Relato: Pacto entre primos DOMINGO
Ten�a muchas cosas por recoger, ma�ana vendr�an los obreros a
nuestra casa y hab�a muchos trastos por guardar. Tendr�amos que estar una semana
fuera de casa, ya que aquello iba a parecer m�s un campo de batalla que un
hogar, cuando los alba�iles, pintores, lacadores, etc. entraran a hacer su
trabajo, no iba a haber quien se paseara por mi casa. Estaba contenta, hab�a
terminado mi primer curso en la universidad, y las vacaciones acababan de
empezar. Me hab�a ido mejor de lo que me esperaba en ese primer a�o.
Hice la maleta y me desped� de mis hermanos. Los dos mayores
hab�an previsto pasar esa semana en la playa, y los dos peque�os se ir�an donde
una t�a m�a con mis padres. En un principio yo iba a ir donde otra t�a, pero
hace un par de semanas mi primo y su mujer nos dijeron que ellos ten�an una
habitaci�n libre, que si nos hac�a falta no habr�a problema alguno, y les
tomamos la palabra.
Mi primo ten�a 15 a�os m�s que yo, 34, y recuerdo que de
peque�a siempre lo hab�a visto como una especie de �dolo, un amor plat�nico de
mi ni�ez. No s� muy bien por qu�, ya que no ten�a nada de atractivo, m�s bien
bajito, un poco regordete, en fin, quiz� el hecho de que saliera de juerga m�s
que mis hermanos, y que mis hermanos mayores aspiraran a salir lo que sal�a �l,
hac�a que yo lo tuviera m�s idolatrado todav�a. Pero ya hab�an pasado m�s de
ocho a�os desde entonces y desde hace cinco que se fue a vivir a otra ciudad, no
muy lejana, pero otra ciudad a fin de cuentas, con la que es ahora su mujer,
casi no hab�amos tenido relaci�n. No s� que hab�a visto mi primo en su mujer,
aunque pens�ndolo bien, tampoco creo que tuviera demasiado donde elegir. Ella no
me ca�a del todo bien, tiene un poco de mal genio, y le sobra algo de soberbia,
supongo que el estr�s del trabajo tambi�n ayuda.
El piso de mi primo estaba genial, ya me hab�a instalado,
pero no me hab�a llevado pijama. Me prob� uno de la mujer de mi primo, pero era
cuatro tallas m�s grande, as� que os pod�is imaginar la pinta que ten�a. De
repente son� el tel�fono m�vil de mi "prima", ni los domingos dejaba de
trabajar.
-Ma�ana a las 6:30 tengo que estar en el aeropuerto, ha
habido un problema con una de las filiales en el extranjero, y tengo que ir.
Tras esta explicaci�n, se levant� del sof� donde ve�amos una
interesante pel�cula y se fue a preparar la maleta. Escuch� perfectamente como
discut�a, mi primo le dec�a que si no pod�a ir otra persona, que siempre le
tocaba a ella, y ella le contestaba que la dejara en paz, que no se metiera en
su trabajo� Mi primo estaba cabreado, el mi�rcoles, jueves y viernes ten�an
fiesta y hab�an reservado una habitaci�n de turismo rural. A m� tambi�n me
afectaba, ya que no iba a poder pasar el fin de semana sola en casa de mi primo,
y eso que ya ten�a preparada la fiesta, pero�
LUNES
Me levant�, hab�a dormido bien, y eso que hab�a escuchado
irse a mi prima a las 5 de la ma�ana y a mi primo a las 5 y media. Una se iba al
aeropuerto, y el otro a trabajar hasta las dos de la tarde. Prepar� sin prisa y
a conciencia el desayuno, y luego me dispuse a ducharme. Dej� la ropa sobre una
estanter�a de toallas, que era de dise�o, realmente espectacular, no med�a mucho
m�s de un metro, as� que no entraban demasiadas toallas, pero era realmente
bella. Al coger la ropa despu�s de duchada, casi tiro dos o tres toallas, se
hab�a enganchado uno de los cierres del sost�n, y descubr� una especie de cable
de color blanco, casi transparente, que sobresal�a de entre una de las toallas.
Indagu� y no me pod�a creer lo que estaba viendo, era una diminuta c�mara,
conectada a una pila. Con el tir�n que le hab�a pegado estaba con el objetivo
hacia abajo, as� que ahora no me estar�a grabando, y durante la ducha tampoco,
ya que hab�a tenido encima toda mi ropa. Pens� que mi primo era un cerdo voyeur,
estuve tentada de tirar aquel artilugio por la ventana, pero poco a poco se me
fue pasando la irritaci�n, y fui, digamos que hinch�ndome de orgullo. Estaba muy
acostumbrada a o�r piropos, sab�a que levantaba pasiones, y aquello era una
muestra m�s. Me dediqu� a buscar el sitio donde ver�a mi primo la se�al de
video, aunque de aquella ducha que me acababa de dar no iba a descubrir nada.
Primero lo intent� con el video, pero nada, luego me puse a buscar el ordenador,
pero record� que su mujer hab�a colocado el port�til entre los enseres que se
llevaba. Entonces �D�nde tendr� la salida esa maldita c�mara? Termin� de
vestirme y ya me dispon�a a salir, cuando son� el tel�fono. Era mi prima. Me
pidi� que le dijera a su marido, que recogiera el correo electr�nico y que se lo
mandara a diario, tambi�n me pidi� que le dijera que lo quer�a. Yo le dije que
como iba a recogerle el correo si se hab�a llevado el port�til, y ella me
contest� que no, que el port�til que se llevaba era el de la empresa, que el de
casa lo hab�a dejado aqu�, no me pudo dar m�s detalles, el trasbordo en
Frankfurt hab�a terminado, le estaban llamando para embarcar.
Eran las 9 y media de la ma�ana, as� que ten�a m�s de cuatro
horas para encontrar el dichoso port�til, seguro que all� encontrar�a las
respuestas que buscaba. No me fue dif�cil encontrarlo, estaba en un caj�n del
despacho, que ten�a un agujero en la parte de atr�s por el que pasaban los
cables. Tambi�n encontr� un par de cd rom. Ahora entend�a esa llamada telef�nica
a las 8 y media de la ma�ana, cuando descolgu� y no contest� nadie, solamente se
o�a ruido de m�quinas al fondo y r�pidamente colgaron. Coincid�a con la hora a
la que mi primo hab�a programado la grabaci�n. Muy h�bil si se�or, pero en esta
ocasi�n no hab�a tenido suerte, ya que solo se me ve�a entrando en pijama al
ba�o y dejando la ropa justamente encima del objetivo de la c�mara. Lo siento
primito, pero solo me vas a ver cuando yo quiera y lo que yo quiera.
Me puse a la tarea entonces de indagar en los cd rom que
estaban en aquel caj�n, y, sorpresa, me ped�an clave de acceso. Me qued� un poco
chafada, pens� en buscar en el m�vil, m�s concretamente, en la agenda del m�vil
de mi primo. �Habr�a sido tan ingenuo de guardar la clave en la agenda del
m�vil? Solo hab�a una manera de saberlo. Se hab�a dejado su tel�fono en la
mesilla de noche, ya que no lo necesitaba para trabajar, deduje entonces que me
hab�a llamado para despertarme desde un tel�fono fijo de la f�brica, m�s tarde
pude corroborar que era cierto. Abr� su agenda, empec� a pasar n�meros de
tel�fono, y al final, algo extra�o, un n�mero de tan solo cuatro cifras, y sin
nombre. Prob� con el n�mero y�, empezaron a abrirse carpetas, era impresionante
el archivo que ten�a, era un mir�n de primera, durante m�s de una hora pude ver
como se duchaban sus tres cu�adas, otras dos chicas, que creo eran amigas de su
mujer, y un par de novias de amigos suyos a las que yo conoc�a. Iba a ser una
semana interesante. Lo dej� todo como estaba y me fui, no volv� hasta las 10 de
la noche, convers� un rato con mi primo, pero se acost� enseguida, ma�ana
tambi�n tenia que madrugar.
MARTES
Eran las siete y media de la ma�ana y el sol ya entraba en mi
habitaci�n, hoy no hab�a o�do marcharse a mi primo. Faltaba todav�a una hora
para que sonara la llamada que esperaba, la llamada para despertarme, aquella
que como ayer colgar�a nada m�s contestarle. Me fui al ordenador, y comprob� que
la minic�mara estaba programada para que empezara su grabaci�n a las ocho y
media en punto. El �ngulo de visi�n hab�a cambiado, mi primo no quer�a que le
volviera a ocurrir lo mismo que ayer, y la hab�a cambiado de sitio. Me fui al
ba�o, y comprob� tras un rato busc�ndola, que estaba situada dentro de un frasco
de cristal transparente, que conten�a sales de ba�o de color gris muy oscuro,
pr�cticamente negro. Hoy s� que estaba bien disimulada. Hab�a un peque�o
problema, no pod�a volver a dejar la ropa encima del frasco, ya que aquel no era
un sitio l�gico para dejarla, as� que ten�a que buscar otra f�rmula para que mi
primito solamente viera lo que yo quer�a, y hoy, solo ten�a que verme en ropa
interior. Todav�a ten�a m�s de media hora por delante para que empezara a grabar
aquella c�mara, as� que me duch� antes de desayunar y eleg� cuidadosamente el
conjunto de sujetador y tanga que me iba a poner. Me decid� por uno de color
blanco satinado, con unas letras negras dibujadas encima, que levantar�a a un
muerto, me mir� al espejo y qued� totalmente satisfecha, mi primo se iba a poner
a cien. Volv� a mi habitaci�n y me tumb� en la cama, cuando faltaban un par de
minutos para las ocho y media regres� al ba�o, me situ� en el lugar apropiado y
comenc� a arreglarme el pelo, en ese momento son� el tel�fono, igual que ayer
nadie contest�, antes de volver con lo que estaba haciendo, me asegur� de que la
grabaci�n hubiera comenzado, y as� era. Estuve m�s de diez minutos frente al
espejo, pein�ndome y maquill�ndome un poco, y por supuesto movi�ndome
disimuladamente para que mi primo tuviera todos los �ngulos posibles sobre mi
cuerpo, cuando termin�, estaba muy excitada, aquello de exhibirme me hab�a
calentado, as� que tan pronto como sal� del �ngulo de visi�n de la c�mara, me
masturb�, fue fant�stico. Sentada en la cocina, apurando el desayuno, un deseo
pas� por mi mente. Yo le estaba dando a mi primo lo que �l buscaba, as�, que �l
tendr�a que darme algo a cambio, aunque no supiera que me lo estaba dando.
Quer�a ver como se masturbaba mientras me observaba frente al ordenador. No iba
a ser dif�cil, su despacho y mi habitaci�n estaban contiguos y unidos por una
enorme terraza a la que �nicamente se acced�a a trav�s de mi habitaci�n, el
despacho solo ten�a una ventana que daba a dicha terraza. En el despacho no
hab�a cortinas, por lo que iba a ser todav�a m�s f�cil. Baj� la persiana pero no
del todo, dejando que se vieran los agujeritos, aquello hac�a que si no hab�a
luz en la terraza y s� la hab�a en el despacho, se podr�a observar lo que
ocurr�a dentro sin ver lo que pasaba fuera. Ya estaba todo perfectamente
colocado, pero quedaba otro problema sin resolver. Seguramente mi primo ir�a
directo al ordenador cuando llegara del trabajo, as� que ten�a que pensar algo
para tenerlo entretenido hasta que llegara la noche. Reserv� mesa en un
restaurante para las tres de la tarde, pero por mucho que se nos alargaran los
postres volver�amos a casa de d�a, y eso no me interesaba, ya se me ocurrir�a
algo.
A las dos y media lleg� mi primo, casi sin dejarle reaccionar
le dije lo del restaurante, el acept� y me pidi� que le diera cinco minutos,
para cambiarse de ropa y acicalarse un poco. Tem� que aprovechara ese tiempo
para ir al ordenador, as� que me fui al despacho, con la excusa de buscar un
libro, supongo que le fastidi� un poco, pero al final no pudo ver el video que
hab�a grabado esa misma ma�ana y salimos hacia el restaurante.
La comida se alarg�, el restaurante estaba a tope y la
conversaci�n era agradable, eran m�s de las cinco cuando salimos. Mi primo
quer�a ir a casa, pero casi a la desesperada, le dije que ten�a ganas de ir al
cine, que como no ten�a coche, me gustar�a invitarle, acept� casi a
rega�adientes, pero acept� a fin de cuentas, compr� las entradas para la
pel�cula que m�s tarde empezaba, a las siete y cuarto. La pel�cula fue bastante
penosa, pero hab�a cumplido su cometido y ya nos hab�an dado las nueve de la
noche. Tomamos un par de cervezas, un par de tapas y llegamos a casa a las diez
y media. Le dije que estaba cansada, que ten�a sue�o y que me iba a la cama, �l
me dio las buenas noches y se meti� al despacho. Cerr� la puerta de mi
habitaci�n y sal� a la terraza. Era perfecto, mi primo y el ordenador estaban
paralelos a la pared de la ventana, con lo cual, podr�a ver con todo detalle
como se masturbaba y qu� ocurr�a en la pantalla del port�til casi al mismo
tiempo. Cuando el logotipo de windows ilumin� la cara de mi primo, pude ver como
le brillaban los ojos, tambi�n descubr� como ten�a una mano ya por debajo de la
bermuda, agarr�ndose el paquete supuse. Pinch� sobre el video de esa ma�ana y�
sorpresa, lo primero que aparec�a era su primita pein�ndose y saliendo del
cuarto de ba�o despu�s de escucharse el sonido del tel�fono. Mi primo hizo un
gesto de rabia, pero sigui� viendo la grabaci�n, durante los diez minutos que
dur�, vi como mov�a de vez en cuando su mano bajo su bermuda, cuando acab� busc�
un punto concreto de la grabaci�n, y lo puso a 1/8 de velocidad, all� se me ve�a
a m�, realmente espl�ndida, realmente cerca, entonces se sac� su pene de entre
las bermudas, no era grande, ni mucho menos, m�s bien dir�a que peque�o, y con
mucha piel, pero se ve�a dur�simo. Comenz� a menearlo, la piel tapaba su glande,
y los movimientos variaban de intensidad. Not� como mojaba el pantaloncito del
pijama que me hab�a tra�do de mi casa la tarde anterior, yo tambi�n estaba muy
excitada. Cuando mi primo termin�, me fui a mi habitaci�n y con esa imagen de mi
primo masturb�ndose, retorci�ndose, eyaculando, me masturb� yo tambi�n, volvi� a
ser fant�stico. Me qued� dormida intentando resolver el modo en que ma�ana me
las ingeniar�a para volver a tener ese espect�culo.
MI�RCOLES
Volv� a despertarme temprano, no eran las ocho de la ma�ana
todav�a, el d�a era totalmente veraniego, fui a la habitaci�n de mi primo y le
despert�, estaba en calzoncillos, y su erecci�n era notable a pesar de haberse
masturbado antes de irse a la cama. Le dije que hac�a muy buen d�a, que por qu�
no �bamos a la playa, el balbuce� algo as� como que de acuerdo, pero que le
dejara dormir un rato m�s, as� lo hice, me puse el bikini una camiseta de
algod�n y un pantal�n corto, ya estaba preparada para ir a la playa, pero
todav�a era temprano, as� que me baj� a una cafeter�a cercana a desayunar.
Desayun�, le� el peri�dico, me fum� un par de cigarros y sub� a ver si mi primo
ya estaba preparado. Todav�a dorm�a, as� que lo despert� y nos fuimos a la
playa.
El d�a de playa transcurri� entre las miradas disimuladas de
mi primo, y las conversaciones ligeras pero agradables. A la vuelta nos
encontramos un notable atasco, el largo puente se hac�a notar, y la carretera
estaba imposible. Llegamos a casa a la hora de cenar y volv�a a comenzar mi
particular pelea de los �ltimos d�as. Sab�a que en cuanto me metiera a la ducha
mi primo se iba a sentar frente al pc, as� que ten�a que alejarlo. Le dije que
me apetec�a sand�a, que fuera a buscar una, le insist� un poco m�s y accedi�.
Sab�a que me estaba grabando dentro de la ducha as� que me dispuse a ense�arle
solamente lo que yo quer�a, hoy iba a ver algo m�s, pero no todo. Me quit� el
bikini de espaldas a la c�mara, un bikini que le hab�a gustado mucho a mi primo,
as� me lo hab�a dicho, la verdad que era bonito, con unas hojas blancas sobre un
fondo azul cielo. Me met� en la ducha, de momento solo hab�a visto mi trasero y
mi espalda, cerr� la cortina y cuando termin� de ducharme, saqu� la mano a
trav�s de la cortina y cog� una toalla, me sequ� dentro de la ducha y me enroll�
en la toalla. Me unt� la cara con cremas after sun y la parte del escote que
ten�a descubierta. Cog� el pantal�n del pijama y me lo puse sin quitarme la
toalla. Eran unos pantalones cortos, min�sculos, de algod�n y muy ce�idos, ten�a
tres del mismo corte pero de distintos colores, el de hoy era de rayas azules y
verdes. Entonces lleg� el momento de darle algo m�s a aquella c�mara que me
estaba grabando, me quit� la toalla. Mis pechos luc�an preciosos delante del
espejo, eran muy redondos y aunque no muy grandes, s� que se notaba que estaban
duros y firmes, con unos pezones medianos y una areola un poquito m�s peque�a
que lo que le corresponder�a a aquellos pezones, adem�s estaban totalmente
bronceados, pues a pesar de haber estado en la playa con el sujetador del
bikini, hab�a metido muchas horas en la terraza de mi habitaci�n tomando el sol
totalmente desnuda.
La situaci�n de sentirme observada de aquella manera, me
volvi� a excitar, y decid� que hab�a llegado el momento de dejarme llevar, ya no
ve�a sentido a seguir haciendo "sufrir" a mi primo, comenc� a masturbarme,
primero por encima del pantaloncito, mirando a la c�mara, asegur�ndome que
grababa aquello que era m�s interesante, cuando aquella prenda de algod�n qued�
empapada por mis flujos, me la quit� y segu� aplic�ndome los dedos a la
entrepierna, estaba sola en casa, as� que gem�a y gritaba sin reprimirme lo m�s
m�nimo, pr�cticamente fue simult�neo el sonido de la puerta de la calle y mi
�ltimo gemido. Me limpi� cuidadosamente mi conchita, ech� el pantaloncito a la
ropa sucia, me volv� a enrollar en la toalla y sal� hacia mi habitaci�n. Me puse
otro pijama, que era exactamente igual, lo �nico que cambiaba era el color, en
esta ocasi�n las rayas eran rosas y grises, y la camiseta de un rosa fucsia que
favorec�a mi bronceado y mi pelo casta�o, no me puse nada debajo de estas dos
prendas.
Cenamos, a mi primo se le sal�an los ojos de las �rbitas
viendo como mis pezones marcaban claramente a trav�s del algod�n rosa. Al
terminar me fui a la cama, ten�a ganas de que empezara el espect�culo. A los dos
minutos ya est�bamos colocados en los mismos puestos que la noche anterior. El
espect�culo fue pr�cticamente el mismo, pero esta vez s�, esta vez la expresi�n
que ten�a la cara de mi primo cambi�, estaba realmente satisfecho y exaltado.
Cuando termin� de pajearse volv� yo a mi habitaci�n y esper� a que saliera del
despacho, pero no sal�a, as� que volv� a la ventana, mi primo estaba empezando a
pajearse otra vez, y yo volv�a a estar a cien, pero esta vez no quer�a hac�rmelo
yo sola, as� que sal� al ba�o, para alejarlo del ordenador, y lo consegu�,
cuando sal� del ba�o mi primo ya estaba en el sal�n tumbado en el sof� viendo la
tv. Le dije si pod�a tumbarme con �l en el sof� y me tumb� delante de �l. Mi
culo quedaba a la altura de pene, y se iba excitando por momentos, lo pod�a
notar perfectamente a trav�s de su fina bermuda y mi fino pantaloncito, sin
dudarlo m�s comenc� a mover mi culo frot�ndole su pene, mir� atr�s y la cara que
vi, era una mezcla de sorpresa y felicidad, baj� su bermuda, y �l empez� a
arrimar su pollita a mi entrepierna. No me hab�a quitado el pantal�n, pero daba
lo mismo, el a veces en las embestidas que daba, lograba colarse por un lateral
de la pata del pantal�n que me quedaba a escasos dos cent�metros de conchita. En
una de las embestidas acert�, y not� como la puntita de aquel pene, llamaba a la
puerta de mis labios menores. Mov� mi culo hacia atr�s y logr� introducirme m�s
de la mitad de aquel dur�simo pene, estaba excitad�sima, pero en ese momento un
pensamiento pas� por mi cabeza, mi primo no llevaba gomita, y yo no estaba
dispuesta a hacerlo sin protecci�n. Se lo coment� y le ped� que esperara un
minuto. Fui a mi habitaci�n y saqu� un preservativo de mi mochila. Tambi�n
aprovech� para quitarme toda la ropa. Cuando entr� al sal�n, mi primo estaba
sentado en el sof�, su pene apuntaba hacia su barbilla. Al verme entrar,
totalmente desnuda, aquel endurecido miembro sufri� un peque�o espasmo. Supongo
que la visi�n de una chica joven y bella, bronceada, y con un pubis
perfectamente arreglado, era lo menos que pod�a provocar. Supongo tambi�n que la
comparaci�n con su mujer hac�a que el efecto se multiplicara. Le coloqu� el
preservativo y me puse con las rodillas a ambos lados de sus muslos, mir�ndonos
cara a cara. Me sent� poco a poco sobre su miembro, primero introduci�ndome la
puntita solamente, sinti�ndolo completamente hasta llegar a la base, aplast� sus
test�culos a conciencia, y empec� a moverme lentamente hacia arriba y hacia
abajo, para ir aumentando la velocidad. Cuando abr�a los ojos y ve�a la cara de
aquel que cuando era una ni�a era un amor plat�nico para m� y lo sent�a al mismo
tiempo dentro de mi chochito, lo m�s parecido a una descarga el�ctrica, recorr�a
todo mi cuerpo. Estaba h�meda, qu� digo h�meda, estaba empapada, y el sonido que
provocaba su pene dentro de m� era muy parecido al que hace el agua al hervir,
chup chup chup. Empec� a tocarme el cl�toris a la vez que cabalgaba sobre mi
primo, los orgasmos llegaban cada no demasiado tiempo, cog� la mano de mi primo
y se la acerqu� a la entrada de mi rajita, ahora s� que era genial, mi primo me
ten�a ensartada con su pene y me masturbaba con su dedo coraz�n. Cuando se
corri�, le cog� su mano y se la llev� a su boca, pero �l se resisti�, apart� la
cara, finalmente hice llegar aquel dedo con el que me hab�a dado placer a sus
labios, y volv� a ver la expresi�n de sorpresa y agrado, se chup� su propio dedo
impregnado de mis flujos como si de un helado de chocolate se tratara.
Esa noche, dorm� en su habitaci�n, volvimos a hacerlo pero
esta vez en la cama de matrimonio, aunque mi primo, no s� si por pudor o por
respeto, coloc� boca abajo la foto de su mujer.
JUEVES
Mir� el despertador, eran las once y media de la ma�ana,
estaba a gusto, desnuda, tumbada junto a mi primo, que tambi�n estaba desnudo.
Observe su pene, estaba como se suele decir "morcillona", como no era muy
grande, me la introduje completamente en mi boca, not� como mi primo se
despertaba, aunque no abri� los ojos. La acomod� en mi paladar. La piel la
cubr�a por entero, y yo retir� esa piel hacia atr�s, dejando su glande a merced
de mi lengua, poco a poco se fue endureciendo, y cuando lleg� a su nivel m�ximo,
not� como mi primo me volteaba, y colocaba su cara entre mis piernas. Me chupaba
como si hiciera varios d�as que no hubiera comido, la que sufr�a un espasmo tras
de otro ahora era yo. Agarr� su miembro por la base con el pulgar a un lado y el
anular �ndice y coraz�n al otro, realizaba movimientos r�tmicos arriba y abajo a
la vez que chupaba suavemente su glande, ya me hab�a corrido un par de veces,
cuando not� como el l�quido blanquecino, viscoso, caliente y salado que sal�a
del pene de mi primo golpeaba sobre la comisura de mis labios, en un segundo
chorro, ese l�quido lleg� hasta mi garganta, sin pens�rmelo dos veces lam� mis
labios, quer�a saborearlo todo, y acerqu� mi boca nuevamente a su glande, mi
primo soltaba gemidos de placer.
Estuvimos un rato tumbados en la cama y le pegunt� a mi primo
porqu� me hab�a chupado con tantas ansias si anoche al principio no quer�a
llevarse mis flujos impregnados en sus dedos a la boca. �l me contest� que s�lo
hab�a chupado a otra mujer y que el sabor de aquella no ten�a nada que ver con
el m�o, que aquel era un sabor casi rancio y que el m�o era extraordinario,
pr�cticamente dulce, aunque en cierto modo se parec�an, los matices los hac�an
totalmente diferentes. Deduje que mi primo solamente hab�a estado con su mujer,
y que todo lo que hab�a hecho antes de conocerla era salir de juerga a beber.
Era de ese tipo de cuadrillas que no permiten que una mujer les arruine una
buena juerga, en fin, a pesar de tener quince a�os m�s que yo, ten�a menos
experiencia. Mi chochete hab�a sido el �nico que hab�a probado su pollita, al
margen de el de su mujer claro est�.
Estuve comiendo en casa de mis padres, y a la tarde qued� con
algunas amigas. Volv� a casa de mi primo a eso de las nueve de la noche. Hab�a
fiestas en un pueblo de la costa y decidimos ir. Me puse un vestido muy ce�ido,
era blanco, con unas florecitas rojas que hac�an un estampado precioso. Adem�s
mi espalda quedaba al aire, y el escote era tremendo. No me puse sost�n con lo
que se me ve�a absolutamente sexy. Tras visitar varios bares y pasarnos por las
ferias, nos dirigimos a la playa. Hab�a luna nueva, as� que era dif�cil que
alguien nos pudiera ver, paseamos por la playa, y me detuve un momento. Nos
besamos, nos metimos mano, nos excitamos el uno al otro. Yo me quite el tanguita
y se lo di, lo oli� y me abraz� apasionadamente. Buscamos una duna en la playa
que no estuviera ocupada, tarea que no fue nada f�cil. La que encontramos libre
nos pareci� adecuada. Mi primo me tumb� en la loma de la duna, tras acariciarme
y besarme todo el cuerpo, me levant� el vestido, me cogi� por los tobillos,
levant�ndome tambi�n mis piernas e introdujo su pene en mi vagina, estaba
disfrutando tanto que me olvid� del preservativo, pero solo fue cuesti�n de un
minuto. Le dije que no pod�a ser, que no ten�amos preservativo, que har�amos lo
mismo que a la ma�ana. Mi primo me puso un dedo en los labios suavemente, y me
dijo que hab�a otra soluci�n. Sac� su miembro y apunt� un poquito m�s abajo. Una
mueca de terror y una negaci�n con la cabeza fue todo lo que pude hacer, pero no
pude evitarlo, de repente not� como aquella pollita dura entraba por mi ano.
No pude evitar un alarido de dolor, fue una sensaci�n como si
una sand�a se rajara, tras este dolor inicial empec� a disfrutar, no ten�a nada
que ver con un coito normal, yo no lo hab�a probado nunca, ni se me hubiera
ocurrido, era algo distinto, pero me gustaba, y me empez� a gustar m�s todav�a
cuando mi primo empez� a juguetear con mi cl�toris. Una vez que consigui� abrir
gracias a la excitaci�n mis labios vaginales, introdujo el dedo coraz�n, sin
dejar de acariciarme con el pulgar sobre el cl�toris, luego introdujo tambi�n el
�ndice, para finalmente introducir el dedo anular, gritaba y gritaba de placer,
se o�a la m�sica de fondo de las ferias y yo gritaba, ten�a la polla de mi primo
metida en lo m�s profundo de mi culo y tres de sus dedos dentro de mi vagina.
Cuando terminamos mir� alrededor, y pude ver a varios mirones, que salieron
corriendo cuando se dieron cuenta de que nos hab�amos percatado de su presencia.
Nos montamos en el coche y nos fuimos a casa. Lo volvimos a hacer, pero esta vez
con preservativo, y experimentando nuevas posturas. Mi primo ten�a ganas de
experimentar ya que con su mujer no lo pod�a hacer, las limitaciones morales y
de volumen de su mujer se lo imped�an.
VIERNES
Est�bamos en el aeropuerto, la mujer de mi primo estaba a
punto de llegar. Aquella ma�ana hab�amos aprovechado las �ltimas horas en
solitario para saciar nuestro apetito sexual. Estaban anunciando la llegada del
avi�n y en ese momento hicimos un pacto: lo nuestro iba a seguir siendo sexo
para disfrutar, independientemente de los sentimientos, que seguir�an siendo los
de dos primos que se quieren, independientemente de con quien estuviera cada
uno, procurar�amos tener un encuentro a la semana al menos.
Cuando escribo esto, ha pasado un a�o, y aquel pacto lo
seguimos cumpliendo. Nadie sospecha en las reuniones familiares, tampoco su
mujer sospecha nada, y por supuesto, a mi novio nunca le comentar� nada. Nos va
bien as�, �l y yo, queremos como se entiende por amor de pareja a nuestras
respectivas parejas, pero tenemos ese aliciente, de al menos ese encuentro
sexual por semana, solo lo hacemos por disfrutar, pero no se puede enterar nadie
m�s que nosotros, seguramente no lo entender�an.
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Relato: Pacto entre primos
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