Despu�s de que Octavio me estrenara el culo volv� a casa
dolorida pero completamente satisfecha. Casi era de noche y gracias a las
emociones fuertes de esa tarde perd� todo el sentido del tiempo: me hab�a
retrasado mas de lo esperado y estaba segura de que mi padre me esperar�a en la
puerta del rancho con las piernas abiertas, bien afirmadas al suelo, y los pu�os
cerrados aferrando el cinto justiciero. Nada menos cierto. Apenas baj� el monte
vi la figura sombr�a de mi padre mirando hacia el camino. Apur� el caballo y
galop� lo m�s r�pido posible hasta divisar completamente la cara redonda y roja
de furia de mi progenitor. Me baj� del zaino y sin decir nada mi padre me tom�
del brazo y me meti� dentro de la casa. Cerr� la puerta con violencia y vi
algunas caras de preocupaci�n, otras de sorna y las menos de l�stima. Puse cara
de carnero degollado e intent� salvar el pellejo tratando de leer el contenido
de la carta.
Padre, tengo la carta
No hable, carajo mierda, qui�n le ha dado permiso para
hablar y para llegar a estas horas? �D�nde ha estado?
Tratando de que alguien leyera la carta, padre
Me pareci� ver cierta confusi�n e incredulidad pero mi padre
no era f�cil de convencer de modo que segu� con mi impertinencia
Me fue dif�cil encontrar a alguien que entendiera la fea
letra del t�o Paulino
Aquello fue un mazazo en la cabeza de mi padre. La sola
menci�n de su nombre lo sustrajo de su empecinamiento con el cinto.
Paulino ha escrito? Mi hermano Paulino ha escrito?
Si, padre.
Y qu� dice la carta?
Entre otras cosas dice que viene a visitarnos
Qu�????? Al un�sono se escucharon las voces de mi padre y
de mi madre
Cre� haber dicho algo inadecuado, me mord� el labio de abajo
sin saber si continuar o qu� hacer.
Y a qu� viene? Dijo mi madre
Bueno, dije titubeante, seg�n me dijo el que la ley� sabe
que cumpl� los 18 a�os, que ya debo haberme hecho mujer y que..... humm,
quiere estrenarme el culo.
Mis padres se miraron, mi madre suspir� y me ech� una mirada
de compasi�n.
Vas a permitirlo? Dijo mi madre al jefe del hogar
No tengo otra posibilidad, es lo que quiere
Y sin permiso para hablar agregu�:
Qu�?
Hija....
Basta ya, dijo mi padre y mir�ndome con furia acot�: con
usted todav�a tengo algo pendiente. Traiga la silla
Cre� haberme salvado del cinto pero me equivoqu�, solo hab�a
retrasado la tortura durante algunos minutos. Fui en busca de la silla y cuando
me encaminaba hacia fuera, lugar habitual de los azotes mi padre interrumpi� mi
acci�n.
No, hoy ser� aqu� dentro
No me gustaba la idea de ser humillada delante de todos mis
hermanos pero no dije nada, no ten�a ganas de que los azotes pasaran de 10 a 20.
Me arrodill� ante la silla y mi padre subi� la pollera. Me agarr� al respaldo
con decisi�n y esper� apretando los dientes el primer y mas doloroso de los
azotes. Por lo general mi padre no se hac�a esperar demasiado pero esta vez algo
estaba pasando, el azote no llegaba. Gir� apenas la cabeza para ver que estaba
ocurriendo cuando sent� las manos de mi padre baj�ndome la bombacha. Por lo
general los azotes eran con la bombacha puesta y me extra�� sobremanera esa
actitud. Mir� a mi madre que por la expresi�n de su cara tampoco comprend�a la
situaci�n cuando mi padre habl�.
Hija, no puedo permitir que mi hermano tome para si lo
que es m�o y de sus hermanos....
Eso estaba pensando, dijo impertinentemente Gian
Usted se calla.... y dijo nuevamente dirigi�ndose a mi:
mi hermano Paulino es bastante bruto y puede hacerle mucho da�o si usted lo
tiene sin estrenar...... comprende?
Si padre
El problema era que ya me lo hab�an estrenado y todav�a me
dol�a. Apret� mas los dientes y cerr� los ojos. Podr�a aguantar mas dolor, me
hab�a excitado mucho el que me penetraran por el trasero y me convenc� de que
gracias al trabajo de mi padre me excitar�a aun mas. Aguantar�a el dolor antes
que la humillaci�n de los azotes. Aparte el dolor bien pod�a convertirse en un
excelso placer.
Mi padre me orden� a mi y a todos mis hermanos que nos
desvisti�ramos y me puso en la cama boca abajo. En ning�n momento larg� el cinto
y mir� a mi madre con cierto estupor. Me acomod� en la cama y esper�. Mis
hermanos fueron los primeros en empezar a acariciarme mientras mi padre hablaba
en voz baja con mi madre.
Unas cuantas lenguas comenzaron a recorrerme el cuerpo y
sent� dientes que se clavaban suavemente en mi carne. Comenc� a excitarme
tranquilamente y trat� de concentrarme en sus lenguas, labios y salivas
calientes que se iban depositando por mi espalda, mis brazos, mis piernas y mi
culo.
Alguien lentamente me estaba recorriendo la espalda. Hab�a
comenzado por el cuello, bajando por la columna hasta llegar a la raya de mi
culo. Unas manos me abrieron las piernas y me estremec� cuando una lengua y un
dedo me acariciaban el ano. Era una sensaci�n riqu�sima, ya estaba mojada, toda
esa mezcla de sensaciones me estremec�a y quer�a mas.
Hab�a empezando a jadear y a retorcerme cuando Giani me tom�
del cabello con violencia, excit�ndome aun mas, para meterme la pija en la boca.
No estaba dura pero fue poni�ndose gorda al tiempo que mi saliva y mi lengua la
recorr�an. Ten�a unas ganas locas de empezar con los orgasmos, aquella sensaci�n
sublime que me hac�a olvidar de todo y que me daba el mayor placer que una mujer
pudiera sentir.
Esa lengua que estaba en mi culo hab�a pasado a mi cl�toris y
yo trataba que la boca golosa que me lo estaba chupando llegara hasta mi zona
mas sensible. Me estaba elevando para que la lengua se metiera en mi agujero lo
mas profundamente posible cuando me hicieron poner en cuatro patas.
Mi madre estaba ahora ocupada con Franco a quien le chupaba
la verga con mucha experiencia y devoci�n; mi hermano empujaba hacia la boca y
yo trataba de hacer sentir a Gian lo que ella a Franco.
Aun en cuatro mi padre se puso boca arriba, con su cara justo
debajo de mi concha y con sus dedos acarici�ndome desde el cl�toris hasta el
culo. Sent�a las piernas flaquearme y casi me dejo caer cuando con su boca
succionaba mi cl�toris. Lo chupaba tan fuerte que pronto fue acerc�ndome al
orgasmo. Estaba excitad�sima, chupando y lamiendo la verga de Giani, mirando a
mam� con Franco que emit�a unos intensos sonidos de placer y teniendo a mi padre
entretenido con mi concha, mojada e hinchada, cuando meti� uno de sus dedos en
mi culo. El orgasmo ya era evidente y dejaba salir mis propios ruidos y gemidos
de gozo.
En ese momento vi que mi madre acomodaba a Franco detr�s m�o
mientras mi padre hizo que mis caderas cayeran sobre su cara. Estaba
excitad�sima, sacad�sima, me retorc�a y jadeaba a mas no poder, con la verga de
Gianni llen�ndome la boca de carne. Mi concha estaba ahora completamente apoyada
sobre la cara de mi padre, sus labios se juntaban con mis labios vaginales,
sensibles y calientes cuando sent� un mordisco justo en el medio del cl�toris.
Grit� endemoniadamente, estaba a un quiz del orgasmo cuando volvi� a morder,
dulcemente dir�a yo, sin hacerme da�o pero caus�ndome un gran placer. En ese
mismo momento, en ese mismo instante de m�ximo gozo, mi madre dej� caer el cinto
sobre mi culo y aquello me llev� al grito y al orgasmo mas extremo y sentido que
hab�a sentido hasta el momento. Mi padre segu�a mordiendo, mi madre d�ndome de
azotes hasta contabilizar los diez y yo segu�a retorci�ndome y movi�ndome sobre
mi padre que no dejaba de darme gozo con sus mordiscos cuando mi madre empez� a
explorar mi culo con su lengua y sus dedos. Por unos instantes mi padre dej� de
morderme el cl�toris para dejarme sentir el ano penetrado por dos o tres dedos
de mi madre que los met�a y sacaba r�pidamente.
Perd� toda noci�n del tiempo, no s� cuanto tiempo hab�a
pasado, pero logr� hacer acabar a Gianni en mi boca. En ese momento los dedos de
mi madre salieron de mi culo y la verga de Franco se meti� dentro de mi sin
darme tiempo a respirar, a decir nada; solo pude gritar de dolor, de placer, de
gozo, de euforia. Estaba llegando a otro orgasmo cuando ya sent�a mas que la
punta de la verga de Franco dentro de mi. Estaba agitad�sima, excitada, no tuve
ni un minuto de respiro, eran intensas oleadas de placer que se suced�an unas
tras otras. Mi padre volvi� a morderme el cl�toris mientras la pija gorda de mi
hermano se incrustaba dentro de mi cada vez mas profundamente. El dolor y el
placer eran cada vez mas intensos, desquiciados, sublimes y acab� otra vez, y
otra, mientras mi hermano sacaba y pon�a. Sent� la leche embargarme y mi padre
me met�a dedos en la concha, la lengua me recorr�a los labios, los dientes se me
met�an dentro como si fuera �l un animal descontrolado; yo me sent�a un
animalito sin mente ante aquel placer que no dejaba de llegarme intenso y �nico.
Una nueva verga estaba dentro m�o, no se cual, pero los orgasmos que estaba
experimentando, uno tras otros me volv�an loca, me estremec�an y me saciaban una
y otra vez para luego reclamar por otro y volverme a vaciar para llenarme
nuevamente.
Mientras yo misma me mov�a para que la segunda verga se
incrustara bien adentro de mi, mi padre fue movi�ndose hacia mis tetas a las que
amas� y mordi� a su antojo. Subi� hasta mi boca, bes� mis jugos y los de Giani y
tom�ndome de las caderas, con los propios movimientos de mi hermano sobre mi
trasero fue haciendo que su verga tocara mi cl�toris. Lo busc� hasta que lo
encontr�, gener�ndome locura al intuir la posibilidad de ser penetrada por todos
los orificios. Mi hermano estaba en pleno traqueteo, no se cuanto tiempo estuvo
meti�ndola y sac�ndola de mi ano ya completamente abierto, que no experimentaba
dolor sino placer, cuando mi padre acert� al agujero de mi concha. Logr� sentir
su cabeza entrando con dificultad, despacio. Franco bombeaba cada vez mas fuerte
y yo empujaba contra �l y ahora trataba de que la pija de mi padre no se saliera
de mi concha. Le perd� durante algunos segundos cuando nuevamente, en un
movimiento brusco mi padre logr� ensart�rmela casi hasta la mitad. Grit� de gozo
y alcanc� un orgasmo incre�ble, al que sent� injusto pues nadie pod�a tener el
placer que yo estaba sintiendo en ese momento. Nuevamente trat� de no dejar
escapar la verga paterna y el pareci� darse cuenta pues en dos o tres
arremetidas mas mi padre estuvo nuevamente dentro m�o, agarr�ndome de las
caderas y penetr�ndome hasta el fondo. Los tres gritamos y jadeamos de gozo, yo
no pod�a mas, mi hermano me clavaba los dedos en la espalda, la lengua y el
aliento caliente de mi padre me recorr�an la cara, sus dientes me rozaban y
alcanc� una sucesi�n de orgasmos cuando sent� plenamente las vergas de mi
fraternos escarb�ndome placenteramente entre mis carnes ardientes.
Nuevamente perd� la noci�n del tiempo; sin embargo, mis
nervios y mis sentidos estaban atentos a aquellas explosiones que proven�an de
tantos lugares cuando un golpe fuerte de los huevos de Franco en mi culo dieron
lugar a su leche. Mi padre no dej� de moverse mientras todav�a jugaba con mis
tetas y con la boca abierta me dejaba escuchar toda su excitaci�n. No falt�
mucho mas para que el tambi�n se descargara dentro de mi y creo que tambi�n yo
llegu� al orgasmo, no lo recuerdo pues despu�s de eso me desmay�.