La carta de Clara
Ver�s...no es f�cil... me da corte, o tal vez ser�...
bueno... el caso es que s� que me esp�as. No s� cuanto tiempo hace. Siete meses.
No s�. La primera vez que me di cuenta de que algo raro ocurr�a fue en el caj�n
de mi ropa interior. �Lo conoces bien, verdad?
Sencillamente aparecieron all� unas braguitas sucias que yo
sab�a que hab�a dejado en la lavadora. S�, ya s� que muchas veces, cuando me
quito las bragas, sobre todo las que me pongo para salir, los tangas, no las
echo a lavar y las guardo en el caj�n. Pero aqu�l d�a yo estaba segura de que
las hab�a metido en la lavadora porque al volver de la calle me hab�a desnudado
en la cocina corriendo antes de que llegaras t� o mam�. Entonces, por la noche,
abr� mi caj�n y all� estaban, dobladas con descuido como yo hac�a con la sucias
-�Cu�nta veces hab�as doblado y desdoblado mi ropa interior para que yo no me
diera cuenta?- cre� que me daba un s�ncope: de verg�enza; de rabia; de dolor.
Porque no hab�a m�s explicaci�n que una. Y te inclu�a a ti. Haciendo cosas que
me parec�an impensables.
Supongo que fue la verg�enza la que hizo que no le dijera
nada a mam�. Pero te odi� durante mucho tiempo y supongo que t� te diste cuenta
de que me volv� m�s rebelde contigo aunque, tambi�n imagino, que no supiste el
por qu�. De lo que estoy segura es de que lo seguiste haciendo. Buscar entre mi
ropa interior sucia y... �c�mo decirlo?... oli�ndola, o lami�ndola o...
masturb�ndote con ella. Lo s� porque dej� alguna trampa que delatara tu
presencia en mi cuarto, revolvi�ndolo en busca... Y ca�ste. As� que a partir de
ese momento siempre supe cuando tomabas una de mis bragas �el tanga azul, de
hilo dental es el que m�s te gusta, �verdad?- por mucho que te cuidaras de
dejarlo en su sitio exactamente como te lo hab�as encontrado.
A partir de ah� todo fue relativamente f�cil. Pens� que...
��qu� dif�cil se me hace escribirte esto!-, pens� que si yo te excitaba
sexualmente, si te pon�as... cachondo conmigo no ibas a conformarte con
juguetear con mis bragas o mis sujetadores sino que tratar�as de verme desnuda o
a medio vestir. Y el saberlo, el suponer que eso ocurr�a, fue suficiente para
verte merodeando mi cuarto cuando yo entornaba la puerta, o asomarte a mis
escotes o verte a trav�s de la ventana de vuestro cuarto de ba�o las veces en
que yo entraba en �l a ducharme o a lavarme. En verano, cuando comenzamos a
bajar a la piscina vi como te asomabas, detr�s de m�, tratando de ver debajo de
mi bikini el nacimiento del vello de mi pubis.
Claro que eso no es lo malo. Lo malo fue que me comenz� a
gustar el juego. Lo malo es que comenc� a levantar el biquini m�s de lo
necesario, m�s tiempo, m�s veces, m�s arriba, justo cuando sab�a que t� mirabas.
Y que eso me hac�a gracia. Darte pista sobre la forma de mi vello. Y jugar
contigo. Por eso me met�a en la piscina y te llamaba para abrazarte como sin
querer. Para verte azorado por m�. Para verte levantarte y ver... tu bulto...
por mucho que disimularas y torpemente te tiraras a la piscina a toda velocidad.
Lo malo es que comenc� a dejar m�s abierta la puerta de mi dormitorio. Y a
ducharme m�s veces en vuestro ba�o.
Lo que pasa es que los hombres sois idiotas �aunque se�is
padres- y nunca os enter�is de nada. Y por eso tu atribuiste a tu audacia lo que
no era sino fruto de mi voluntad: yo entraba en vuestro ba�o y dejaba la ventana
lo m�s abierta que pod�a y al momento all� estabas t�. Asomado sin asomarte.
Movi�ndote con cuidado para que yo no pudiera verte y pensando que qu� listo
eras o qu� que suerte que yo tardara tanto en darme la crema o que qu� suerte
que me pintara sin ponerme la ropa interior....�Pero qu� tontos pod�is llegar a
ser! Yo me colocaba en el sitio en el que sab�a que t� me pod�as ver mejor y me
mostraba y me embadurnaba bien de crema pasando muy lentamente las manos por mis
pechos... por mis tetas... sabiendo que t� habr�as comenzado a babear vi�ndolas
tan duras, tan levantadas hacia arriba, �las tengo lindas, �verdad?- y hasta me
pellizcaba un poco los pezones para que alz�ndose te dieran la bienvenida. Y tu
pensando que qu� fortuna la tuya. La de verme mis tetas redonditas y tan blancas
�casi transparentes, �no?- en comparaci�n con el resto de mi cuerpo. Qu� fortuna
la de que me volviera y te ense�ara mis nalgas perfectas, y mi espalda sin la
tira del sujetador, tan recorrible por un dedo o una lengua. Qu� fortuna
-�verdad?- que al llegar a las piernas, mis dedos se demorasen tanto en mis
muslos, tanto como para que tu pudieras ver lo que s�lo hab�as intuido debajo
del biquini, el rastro negro de mi.. chichi �as� lo llamo delante de ti �verdad,
pero no aqu�, supongo- el rastro negro de mi chocho, el rect�ngulo a�n no
demasiado espeso -�era c�mo te lo imaginabas? �o m�s ancho? �o esperabas un
tri�ngulo? �o tapaba m�s de lo que esperabas?-, en el que incluso a veces se me
enredaba una u�a. Qu� suerte que, al agacharme, lo hiciera siempre de espaldas a
ti para que bajo mis nalgas pudieras admirar mi otra rajita, tan blanca ella,
tan suave...
�No te dio por pensar que no era s�lo debido a mi pereza o mi
mala cabeza, que mis bragas comenzaran a quedarse d�a s� d�a tambi�n en tu
cuarto de ba�o?
Claro que eso sigue sin ser lo malo. Lo malo fue que yo
tambi�n comenc� a excitarme, papi. Supongo que era lo normal. Saber que me
mirabas, que me hac�as fotos �tambi�n me di cuenta de eso- que luego usabas vete
t� a saber de qu� manera, que te excitabas oliendo mi ropa interior, fue
haciendo que yo tambi�n me pusiera... cachonda. Y que quisiera saber m�s: m�s de
lo que hac�as, o cu�ndo, o c�mo lo hac�as. �Cachonda! S�. No hay otra palabra
que explique lo que me pasaba al pensar en ti.
Y as� comenc� a espiarte yo a ti. Por las noches. Cuando te
quedabas en el sal�n viendo la tele. O eso dec�as. Yo me levantaba y te
observaba desde el pasillo: a veces no hab�an pasado ni diez minutos desde que
yo o mam�, o las dos nos hab�amos acostado; te levantabas ibas a la lavadora y
seleccionabas una de mis bragas y luego volv�as ��c�mo la seleccionabas? �la que
a�n estaba h�meda? �la que ten�a manchas de mi flujo? �la que ol�a m�s... a
m�?... �qu� olor buscabas: el... el dulce... de la orina?, �el �cido del flujo
de mitad del periodo?, �el... del sudor?... s�, como ver�s has hecho que me
vuelva una experta en mis propios olores, pero �c�mo las eleg�as?-, volv�as,
digo, y te colocabas delante de la tele, con mis bragas ante la nariz; entonces
cerrabas los ojos y aspirabas, como si anulando los otros sentidos pudieras
agudizar el olfato -�eras eso?-; dos o tres veces hac�as lo mismo y luego, te
bajabas el pantal�n o s�lo la cremallera y te la sacabas...
Ver�s. La primera vez que la vi me qued� sin respiraci�n.
Aunque evidentemente yo estaba all� exactamente para eso. Para verla. Pero una
cosa es imaginarla y otra verla. Tenerte all� con mis bragas en una mano y en la
otra... Me temblaban las piernas y casi no pod�a respirar, as� que me fui a mi
dormitorio y me tir� en la cama. Casi lloraba. Pero al cabo de cinco minutos
dej� de temblar y me di cuenta de la humedad. De mi humedad. Y quise volverte a
ver. Tom� aire y me levant� decidida dispuesta a no dar un paso atr�s... Claro
que cuando llegu� ya hab�as acabado. Y me volv�a a la cama frustrada. H�meda
pero frustrada. Aquella primera vez..., despu�s de verte, me pasaba que volv�a a
verla en mi imaginaci�n, era capaz de eso, de recrearla en mi memoria... pero no
era capaz de darle un nombre. Y me tir� toda la noche hasta que fui capaz de
pronunciarla: polla. �tambi�n mi gusta verga; me gusta mucho verga-; por
supuesto aquella primera noche no me ocup� de mi humedad.
As� que, papi, s� te he visto masturbarte dos docenas de
veces: te he visto mover tu mano alrededor de tu... polla, -hemos quedado que
polla, aunque me guste, tambi�n, verga... con suavidad, casi con dulzura;
recorrerla desde abajo, desde donde nace, sobre tus test�culos, como queri�ndote
sacar el zumo, sobre todo al terminar,... y te he visto hacerlo con agresividad,
s�lo en la punta, en ese glande que yo ten�a que imaginar rojo, porque iluminado
por la televisi�n parec�a de plata �a veces en mi cama me imaginaba que era
penetrada por una polla de acero- y te he visto hacerlo con s�lo dos dedos y te
he visto llenarte la mano de saliva... y desde la segunda noche, tuve una
ventaja sobre ti, porque yo te ve�a hacerte... hacerte pajas... pero t� no me
ve�as a m� abrirme el co�o por debajo del pijama y de mis bragas, ni clavarme un
dedo, ni acariciarme el peque�o cl�toris con movimientos circulares, ni
presionar mis pezones mientras tu presionabas los tuyos, ni lamerme los labios
cuando t� lam�as los tuyos, yo ten�a ventaja sobre ti porque me excitaban dos
pajas, la tuya y la m�a,... lo �nico dif�cil, sabes, fue acompasar mis orgasmos
a los tuyos... como dos buenos amantes... ��hemos sido s eso?- pero sin
tocarnos, sin estar cerca... correrme un segundo antes o un segundo despu�s que
t�. Sin embargo a�n ten�a otra ventaja: la de poderme correr una y otra vez
�pensando en pollas de acero- lamiendo... lamiendo los calzoncillos que t�
dejabas en la lavadora despu�s de haber limpiado tu semen. �Qu� te cre�as, que
era algo que s�lo estaba a tu alcance? Por si no lo sabes: tu semen a�n estaba
caliente y a m� me parece que sabe a menta. Alguna vez embadurn� mi mano con
aquel semen ya marchito y me acarici� como loca.
Eso es lo malo. Que me empec� a poner caliente con s�lo
mirarte y que yo tambi�n quer�a m�s... Ya no me era suficiente... Como a ti...
�S�, he le�do el cuento que escribiste. Puestos a espiar yo he llegado m�s lejos
que t�. Y he violado la carpeta de tus cuentos. Y he le�do "Clara". He le�do...
� As� que s�, yo tambi�n quer�a m�s. Por ejemplo verte hacer el amor con mam�.
Aunque cuando lo empec� a desear y cuando planifiqu� como lograrlo no sab�a que
despu�s no podr�a resistirlo. No son celos. Es que yo tambi�n quiero sentir eso.
Lo que sea -soy virgen, �no te lo he dicho? Quiz� lo imaginas. O no- que hace
que cierre los ojos de esa manera, y la cara se le desencaje y tenga que
morderse el dorso de la mano para no gritar -�para que no me entere que est�is
follando?-, lo que sea que hace que tiemble de una manera tan bestia, tan
desmadejada... de tal manera que no reconozco en ella a mi madre... �Qu� la
haces?
Fue en la playa. Yo me estaba duchando. O no. Vosotros
cre�ais que yo me estaba duchando. �Recuerdas que la cogiste por detr�s y le
arrancaste el biquini? No se te ha podido olvidar. Yo os ve�a a trav�s del
espejo de vuestro dormitorio. Te pusiste de rodillas debajo de ella. Separaste
sus piernas y comenzaste a chuparla. ��huele ella como yo?-. Primero tu lengua
lami� sus labios, y luego, puntiaguda, como si fuera una peque�a brocha
comenzaste a pasarla por su cl�toris... como si estuvieras pintando. O dando
brillo. Al cabo de un rato, ella te cogi� la cabeza y te arrastr� hacia ella y
t�, supongo, la penetraste con aquella lengua-brocha, o ya con una lengua-polla,
o lengua-verga... Lo que s� es que no pudisteis manteneros en pie y os
terminasteis derrumbando sobre la cama: ella con las piernas abiertas,
ofreci�ndose como quien ofrece un manjar, y t� cubri�ndola, comi�ndola,
entregado a su chocho carnoso e inflamado
�Hace falta que te cuente como se pusieron mis bragas? �Por
d�nde bajaba mi flujo? La cara de mam� me tortura desde entonces...
Aquella misma noche ella te mont�. Se meti� tan lentamente tu
polla dentro que estuve a punto de entrar a ayudarla. Hasta a m� me dol�a tanta
lentitud. Tanto placer. Imaginaba tu carne entrando en m�, llen�ndome...
La cara de mam� me tortura desde entonces... acabo de
escribir.... y es cierto. La cara de mam� que recuerdo cuando me meto en la
cama, o en la ducha, cuando soy capaz de mezclar dos humedades en una-, la cara
de mam�, digo, es un anuncio. O mejor: es una promesa, papi. Un regalo diferido
que una sabe que le est� esperando al llegar a casa. Ya me entiendes... la cara
de mam� hace que me ponga m�s y m�s cachonda cuando pienso en ti �ahora, casi
nunca te quedas de noche frente a la televisi�n, aunque s� que sigues visitando
mi caj�n- y que te desee como nunca.
Y eso es lo verdaderamente malo. No puedo hacerle eso a mam�.
Es decir no puedo hacer lo que quiero �y deseo, anhelo, a�oro, imploro, rezo
para que ocurra- contigo �tirarme en la cama, abrirme de piernas como mam� y
esperarte, papi- porque no quiero hacerle da�o a mam�. Ok te parecer� absurdo
que esta carta acabe as�. Lo s�. Pero no quiero hacerle mal a mam�... y eso no
tiene vuelta de hoja... Lo siento... y por favor no me hables de esto. No me
preguntes. No quieras persuadirme... y no me esp�es, por favor, deja de
espiarme. Y deja tambi�n de hurgar en mis cajones... Te lo ruego...
Si te he escrito es s�lo porque imaginaba que era la �nica
forma de ped�rtelo. Directo y al grano ��no es eso lo que t� siempre dices?- Por
favor. �Ser� suficiente para lograr que me lo prometas un regalo? Eso espero:
Abre la caja que he dejado dentro de t� malet�n... seguro que
ya sabes lo que hay... t�malas, son las m�s peque�as y transparentes que he
encontrado, hu�lelas y pasa tu lengua por ellas cerrando los ojos, pensando en
lo que s�lo unos minutos antes de meterlas en la caja he hecho con ellas:
deslizar mi mano bajo ellas, buscando el rect�ngulo negro, y m�s abajo, la
rajita h�meda, mis labios hinchados y muy calientes, mi cl�toris que late cuando
pienso en ti, cuando muevo mis dedo coraz�n en c�rculos primero lentos y luego
m�s r�pidos, a medida que me voy humedeciendo �sepo a playa en d�a de brisa- y
mis pezones, arriba, se levantan para saludarte, y mi dedos me estiran, formando
con mi co�o un �valo perfecto, carnoso, violeta, un �valo de tierna lava en el
que poco a poco meto mi dedo, primero uno, el coraz�n, y luego los dem�s, como
tragados por una trampa volc�nica, y los saco y los meto, sintiendo el tacto
pastoso, denso y cada vez m�s abundante que, a veces, me he ido limpiando en el
pedazo de tela que ahora tienes en las manos, frente a la nariz... no, no
cierres los ojos, sigue leyendo... porque no he acabado, no acab� ah� antes de
guardar tu regalo, sino que segu� penetr�ndome con los dedos, como me follar�a
una polla de acero, s�, imagina a tu hija adolescente siendo follada por una
verga de plata... tan gorda como cuatro dedos juntos que atraviesan y horadan y
penetran y follan... o imagina tu lengua comi�ndose mi co�o, mi chocho,, a�n
virgen, eso imaginaba mientras me masturbaba pensando en ti, papi, mientras me
hac�a una paja que ahora est� �ntegra ��huele a lo que t� esperabas?- en tus
manos, como un regalo... el primer y �ltimo regalo de tu amante
Clara