Ahora que he terminado la universidad, recuerdo todas las
locuras que hice cuando era estudiante, sin embargo, no hay nada que recuerde
mas que a Ana Liz, la mujer con la que tenia las mas alocadas fantas�as sexuales
y la manera en que un d�a logre disfrutar de su magnifico cuerpo.
Ana Liz es una chava delgada, de piel morena clara, no es muy
bonita de rostro, pero su cuerpo es incre�blemente delicioso, tiene piernas
largas y bien torneadas, unas nalgas paraditas y apretaditas, una cinturita
bastante marcada, y lo mejor de todo, sus pechos que a pesar de no ser muy
grandes, son firmes y bien redonditos.
Ella fue mi compa�era desde la preparatoria, y ahora la ve�a
seguido en la universidad a pesar de no estudiar la misma carrera, ya que
siempre la buscaba con la mirada.
Ella estaba bien clavada con un amigo m�o. Yo lo envidiaba
por eso, pero a el no le interesaba. Una ocasi�n mi amigo me invito a tomar una
cerveza a un botadero y fuimos. Cual ser�a mi sorpresa cuando note feliz que Ana
Liz iba con nosotros.
Llegamos al botadero y bebimos cerveza, y ya un poco mareados
nos fuimos a dar una vuelta a pie. En la calle nos encontramos a unos amigos y
nos invitaron a su casa, cuando llegamos a su casa, uno de ellos saco un toque
(marihuana) y empezamos a fumar, Ana Liz dijo que nunca hab�a fumado, y le dije
que probara, que se sent�a chido. As� que fumo, a los primeros jalones dijo que
no sent�a nada, as� que sigui� fumando. De repente se levanto para ir al ba�o y
casi se cae, se puso p�lida y dijo que se sent�a mal, le ped� al due�o de la
casa que la dejara acostarse un momento para que se recuperara y accedi�
se�alando una recamara.
Cuando la acost� no pude evitar mirar su cuerpo y me excite
inmediatamente, pero ah� la deje, seguimos fumando y bebiendo y cada ves estaba
mas caliente.
Con el pretexto de ir al ba�o me levante y fui a la recamara
donde estaba Ana Liz y cerr� con seguro, le hable y trate de despertarla
movi�ndola y nada, no reacciono, as� que ah� estaba, ante mi, esa criatura
hermosa a mi total disposici�n.
Prend� un cigarro de marihuana para que el cuarto se llenara
de humo y le hiciera mas efecto y me acost� junto a ella, empec� a acariciarla
por encima de la ropa, pero al ver que no hab�a problema decid� quitarle la
blusa y el brasier, y tomando uno de sus pechos lo met� en mi boca, lo chupaba
con fuerza y con la otra mano empec� a acariciarle las nalgas. Le desabroche sus
jeans y se los baje hasta los zapatos, le quite la pantaleta y le empec� a
acariciar la concha para que se humedeciera, lo cual sucedi� r�pido. Me baje los
boxers y sin perder tiempo le met� el pene en su jugosa raja. La apret� contra
mi y empec� a darle empujones con furia, mientras le dec�a al o�do, no que no
perra!!!! Tenias que ser m�a!!!!! Y lo hab�a logrado, le met�a y sacaba mi verga
cada vez m�s r�pido, y debido a que estaba demasiado caliente ni tuve tiempo de
sacarla y me vine adentro de ella.
Se la saque y la segu� acariciando. Para ese momento mis
amigos sospechaban algo debido a mi tardanza y tocaron a la puerta. Mientras que
yo, habiendo recuperado mi erecci�n, me preparaba a met�rsela por el culo,
cuando mis amigos abrieron la puerta con una llave yo estaba acostado boca abajo
sobre Ana Liz que segu�a pr�cticamente inconsciente y le daba con fuerza por el
ano. Me dijeron que era un enfermo por air�rmela as�, pero pude notar como se
excitaron ante el espect�culo. As� que cuando me vine adentro de su culo,
quisieron relevarme y yo, como buen amigo que soy, les ced� el turno. Mis dos
amigos se la tiraron por la vagina y por el culo y por la boca.
Cuando Ana despert� se dio cuenta lo que hab�a sucedido y
empez� a llorar e insultarnos, diciendo que nos iba a acusar, pero le dijimos
que ella estuvo de acuerdo, que no era nuestra culpa que se hubiera puesto hasta
la madre. Sin embargo, el verla llorar y gritar me excito, por lo que me acerque
a ella dici�ndole, quieres m�s verdad puta y la empuje de nueva cuenta al
cuarto. Quiso golpearme pero yo la sujete y le di la vuelta, la tome del cuello
y le agarre los brazos torci�ndolos en su espalda, la incline sobre un mueble
del cuarto y le baje los pantalones y la pantaleta de un tiron. Como se puso mas
rebelde le ped� a uno de mis amigos que la agarrara y antes que pudiera hacer
otra cosa le ensarte de nueva cuenta el pene en el culo. Estas ves fui mas
violento, la mord� y le jalaba los pelos mientras la embest�a una y otra vez,
hasta que me vine con inmensos chorros de semen adentro de ella.
Despu�s que me canse, simplemente nos fuimos caminando y ella
no tuvo m�s remedio que ir con nosotros porque no sab�a como regresar.
Pienso que por verg�enza nunca dijo nada, y a pesar de que la
hice sufrir ese d�a, no fue la �nica vez que me la cogi.