Relato: la violacion de marisa
Todas las noches cuando sal�a de mi trabajo y me encontraba en la parada esperando el colectivo que me llevase a mi casa ve�a pasar a la mujer que me atra�a de tal manera que me llev� a cometer algo que jam�s pens�.
Su nombre, que logr� conocer el d�a que la viol� es Marisa. Cuando pas� el hecho ella ten�a 38 a�os. Era de estatura mediana, dir�a un 1.65 m., delgada, de muy buen cuerpo para su edad, pelo negro ondulado, largo, ojos marrones, t�s blanca. Realmente preciosa. Se viste muy bien, siempre formal.
No s� c�mo pero desde que la vi por primera vez tuve la fantas�a de abusar de ella, quer�a poseerla violentamente, nunca se me hab�a pasado por la cabeza cometer un hecho as�, pero ella despert� algo en m� que no conoc�a.
Pasaron varios meses hasta que me decid� a violarla. Empec� a salir unos cuantos minutos m�s temprano de mi trabajo para saber de d�nde ven�a y elegir el mejor momento y ubicaci�n para hacerlo. Ella trabaja en una compa��a de seguros muy conocida. Por suerte para mi tomaba para llegar a la avenida donde tomaba el colectivo una calle muy poco transitada. Me sorprend�a que una mujer fuese por ah� sola mas a esa hora.
Despu�s del trabajo empec� a recorrer la zona buscando el lugar ideal para hacerlo. Encontr� un garaje a unas 3 cuadras que parec�a el lugar ideal, pero me pareci� peligroso, por la distancia, en ese recorrido seguro nos pod�amos encontrar con alguien por eso lo descart�. Termin� eligiendo una casa muy antigua, abandonada, con puerta de reja que ten�a una cadena con candado para mantenerla cerrada. Estaba a poco m�s de media cuadra de donde pasaba Marisa. Esa misma noche volv� m�s tarde, romp� el candado y lo reemplac� por uno que hab�a comprado. La casa ten�a un peque�o jard�n pasando la reja, que estaba muy descuidado, el pasto muy largo, latas de pintura por todos lados, era un desastre. Intent� ingresar a la casa, pero ten�a una puerta de acero, muy oxidada que no pude abrir, pero ten�a al costado de la casa un pasillo que daba al fondo de esta. Decid� que ese pasillo iba a estar bien. Apoy� sobre el piso una plancha de madera que encontr� para usarla de cama, por as� decirlo. Esa misma noche me masturb� un par de veces pensando c�mo iba a violar a Marisa.
A partir del d�a siguiente comenc� a seguirla, esperando el d�a perfecto. La verdad me demor� m�s de tres semanas hasta que me sent� seguro y se dieron las condiciones �ptimas.
Nunca me voy a olvidar de ese 12 de junio de 2006, Marisa sal�a como todos los d�as de la semana a las 19.00 hs, me puse a unos 50 metros detr�s de ella. La segu� un par de cuadras a esa distancia. Cuando estaba cerca de la esquina de donde la iba a raptar, apur� la marcha, ella debi� sentir que alguien se acercaba, cuando dio la vuelta, me tire sobre ella, logr� dar un par de gritos, que logr� tapar con mi mano derecha, mientras la arrastraba al lugar que hab�a preparado, se resisti� con todas sus fuerzas, me mordi� la mano pero era en vano, mido mas de 1.80m y soy de contextura grande. La arrastraba como si llevase una bolsa.
Cuando llegu� a la puerta, todav�a no era consciente de lo que iba a pasarle esa noche. Me dijo que me dejaba la cartera, que no le importaba que la dejase ir solamente. Abr� el candado y la empuj� hacia adentro, se tropez� y cay� al piso. La levant� por el brazo y la arrastr� por el pasillo y la tir� sobre la plancha de madera que hab�a dejado semanas antes. Para ese entonces Marisa sabia lo que le esperaba. Empez� a llorar sin consuelo, me dec�a que ten�a dos hijos que la dejase ir. Hasta ese d�a no me consideraba una mala persona, pero me import� poco y nada lo que me dec�a, solo quer�a violarla. Sab�a que no hab�a retorno de ese punto y nada me iba a parar.
Ese d�a llevaba puesto un traje de color marr�n compuesto por un saco y un pantal�n de vestir, debajo usaba una camisa blanca y un pa�uelo alrededor de su cuello. Ella segu�a llorisqueando, pidi�ndome una y otra vez que pare. Me arrodill� a su lado le quise sacar los zapatos y comenz� a patearme tratando de zafar, me acerqu� y le di dos cachetazos muy fuertes que la dejaron tumbada en el piso del impacto. A partir de ah� se dio cuenta que iba a pasar haga lo que haga y se qued� quieta. Le saqu� los zapatos, le desabroche el cinto y el pantal�n y se lo saqu�. Ella segu�a tendida en el piso boca arriba, mirando hacia un costado con la mirada fija. Me acerqu� a su tanga de color negra, y se la baj� lentamente, ella cerr� sus piernas. Su vagina estaba como si se la hubiese depilado toda hace unos cuantos d�as, se ve�an unos pelitos negros, bien cortitos, que pinchaban de lo duro que estaban, ten�a unos labios perfectos, hermosos por donde se los miren, ten�a una m�nima cicatriz en su pelvis como si hubiera sido operada de apendicitis. Me baje mi jean, y el b�xer al mismo tiempo, mi miembro estaba listo, estaba m�s duro que una piedra. En un principio hab�a decidido penetrarla con preservativo, pero en ese momento, no quer�a dejar de sentir la mas m�nima sensaci�n y decid� no usarlo. Con mi manos separ� sus piernas, en ese instante largo un llanto sin consuelo, acerqu� mi pene a la entrada de su vagina, y la penetr� sin anestesia. Tuve que sacarla y humedecer mi pene con mi saliva porque estaba muy seca su vagina, me estaba dando bastante trabajo penetrarla fluidamente. Cuando tom� ritmo, abr� su saco y le abr� la camisa de un tir�n rompi�ndole todos los botones. Le baj� su corpi�o negro un poco, solo para dejar al descubierto sus peque�os pechos, pero bien duros y paraditos. Los apret� muy fuerte con mis manos mientras la penetraba salvajemente, con todas mis fuerzas, sent�a mis huevos chocar violentamente contra su cuerpo una y otra vez, pod�a ver en su cara una mezcla de dolor y desprecio que me excitaba a�n m�s. Al cabo de 10 minutos, largu� un caudal de semen dentro de su vagina que me parec�a imposible que esa cantidad haya salido de m�, di un grito de desahogo, que no pude contener. Marisa se la ve�a asqueada de sentir mi semen dentro de ella.
Me apart� de ella, qued� arrodillado a su lado contemplando su precioso cuerpo. Tomando aire para irme, pero sab�a que no iba a volver a tener otra oportunidad como esa y decid� continuar con lo que hab�a empezado. La hice dar vuelta, qued� boca abajo y comenc� a acariciar su cola y espalda, con mi mano izquierda, mientras que con la derecha me masturbaba, tratando de detener la flacidez que ven�a luego de la gran acabada que tuve. Cuando mi miembro recupero su erecci�n, apoy� mis palmas sobre sus nalgas y las separe para observar un ano bien estrechito. Con el pulgar de mi mano derecha empec� a acariciar su ano haciendo peque�os movimientos circulares. Se estremec�a, pod�a ver su cuerpo como se contra�a pero no dijo nada, me imagino que lleg� a un punto que estaba dispuesta hacer lo que sea con tal de que termine pronto su pesadilla. Acerqu� mi cara a su cola e introduje mi lengua en su ano, lo lam� un buen rato, intercambiaba mi lengua con mi dedo �ndice para penetrarla. Cada tanto pod�a escuchar un llanto que liberaba, de angustia, que solo lograba excitarme m�s. No pod�a dejar de pensar el dolor que Marisa estaba a punto de sentir en el momento que mi miembro penetrase ese peque�o orificio.
No puedo explicar la ansiedad que sent�a en penetrar una cola por primera vez, en mis 25 a�os jam�s hab�a conseguido que una novia me permitiese hacerle la cola. Mi ansiedad me super� y me acost� sobre ella, trat� de insertar mi pene en su anito, pero no lograba penetrarla, la cabeza de mi pene estaba en la entrada de su ano pero cuando quer�a penetrarla se zafaba. Sal� de mi posici�n, la tom� por su cadera, tratando de ponerla en cuatro, pero no se dejaba, la tom� con violencia por su pelo y la tir� hacia m�, se asunt� mucho, con su voz temblorosa me suplic� que me detenga que iba a hacer lo que quiera, no le contest� y a acomod� en cuatros patas, me arrodille detr�s de Marisa, apoy� mi pene en su ano y esta vez sent�a como de a poco iba logrando que mi miembro fuese entrando, cuando la cabeza de mi pene entr� completamente, no pudo contener el dolor y dio un grito en seco muy fuerte, seguido a eso apoy� su mano sobre mi estomago d�ndome a entender que pare, la agarr� por su brazo y lo apart�, la tom� con ambas manos por sus nalgas, me acomod� e introduje mi miembro lo m�s adentro posible, pod�a sentir toda la presi�n sobre mi pene, era sumamente estrecho, empec� a traspirar copiosamente a pesar que la noche estaba bastante fresca, en un momento deb� parar para hacerla callar, estaba gritando muy fuerte de dolor y tem�a que alguien pudiese o�r algo, tom� su tanga y la obligue que la muerda para atenuar sus gritos, segu�a gritando pero al menos nadie la iba a escuchar. Mi pene entraba y sal�a, cada vez con m�s velocidad, pero no lograba una penetraci�n completa su esf�nter, estaba cerrado, pero luego de varias penetradas violentas, cedi� y sent� mis huevos chocar contra sus nalgas, en ese momento se desplom� y sus brazos cedieron, su mejilla izquierda estaba ahora contra el piso, lo �nico que la manten�a en posici�n eran mi manos que la tomaban por la cadera, pero ya me resultaba incomodo sostener todo el peso de su cuerpo y termin� cediendo, dej� caer su cuerpo sobre la plancha de madera, inmediatamente me recost� sobre ella y la penetr� nuevamente por su cola, esta vez no me dio ning�n problema su ano bien dilatado, mi pene entero estaba dentro de ella y lo met�a y sacaba una y otra vez, not� que ya estaba completamente entregada, ni siquiera gritaba, apenas exhalaba cuando mi cuerpo chocaba contra el de ella. A los pocos minutos comenc� a sentir una puntada en el pecho muy fuerte, me encontraba agitado de una manera que jam�s hab�a experimentado y acab� dentro de su cola, me qued� sobre ella hasta recuperar el aire, y luego me recost� a su costado, Marisa segu�a en su posici�n, sin moverse para nada.
Me sent� y observ� mi pene fl�cido, que estaba un poco sucio y con algo de sangre, sent�a que le hab�a roto la cola, me dio mucho placer. Tom� su cartera, mientras pensaba si me vest�a o segu�a y revis� lo que hab�a dentro, nada que no esperase en un bolso de mujer, un cepillo de diente, una toallita femenina, un estuche con maquillaje, una carpeta con papeles del trabajo, una agenda y una billetera, donde pude comprobar que de verdad ten�a 2 hijos, su edad y su nombre. Me qued� con su licencia de conducir para masturbarme con su foto y recordar ese d�a.
Mi cuerpo estaba cansado al l�mite, no estaba para otra cogida, pero no quer�a desaprovechar esta ocasi�n, me sent� al lado de su cara y le dije que si me la chupaba la dejaba ir, se incorpor� lentamente, sin mirarme en ning�n momento, y se meti� mi pene en su boca, comenz� a lamerlo muy t�midamente, mi miembro estaba bastante adolorido de penetrar esa vagina sin lubricaci�n y su cola bien estrecha, adem�s su mamada dejaba mucho que desear, no la culpo, creo que ninguna mujer est� preparada a una violaci�n. Estuvo un buen rato, cada tanto ten�a arcadas y ten�a que parar para luego continuar. Mi pene no lograba una erecci�n y decid� librarla de su agon�a. Le dije que se detenga. Me par�, me sub� el pantal�n. Le ped� que se cambie, pero tom� su tanga y me la guard� de suvenir. Se par� y se acomod� su corpi�o, cerr� su saco y se puso el pantal�n que estaba tirado a unos metros, se calz� los zapatos y se qued� ah� parada como esperando que le permitiese partir, fue la �ltima vez que vi a Marisa, por su puesto al d�a siguiente renunci� para no cruzarme con ella por la zona en caso que haga la denuncia, aunque en ese momento no me importaba nada. La mir� por unos instantes, su cara toda roja y con el maquillaje corrido, le dije que me perdonase, comenz� a llorar nuevamente y se march� caminando lentamente por el pasillo, su marcha era un poco extra�a, me encant� verla caminar de esa manera sabiendo que mi pene hab�a lastimado esa cola una y otra vez, me qued� mirando ese cuerpo que hab�a pose�do esa noche, cuando lleg� a la entrada comenz� a correr, yo sal� seguido a eso y tom� por el otro lado de la calle, me alej� m�s de 10 cuadras de la zona, no me fue muy f�cil mis piernas me temblaban y estaba muy exhausto, deb� sentarme en la vereda un par de veces, finalmente tom� un taxi para ir a mi casa.