Despu�s de mi alumno�cogerme a un hombre rudo fue una delicia�
Ya les cont� c�mo bailar con mi alumno se convirti� en una cogida inolvidable. Despu�s de esa experiencia tom� la decisi�n de no volver a caer en tentaci�n. Soy una mujer de cuarenta y tantos a�os que a�n se ve guapa, con unas nalgas que siempre han excitado a mi esposo y que han provocado que cuando voy caminando m�s de un hombre las mire con deseos. Tuve que hacer unos cambios en mi casa y comenzaron a desfilar una serie de hombres fuertes y hasta cierto punto salvajes: el alba�il, el pintor y el plomero, como tardaron un tiempo en realizar sus actividades hab�a tiempo para platicar un poco y comenc� a mirarlos con detenimiento y notar c�mo se les marcaban los m�sculos al realizar esfuerzos. En particular el plomero ten�a una gran espalda y fuertes piernas, pero sus enormes manos me hicieron preguntarme si seria cierto el dicho... Era un hombre serio pero cada que yo pasaba sent�a como su mirada se deten�a en mi trasero y comenc� a rozarlo disimuladamente. La primera vez se sorprendi� y procedi� a disculparse inmediatamente, la siguiente se hizo disimulado y la tercera fue �l el que rozo mis senos que para ese entonces se sent�an turgentes en cuanto lo ten�a cerca.
Mi esposo tuvo que salir por unos d�as y le pidi� que se quedara hasta m�s tarde si era necesario para terminar el trabajo.
Eran d�as de mucho calor y me puse un short que es holgado. Octavio, el plomero trabajaba en la planta baja al mirar hacia arriba por las escaleras se ven todas mis piernas y mis pantaletas. Sin pensarlo hab�a estado platicando con �l desde la parte alta, moment�neamente me distraje cuando mir� hacia abajo lo vi mirando la parte interior de mi short y como se abultaba su entrepierna, me aleje apenada y muy excitada, cuando comenz� a anochecer me fui a mi rec�mara. Al poco rato tocaron y era Octavio los dem�s trabajadores ya se hab�an retirado pregunt� si no me incomodaba que pasara al ba�o de mi rec�mara porque el de la sala no pod�a ser utilizado. Le dije que no hab�a problema y al pasar pos� su mano sobre mi trasero, mi respiraci�n se aceler� pero no me mov�. Pens� que hab�a pasado de largo pero al voltear lo vi parado mirando abiertamente mis caderas. Parec�a que estaba esperando una se�al y al notar mi nerviosismo acerc� lentamente su mano a mis nalgas y las comenz� a sobar suavemente y me atrajo hacia �l. Me puso de espaldas a �l y acerc� su miembro duro a mi trasero restreg�ndolo r�tmicamente mientras deslizaba sus grandes manos hacia mis pechos. Su mano se desliz� sobre mi vientre y sent� que mis piernas perd�an fuerza. Al sentir su respiraci�n sobre mi o�do mi piel se eriz� y mi mano gui� a la suya lentamente hacia mi entrepierna. Conforme me fue metiendo uno de sus dedos a mi panocha yo sent�a dolor del deseo tan fuerte que me provocaba sentir a un hombre tan rudo toc�ndome de una forma tan intensa. Le ped� que no parara y me pregunt� que qu� quer�a y le dije que me cogiera con fuerza. Inmediatamente me baj� el short y los calzones, yo le baj� el cierre del pantal�n y le saqu� el enorme miembro erecto que estaba escurriendo, me sorprendi� que no tuviera circuncisi�n, nunca hab�a visto uno as�, mi mano instintivamente comenz� a acariciarlo suavemente. Estaba sudado despu�s de un arduo d�a de trabajo y su aroma me excitaba a�n m�s, le quit� la camisa y su piel brillaba. Le acarici� la espalda y me excit� sentir esos m�sculos tan marcados, le propuse darnos un ba�o ya que yo no me sent�a muy fresca, me cargo fuimos al ba�o termine de desnudarme y por segunda ocasi�n estaba compartiendo una ducha con alguien que no era mi esposo. Suavemente me enjabon� la espalda recorriendo mis axilas con movimientos circulares con sus grandes manos que llegaron hasta mis senos, mi piel se eriz� cuando comenz� a jugar con mis pezones mientras su duro miembro se recargaba sobre mis suaves y h�medas pompis. Sus manos recorrieron mi abdomen y llegaron a mis torneados muslos enjabon�ndome delicadamente mientras yo frotaba todo su cuerpo dej�ndome llevar por las sensaciones. Acaricio mi rajita frotando mi botoncito de placer hasta que llego el primer orgasmo. Le enjabonaba el pene y sus bolitas estaban m�s llenas y ya reventaban. Le dije: ll�vame a la rec�mara, me envolvi� en la toalla me seco todo el cuerpo, me cargo de nuevo, me acost� boca abajo en la cama se recarg� en mi espalda y me puso en cuatro patas, sent� como su miembro se restregaba en mi trasero y lentamente lo meti� en mi cuevita como si fuera mantequilla. Al principio el ritmo era lento, pero poco a poco sus arremetidas se iban haciendo cada vez m�s feroces mis pechos se bamboleaban al ritmo de sus empujones. De repente se detuvo, me volte� lentamente y me carg� para cogerme de frente me sent� en su miembro y frotamos nuestros sexos fren�ticamente, sent� tanto placer que me hizo estremecer y tuve otro orgasmo sent� como su semen caliente inundaba mi vagina y luego como escurr�a entre mis muslos, nos besamos mientras recuper�bamos el aliento. Poco despu�s nos vestimos y �l termin� su trabajo. Al despedirse me atrajo hacia �l y me bes� largamente. Me pidi� que lo llamara cuando requiriera sus servicios y a�n no re�no el valor para volver gozar de tanto placer.
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Relato: Despues de bailar con mi alumno
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