Para continuar con mis relatos, debo comenzar a decirles que
nuestro precioso embarque de detenidas, fue llevado a la c�rcel de emigrantes
ilegales. Esta c�rcel no tiene separaci�n alguna entre hombres ni mujeres, son
en toda la extensi�n de la palabra, dominios de nosotros, los agentes
migratorios.
Al otro d�a de la detenci�n que realizamos, me encargaron que
llevara a la negrita violada por el comandante a los servicios m�dicos. Fui a la
puerta de la c�rcel y me entregaron a la chica, me dieron su n�mero de control y
en la hoja le� que se llamaba Isela, ten�a 17 a�os y era originar�a del
Salvador. Ella luc�a muy mal f�sicamente, parec�a haber llorado toda la noche,
sus ropas desgarradas se notaban llenas de tierra y con rastros de sangre, la
tom� del brazo y caminamos hacia la enfermer�a.
Not� que caminaba con mucha dificultad, daba pasitos muy
cortos y lentos, se notaba su sufrimiento, mientras la llevaba conmigo, me sent�
con culpa por lo que le hab�a pasado la tarde anterior, me sent� avergonzado por
no impedir las atrocidades del comandante, pero era como si me hubiera
embriagado con esa violencia tan excitante.
Cuando llegamos a la enfermer�a, una doctora nos recibi�,
pens� que hasta ah� llegaba mi trabajo pero, la doctora me dijo que me quedara.
La doctora fue hasta una esquina de la habitaci�n y accion� una c�mara de video
que estaba colocada en un tripi�, frente a la c�mara Isela contest� a las
preguntas de la doctora:
��Nombre?
�Isela M.
��Nacionalidad?
�salvadore�a
��Edad?
�17 a�os
��Estado civil?
�soltera
��Hijos?
�no
��Edad de tu primera relaci�n sexual?
Isela comenz� a sollozar y contest� �soy virgen.
La doctora la vio con enojo, y le orden� que se desnudara.
Cre� que me indicar�a salir o apagar la videoc�mara, pero no, s�lo le orden� eso
a Isela y se la qued� mirando.
Isela entonces, en medio de esa habitaci�n, indefensa ante
nuestras miradas y ante la c�mara, fue quit�ndose sus ropas entre sollozos,
primero se desaboton� su blusa, se la quit� y dud� si quitarse el brassier, la
doctora le grit�, �Encu�rate toda!
Entonces la chica mir� hacia el techo de la habitaci�n y se
desenganch� el bra, para mostrarnos sus senos hermosos, firmes y levantados, con
unos pezones puntiagudos.
Las manos de Isela bajaron al pantal�n y lo desabroch� sin
mirarlo, como si al mirar hacia el techo pudiera escapar de ese momento, como si
abandonara su cuerpo para no sentirse m�s humillada.
Baj� sus pantalones hasta medio muslo, no llevaba la tanga,
se notaban manchas de sangre y de excremento, la doctora se acerc� a ella y con
unas tijeras cort� el pantal�n para retir�rselo. Sin guantes, sin tapabocas, con
toda la brusquedad posible de imaginar, le pregunt� a la ni�a sollozante.
��C�mo te violaron?
La chica no contest�, permaneci� en silencio, la doctora
agreg� ��Con qu�?�
Como murmullo, Isela dijo �con los dedos�.
�D�lo m�s fuerte, gr�talo� Orden� la doctora, que se notaba
disfrutaba de sus malos tratos hacia la ni�a indefensa.
En pleno llanto, Isela dijo ��con los dedos�� Fue un grito
desgarrador, tal y como si las palabras entraran otra vez en su cuerpo para
lastimarla. V� en la mirada de la doctora el disfrute de la tortura que
ejercitaba, se sonri� conmigo en una mueca de excitaci�n criminal.
Condujo entonces a la negrita hacia un div�n de auscultaci�n,
ah� la puso boca abajo a cuatro patas. En esa posici�n qued� por completo
abierta a mis miradas, la doctora fue a la c�mara de video y la enfoc� hacia el
culito de Isela, procur� iluminar muy bien el �rea de la chica y se coloc� los
guates de l�tex para proceder a la humillante revisi�n.
En voz alta para que quedara registrado en el audio de la
cinta, la doctora comenz� a decir:
"Tenemos ante nosotros una nena con heridas en su ano
provocadas por inserci�n violenta de algunos dedos".
Mientras dec�a esto abri� las nalgas de la chica y fue
palpando la zona anal. Se ve�a con un color rojizo por la irritaci�n de la piel,
a�n emanaba un olor a mierda de ese hoyito y se le ve�a bastante irritado.
�Veamos si tienes dolor a�n. �Dijo la doctora�, y procedi� a
meterle sin consideraci�n alguna, su dedo medio enfundado en el guante de l�tex.
Isela movi� con brusquedad su cuerpo, tratando de retirarlo de esas manos
violentas, pero la doctora le dio una palmada muy fuerte sobre las nalgas.
Entonces comprend� que los guates los usaba no por higiene sino para incrementar
el dolor sobre la piel desnuda de esa ni�a.
Isela ya no lloraba, s�lo emit�a gemidos y chilliditos, que
me recordaron a las perras en el momento de copular con su macho. La doctora
sudaba al momento de explorar a su v�ctima, se nota muy excitada. Con las
nalgadas tan fuertes Isela no se movi� m�s, as� se qued� quietecita para
soportar la tortura.
Luego de meterle el dedo medio, la doctora lo sac� lleno de
sangre, le introdujo otro con igual violencia y se los empuj� lo m�s profundo
que pudo, una vez dentro, los removi� como si le quisiera rascar las entra�as.
Con brusquedad le sac� sus dedos del ano, nuevamente corri� sangre por su
orificio tan peque�o; que se comenz� a dilatar. Entonces la doctora coloc� sus
dedos en los extremos de la abertura y la estir� con fuerza para que la c�mara
enfocara el interior de esa caverna lastimada.
Mientras el ano de Isela estaba dilatado al m�ximo, la
doctora mir� hacia la c�mara de video y en sus ojos se notaba el orgasmo que
sent�a, doctora e Isela gem�an; una de dolor y otra de placer. El cuadro de las
dos mujeres en ese momento qued� registrado para deleite de los perversos que
despu�s ver�an la cinta, y ante mis ojos se mostr� el placer que esa doctora
sent�a al controlar a su antojo el cuerpo de la nena.
Pasados unos minutos de esa postura tan grosera y excitante,
la doctora retir� sus dedos del ano de Isela, sin dejar de grabar cada detalle,
fue a su gabinete y trajo una jeringa sin aguja; con una soluci�n acuosa. Puso
la punta de la jeringa en el ano de la negrita y le vaci� la soluci�n, el
lastimado culito se contrajo y dej� correr las heces que los intestinos
conten�an. La mierda pestilente y sanguinolenta cay� al suelo de la peque�a
habitaci�n, el olor era sofocante pues se un�a al calor, pero la situaci�n
estaba en el l�mite del morbo.
Luego de la lavativa, la doctora le aplic� una pomada grasosa
a su v�ctima, cada movimiento de sus dedos embarrando la pomada en ese anito tan
lastimado fue registrado por la c�mara de video. La doctora entonces procedi� a
limpiar con papel higi�nico las nalgas de la chica, en el ambiente se percib�a
el tufo de la mierda, el aroma a desinfectante de la pomada, el olor penetrante
del alcohol con que la galena limpiaba las nalgas, y finalmente el sudor y
perfume de la torturadora.
Pens� que hab�a terminado todo, pero la doctora le meti� una
voluta de algod�n en el ano, como para dejarlo sellado, a�n ahora dudo que esa
curaci�n haya sido la correcta, pero al menos la negrita ya estaba m�s limpia.
Le coloc� unas pantaletas de las que se proporcionaban a las presas, que para mi
gusto estaban muy apretadas, le dio a la negrita un laxante y le indic� que al
otro d�a la llamar�a para una nueva curaci�n.
Por fin saqu� a la negrita de la enfermer�a, vest�a sus
pantaletas blancas, que contrastaban con sus hermosas piernas negras, su trasero
se ve�a levantado y apetitoso, pero su rostro revelaba su sufrimiento. Caminaba
muy lentamente, lo que aument� el tiempo en que su cuerpo delicioso qued�
expuesto a las miradas de reos, guardias, funcionarios, secretarias y dem�s
gente que en el puesto de retenci�n estaba. Cuando la entregu� al celador del
�rea femenina, �ste le dio un pellizco en la nalga derecha a Isela, esa fue su
bienvenida.
Tiempo despu�s comprobar�a el destino del video de Isela en
la enfermer�a, tambi�n ver�a las aficiones de esa doctora tan especial. En
pr�ximas entregas les seguir� contando mis memorias. Agradecer� sus comentarios,
gracias.