DESVIRGADA
-Hazme el amor Pap�.
-Eli ��pero que dices??.
-Que me hagas el amor. Quiero que me ames y te metas dentro
de m�.
-Por dios hija. ��No digas locuras!!. Olvida eso de
inmediato.
-No Pap�. Ya hace mucho que me he convertido en una
jovencita. Adem�s, soy virgen y no he querido hacerlo con ning�n chico porqu�
esperaba que t� fueras el primero. Venga, hag�moslo.
-��No!!. Pero dios santo, �qu� barbaridades dices?. Que yo
soy tu padre y eso es un delito. Ahora me voy a mi despacho a trabajar y no
quiero hablar m�s de esto.
Se fue entre sorprendido y enfadado, pero ella no iba a darse
por vencida. Llevaba ya mucho tiempo anhelando ese deseado momento de su primera
vez. No hac�a ni media hora que su madre hab�a marchado a su reuni�n de amigas
de todos los martes y aun le quedaban cinco horas por delante para convencerlo.
Su coraz�n palpitaba con fuerza mientras su deseo crec�a sin parar. Rauda sali�
del sal�n comedor al despacho, que estaba junto a la habitaci�n de sus padres,
para estar junto a �l.
-�Est�s enfadado conmigo Pap�?.
-Un poco cari�o. Tienes que entender que eso es inmoral.
Somos padre e hija y no podemos hacerlo. Es�es un crimen-dijo, intentando
convencerla-.
-�Pero que tiene de malo Pap�?. T� eres un hombre, yo casi
una mujer, y nos queremos mucho, �por qu� t� me quieres, verdad?.
-S� Eli, te quiero much�simo, pero no voy a violarte.
-No vas a violarme Pap�, porqu� yo te consiento que lo hagas.
Solo haremos el amor como si fu�semos novios, o como un matrimonio en su primera
noche de bodas.
-���Que no!!!. Eres una menor y eres mi hija. No pienso
hacer�eso-dijo, en un estado de confusi�n que le imped�a decir claramente lo que
su hija quer�a de �l-.
Ella no supo que responder. Se qued� meditando en silencio,
sentada enfrente de �l, que intentaba torpemente escribir un documento en su
ordenador. Eli se fij� en el tembleque de manos de �l, y comenz� a pensar que
una parte de �l tambi�n lo deseaba. Aquello hizo que pensara r�pidamente en algo
para insistir.
-Pap�.
-Dime.
-�Puedo preguntarte algo?.
-S�, �qu� pasa?.
-�Mam� y t� disfrut�is mucho cuando lo hac�is?.
�l qued� desconcertado por la naturalidad y soltura de la
pregunta. Su mente tard� un poco recomponerse a la situaci�n.
-No te enfades Pap�-se excus�-, es solo curiosidad. Dime,
�disfrut�is mucho?.
-Pues s� Eli, porqu� a sus 37 a�os tu madre es una mujer que
est� m�s buena que una chica de 25 y tiene un cuerpo muy apetecible. Me hace
gozar mucho cuando tenemos relaciones y yo la hago gozar a ella, pero deja ya el
tema por favor�
-�Y no crees que yo, a mis 17 a�os, podr�a hacerte gozar con
mi cuerpo de yogurina mucho m�s que Mam�?. Ning�n chico jam�s ha recorrido estas
curvas de infarto ni probado estos labios de fresa. A�n no me he besado con
nadie.
Ricardo se gir� al o�r aquello. Se qued� mirando a su hija y
luego se fue, encerr�ndose en el cuarto de invitados para no verla. A lo largo
de hora y media ella sigui� insistiendo, sigui�ndole por toda la casa, �l hasta
acabar en el sal�n comedor, frente a frente.
-Eli por lo que m�s quieras, ��basta!!. �Sabes cuanto tardar�
en olvidar esto?. No quiero hacer nada de eso contigo, �pero es que no ves que
eso est� mal?...
-Pap� llevas repitiendo eso toda la tarde. �Por qu� est� tan
mal, a ver?. D�melo Pap�, �por qu� tiene que estar tan mal?.
-Precisamente porqu� soy tu padre. Es insano Eli. Es incesto.
Y eso es un delito.
-No lo es Pap�. Solo es una regla est�pida. Esto lleva
existiendo casi desde el principio del mundo, lo comprob�, y no tiene nada de
raro. Yo te quiero, y quiero hacer el amor contigo.
-Una vez m�s no, tesoro m�o. Ya ver�s como pronto conocer�s a
un chico y querr�s hacerlo con �l en lugar de conmigo y todo esto ser� un mal
recuerdo.
�l se fue a la ventana a intentar olvidar, mientras ella, no
lejos del umbral de la puerta, le observaba de lejos. Le deseaba tanto que su
mente ard�a en deseos de verse desgarrada a mordiscos, de que sus varoniles
manos recorrieran su cuerpo. Sus ojos casi estaban a punto de llorar de la
necesidad que sent�a por �l. Desesperada, recurri� al �ltimo recurso, y comenz�
a quitarse la ropa all� mismo.
-Pap�.
-Qu�
Al girarse, vio que ella estaba desnuda frente a �l. Para
ella era la situaci�n m�s er�tica de toda su vida: desnuda frente al hombre que
m�s quer�a. Su coraz�n palpitaba con tanta fuerza que parec�a sal�rsele del
pecho, su respiraci�n iba a toda velocidad y su pecho se mov�a r�pidamente al
respirar, mientras un enorme tembleque de nervios y excitaci�n la recorr�a de
parte de parte. �l qued� mudo, mientras ella le devolv�a la mirada desafiante, y
comenz� a hablar al tiempo que intentaba mantener la mirada fija en �l para ver
la reacci�n de su padre. Era la �ltima idea que le quedaba por hacer.
-M�rame Pap�. Puede que Mam� est� muy buena, �pero a que ella
no tiene un sedoso y largo pelo rojizo que vuelve locos a los chicos con solo
olerlo?, �a que no tiene unos ojos verde esmeralda que brillan como gemas de
verdad?. Y Mam� tampoco tiene unos pechos duros como cabeza de misil siempre
firmes que son la envidia de todas mis amigas y vecinas del barrio, ni unos
pezones sonrosados y dulces como un pirul� de fresa, sin mencionar mi vientre
liso y bien torneado que cuando lo ense�o los s�bados por la noche los chicos se
lanzan para acariciarlo, ni tampoco mis piernas tersas y firmes que con una
buena falda rompo todas las cremalleras en clase. Y mira Pap�-dijo, poni�ndose
de perfil-�.�crees que Mam� tienes un culo como �ste, tan resping�n que en la
discoteca siempre me lo est�n sobando porqu� es como un im�n que atrae las manos
ajenas, � unos labios como �stos que son pura lujuria y que hacen unas
felaciones que son capaces de dejar a un hombre casi en coma?. Por no mencionar
mis delicadas manos que pueden masturbar a una persona y hacerla llorar de
placer(tanto hombre como mujer), mis pies que al caminar parece que ando entre
nubes, y sobre todo, �tiene Mam� un co�ito como el m�o, a�n por desvirgar,
sonrosado y tierno, que se humedece con solo tocarlo un poco y con esta peque�a
mata de pelo que invita al pecado?. Tampoco me olvido de que yo tengo 17 a�os,
20 menos que Mam�, y que todo mi cuerpo es suave y firme(m�s a�n que el de
ella), sin una sola arruga � lunar, y destila olor a sensualidad por todas
partes pidiendo ser satisfecho como nunca lo ha sido.
Mientras Eli hablaba elogios de su cuerpo lo recorr�a con sus
manos y se contoneaba casi diab�licamente. �l estaba inmerso en una lucha
interna, atrapado entre la �tica de que era su propia hija, y el deseo de ver a
una mujer ofreci�ndose de pleno a �l. Una tormenta ca�tica de sentimientos y
pasiones se desataban mientras ella se acariciaba para provocarle y que cediera
a sus m�s bajos instintos.
-�Qu�-trag� saliva debido a sus nervios-�qu� has dicho sobre
felaciones?.
-S� Pap�. Puede que nunca me haya besado con un chico, pero
soy una maestra en el arte de mamar la verga, una verdadera cerdita chupapollas.
Y me encanta tragarme todo el semen. Y con mis amigas, a algunas de ellas las
hac�a llorar de gusto cuando gozaban de mi boca entre sus piernas. Lo hice para
ganar experiencia, para saber como hacerlo, para hac�rtelo a ti Pap�.
Un escalofr�o le corri� la espalda al o�r semejante
confesi�n. Sus manos estaban pegadas a sus piernas, indecisas entre lanzarse a
por ella y quedarse inm�viles. Eli se sent�a plena, confesando sus intimidades,
esperando una se�al, algo, que le dijera si lo iba a convencer o no. Esper�
all�, hasta que vio como �l se relam�a los labios. Aquello fue como una visi�n
divina, y su confirmaci�n: �l lo deseaba, la deseaba, la amaba.
-Vamos Pap�. No pasa nada. Ven por m�....Hazme el amor
Pap�Desn�date�
M�s por acto reflejo que por voluntad propia, Ricardo comenz�
a desnudarse ante ella hasta dejar toda la ropa en el suelo. Ella qued� en
�xtasis admirando el cuerpo desnudo de su padre: de 1�77 de alto(igual que
ella), con ese pelo casta�o claro ladeado que le apasionaba, sus ojos casta�os
fijos en ella, su boca entreabierta de deseo, su pecho fornido y con un pelaje
m�s que decente, su est�mago bien duro y firme, y al ver su miembro����que
tranca asom� tras quitarse sus shorts!!!. Deb�a tener 24 cent�metros de largo
por unos cinco de ancho, totalmente erguida desafiando la gravedad y se�al�ndola
directamente. Seg�n la vio a ella le pareci� que ya la ten�a en la boca, en sus
manos, en sus entra�as, en todo su cuerpo. Poco a poco camin� hasta �l y le
abraz�. Sentir aquel cipote duro entre sus piernas la hizo exhalar un gemido de
placer.
-Te quiero Pap�.
-�D�nde quieres que lo hagamos Eli?, �en el sof� o en la
cama?.
-Donde t� quieras Pap�.
-Entonces vamos a tu cama. Ven que te lleve.
La carg� en sus brazos mientras ella se dejaba hacer,
sinti�ndose la mujer m�s feliz de la tierra. Al llegar a su cuarto, le ech� con
delicadeza sobre la cama y luego descorri� la colcha. Se ech� a su lado,
acarici� su cara, y sus labios se tocaron. H�medo, intenso, libertino, prohibido
y abrasador, ese primer beso fue una liberaci�n para ella, la consumaci�n de su
deseo por su padre. Sus lenguas jugaban a pelearse dentro de sus bocas en una
pugna deliciosa. Sus manos iban locas explor�ndose mutuamente, y envidioso de lo
que ella hab�a contado, se lanz� a saborear los pechos de su hija. Comenz� a
mamar de ellos como un beb� de su madre, y no exageraba: eran dulces y jugosos,
y su color sonrosado los hac�a apetecibles como dulces de gelatina de fresa. �l
mamaba, chupaba, lam�a, iba de un pez�n a otro, los estrujaba, sent�a su
suavidad al tiempo que los acog�a perfectamente en sus manos. Cada jadeo o
gemido de su hija le incentivaba a seguir. "Dios que cuerpo, y yo me lo he
estado perdiendo", pens�, "que est�pido he sido por no disfrutarlo antes". Ella
no pod�a estar m�s mimosa y contenta, dej�ndose hacer por �l. Su cuerpo entero
se rend�a a sus caprichos.
-Mmmmm mmmmmm mmmmmmmmm�Eli que tetas tienes�no alardeabas
cuando hablabas de ellas��y nunca nadie te las toc� ni prob�?.
-Mmmmmm aaahhhhh aaahh�.no Pap�solo las pudieron ver�pero no
tocar�no quise que lo hicieran�deb�an ser para ti�solo para ti�aaaaah mmmmm�
-Que pezones m�s ricos�mmmm mmmmmmm�me vuelven loco�que rico
que saben�que guapa eres Eli�te quiero�te quiero much�simo�
-Yo tambi�n a ti Pap�te amo�no te pares�mmmmmm que bien�
Las manos de Eli iban buscando esa enorme tranca que tanto
deseaba. Al sentirla le cogi� con fuerza y se excit� a�n m�s. Ard�a entre sus
dedos de pura pasi�n como una barra al rojo vivo reci�n salida de un horno.
Ricardo gem�a y jadeaba dej�ndose llevar por las caricias que su peque�a le
prodigaba. Nunca la hab�a visto tan radiante y hermosa, all� desnuda a sus pies
dej�ndose mimar.
-Vamos dulzura m�a, demu�strame si es verdad que eres tan
buena. Quiero que esta boquita tan dulce se trague toda mi herramienta y que tu
lengua la sabore� como si fuera tu golosina favorita.
Se acerc� un poco a la cabecera de la cama para apoyar las
manos en la pared y as� quedar m�s cerca de su preciosa hija. Ella vio como
aquel ariete visigodo se acercaba a su cara y con su mano palme� el pesado
instrumento: aunque ya hab�a visto muchas en su vida, aquella la excitaba de un
modo terrible. Sus ojos no pod�an apartarse de ella. Abri� la boca y exhal� su
c�lido aliento sobre la polla de su padre, haciendo que �ste cerrara los ojos y
sintiera ese calor por todo su cuerpo. Se la mene� un poco para ponerlo
totalmente a tono y que perdiera la noci�n de la realidad, y en ese momento en
que le mir� y vio el deseo de �l, se la meti� de un golpe en la boca, hasta la
campanilla. Se qued� un momento as�, probando su sabor, para luego comenzar a
menear la cabeza adelante y atr�s. Su coraz�n volv�a a latir con fuerza de la
excitaci�n y su mente ard�a en im�genes depravadas. Comenz� a mamarla tan fuerte
que �l pens� que le iba a quitar la vida. Apret� los dientes y cerr� los ojos
intentando aguantar, pero con cada chupet�n parec�a que le quitaba todas las
fuerzas de su cuerpo. Nunca en toda su vida se la hab�an mamado de ese modo, ni
tan siquiera su mujer. Llev� una mano a la nuca de su hija para ayudarla y se
agach� un poco para acerc�rsela m�s.
-��OOOOOHHH-gimi� muy ronco apretando los dientes-!!
��OOOOOOHH!! ��OOHHHH!! ��OOOOOOOHHHH!! ��OOOOOOOOHHHHH!!...Dios m�o no tan
fuerte�Eli que me matas, me mataaaaaaaaas���UUAAAAAAAARRRRGGGGHH!!
��OOOOOOHH!!...no pares�sigue mamando sigue mamando�QUE BIEN LA MAMAS HIJA
M�A�QUE BUENA ERES�.
-Ya te lo dije Pap�-dijo, haciendo un descanso-�Soy una
limpiasables como no hay�soy una guarra, una puta barata�emput�ceme
Pap�env�ciame�
-Pues sigue mamando�no nos enfriemos�
Dicho y hecho Eli se puso a la labor y sigui� mamando y
mamando la tranca con la que tantas veces hab�a so�ado. Durante un tiempo que a
ambos se les hizo eterno ella disfrut� de la mejor mamada que hab�a dado nunca
hasta que Ricardo la inst� a detenerse. Eli fren� en seco, se acomod� en la cama
a su orden y abri� cuanto pudo sus piernas hasta quedar en un �ngulo de casi 180
grados para que �l se la disfrutara. Su padre puso su cara justo delante de la
vulva de ella y la observ� detenidamente, con una obsesiva fascinaci�n: unos
labios delicadamente perfilados y rosados, bien cerrados todav�a y coronados por
una rojiza mata y un cl�toris que si bien no se desmarcaba ya se encargar�a �l
de hacerlo. Al oler el co�ito de su hija perdi� el sentido y comenz� a lamerla
con glotoner�a. De arriba abajo y de abajo arriba, probaba los jugos que ella
misma quer�a darle. No tard� mucho en humedecerse mientras sus esfuerzos iban
consiguiendo que ella fuera abri�ndose poco a poco. Sinti� dos manos en su nuca
y mir� a la cara de Eli, la viva expresi�n del placer. Sigui� mim�ndola con
total devoci�n al tiempo que o�a los gemidos y murmullos guturales que sal�an de
su hijita: "Mmmmm mmmmm mmmmmmm�as� Pap�l�meme bien�mmmmmmm que bueno eres
Papi�sigue lamiendo�mmmmmmmm como me gustaaaaa�". Ese y otros comentarios hac�an
que �l no pudiera detenerse. Su lengua comenz� a hacer c�rculos alrededor de sus
labios vaginales y prob� una peque�a incursi�n dentro de ella. El resultado fue
inmediato: un gran gemido de placer inund� el dormitorio. La fue penetrando con
la lengua hasta tenerla casi chorreando de placer. En ese punto, �l la mir�
fijamente se prepar� para penetrarla. Con su mano gui� su polla hasta la
entrada, y justo cuando iba a entrar ella le detuvo y le qued� mirando, con los
ojos brillando, abiertos como platos.
-�Me doler�, Papi?.
Aquella inocencia, tan dulce, tan infantil, y aquella
pregunta, hecha con aquella vocecita tan tierna, cruz� y quem� la mente de
Ricardo. Jam�s la hab�a visto as� y nunca olvidar�a ese momento, pasara lo que
pasara.
-S� amor m�o, doler�-y bes� su frente-, pero solo al
principio, cuando entre, y luego ya nunca m�s doler�.
Ella le mir� dulcemente, asintiendo. Por instinto se tens�
mientras �l comenzaba a penetrarla. Los primeros cent�metros se abrieron paso en
aquella cavidad y se detuvieron al sentir el himen: esa tela, d�bil e intacta,
que a�n hac�a de ella una ni�a. Ricardo par� un segundo, y luego invadi�
violentamente el resto de su vulva. Con rapidez bes� a Eli para evitar que
gritara. Ella quer�a apartarlo, sac�rselo de encima del dolor que sent�a,
acompa�ado con un peque�o burbujeo debido al sangrado natural de haber perdido
la virginidad. Ambos se retorc�an en todas direcciones mientras Ricardo sent�a
el calor de ella al tiempo que sus lenguas luchaban sin control, en un forcejeo
que dur� unos instantes eternos para ella debido al dolor. Para �l era
incre�ble: jam�s hubo entrado en un co�o tan apretado, que estrujaba su polla
mil�metro a mil�metro de una manera terriblemente excitante. A�n temiendo que
ella pudiera morderle, la segu�a besando para evitar unos gritos que alertar�an
a sus vecinos de abajo(suerte ten�an de vivir en un �ltimo piso, as� no ten�an
vecinos por encima de ellos). En un �ltimo y fort�simo espasmo, Eli arque� su
espalda tanto como pudo, doblando todo el espinazo, y se derrumb� en la cama,
exhausta de luchar. Dejaron de besarse para tomar algo de aire, y con el miembro
ya introducido y adaptada su vulva al tama�o de aquel intruso, empez� el suave y
delicioso mete y saca dentro de ella, que se agarraba con fuerza comenzando a
gozar de la experiencia. Con cada embatida sal�an de su boca varios gemidos de
placer que confirmaban lo que �l esperaba: Eli ya lo estaba disfrutando.
Satisfecho de s� mismo sigui� trabaj�ndosela en un bombeo incesante y continuo
de pura lujuria desatada en la que su peque�a ya participaba con fuertes besos y
las u�as clavadas en su espalda para tenerle muy aferrado. La pija de su padre
la perforaba con un amor incomparable, indescriptible. Los gemidos de ambos
resonaban por toda la habitaci�n encendiendo m�s las bajas pasiones. Como una
oleada, varias oleadas, ambos sintieron la llegada del ansiado orgasmo que les
iba a transportar al s�ptimo cielo. Acompasando las acometidas con un impulso y
alocado frenes� ambos gozaron de su amor para acabar derrumbados, abrazados el
uno al otro, sin siquiera hablar. Se dejaban arrastrar por el momento, jugando a
entrelazar sus dedos como enamorados, en un silencio tierno y precioso, que s�lo
se rompi� casi diez minutos despu�s.
-Te amo Pap�. Te amo con todo mi coraz�n.
-Yo tambi�n mi amor. Te quiero much�simo.
-Gracias por hacerme callar para que no gritara. Me doli�
pero ya ha pasado.
-Me alegro vida m�a. Ahora deja que vaya a comer algo a la
cocina.
-��NOOO!!. No te salgas de m� Pap�. No te vayas-dijo
agarr�ndole con fuerza-.
Eli se negaba a dejar marchar aquella barra de carne de sus
entra�as. Era visceral y hermoso a la vez, porqu� se sent�a completa, realizada.
Sin vacilar pregunt� "�Repetimos?", y la respuesta lleg� sin palabras, volviendo
�l a montarla, �sta vez sobre su regazo para ensartarla hasta lo m�s profundo de
su vulva. La cogi� de las nalgas y la mene� en su bamboleo amatorio hasta volver
a estallar en un segundo orgasmo m�s intenso que el anterior. Agotados y
anegados en sudor, Ricardo se ech� boca arriba con ella sobre su pecho. Eli solo
gozaba y gozaba sin l�mites. Respiraban con fuerza, dando fuertes jadeos,
recuperando poco a poco las fuerzas que hab�an perdido. Ella gir� la cabeza y
a�n con ella sobre el pecho de su padre le mir� fijamente.
-Pap�
-Que.
-�Est�s muy cansado?.
-Bastante, �por qu�?.
-Quer�a que me desvirgaras.
-Pero si ya lo he hecho.
-S�, pero yo dec�a por atr�s.
�l la mir� y abri� los ojos de la sorpresa. Enseguida supo lo
que quer�a decir, pero no consegu�a saber porqu�.
-�Quieres que te desvirgue tu ano?. Te doler� mucho m�s que
tu conejito.
-Pero disfrutar� mucho m�s, �verdad?. Venga Pap�, dame por el
culo.
Con torpeza, ella se puso sobre la cama a cuatro patas, bien
sujeta a la cabecera de la cama. En pocos segundos su padre se incorpor� y se
puso detr�s de ella listo para ensartarla en su peque�o ano. Parec�a imposible
que algo tan grande entrara en algo tan peque�o. "En cuanto pueda la meter� de
golpe nenita" le dijo a ella, que asinti� mientras temblaba por todo su
cuerpecito. La verga, por tama�o, costaba de meter en tan estrecho orificio,
pero constantes esfuerzos hicieron que pudiera entrar la cabeza, y tal como
dijo, una vez entr� lo primero, la penetr� de golpe del todo. Un ronco grito
emergi� de Eli hasta dejarla casi af�nica. Como la otra vez, quedaron quietos
para que su culito se acomodara a su amante taladro. Una vez adaptado, con mucho
m�s cuidado y mimo, comenz� a desvirgarla analmente, descubri�ndose nuevos
placeres que ninguno hab�a experimentado jam�s. Eli sent�a la magna tranca de
Ricardo rozando las paredes de su culito mientras �l se deleitaba de aquella
cavidad que lo acog�a sin reservas. Acariciando y agarrando los perfectos pechos
de su hija, comenz� a cepill�rsela con rapidez y lujuria sin que hubiera quejas:
Eli quer�a que fuera as�, y mientras la culeaba jugaba con sus tetas y sus
pezones ya erectos de placer, acarici�ndolos, movi�ndolos, toc�ndolos para
escuchar como su ni�a jadeaba enloquecida de gusto. Nuevamente y en estertores
potentes y bruscos ambos gozaron a la vez, gritando al un�sono en el momento en
que �l descargo su leche dentro de su culito desvirgado. Dolorida, sudorosa,
pero feliz, Eli cay� a la cama en un estado de total cansancio. �l la sigui�
casi a la vez, y por espacio de una hora no se movieron, incapaces incluso de
caminar. Cuando recuperaron algo las fuerzas, vieron el reloj y supieron que les
quedaba poco tiempo para que la tercera inquilina de la casa volviera. No hubo
tiempo que perder: cogieron las ensangrentadas s�banas y las pusieron a lavar
mientras que pon�an las nuevas, para luego ir a ducharse, quitarse el sudor y
eliminar las huellas de lo sucedido aunque para Eli fue una tortura debido a
dolor de todo su cuerpo. A los veinte minutos de normalidad, la puerta se abri�
y Ricardo esperaba en el pasillo.
-Hola mi amor.
-Hola maridito m�o-se saludaron para besarse luego-. �Qu� tal
por aqu�?.
-Bien. Eli y yo hemos jugado un poco al Trivial, al Scrabble,
luego nos duchamos uno detr�s de otro porqu� sud�bamos mucho, y ella se ha
dormido. A�n est� reposando. �T� est�s bien?.
-De maravilla. He pasado una tarde genial. He estado con las
amigas y me dio tiempo a ir al cine. Solo quiero ducharme y recostarme en el
sof� para ver la TV.
Despu�s de aquello, la noche fue de lo normal: cenar y luego
algo de TV antes de dormir, pero Eli no pod�a. El recuerdo de aquello ard�a en
su memoria, en su cuerpo, en todo su ser. No paraba de recordarlo una y otra
vez, y no para de moverse de lado a lado de la cama. Intentando conciliar el
sue�o, vio que su madre se levant� y cruzaba por delante de su habitaci�n rumbo
a ver la TV. No era raro pues su madre sol�a hacerlo alguna que otra noche, y
sabiendo que se pasaba una hora o m�s vi�ndola, r�pidamente volvi� con su padre,
se meti� en la cama y le despert� de un fuerte beso en los labios.
-Mam� se ha ido a ver la TV. Tenemos una hora.
-Entonces no perdamos tiempo. Qu�tate eso que quiero verte
desnuda.
Ricardo se sent� sobre la cama y Eli se sent� sobre �l. En un
abrir y cerrar de ojos ya estaban desnudos y �l mamaba de sus pechos como
pose�do, excit�ndola para volver a penetrarla en cuanto fuera posible.
-As� que es cierto.
Ricardo se paraliz� al o�rlo: desde el umbral de la puerta
vio a Eva, a su mujer, con la mano apoyada en el marco de la puerta, sabiendo
que les hab�a descubierto. �l se sent�a morir, pero Eli le mir� y le dio un
beso. Luego alarg� la mano para invitar a su madre a que fuera con ellos. Al
hacerlo bes� a su marido y luego a Eli, un beso en los labios con lengua
incluida que dejo a Ricardo con la boca abierta.
-Hace ya dos a�os que nuestra hija andaba como loca de deseos
por ti Ricardo. S� que deb� enfadarme y hacerla cambiar de idea pero no pude, y
con el tiempo sent� mucha compasi�n por ella, de modo que la acariciaba y
consolaba, sin llegar nunca a desvirgarla, a fin de aplacar sus ansias, pero
�ltimamente era casi a diario y ambas acordamos que yo me ir�a esta tarde y ella
te seducir�a. No te enfades amor m�o. No pasa nada-y le bes�-. Ahora todo est�
bien.
-Te amo Pap�. No te enfades por el enga�o, era necesario para
poder tenerte.
-Sois un par de tramposas-dijo con risa ir�nica-. Por poco me
provocas un infarto cuando te vi aparecer en la puerta. Nunca se me hubiera
ocurrido que lo tuvierais planeado par de golfas, que sois unas golfas. No puedo
creerme que haya ca�do en esto.
-S�, pero al final ca�ste-dijo Eva-, y nos alegramos por
ello.
-�C�mo sab�as que ella y yo nos hab�amos acostado?.
-Ay maridito, que f�cil fue-dijo airada-. Al decir lo de la
ducha me diste una pista, pero fue el ir al ba�o a por mi crema para las manos
lo que me dio la clave: Eli y yo hab�amos acordado que me dejar�a las s�banas
manchadas de sangre un poco a la vista para que yo las encontrara. Era su forma
de decirme si al final hab�a pasado.
-Y ha pasado Mam�-dijo Eli radiante de felicidad-. Os quiero
much�simo.
Los tres, como una unidad perfecta, en paz, armon�a y amor,
se fundieron en un abrazo, sinti�ndose plenos. Ahora la familia estaba m�s feliz
que nunca.
-�Puedo dormir con vosotros Pap�?.
-Ahora siempre dormir�s con nosotros tesoro.
Siempre-respondi� �l-.
-S� mi reina-a�adi� su madre-. Y dormir�s entre nosotros para
que te amemos. Ya ver�s que bien lo pasaremos los tres: padre, madre�e hija.
-Pues pas�moslo bien ahora, �vale-pregunt� Eli-?.
-Vale amor m�o-dijo Ricardo-.
-Vale-a�adi� Eva-.
-Entonces h�zmelo�
-�Hacerte qu�-volvi� a preguntar �l-?.
-Hazme el amor Pap�