En ese momento se sinti� el ser m�s despreciable del mundo,
pero a�n as� no dejar�a escapar a aquella mujer, era hora de dar amor, y
acogi�ndola en sus brazos la llev� hasta la cama, besando la piel que tanto
hab�a castigado, haci�ndola dormir mientras curaba las heridas causadas.
Maria mientras se convulsionaba a�n, la tomo en sus brazos
llev�ndola a la ducha, all� la deposito en una silla, cogi� algod�n y agua
oxigenada, le desinfecto las heridas que le hab�a causado, el ano de Maria a�n
sangraba.
Daniel, decidi� que la meter�a en la ba�era y le dar�a un
buen ba�o, se metieron de nuevo en la ba�era, y all� descansaron abrazados, el
sentado y ella apoyando la cabeza sobre su pecho, la cara de felicidad de Maria
era inexplicable, y �l de nuevo sinti� su poder sobre ella dici�ndole:
Ahora Maria, te vas a salir del agua, te secaras y te
acostaras a mi lado, dormir�s durante treinta minutos, y durante ese tiempo ser�
como si hubieses dormido un d�a entero, al despertar no desearas otra cosa, que
hacer el amor conmigo.
Tu tomaras la iniciativa y yo me dejare hacer, de ti depende
de que yo la persona que mas quieres, a la que �mas amas! en esta vida sea
feliz, yo te responder� con el mismo amor que tu me des, y as� cada vez que me
veas� te vendr�n las ganas de mi y me tomaras siempre que estemos solos.
Cuando no estemos solos intentaras de cualquier forma tocarte
y hacerte feliz, pensando en mi pero sin llegar al orgasmo.
No olvides que soy tu vida y me perteneces, estas unida a mi
por el vinculo del amor, y ese amor que sientes, hace que me necesites en tu
vida m�s que todo lo que te rodea, y mas que ti misma.
Tendr�s que dejarlo todo, y venir aqu� conmigo para servirme,
a cambio yo te har� tan feliz como ahora, y siempre vivir�s en este estado de
felicidad.
Sali� de la ba�era se sec� y se fue hacia la cama, all� se
recost� entrando en un sue�o profundo, durmi� so�ando con el ser que la hacia
tan feliz.
Daniel recostado en la cama� se quedo mir�ndola. La belleza
de aquella mujer lo hab�a vuelto loco, miro su cuerpo lleno de ara�azos y
hematomas y los beso, paso su mano por la piel de ella, como queriendo borrar el
da�o que le hab�a causado, pero era tanto su deseo por aquella mujer, que a�n
despu�s de recapacitar sobre lo que estaba haciendo, segu�a decidido a poseerla
a tenerla para siempre, as� ya no estar�a solo nunca mas, estar�a siempre con
ella dejar�a la consulta, la cuidar�a y se dedicar�a a escribir sobre la
hipnosis y el poder mental .
Contar�a en ese libro en cada una de sus hojas, las
sensaciones que bajo su dominio experimentaban los dos, �l como dominante y ella
como sumisa de sus deseos.
Daniel se sent�a poderoso, aunque su actitud con ella no era
la apropiada, se descubri� a si mismo dominante y gozaba con ello. Y ella,
gozaba bajo la hipnosis siendo la mujer m�s feliz del mundo, que m�s pod�a
pedir. En ese momento solo pensaba ego�stamente y no pensaba en las
consecuencias que aquello le pod�a acarrear.
Hab�a pasado treinta minutos, Maria despert� sus ojos que
a�n estaban adormilados, se abrieron su cara ten�a un gesto de felicidad y con
una sonrisa en los labios se estremec�a bajo las sabanas, dejando sus manos
volar y recordando aquel intenso orgasmo, que junto a su amor hab�a tenido.
Su mente era un hervidero de pasi�n, de golpe sinti� su sexo
h�medo y caliente, dej� sus manos llegar hasta el, sintiendo aquella resbalosa
balsa que a trav�s de sus muslos, bajaba intensamente al igual que un manantial�
rebosaba aquel flujo.
Tomo conciencia de aquella realidad, que a su mente se le
antojaba real, y buscando a su amado se volvi� hacia la derecha, se incorpor�
descansando su cabeza sobre su mano izquierda, y se qued� mirando a aquel ser
que ella estaba idolatrando.
Su mano derecha tom� la iniciativa y pas�ndola a trav�s de su
cabello acariciaba aquella cabeza, su cara se desplazaba hasta el o�do de Daniel
que dormitaba a su lado, fue pasando sus lengua por ella, besando su cuello
mientras sus manos pasaban a trav�s de los costados de Daniel, haciendo que este
despertara.
Record� en aquel momento las ordenes dadas a Maria y se dejo
hacer, se giro dejando su cuerpo mirando hac�a arriba para que esta pudiera
hacer con �l, lo que su amor y sus deseos le dictasen.
Maria se volc� sobre el cuerpo de �l, abri�ndose de piernas
dej� el cuerpo de este entre ellas, beso sus ojos, su boca, pase� sus pechos por
aquel torso atl�tico que Daniel ten�a, y fue bajando poco a poco.
Su lengua iba recorriendo, la piel del ser que mas amaba, y
entreg�ndole su ser sin dudar, fue bajando lentamente, ensalivando su pecho
haciendo que sus pezones fluyeran, irgui�ndose de sus aureolas.
Maria los mordisqueo, mientras Daniel gem�a sin remedio, baj�
su lengua hasta su ombligo y jugueteo all� un buen rato y de ah� al para�so.
Maria cogi� su pene que a�n no estaba erecto, introduci�ndolo en su boca empez�
a lamerlo. Lo noto dentro de su boca blando y maleable pero no esperando mucho
este fue reaccionando y sinti� como se iba irguiendo, como dentro de aquella
boca, cobraba vida.
Notaba su erecci�n dentro de su boca, las ramificaciones
venosas, dura y tersa la atrapaba dentro de ella, sorbi�ndola y chup�ndola,
mientras sus manos cog�an sus test�culos meci�ndolos en ella.
Daniel gem�a y gem�a dej�ndose llevar por ella, que con mucha
suavidad disfrutaba haci�ndole disfrutar a �l. No se dio cuenta del tiempo
empleado en tal af�n, solo por un momento sinti� que no aguantaba m�s y se dejo
ir en la boca de Maria que sorb�a y sorb�a su semen lami�ndolo cual n�ctar dulce
y jugoso.
Cuando acab�, beso a Maria en la boca degustando su sabor a
sexo, mezclando sus salivas, mir�ndola a los ojos le pregunto:
-�Te gusta Maria?
-Si papi me gusta.
En ese momento se dio cuenta que para ella� a�n era su pap� y
decidi� cambiar la orden para eludir todo recuerdo a su infancia y a su vida.
Maria escucha atentamente: mi voz penetra en tu mente, y
quiero que aceptes esto que te digo.
Desde este momento, recobras la realidad de tu vida no
recordaras nada mas que el amor que sientes por mi, yo no soy tu padre soy un
hombre del cual sin remedio te has enamorado. Cuando yo te de la orden llamaras
a tu casa y hablaras con tu marido, le dir�s que ya no lo quieres, que lo dejas
todo, que te has enamorado de otra persona y te vas a vivir con el.
Que ya hablareis cuando lo hayas meditado lo suficiente, que
no te busque, que ya te pondr�s en contacto con �l. Desde ese momento en que
cuelgues el tel�fono tu ser�s t� en todos los aspectos, solo recordaras el
placer que has tenido junto a mi, y los orgasmos tan intensos que sientes
conmigo, yo soy Daniel tu siquiatra y tu amor es lo m�s intenso que has sentido
nunca.
Soy lo m�s importante para ti, solo te sentir�s bien conmigo,
y disfrutaras m�s que con nadie, dependes de m� para vivir, pues yo soy el
alimento de tu coraz�n, de tu vida. No deseas m�s que ser feliz a mi lado, por
lo dem�s seguir�s tu vida normal.
Ahora Maria se tu misma solo recordaras, las ordenes dadas
por mi y seremos felices siempre.
Maria despert� de su sue�o hipn�tico, miro a los ojos de
aquel ser, lo beso enardecidamente, le sonri� y se levanto dirigi�ndose hac�a el
tel�fono, hizo lo ordenado y colg� despu�s de discutir largamente con su marido.
Daniel desde la cama, oy� como ella sumisamente volv�a hacia
el, ech�ndose en el lecho y as� los dos se volvieron a dormir, como dos
enamorados juntos y felices.
En el siguiente relato os contar� como Daniel decide
experimentar con Maria su dominio, pero dejando a esta, ser libre para actuar
sin hipnosis, solo recordando el placer que ha sentido con �l.
Evelyn45