Relato: Una clase distinta





Relato: Una clase distinta

Conoc� a David hace dos a�os en una reuni�n de padres del
colegio donde asisten nuestros hijos de sexto grado. Inmediatamente surgi� una
simpat�a mutua, pero no hab�amos tenido oportunidad de vernos fuera de los
circunstanciales encuentros en el horario de salida del colegio.


Sucedi� que nuestros hijos se hicieron muy amigos y fue as�
que comenzaron a verse y visitarse para hacer las tareas y jugar los fines de
semana.


Un viernes arregl� llevar a mi hijo al Jard�n Zool�gico,
oportunidad propicia para invitar a este nuevo amiguito. Cuando regresamos, al
poco tiempo llam� David para pasar a buscar a su hijito.


Cuando son� el timbre, mi esposa abri� la puerta e hizo pasar
a David. Recuerdo que hablamos de varias cosas: colegio, trabajo (�l es profesor
de historia), en fin, temas de siempre. Al contarle mis (por aquel entonces)
flamantes incursiones dentro una PC, y mi inexperiencia cibern�tica, not� como
entr�bamos en un tema que le apasionaba. Empez� a hablar animadamente del tema.
Yo le dije que no entend�a nada de computaci�n. David, amablemente, se ofreci� a
solucionar cualquier traba que apareciese en mi camino. "Yo puedo venir a
ense�arte algunas cosas". Me pareci� una idea buen�sima, pero no quedamos en
nada. Ah� qued� todo, nos despedimos y mi mujer lo acompa�� a la puerta.


Otras veces nos encontramos casualmente. Empezamos entonces a
hablar de encontrarnos. Yo le propuse venir a mi casa; los dos ten�amos libres
las ma�anas, mi esposa en ese horario estaba en su trabajo y los chicos en el
colegio, as� que estar�amos muy tranquilos para trabajar.


Pasaron unos d�as y al fin vino una ma�ana. Era principios de
abril y todav�a hac�a mucho calor en Buenos Aires. Al abrir la puerta me
encontr� con su blanca sonrisa. David es un tipo de estatura normal, 35 a�os,
pelo muy fino, casta�o y no muy abundante. Delgado y elegante vest�a una camisa
a cuadros oscura; con sus primeros botones desprendidos, su pecho emerg�a
fresco.


Con un caf� nos pusimos en la PC.


Ese d�a yo aprend� bastante y me di cuenta de que ten�a a un
excelente profesor en David.


Fueron pasando algunas semanas y David ven�a muy seguido a
trabajar conmigo. Descubr� a un tipo muy simp�tico, divertido; con una cultura
envidiable, era conocedor de temas muy diversos. Era un placer estar con �l.


Pero tambi�n empec� a fijarme en �l de una manera distinta.


Muchas veces, frente a la pantalla, �l me tomaba la mano
sobre el mouse y yo sent�a algo muy en mi interior. Sent�a como se aceleraba mi
pulso cuando nos toc�bamos. Al rozarnos yo pod�a sentir su calor. Un d�a me tom�
de la mano, indic�ndome el trayecto a seguir con el mouse. Yo mir� su brazo
desnudo. Era muy velludo. Ten�a adem�s un olor que me parec�a muy sensual.
Est�bamos todo el tiempo muy cerca. Pod�a sentir su aliento. Re�amos y nuestras
bocas se aproximaban.


Las clases avanzaban d�a a d�a y yo cada vez me pon�a m�s
nervioso con su presencia.


Siempre se sentaba a mi derecha. Pod�a mirarlo
disimuladamente y estudiar sus gestos, su cuerpo, sus manos blancas y varoniles.
A veces, teni�ndolo de pi� a mi lado, mi vista se internaba por la abertura de
su camisa y pod�a observar su pecho. Ten�a los pezones muy oscuros y rodeados de
pelos muy finos. Ese ligero vello se repet�a en medio de sus pectorales y pod�a
ver tambi�n seg�n las posturas adoptadas, su vientre poblado de denso pelo,
bajando hacia su ombligo. En esos momentos perd�a toda concentraci�n y �l ten�a
que volver a explicarme todo de nuevo.


Pero un d�a, iba a tener lugar una clase bien distinta a las
dem�s. No se como llegamos al tema, pero en un momento coment� lo mal que me
sent�a f�sicamente, ya que a veces me dol�a el cuello de tanto trabajar sobre el
escritorio. Dec�a esto mientras llevaba una bandeja con caf� y unas porciones de
pastel. Tomando la bandeja, la coloc� a un lado del sof�.


Entonces me pregunt� si yo hac�a alguna actividad f�sica.


- �Yo? No...


- �No hac�s gimnasia?


- No.


- Entonces, mi querido amigo, lo que necesit�s es moverte un
poco. �No te parece?


-S�, - dije � pero detesto hacer trabajos f�sicos. Odio la
gimnasia. Tal vez un poco de nataci�n... no s�...


Entonces me contest� sonriendo:


-Si quer�s podemos ir a correr juntos.


Mi mirada de "�por favor, no!" lo incit� a hacerme una nueva
propuesta:


- Tengo una idea, Franco. Pero depende si te anim�s.


- �Animarme a qu�?


Entonces, poni�ndose de pie en�rgicamente me dijo:


-�Dej� todo y ven� para ac� que nos vamos a hacer algunos
ejercicios! �Quer�s?


Yo quer�a volver a la PC. Tener su cuerpo bien cerca otra vez
y sentir su calor cuando se acercaba desde atr�s poni�ndome una mano en la
espalda. Lo mir� con un gesto suplicante, pero �l me empuj� hasta el centro de
la habitaci�n donde hab�a una alfombra.


Comenz� a ense�arme no s� que flexiones y estiramientos.


El se re�a mucho de m�, al ver mi cara de total displacer por
lo que est�bamos haciendo.


Poco a poco me di cuenta de que estabamos haciendo gimnasia,
solos en mi casa y que eso pod�a llegar a ser muy interesante.


En eso nos sentamos uno frente al otro con las piernas
abiertas y me ense�� algunos movimientos de estiramiento.


A mi no me sal�an muy bien y empec� a disculparme. Entonces
me dijo:


-Lo que sucede es que tenemos mucha ropa encima que no nos
favorece. Lo mejor ser�a hacerlo sin pantalones.


Al o�r eso casi me desmay�.


Fascinado por la escena que se estaba armando me puse de pi�
y comenc� a bajarme los pantalones. Debajo, yo llevaba un calzoncillo un poco
holgado. Era un slip que ya ten�a un tiempo de uso y los el�sticos estaban
vencidos. Vi como David se quitaba los pantalones.


�Ah! Eso fue impresionante. Qued� frente a m� en sus boxer
livianos. Con la camisa puesta y yo en remera, reanudamos los movimientos.


El ejercicio consist�a en estirarse, sentados en el piso con
las piernas bien abiertas y balancear el torso a un lado y al otro.


Empezamos a movernos bastante. �l me sonre�a y me daba
consignas. Yo dej� embobado que �l dirigiera la acci�n. Mis miradas sobre su
persona me atemorizaban porque tal vez �l podr�a reaccionar mal. Realmente no
pod�a intuir nada. Tampoco pens� en avanzar sobre mis deseos cada vez m�s
claros. Simplemente estaba como paralizado, dej�ndome llevar por lo que sent�a
hacer, y que por otra parte no pod�a evitar. No pod�a evitar por ejemplo, mirar
sus muslos abiertos hasta casi formar una l�nea recta. La camisa ca�a sobre su
pelvis, de modo que no pod�a ver su bulto. Eso me obsesionaba m�s a�n y quer�a
cuanto antes develar tal misterio. Imaginaba lo que habr�a debajo y me pon�a a
temblar. En �se momento mi pija se sacudi� y para mi asombro empez� a ponerse
dura.


Not� su mirada sobre m�. En un instante su sonrisa se borr�
abruptamente, quedando completamente serio. Le pregunt� que suced�a. �l volvi� a
mostrar su sonrisa como si regresara de alg�n pensamiento lejano y atin� a
contestarme:


-Bueno, creo que se te est� escapando algo por el borde de tu
slip...


Mir� r�pidamente hacia abajo y comprob� que se me hab�a
abultado bastante el paquete. Al tener abiertas las piernas se me sal�a un
test�culo por el lado izquierdo. Re�, y sin dejar de estirarme le coment� que
ten�a el calzoncillo un poco flojo.


-Est� todo bien, no ten�s por qu� disculparte, solo espero
que no te resfr�es- me dijo bromeando al ver que yo me pon�a rojo como un
tomate.


Yo intent� concentrarme en otra cosa para bajar mi incipiente
erecci�n. Pero a duras penas lo lograba.


Entonces cambiamos de ejercicio, trabajando rotaci�n de
tronco. Al mirarlo nuevamente pude ver su camisa un poco mojada de sudor en las
axilas.


De pronto, resoplando, balbuce�:


-�Estamos entrando en calor!.


Yo me contuve para no abrir mis ojos desmesuradamente. Se
detuvo y fue desabrochando su camisa hasta quit�rsela para dejarla a un costado.
�Santo cielo!, pens�; y me qued� sin moverme casi.


-�No ten�s calor?, yo estoy transpirando bastante � me dijo
agitadamente.


Dud� en sacarme la remera, ya que algo ocultaba mi
entrepierna, pero como dije antes, no era due�o de mis actos. Me quit� la prenda
r�pidamente.


Frente a frente, segu�amos trabajando, ahora con movimientos
de piernas. En calzoncillos aquel hombre me excitaba cada vez m�s. Yo estaba
completamente al palo. Si �l lo not�, yo no lo sab�a. Yo lo miraba. Con esos
boxer de tela tan liviana, los que tienen por bragueta s�lo una abertura sin
ning�n bot�n. Pues bien, al abrir las piernas, tambi�n se abr�a la abertura y
pod�a ver entonces una oscura y espesa selva de pelos p�bicos, que sal�an hacia
fuera. Al alzar los muslos en r�tmica marcha, a veces asomaban sus pelotas y
volv�an a desaparecer bajo un misterioso bulto.


No s�lo ten�a una erecci�n sino que se hab�a mojado la tela
de mi slip. Un verdadero desastre, pens�.


-�De pi�! - dijo en voz alta.


�Cielos!, �l iba a notar mi pija dura...


Me puse de pi�. Ten�a un bulto impresionante y mi slip se
hab�a bajado mostrando mi vello negro. Enseguida me acomod� un poco, tratando de
disimular. El slip estaba muy flojo y se me bajaba todo el tiempo.


�l sigui� indic�ndome unos trabajos con los brazos y hombros.
No me animaba a mirarlo. Cuando sub� la vista me encontr� con su hermosa sonrisa
una vez m�s.


-�nimo, Franco, esto te va a hacer muy bien.


Mir� su cuerpo. Donde ten�a m�s vello era en el abdomen. Su
pantaloncito qued� un poco desacomodado, pero �l no se dio cuenta. Los pelos se
espesaban en su bajo vientre y pod�a ver como asomaba entre la tela de la
bragueta unos vellos largos y oscuros �Era demasiado!. Se mov�a violentamente.
Su pija saltaba de un lado para otro dentro de su calzoncillo. Not� que a cada
movimiento el bulto empezaba a ser m�s notorio.


Yo, a cada momento, me sub�a el slip, que insist�a en salirse
de su sitio. Estaba cada vez m�s inc�modo, pero al mismo tiempo como en un sue�o
irreal.


Fue cuando en uno de sus movimientos la pija se le sali�
afuera. Lo mir� sin pronunciar palabra.


- �Perd�n! � se disculp�, acomod�ndose � No estoy
acostumbrado a hacer esto con ropa, siempre lo hago en casa, desnudo.


�Ese hombre era consciente de que me estaba poniendo a mil?


Tal vez, en un instante, repar� sobre esa confesi�n. Estaba
sonrojado, No s� si por lo que hab�a pasado o por lo que acababa de decir.


-David: si es por m� no te incomodes. Si quer�s quitate el
calzoncillo (Mientras lo dec�a, temblaba) as� pod�s hacer todo m�s libremente.
Mir�, yo con este slip que se me baja todo el tiempo, estoy cada vez m�s
inc�modo.


-Si claro...bueno...no s�, �en serio no te importa si yo...?


-Claro que no. Y para que no te sientas mal, nos ponemos los
dos en bolas, �Te parece bien?.


Y en un acto de incre�ble valent�a me baj� de un tir�n el
slip. Entonces �l, algo turbado comenz� a bajarse la prenda.


Lo que v� me dej� mudo: Asomaron primero sus pelos que se
extend�an hacia sus costados. Despu�s sali� una verga hermosa: larga, con sus
bolas colgando y balance�ndose a cada movimiento. Al liberar su pija, fue como
si despertara. Vi enseguida como tend�a a pararse lentamente.


Me sonri� con cara c�mplice esta vez. Lo mir� a los ojos y no
dije nada. Quedamos frente a frente, desnudos. Yo no pod�a dejar de mirarlo.


Mi pija estaba tan alzada que enseguida atrajo su atenci�n.


-�Te sent�s mejor ahora?


-Claro que s�, siento que me circula m�s r�pido la sangre


-Si, ya veo. Bueno, entonces, cambiemos de ejercicio


Y comenz� a dar saltitos muy leves como para relajar y soltar
todos los m�sculos.


Saltando muy suave, su verga se agrand� m�s y m�s. Pronto
tambi�n estaba dura. Su anchura hab�a llegado al doble. Con cada salto, la pija
respond�a con un baja y sube realmente obsceno. Ten�a una forma recta y se
curvaba levemente hacia un lado (No puedo recordar cual). El glande asom�,
estaba muy rosado. Nos mir�bamos uno al otro. Mi pija tambi�n se mov�a. Estaba
enorme y h�meda.


Pronto empezamos a intensificar los movimientos. Ahora
est�bamos haciendo flexiones. Era una experiencia �nica ver su cuerpo subir,
bajar, con la verga colg�ndole en el medio. Empezamos a sudar mucho y nuestras
respiraciones se hicieron densas y sonoras.


David crey� propicio terminar con el ejercicio, as� que se
dirigi� a mi:


-Bueno, por hoy es suficiente � me dijo con mucha agitaci�n
con las manos sobre su cintura. �Ahora: a relajarnos.


Dej� caer hacia delante varias veces su t�rax tocando casi el
piso con las manos. Me dijo que hiciera lo mismo expirando fuertemente. Lo
obedec�. Todav�a est�bamos erectos.


Ca�mos al suelo de rodillas entre risas y bromas, totalmente
mojados de sudor.


-Traer� una toalla - dije saliendo hacia el ba�o.


Al regresar vi a David tirado en el sof� con todo expuesto y
con la cabeza ligeramente recostada hacia atr�s. Su verga hab�a descendido, pero
no se hab�a achicado. Palpitaba a�n recostada sobre las bolas.


Me acerqu� y le alcanc� la toalla. �l tom� una punta y yo
otra. Comenzamos a secarnos.


- �Hum, ahora me dio hambre! � dijo, y tom� un pedazo de
pastel. Su movimiento fue tan torpe que se lo tir� todo en su pecho, llen�ndose
de migas y dulce. Yo me re� a carcajadas. Comenc� instintivamente a limpiar con
la toalla las migas. El me ped�a disculpas. El dulce cay� por su pija. David
dejaba que yo le pasara la toalla mientras brome�bamos entre s�.


Pero pronto nos pusimos serios. Con mis toques suaves su pija
empez� a levantarse.


Yo segu�a con la toalla pero el dulce se hab�a mezclado con
sus vellos y me atrev� a tocarlo con mi mano. La verga ya estaba parada de
nuevo. Con las dos manos, yo le separaba los vellos e intentaba sin �xito
limpiar los restos de dulce. Como lo not� muy inc�modo, me detuve.


Estaba muy avergonzado.


-Yo no s� que me pasa hoy - sus palabras eran como una
confesi�n.


-�Por qu�?


-Bueno, �no ves c�mo estoy?


-Est�s muy bien, ten�s una erecci�n. Yo tambi�n. Los dos
somos j�venes y supongo que es normal. Creo que fue por la gimnasia.


-Disculpame...estoy muy avergonzado...


-�Te molesta que te saque el resto del dulce? Ten�s un
desastre ah� � dije sonriendo suavemente.


- No � dijo riendo � No me molesta, todo lo contrario,
Franco... bueno. Yo me siento muy bien con vos. Nunca me pas� esto con ning�n
amigo. A la vez me siento tan inc�modo... no s� que pensar�s de mi


- Pienso que no deber�as pedirme disculpas


Poco a poco David se fue tranquilizando y hablamos de lo que
nos pasaba


- Franco, �Qu� hacemos ahora con esto?


Lo mir� a los ojos:


- No s�


- �A vos te parece que nuestras erecciones son por la
gimnasia?


- Un poco s�. Y otro poco porque nos sentimos libres cuando
estamos juntos


Yo dije esto y llev� mi mano sucia de dulce a mi boca.


Re�mos.


- �Est� rico?


- Si, delicioso... �Quer�s probar?


Acerqu� mis dedos a su boca. �l los chup� sonriendo. Entonces
saqu� un poco m�s de dulce de su pubis y lo chup�. Le di a �l. Sent� su lengua
al lamer mis dedos e inconscientemente entrecerr� los ojos por el placer que me
causaba.


- Ven� conmigo - le dije tom�ndolo de la mano. Lo conduje
hacia el ba�o, nos metimos en la ba�era y tomando el duchador lo dirig�
directamente a su pija. David se estremeci� al contacto con el agua que chocaba
violentamente con su erecci�n.


- �Qu� dura que est�, David!


�l me mir� con una expresi�n con la cual me dec�a todo. Supe
entonces que me entregaba algo de s� muy �ntimo. Me sent� muy cerca de �l en
todo sentido.


-Abr� bien las piernas, vamos a limpiarte muy bien.


Como un ni�o obediente, mirando lo que yo hac�a, se dej�
hacer mientras el agua mov�a sus pelos.


Llev� mi mano a su pubis y lo frot� primero muy suave. Pronto
mis masajes se intensificaron. Recorr� su bajo vientre, la entrepierna. Todo era
una delicia para mi tacto. Tom� el jab�n y lo pas� por toda la zona. Empec� a
hacer mucha espuma, y poco a poco me deslic� a su dura verga. Al hacerlo, David
no pudo contener un "�Ah!", expirado en mi cara. Su aliento lleg� a m� y lo mir�
a los ojos.


- �Franco, qu� me est�s haciendo?


- Quiero lavarte, �puedo? �me permit�s seguir?


- Si, est� bien...segu�


Le segu� tocando la pija. Estaba muy dura. Luego lo di vuelta
lentamente, vi�ndolo por primera vez de espaldas. Enjabon� toda la espalda y
baj� hasta sus firmes nalgas. Eran suaves y algo velludas. Met� mi mano por la
raya qued�ndome un largo rato en ese sector. Investigu� su esf�nter y lo
acarici� dulcemente. Despu�s le pas� los brazos por encima de los hombros,
enjabonando su pecho desde atr�s. Al hacerlo mi cuerpo se acerc� mucho y mi pija
muy dura por cierto, se pos� entre sus dos gl�teos. Enseguida pens� en entrar en
su culo, pero me contuve, pues no quer�a echar todo a perder.


�l se volvi� y cuando estuvimos nuevamente de frente comenz�
a tocarme. Se enjabon� las manos y me las pas� por el pecho, el cuello, las
axilas y los brazos.


Me qued� quieto y me entregu� a sus caricias, pues me estaba
sobando de una manera muy tierna, como descubriendo algo nuevo para �l.


- Franco, �no te molesta que te haga esto?


- No, David, lo que hac�s es muy placentero


- Es raro...nunca toqu� a ning�n hombre. No de esta manera...
No s�, pero siento...


-�Qu� sent�s?


Entonces mir� hacia mi pija muy fijo. Luego fij� su vista en
la m�a, implorando:


- �Puedo...?


Yo tom� su mano y la puse sobre mi pene erecto. Cre�
desmayar. �l comenz� a tocarme t�midamente. Lo hac�a tan lento que me volv�a
loco, y a pesar de haber alcanzado mi m�xima erecci�n yo pod�a sentir que mi
verga crec�a a�n m�s. No puedo explicar el porqu� de eso. Yo tom� su pija. Con
una profunda mirada a los ojos yo me acerqu� m�s a su cara. Casi se tocaban
nuestros labios, y sent�a su agitada respiraci�n en mi boca. Al ir acelerando
los movimientos �l avanz� y choc� contra mi boca. Nos dimos un intenso abrazo,
Nuestros cuerpos mojados se fundieron en uno, frot�ndose constantemente. Ya no
pod�amos dar ninguna marcha atr�s.


Entonces �l tom� mi pija nuevamente, se agach�, y mir�ndola
fijamente se la meti� en su boca. Me chup� de una manera que cre� que me iba a
tragar. Sent�a que me mor�a a cada leng�etazo. Me dio vuelta y r�pidamente me
abri� las nalgas. Gem� al sentir su boca en mi agujero. David me chupaba
lami�ndolo todo. Luego se incorpor� y me bes� en los pezones. Tomaba el pelo de
mi pecho con sus labios y parec�a desear com�rselos. Me bes� en la boca con sus
manos en mi culo.


Yo baj� hasta su pija y la met� en mi boca. David comenz� a
gemir de placer. Yo lo chup� violentamente, sosteniendo sus bolas con una mano y
con la otra explorando su cola. En un momento, sent� temblar su miembro entre
mis labios, entonces le met� el dedo en su agujero y sent� enseguida su semen en
mi boca. No terminaba nunca de derramarse dentro m�o. Su caliente leche me llen�
la boca.


Uni� sus boca a la m�a y compartimos su propio semen. Me tom�
la pija entre sus dos manos y comenz� una fren�tica masturbaci�n. Acab�
roci�ndolo con mi esperma en todo su pecho y abdomen, al tiempo que nos
susurr�bamos nuestros nombres.


Nos quedamos un instante abrazados y agitados, mirando
nuestros miembros que a�n no descend�an.


Y al rato, prisioneros de una nueva excitaci�n, nos volvimos
a besar con pasi�n.


- Franco. Quiero saber lo que se siente � me dijo tomando mi
verga que se endurec�a a tope en sus manos. � quiero que me penetres. Quiero
sentirte dentro de m�.


Se dio la vuelta violentamente y me entreg� su trasero.


Estaba h�medo y a�n lubricado por tanto jab�n.


Apoy� la cabeza de mi verga en su tembloroso agujero, y vi
como poco a poco, ese ojete se iba tragando mi m�stil, entre los gemidos que yo
intentaba ahogar en mi boca.


El intento no fue muy feliz al principio, pero despu�s de
tranquilizarnos y que �l lograra una mayor relajaci�n, mi pija fue
desapareciendo palmo a palmo dentro de su hermoso culo.


Al poco tiempo, David volvi� a darme su semen, y al ritmo
desenfrenado de nuestros movimientos, yo lo inund� con el m�o.


Despu�s de interminables besos, a�n bajo el agua, me mir� y
me hizo una profunda confesi�n.


- Yo esperaba esto. Alg�n d�a sab�a que iba a suceder.


Lo mir�, lo bes� y nos sonre�mos dulcemente.


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