ver como estaba su miembro ya empeque�ecido y rezumando substancia blanca. Pero tambi�n vi las nalgas de mi madre: entre ellas estaba brotando m�s l�quido espeso del que le sal�a al se�or.
Me qued� pasmada por lo que hab�a visto y me retir� a mi cuarto a tratar de dormir, cosa que definitivamente no pude hacer. En la cabeza me daban vueltas las im�genes y expresiones que hab�a presenciado. No acertaba a definir quien hab�a hecho que cosa. Mi madre se le ve�a una cara de satisfacci�n que no le cab�a, el hombre igual; �qui�n hab�a ganado?; o �no se trataba de una especie de lucha?; y la pregunta m�s importante que me hac�a: �cu�l papel me gustar�a desempe�ar?
Eso quedaba por despejar, y me dio para pensar durante varios d�as hasta que se present� una oportunidad �nica de definir mi gusto.
Resulta que un d�a mi madre hab�a citado a uno de sus amantes en la tarde y por alguna raz�n no pudo llegar (de seguro se estaba acostando con otro), y habl� a la casa por tel�fono para disculparse con el se�or que la estaba esperando. Yo discretamente (como ella me hab�a ense�ado) me retir� a mi cuarto para no escuchar la conversaci�n, pero el se�or este parece que se molest� y le gritaba por tel�fono que a ver como le hac�a, pero �l no pod�a irse as� como estaba. Quien sabe que le dijo mi madre, pero el se�or me llam� y me pas� el tel�fono para que me dijera algo mi madre. Y lo que me dijo me dej� sorprendida, pues no esperaba yo esa soluci�n. Me dijo en estas o parecidas palabras: mira Juan, me he dado cuenta de que algunas veces me haz visto cuando estoy con alguna visita, as� que ya debes de saber lo que hago. As� que hazme favor de atender al se�or en la forma en que yo los atiendo y no vayas a gritar mucho, �eh? Yo le contest� que solo una vez la hab�a visto y que no sab�a que hacer, a lo que ella me contest�: pues deja que el se�or te diga lo que tienes que hacer y t� deja que te haga lo que �l quiera, as� que hazlo y luego hablar� contigo.
La verdad yo me qued� pasmada pues por mi corta edad no pod�a captar de que se trataba exactamente, y aunque en principio pens� en negarme, me acord� de que quer�a definir que papel deseaba tomar, y ese era el momento de probar uno de ellos: el de mujer.
El se�or me tom� de la mano y me llev� casi a rastras al cuarto de mi mam�, donde a jalones me desnudo y tomando una bata de mi mam� me dijo que me la pusiera. Yo estaba dispuesta ya, a aceptar todo as� que lo obedec� y una vez que la tuve puesta, me empuj� a la cama y coloc�ndome boca abajo, me empez� a besar las nalgas, al tiempo que me las apretaba.
�Que sensaciones tan raras tuve!, no pod�a definirlas m�s que de una forma: se sent�a rico!; aunque por mi tierna edad no sab�a realmente de que se trataba, los besos que me daba en las nalgas, los apretones y de ves en cuando un leng�etazo en mi peque�o culo, ocasionaban intensas sensaciones que de alguna manera hicieron que nacieran en mi deseos de sentir lo que de seguro sent�a mi mam� cuando alguna de sus muchas amistades se encerraban con ella en su cuarto y que solo una vez hab�a visto lo que hac�an.
El se�or que estaba acarici�ndome y besando, se empez� a poner mas euf�rico y algo violento, pues sus besos se convert�an en mordidas y sus caricias en pellizcos. En una de esas, me hizo que me pusiera boca arriba y sus besos se trasladaron a mis pechos y mi cara, a la vez que sus manos me tomaban de las nalgas y me las abr�an y sus dedos jugueteaban con mi culo queri�ndose introducir en �l. Esto me produc�a alg�n dolor pero se compensaba con los besos y chupetones que me daba en mis peque�os pechos.
Yo sent�a que algo me faltaba, pero debido a mi inexperiencia no atinaba a saber que era. Pronto iba a saber de una manera ruda y dolorosa lo que faltaba.
Al colocarse el se�or sobre de m�, algo duro y resbaloso se restregaba entre mis muslos. Un objeto cil�ndrico y de una longitud como de medio brazo m�o. �Ser�a lo que estaba pensando?, �aquello que vi a mi madre chupar como caramelo y luego met�rselo en su culo?, �aquello que arrojaba una leche espesa y olorosa, que mi mam� lam�a con verdadera gula?. Pero otra pregunta llenaba mi cabecita en ese momento: �me lo ir�a a meter por mi peque�o ano?, si lo iba a hacer, de seguro me matar�a, pues comparando los tama�os de esa verga con el de mi culito, era algo verdaderamente desproporcionado. Me empec� a aterrar, pues a todas luces lo que el se�or quer�a hacer era precisamente eso: clav�rmelo en mi estrecho culo y de seguro destroz�rmelo.
Pero he aqu� que se coloc� de tal manera que su verga qued� a la altura de mi cara, haciendo que me espantara mas de lo que ya estaba, pues vi en toda su tremenda esplendidez ese aparato que (ahora lo s�) es causa de tantos placeres y a veces de dolores, pero siempre deseado, perseguido por nosotras las traviesas.
Tom�ndolo con su mano, el se�or me lo empuj� hacia la boca a la vez que me dec�a: �ndale mamacita, b�salo, te va a gustar. Yo, obedientemente, lo bes� en su punta, de la que sal�a un l�quido espeso, baboso, oloroso, el que con mi lengua, lib� suavemente, pues imagin� que tendr�a un sabor delicioso. Aunque yo esperaba un sabor dulz�n, no me decepcion� del que ten�a, pues me agrad� por su salobre gusto.
Como el se�or no se conform� con esto, me grit�: �Ch�palo est�pida!, �tr�gatelo todo!. Yo me qued� estupefacta pues no imagin� que lo tuviera que hacer, aunque eso ya lo hab�a visto con mi mam�, pero al ver la inmensa verga que ten�a enfrente me dio miedo de pensar que me podr�a asfixiar con eso metido en mi boca.
Obligada entonces a aceptarlo por la forma en que me lo empujaba el se�or, me dolieron las quijadas al abrir tanto la boca, pues esa verga era de un di�metro muy grande. Como el se�or se dio cuenta de que me podr�a lastimar si me obligaba a hacerle un trabajo oral como �l deseaba, me la sac� de la boca y me hizo que me acomodara boca abajo. Como est�bamos en la rec�mara de mi mam�, encontr� f�cilmente un tubo de lubricante y me llen� el culo con esa sustancia, meti�ndola con sus dedos profundamente, originando en mi mente un c�mulo de sensaciones desconocidas para m�, pero eso s�, muy placenteras.
Se coloc� el se�or tras de m�, y abri� mis piernas sin dejar de acariciarme todo el cuerpo, principalmente las nalgas, y metiendo y sacando sus dedos de mi culo, lubric�ndolo y prepar�ndolo para lo que segu�a.
Cesando sus movimientos, quise voltear a ver que estaba haciendo, pero un agudo dolor se apoder� de m�, el que nac�a de entre mis nalgas y me recorr�a como un hierro ardiente hasta el cerebro. Grit� fuertemente pues por mi mente pas� mi imagen descuartizada, sangrante, palpitante. El se�or, compadeci�ndose de m�, retir� su verga (pues de eso se trataba, que me intent� meter su tremendo miembro en mi infantil culo), pero continu� llorando.
Coloc�ndose a mi lado, me acariciaba dulcemente la cara a la vez que me dec�a: perd�name chiquita, yo cre� que ya ten�as experiencia. La est�pida de tu madre debi� de advert�rmelo para no lastimarte. Pero mira, lo vamos a intentar otra vez pero de manera m�s delicada, �quieres?.
La verdad, yo estaba adolorida y asustada pero algo me hac�a desear que se consumara el acto totalmente. Le ped� que fuera cuidadoso y que me dijera como me acomodara para no sufrir tanto. Entonces �l me acomod� acostada sobre mi costado, y coloc�ndose tras de m�, introdujo mas lubricante en mi ano y �l mismo se cubri� la verga con esa sustancia. Con una mano tom� el gl�teo que quedaba libre, y con la otra agarr� su tremendo aparato. Lo coloc� en la puerta del culo sin empujar, y abri� mis nalgas. Yo sent�a la punta del glande que ya estaba entrando y no me produc�a dolor. Empuj� un poco a la vez que me dec�a: rel�te chiquita. Esta vez sent� como entr� todo el glande y me doli� un poco, pero lo pod�a soportar. El se�or se detuvo ah� y me dijo: �no te duele preciosa?, �meto otro pedacito?. Yo hice un movimiento afirmativo con mi cabeza, pues aunque el dolor era soportable, no dejaba de ser dolor. Sin embargo, estaba dispuesta a soportar m�s.
Otro leve empuj�n y entonces s� gem� de dolor, pues al borde del glande hab�a traspasado el esf�nter. Se detuvo otra vez la invasi�n y el dolor empez� a ceder, dejando paso a otro tipo de sensaci�n. Mi invasor me tom� de los hombros y repeg�ndose a mi espalda, fue introduciendo lentamente lo que quedaba de verga, que aun era bastante. Ya casi no sent�a dolor y si experimentaba algunas emociones que nunca hab�a tenido. Por reflejo, cuando mi jodedor se detuvo, apret� el reci�n atravesado esf�nter, lo que emocion� al se�or, que me acarici� y bes� con mucho �nfasis. Despu�s de este momento, enterr� completamente y de un solo golpe su verga, lo que hizo que me desmayara pues el dolor fue fulminante.
Despert� con una extra�a sensaci�n, como de que algo estaba desgarrado en mi interior, pero a la vez sent�a que mi vida a partir de ese momento ya no iba a ser la misma. Reaccionando, me toqu� el culo, pues ah� era donde sent�a dolor. Me alegr� de no ver sangre u otra excreta, pues esperaba encontrar una zona de desastre despu�s de lo que hab�a pasado. En ese momento no hab�a nadie a mi lado por lo que pens� que el se�or con el que hab�a estado ya se hab�a ido. Me intent� levantar de la cama pero el dolor se intensific�, por lo que gimiendo, me volv� a tender. En eso veo que el se�or sal�a del ba�o y con una toalla en las manos se iba secando el miembro. Al verme que ya estaba despierta se acost� junto a m� y abraz�ndome me dijo: Eres lo mas tiernito que he cogido hasta ahora, l�stima que tu no lo hayas gozado como yo. Pero vas a ver que la pr�xima vez que lo hagas, ya vas a disfrutar tanto como tu madre, y a aguantar las vergas que te pongan enfrente.
Yo no le contest� pues realmente no sab�a que pod�a pasar de ah� en adelante, pero definitivamente en ese momento se defini� mi futuro.
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