Relato: Camino sin retorno (02) CAMINO SIN RETORNO II
Continuando con mi anterior relato, donde tuve mi primera
relaci�n con un integrante de la familia (Miguel) en la cual me hospedaba en mis
a�os de estudiante, pasar� a contarles lo sucedido con posterioridad.
La relaci�n que hab�a iniciado con Miguel, podr�n suponer, me
inici� en el sendero de la homosexualidad, no s� si me inici�, porque en ese
momento pude darme cuenta que en realidad siempre hab�a sido gay y faltaba s�lo
dar el paso final. Esto por supuesto trae consecuencias. Si bien, uno se da
cuenta que es gay, no es f�cil asumirlo, porque hay un ambiente en el que uno se
ha formado que no comparte o no entiende que significa ser gay, o sea no es
f�cil salir del closet, y yo en ese momento no estaba preparado para dar tan
importante paso, o no me atrev�a. Sab�a que en alg�n momento deb�a hacerlo, pero
no en ese momento.
No pude dormir en toda la noche que estuve con Miguel. Al
principio, cre�a sentirme feliz, y de hecho lo estuve, sin embargo, al razonar
con mas calma, apareci� el fantasma del "qu� dir�n", mi familia, mis amigos,
amigas y mi ambiente universitario. Sab�a que ser�a muy dif�cil, lo cual me
produc�a una increible angustia. Reconocerse distinto en un mundo donde todo
est� dise�ado para los heterosexuales y en el cual siempre hab�a subsistido, me
parec�a imposible. No ser�a capaz de dar el paso siguiente. �C�mo podr�a revelar
estos sentimientos ocultos a mi padre, qui�n siempre se hab�a esforzado por
buscarme compa��a femenina y me golpeaba la espalda cuando se enteraba que
estaba saliendo con tal o cual amiga, y me conversaba de sus futuros nietos al
llegar a la vejez?
A la ma�ana siguiente, le expliqu� que lo que hab�a pasado
era culpa del alcohol y que nunca volver�a a repetirlo. El solamente se ri� y me
dijo "t� ya est�s marcado, aunque finjas ser h�tero, yo te puedo dar firmado que
caer�s nuevamente en manos de un hombre. A m� me pas� lo mismo. Cuando estaba en
el ej�rcito, tuve un par de relaciones furtivas con unos compa�eros, y yo cre�a
que era s�lo por la necesidad de sexo. Estaba seguro que eran aventuras
pasajeras. Hab�a escuchado decir que en la milicia, como en la c�rcel o en los
internados, los hombres llegan a tener relaciones por necesidad, y eso bast�
para justificar lo que estaba haciendo, pero eso no era verdad, si te metes con
un hombre y te gusta, siempre se repite, es como una necesidad que sale de lo
m�s profundo de tu ser. Puedes mantener las apariencias, pero al final siempre
cedes". Sus palabras, me asustaron. Yo no quer�a entrar en ese juego, le dije
que hab�a sido un error y que no volver�a a pasar. ....Ment�.
Como hab�a iniciado mi periodo de vacaciones, me prepar� y
volv� a mi hogar en la capital. Me alegr� el ver a mis padres y hermanos. Ellos
notaron algo distinto en m�, ya que obviamente mi comportamiento cambi�. Estaba
mas retra�do, preocupado. Yo s�lo les dec�a que era cansancio por los estudios,
pero que todo estar�a bien, incluso llegu� a pedirle a mi padre que me cambiaria
de pensi�n porque no estaba c�modo (no me atrev�a a volver a casa, me sent�a
asustado y con un dejo de culpabilidad) �l por supuesto me explic� que no hab�a
dinero suficiente, al menos ese a�o, y que me aguantara un semestre m�s. No me
qued� otra opci�n que volver a la misma casa.
Cuando retom� mi segundo semestre, al volver donde alojaba,
me recibieron los padres muy atentos. La se�ora estaba a�n enferma pero en casa,
convaleciente de su operaci�n. Los hermanos estaban fuera, hab�an conseguido
trabajo en un aserradero cercano. Me dispuse a ordenar mis cosas y mis apuntes
para volver a la universidad. En eso estaba cuando siento que llegan los
hermanos. Me acerco a la puerta y escucho que la madre les comenta que yo hab�a
regresado. En ese momento estaba muy nervioso, no s� si quer�a o no volver a ver
a Miguel. Siento que golpean a la puerta. "Adelante, est� abierto". Era Miguel.
No pude contener mi nerviosismo, se acerc� y me estrech� la mano. "Bienvenido".
No dijo nada m�s y se retir�. Qued� inmovilizado. Ni siquiera pod�a respirar. Lo
�nico que sent�a eran los fuertes latidos que retumbaban en mi cabeza. No sal�
de mi habitaci�n y me acost� pensando en lo sucedido. A partir de ese momento me
di cuenta que ten�a sentimientos encontrados por Miguel. No me atrev�a a estar
cerca de �l, sin embargo ansiaba verlo, sentir su olor, su presencia. Era un
deseo m�s fuerte que yo. Finalmente tuve que reconocerlo. Me hab�a enamorado de
un hombre, Miguel.
Consciente de mis sentimientos, al d�a siguiente me fui a la
Universidad y al regresar a casa estaban todos cenando en familia. Me invitaron
a participar con ellos. Me sent� a la mesa frente a Miguel. La conversaci�n
versaba del trabajo de los hermanos, contaban sus experiencias laborales. De
pronto siento que algo hurguetea en mi bajo vientre. Me pill� desprevenido y se
me sali� un gritito "...hay", "lo siento, me quem� con la sopa". Al bajar la
mirada vi un pie y asum� que era de Miguel. Lo observ� de reojo y estaba
sonriendo, aunque no me dirig�a la mirada. Continu� con su manoseo (en realidad
su pies..seo) y obtuvo respuesta. Mi erecci�n estaba a mil, lo estaba gozando.
Luego fui a mi dormitorio.
Estaba por quedarme dormido, pensando en Miguel, cuando
siento que alguien ingresa a hurtadillas a mi dormitorio. Era Miguel y debo
reconocer que lo estaba esperando. Me susurr� al o�do. "Hola amorcito como est�,
tanto tiempo sin vernos, no sabe cuanto lo echaba de menos, me has sido fiel" y
se acost� en mi cama. Yo no dije nada y me di vueltas. Pude sentir que ambos
est�bamos desnudos. Me beso lenta y tiernamente. Yo a�n dudaba si parar o
continuar. Trat� de detenerlo, pero me apret� con fuerzas y pude sentir su
miembro erecto sobre mis caderas. Me entregu� a los deseos, ....s�, porque lo
deseaba y mucho.... Comenz� a acariciarme los pezones, que estaban duros como
roca, igual que mi verga. Me volte� y comenz� a trabajar mi agujero, que ya
estaba h�medo, ....no s� como pero estaba h�medo. Introdujo los dedos
suavemente. No hab�a dolor, s�lo placer. Se instala sobre m�, me toma por la
cintura y me acerca a su miembro y lo introduce suave y lentamente. Yo pod�a
sentir su recorrido, reconocer el glande y luego el tronco y el delicioso juego
de mete y saca. Tuve un orgasmo sin siquiera tocarme, y �l continuaba con su
labor. Sent� mis entra�as inundadas de su semen y sus palabras "ahhh, mi
amorcito, te tengo otra vez, como ech� de menos tu culito calientito y
apretadito, te deseaba todas las noches desde que te fuiste". Qued� un rato
sobre mi, sin palabras, sent� como su sexo disminu�a en mi interior. Le agradec�
por el placer.
Continuamos manteniendo encuentros nocturnos furtivos en los
cuales yo siempre era el que recib�a y �l me daba. Nunca me tocaba la polla,
s�lo me acariciaba el torso las nalgas y me introduc�a su erecci�n. Adem�s, las
mamadas siempre eran de mi parte. Le recrimin� varias veces porqu� no
cambi�bamos de posici�n, y me dec�a "no, yo no me dejo ensartar, eso es para los
maricones a mi me gusta solo meterlo".
Como todo en la vida se termina, en resumen, Miguel consigui�
un trabajo fuera de la ciudad. Al principio lo extra�aba, pero el tiempo se
encarga de curar heridas. Por sus hermanos supe que hab�a dejado embarazada a
una mujer en el lugar donde trabajaba y que se casar�a con ella. Eso termin� con
cualquier sentimiento. De aqu� en adelante s�lo llevar�a su recuerdo, y el
reconocimiento en lo m�s interno de mi que soy homosexual, no asumido, pero gay
al fin.
Al a�o siguiente, mis padres lograron mejorar su situaci�n
econ�mica y surgi� la posibilidad de compartir un departamento con tres
compa�eros de Universidad. Me fui a vivir con ellos... pero esa es otra
historia...
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Relato: Camino sin retorno (02)
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