V
Mientras recordaba todo lo sucedido d�as atr�s, no pude
evitar que un mar de lagrimas inundara el peri�dico. Secando mis ojos, volv� a
la realidad, y me encontr� solo, esperando a que Cesar terminara de trabajar,
para poder compartir mi vida con �l.
Un claxon, llamo mi atenci�n, mire r�pidamente el reloj y
sonre� al comprobar que sus agujas marcaban las siete y cinco de la tarde, hora
que significaba el fin de la jornada laboral de mi enamorado.
Sal� de inmediato a recibirle, cosa que hacia a diario. Abri
la puerta de su coche y comprob� que su rostro mostraba algo distinto.
Un gran abrazo, acompa�ado de un sensual beso, me dio a
entender que una extrema felicidad venia con el.
�Qu� pasa Cesar?-Le pregunt�.
Tengo una noticia fascinante.-contesto- �estas
buscando trabajo, verdad?.
Si, pero no encuentro nada.
�Te acuerdas que te cont�, que para pagarme la
carrera, trabaj� de modelo?
Si, lo recuerdo.
Pues habia mas de uno, que me debia favores, he
hablado con ellos y te van a meter en una campa�a para ropa deportiva y
de ba�o. Si tu quieres, claro.
Por supuesto que quiero �contest�, con evidentes
signos de alegria-. Por fin un empleo.
Pues ves a arreglarte, que esta noche vamos a cenar
con ellos. Te los presentar� y el resto depender� de ti, lo que mas les
gusta es la naturalidad.
�Y si no les gusto?. �pregunt� preocupado.
Tranquilo, les gustar�s.
Esa noticia me puso extremadamente nervioso, las cosas
parecian arreglarse por momentos. La oportunidad que esperaba desde hacia casi
un mes, se presentaba frente a mi y aunque durante ese tiempo, solo pude
imaginar el momento en que alguien me comunicara que por fin tenia trabajo, la
noticia me pill� fuera de juego. El miedo me embarg� y aunque el apoyo de Cesar
me confortaba, el pensar que esta oportunidad me habia llegado gracias a sus
gestiones, me presionaba, provoc�ndome panico por no estar a la altura.
�Anda, con lo valiente que tu eres�. �me recrimin�.
Su reprimenda me vali� para recuperar mi autoestima y tras
darle un cari�oso beso, fui rapidamente a ducharme, sin poder dejar de hacerme
cabalas mentales, sobre como seria la gente que iba a conocer.
La alta temperatura del agua, hab�a llenado el ba�o de vapor,
que se escap� timidamente al abrir la puerta. d�ndome paso a traves de el,
aparec� en la habitaci�n, totalmente desnudo y bastante excitado.
Me tumb� en la cama pasando mis manos por cada cent�metro de
mi cuerpo, deseando que entrara Cesar a la habitaci�n y me deleitara con una
salvaje sesion de sexo, y mi deseo casi se hizo realidad, entr� pero en lugar de
tumbarse junto a m�, me propin� una palmada en mi sexo y me dijo:
�deja eso para luego!. V�stete con cualquiera de mis
trajes de firma, esta noche tienes que dar imagen de hombre de negocios,
ademas, seguro que estas muy guapo.
Muchas gracias. Te prometo que no te voy a defraudar.
A mi nunca me defraudar�s, pero a partir de aqu�,
todo depende de ti.
Nos arreglamos y nos dirijimos a la ciudad, hacia mas de un
mes que no pisaba el casco urbano y estaba como un flan.
Cuando llegamos al restaurante, respir� hondo, mir� a Cesar,
le di un beso y le dije:
�Vamos a por ellos!, seguro que les enamoro.
Igual que me enamoraste a m�. �me contest�.
Entramos al restaurante y vi con sorpresa que solo habia un
chico en la barra, me esperaba ver a todo un jurado de viejos gordos y viejas
solteronas, pero en lugar de eso, un joven muy guapo de unos 24 a�os, se levant�
para recibirnos.
�Hola Jorge! Este es Dani, el chico del que te habl�.
�dijo Cesar.
Hola Dani, encantado de conocerte. �mientras me decia
eso, su mirada recorri� todo mi cuerpo, sin duda, me estaba
inspeccionando. �es mucho mejor de lo que me decias. �prosigio.
Sus palabras me tranquilizaron, lo mas dif�cil estaba
conseguido, ahora solo faltaba ser profesional en mi misi�n, y por eso no tenia
ning�n problema.
Nos sentamos a cenar los tres, Cesar y Jorge estuvieron toda
la noche hablando de cuando trabajaban juntos, sus historias eran muy
divertidas, y aunque muchas de ellas ya las habia escuchado, daba gusto oirles
reir. De vez en cuando, se dirig�an a m�. Jorge parecia muy interesado en
escucharme hablar, sin duda estaba midiendo mi naturalidad y mi reaccion ante
situaciones tensas y aunque a mi me apetecia mas oirles a ellos, les complaci
formando parte activa de la charla.
Bueno Dani, imagino que Cesar te habr� explicado algo
�verdad? �me pregunt� Jorge.
Si, pero te agradeceria que me contaras los detalles.
- Se trata de una campa�a de ropa deportiva y de ba�o para
uno de
nuestros mejores clientes, si triunfas, nunca te faltar�
trabajo.
Precisamente, eso es lo que necesito �le contest�.
- Son buenos ingresos, pero para poder vivir de la
publicidad, tendras que conseguir continuidad en los contratos. �dijo Cesar.
Mientras termin�bamos de cenar, ultimamos les detalles de la
campa�a, y una vez terminamos de definir mi misi�n, nos marchamos a casa, puesto
que debia estar descansado para afrontar mi nuevo reto.
De camino al chalet, pudimos comprobar como nuestro estado de
animos habia vuelto al mismo nivel, que antes de la fat�dica noche de mi
cumplea�os. Las ganas de volver a marcarse metas en la vida, habian renacido de
sus cenizas, cual ave f�nix, haciendonos casi olvidar todas las penurias
pasadas.
Mientras regres�bamos a casa, Cesar me confes�, que una de
las veces en que me ausent� al ba�o, Jorge aprovech� para darle la enhorabuena
porque me veia un gran futuro. Le dijo que si habia sido capaz de darle buena
impresi�n a el, que como buen profesional buscaba siempre los defectos de
cualquier aspirante, seguro que encandilaria a los clientes.
Sus palabras me relajaron, puesto que consideraba con ellas,
haber subido el primer pelda�o de la escalera que me conduciria al �xito..
No pude evitar dejarme llevar por la euforia de la
declaraci�n y ayudado por el efecto del vino consumido en la cena, me abalanc�
sobre Cesar para besarle apasionadamente, mientras una de mis manos se deslizaba
pecho abajo, hasta alcanzar entre sus piernas el fruto mas deseado por mi en ese
momento. Mi euforia tuvo que esperar hasta llegar al chalet, debido al riesgo
que corriamos de tener un accidente con el coche. Aunque eso seria un simple
par�ntesis en mi deseo de agradecerle su amor.
Una vez llegamos al chalet, salimos del veh�culo y sin mediar
palabra, nos sentamos junto a la piscina para poder admirar como la luz de luna,
iluminaba lo que para nosotros era nuestro palacio, haciendo resaltar muchos
detalles que durante el dia nos parecian triviales. En la atmosfera se respiraba
un gran sentimiento de paz, amor y romanticismo, era una noche que solamente
merecia un adjetivo, era una noche magica.
Encendimos las luces de la piscina, y tumbados junto a ella,
fuimos quitandonos muy lentamente, toda la ropa que cubria nuestros excitados
cuerpos.
Dimos rienda suelta a nuestros deseos, mientras la luna era
testigo de c�mo dos hombres pueden amarse tanto. En nuestras mentes no existia
nadie m�s en el mundo, era tanta nuestra pasi�n, que por un momento, el universo
gir� a nuestro alrededor, deseando que la noche fuera eterna.
Nuestros cuerpos desnudos disfrutaron de un agradable
chapuzon, masajeados por las peque�as olas que nuestros movimientos provocaban,
acariciandonos con deseo cada cent�metro de nuestros cuerpos. Nuestros labios
sellaban nuestro amor, mientras la pasi�n nos domin� durante toda la noche.
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