Natalia y Maria
Mi hermana estaba encantada con la noticia, Natalia empezar�a
a trabajar conmigo de secretar�a particular la semana siguiente. Esa era la
excusa que mi sobrina hab�a inventado para estar m�s tiempo los dos juntos.
Adem�s no ten�a inter�s en continuar unos estudios que llevaba realmente mal.
Por otra parte mis negocios me llevaban muchas veces a
Barcelona, Madrid e Ibiza y de esa forma ella tendr�a que acompa�arme. Al fin y
al cabo estaba cerca de cumplir los dieciocho, ese mismo verano.
Para sus padres era tambi�n la oportunidad de situar bien a
una hija de una familia que llegaban justos a fin de mes, y eso que nunca les
falt� ayuda por mi parte.
Eso permiti� que a la semana siguiente se pudiera venir
conmigo a Ibiza en el barco. Fue durante esa ma�ana, rodeados de las tranquilas
aguas, cuando se incorpor� de cubierta donde estaba tomando el sol desnuda y
coment� que ten�a idea de buscar un peque�o estudio e irse a vivir sola.
Ver�s � le dije sin dejar de mirar entre los obenques un yate
que terminar�a pas�ndoos por la proa � yo hab�a pensado otra cosa, mi
apartamento es muy grande y te puedes venir a vivir conmigo.
Si t�o pero no me van a dejar hacer eso. Con la fama de
mujeriego que tienes, ganada a pulso por supuesto, no querr�n.
Bueno, el Capit�n siempre tiene que tener una alternativa
v�lida para una emergencia. Ya hablar� con tu madre y ver�s como no hay
problemas.
Mi sobrina se me qued� mirando sorprendida y tard� en
reaccionar. Se agarr� a mi cuello y me llen� la cara de besos, uni� su boca a la
m�a y peg� su cuerpo desnudo al m�o. A rode� con mis brazos y la estreche
fuertemente. Apret� sus nalgas con mis manos para sentir la presi�n de su pubis
contra el m�o.
Cuando me dej� la boca libre le ped� que mantuviera el
secreto total hasta que pudi�ramos hacerlo.
�Cu�ndo ser�a t�o?
Vas a tener que dejar de llamarme as�, cari�o puede ser menos
extra�o para la gente. En el peor de los casos tus padres pueden negarse a darte
la autorizaci�n y tendr�amos que espera dos meses a que cumplas los dieciocho.
En el mejor, y espero que m�s probable de los casos en una o dos semanas
vivir�amos juntos.
Ahora si�ntate en mis rodilla pues soy todav�a tu t�o y me
encanta que mis sobrinas se sientes en mis rodillas.
�Sobrinas? �Tambi�n vas a pervertir a Nuria como hiciste
conmigo?
Huy que mala memoria tienes t� te metiste en mi cama desnuda.
Adem�s ya hablamos que cada uno es libre. A partir de que me pediste que te
ense�ara nunca nos pedimos explicaciones pues no son necesarias. Ahora eres una
experta y creo que desde este momento ser� tu alumno y no ser�a justo que ahora
si hubiera que darlas.
No hablaba totalmente en serio y ella lo sab�a.
Cari�o, que bien suena esa palabra, te lo dec�a en broma no
me importa lo que hagas para disfrutar. Adem�s - continu� ri�ndose � tambi�n es
tu sobrina y tiene los mismos derechos que yo.
Te temo, creo que he creado un monstruo, hermoso pero
monstruo. Lo �nico que te pido es fidelidad, eso no significa o que cree todo el
mundo, es no mentir en los sentimientos. Puedes disfrutar del sexo cuando y con
quien te plazca pero no me mientas en los sentimientos, el amor lo haremos
juntos.
Esas fueron las primeras palabras que dirig� a quien ya no
consideraba mi sobrina, sino mi pareja.
Llegamos a la marina a eso de las ocho de la ma�ana y, una
vez el barco qued� atracado, Natalia se qued� arreglando la cubierta y mientras
me acerqu� al distribuidor del equipo de radar, para ver si lo cambiaba por un
modelo m�s reciente. Llam� tambi�n a Mar�a y efectivamente su marido ya le hab�a
avisado que la llamar�a. Le hizo ilusi�n conocer el barco y quedamos para vernos
esa misma ma�ana., di el n�mero de pantal�n y el nombre del barco.
Si te apetece podemos ir hasta Formentera y cenar all�.
�Tienes problemas para dejar a tus hijos esta noche?
Problemas tengo para encontrarlos, llevo dos d�as que no les
veo. Si me fuera una semana al volver me preguntar�an que si hab�a dormido bien
esa noche. No hay problemas, adem�s me apetece mucho, hace unos a�os navegaba
con unos amigos de vez en cuando. Por cierto me habl� mi marido de Natalia, dijo
que a lo mejor vendr�a contigo esta semana.
Si, est� aqu� conmigo, ya te contar�.
En menos de una hora Maria lleg� al barco, pantalones
vaqueros una camiseta ajustada y zapatillas deportivas; aparentaba algo menos de
los cuarenta y dos a�os que ten�a. Alta y abundante en curvas pero sin llegar a
estar pasada de peso, llevaba un cesto de paja que dijo conten�a l o necesario
para pasar el d�a. La ense�� el barco, un Swan de 66 pies de eslora, una joya
n�rdica de construcci�n naval, y le indique uno de los dos camarotes de
invitados para que dejara sus cosas.
Largos amarras enseguida y nos dirigimos hacia la playa de
Las Sabinas en Formentera. Con buen viento llegar�amos a la hora de comer y el
barco era c�modo de manejar incluso para una persona en solitario.
Hablamos un buen rato con unas cervezas en la mano. Estaba
claro que su marido le hab�a contado la aventura de aquella noche y me pregunt�
si hab�a visto a Natalia a menudo.
Ver�s � contest� � te voy a contar la verdad pero mejor
guarda el secreto, no quiero que Carlos crea que nos hemos re�do de �l y menos
a�n que su autoestima se resienta. A Natalia no la conoc� esa tarde, en realidad
es mi sobrina, la hija mayor de mi hermana.
Mar�a me mir� sorprendida y continu� cont�ndole la historia.
Cuando termin� se re�a de la cara que pondr�a Carlos cuando se lo contara,
porque a pesar de mi petici�n pensaba dec�rselo.
Tengo que decir algo a favor de tu marido, es un figura y
Natalia habr�a tenido algo con �l en cualquier otra circunstancia.
Pues es una preciosidad de chiquilla, tiene un cuerpo
precioso.
Est�bamos llegando y avis� a Natalia para que me ayudara a
fondear, lo hicimos frente a la playa, un buen tenedero siempre que no saltara
viento fuerte de poniente. Saqu� unas cervezas y mientras que preparaba algo
ligero para comer, Natalia y Mar�a se dieron un ba�o.
Prepar� la mesa de la ba�era y me fij� en el cuerpo de Mar�a,
llevaba un bikini diminuto que pr�cticamente dejaba todo su cuerpo al
descubierto. Subieron y les tend� unas toallas para que se secaran, se pusieron
encima unas camisetas y comimos.
Recog� la mesa mientras ellas pon�an unas toallas y se
tumbaban a tomar el sol. En cuanto termin� sub� a cubierta, me quit� la ropa y
salt� al agua. Es un placer ba�arse desnudo y estuve un rato nadando alrededor
del barco.
Cuando termin� sub� y me sequ�, qued�ndome con una toalla
alrededor de la cintura. Me sent� frente a ellas apoyado en la brazola de la
ba�era observando sus dos maravillosos cuerpos, Natalia totalmente desnuda y
Mar�a solo con la parte de abajo del diminuto bikini. Tenia unos pechos bonitos
y a pesar de la edad a�n se manten�an firmes.
Natalia se levant� y pas� delante m� gui��ndome un ojo, busc�
en la guantera y sac� un frasco de aceite para el sol, luego volvi� a su lugar y
sentada en la toalla comenz� a aplicarse el aceite por los brazos y piernas.
�Quieres? � ofreci� a Maria - �te pongo en la espalda? La
tienes un poco roja y aqu� pega mucho.
Maria se tumb� boca abajo con los brazos separados del cuerpo
y mi sobrina se sent� a su lado, verti� un poco de aceite en la espalda de la
mujer y comenz� a extenderlo lentamente. Primero la espalda y hombros en
c�rculos para extender bien el l�quido.
Volvi� a echar un poco m�s en el centro de la cintura y con
ambas manos lo fue llevando hac�a el exterior. Luego las piernas, desde los
tobillos hasta los muslos, mientras Mar�a con los ojos cerrados, sonre�a. Se
detuvo un poco en las caderas y sigui� suavemente por las nalgas.
Date la vuelta � echo un poco en una de sus manos y las frot�
esperando que Mar�a se volviera.
Primero, el cuello, m�s tarde los brazos, y despu�s los
costados antes de empezar a aceitarle el est�mago. Lo hac�a despacio, yo sab�a
que estaba disfrutando del momento y que era verdad lo que ambos supon�amos.
Suavemente roz� sus senos esperando la reacci�n de la mujer, y al no encontrar
oposici�n fue poco a poco cubri�ndolos con sus manos.
Una sonrisa amplia se dibujo en la cara de Mar�a que levant�
un brazo apoyando la mano sobre la cadera de la joven. Era un "si" claro que
Natalia entendi�. Bajo su cabeza y roz� con sus labios uno de sus pezones
mientras la mano libre baj� por el est�mago de la mujer y pasando por su vientre
ahuec� la poca tela del bikini en busca del sexo de su compa�era.
Suavemente se deshizo del bikini de ella y lo dej� a un lado.
Luego se inclin� sobre su cara y roz� sus labios suavemente mientras Mar�a,
aceptando el beso, entreabr�a los labios. Los brazos de la mujer rodearon la
espalda de Natalia y la atrajo hacia s� quedando ambas abrazadas. Se besaban
mientras sus piernas se enredaban y sus manos acariciaban sus cuerpos.
Durante un rato se llenaron de besos y caricias sabore�ndose
la una a la otra, luego Natalia se coloc� entre las piernas de Maria y
separ�ndolas comenz� a besar el interior de sus muslos hasta encontrar el sexo
h�medo y ardiente. Su lengua lam�a el sexo que se le ofrec�a mientras sus dedos
hurgaban entre aquellos h�medos labios entrando y saliendo de ellos.
Mar�a se agitaba dando peque�os jadeos de placer y mi sobrina
aceler� el ritmo de sus dedos entrando y saliendo del sexo que besaba. La mujer
se retorci� entre gemidos de placer y la joven se tumb� a su lado abraz�ndola.
Sus bocas se buscaron con prisas jugando con sus lenguas.
Ahora era Mar�a quien besaba arrodillada los pechos de la
chica. Chupaba sus pezones erizados y baj� por su vientre hasta estar entre sus
muslos. Me levant� y solt� la toalla que me envolv�a. Mientras ella jugaba con
el cl�toris de mi sobrina comenc� a acariciar sus nalgas y ella arque� su
espalda ofreciendo su sexo por detr�s.
Estaba todo mojado y pude introducir tres de mis dedos juntos
en �l comenzando a moverlos lentamente; mi otra mano tom� el frasco de aceite y
volv� a embadurnar sus nalgas y su sexo. Segu�a hurgando dentro de ella cada vez
m�s r�pidamente mientras Mar�a segu�a lamiendo y jugando con su lengua dentro
del sexo de mi sobrina.
Al poco retir� mis dedos y puse mi verga entre esos
maravillosos labios empujando lentamente y comenzando a moverla dentro de su
sexo hasta que entr� hasta el fondo con facilidad. La follaba sin prisas quer�a
que disfrutara de ambos lo m�ximo posible.
Me retir� y me tumb� en el suelo tirando de sus caderas hacia
m�. Natalia la ayudo a sentarse sobre mi enorme erecci�n y ella se dej� caer
lentamente hasta que la tuvo toda dentro. Mi sobrina a su lado acariciaba y sus
pechos y mordisqueaba sus pezones.
Casi perfectamente coordinados ambos gemimos al llegar al
orgasmo y se ech� d espaldas sobre mi pecho apretando sus muslos para evitar que
mi verga saliera de dentro de ella.
As�, con Natalia abrazada a nosotros permanecimos un rato.
Ellas entraron en la ducha, juntas debi� ser pues o�a sus risas abajo mientras
yo con la ducha de popa me refrescaba y lavaba.
Me coloque la ropa y en tanto ellas se vest�an puse el motor
en marcha, saqu� el fondeo y puse rumbo al puerto de La Sabina.