Hace unos dias mand�
, si la hab�is le�do, esta es la continuaci�n de
las situaciones que provoqu� despu�s del primer encuentro.
Nada m�s salir de su casa, empec� a maquinar ideas a las
cuales someter a mi primita, que ya hab�a cumplido mis �rdenes una vez y no
dudaba en que lo volver�a a hacer, por el miedo a que todo el mundo viera esas
fotos.
A la semana siguiente, me present� una ma�ana en su casa. Me
abri� la puerta y puso cara de asco y de miedo, se imaginaba para que iba a
verla. Le di una bolsa y le dije que se pusiera lo que iba dentro. Era un
conjunto de ropa interior con un sost�n de color negro de encaje y unas
braguitas a juego, con semitransparencias que dejar�an ver sus pelos m�s
�ntimos. Tambi�n iba una falda que le llegaria por encima de la rodilla y una
blusa negra. Se opuso a pon�rselo, pero le record� las fotos que ten�a en mi
poder, y tuvo que hacerlo. Cuando sali� me dieron ganas de follarla all� mismo,
pero contuve porque ten�a otra idea.
-Hoy nos vamos a dar una vuelta-. No le hizo mucha gracia la
idea, me dijo que no, que lo que tuviera que hacer lo hiciera all� mismo. Pero
la convenc�, volvi�ndola a amenazar.
Una vez en la calle, nos dirigimos a la parada de metro m�s
cercana. Era hora punta, as� que los vagones iban repletos. Entramos y
r�pidamente quedamos apretados entre la gente. Comenc� a tocarle el culo por
encima de la falda, y ella no dijo nada, un se�or que hab�a a mi lado se dio
cuenta de lo que pasaba, tendr�a 60 a�os, le hice un gesto para que la tocara,
al principio hizo como que no vi� nada, pero al insistirle, t�midamente empez� a
tocarle el culo por encima de la falda. Anabel creyendo que era yo, se dejaba
tocar, de mala gana, pero sabia que no podia negarse. El se�or al ver que ella
no hacia nada, se lanz� y empez� a meter la mano por debajo de la falda, sigui�
su osad�a y ya le estaba tocando el co�o por encima de las bragas, en ese
momento ella se gir� y se dio cuenta que no era yo qui�n la tocaba, hizo el
gesto de quit�rselo de encima, pero r�pidamente le susurr� al oido, sin que el
hombre lo notara:
-No te muevas y c�llate.
El calent�n del hombre era may�sculo, cada vez se acercaba
m�s, y mientras ya hab�a metido dos dedos por debajo de las bragas y le tocaba
su co�o directamente, estaba restregando su bulto en el culo de Anabel. En ese
momento, comenz� a bajarse la cremallera del pantal�n y meti� la polla entre las
piernas de Anabel rozando sus bragas, con el roce de los muslos internos y las
braguitas, se estaba haciendo una paja, comenz� un leve balanceo, para que nadie
lo notara. Yo sin saber porqu�, estaba muy caliente viendo como aquel tipo se
hacia la paja con ella, sin ella poder pararlo. Me mir� e hizo un gesto para que
ese tipo parara.
Cre� que ya era suficiente y tampoco iba a dejar que aquel
cabr�n se corriera en la ropa que yo le hab�a traido. Entonces le pegu� un
empuj�n al tipo, al ver que su polla quedaba a la vista, se tap� rapidamente. Se
baj� en la siguiente parada, seguramente buscaria el primer lugar solitario que
encontrara y cascarse una paja.
Salimos del metro, ella se gir� muy cabreada:
eres un cabr�n, esto ya es demasiado.
En vez de cabrearte, lo que tienes que hacer es
disfrutarlo- lo que la enfad� todav�a m�s, porque sab�a que no podia negarse.
Para ella todo aquello era impensable, para ella, el sexo era hacer el amor
con su maridito, sin ning�n tipo de jueguecito sexual.
Me habia puesto tan caliente el hecho del metro, que al
llegar otra vez a su casa, le dije que me la chupara.
Yo nunca he hecho eso
Pues hoy aprender�s.
Se puso de rodillas frente a m�. Me la saqu�, estaba
semierecta, empez� poco a poco, cuando ya la ten�a tiesa, se metia la puntita,
como vi que aquello no era su fuerte, empec� a foll�rmela literalmente por la
boca, ella no sab�a que hacer, estaba m�s pendiente de las arcadas que le daba,
que de chup�rmela, la cog� del pelo para ayudarme, entonces al escupir las
primeras gotas de semen, ella intent� apartarse, pero la agarr� con m�s fuerza
del pelo y me corr� en su boca, como no pod�a tragarse todo el chorro que le
hab�a lanzado, comenzaron a salirle chorros por la comisura de la boca. Ahora
vete a lavarte la boca que todav�a no he acabado contigo.
Al volver, saqu� un pa�uelo de seda negro de mi bolsillo y le
tap� los ojos. Que m�s vas a hacer conmigo- dijo con resignaci�n. Tranquila y
haz todo lo que te diga-.
Al pensar en el hecho del metro, que me hab�a puesto tan
caliente, pens� que por qu� no dejar que otros disfruten de mi primita, mientras
yo lo observaba todo. Le dije que se estuviera quieta y esperara unos minutos.
Sal� a la calle a buscar al afortunado, despu�s de 15 minutos no encontr� a
nadie "digno", de vuelta a casa, pens� que me la follar�a yo mismo, ya tendr�a
m�s oportunidades. Pero subiendo por las escaleras, me encontr� al vecino de
arriba de su piso, con el que sab�a que hab�a tenido muchas discusiones con �l,
se llevaban muy mal. Pens� que era el "afortunado". Un tipo de unos 50 a�os,
gordo con mucho pelo en todo el cuerpo, llevaba una camiseta de tirantes sudada
y muy sucia. Lo par�:
Hola ,mire podr�a ayudarme en el piso de mi prima, tengo un
problema y no s� c�mo resolverlo.
Yo a esa se�ora no le ayudo en nada.
Por favor, le aseguro que le recompensar�.
De acuerdo, pero me tendr� que pagar mucho-.
Entonces entramos los dos al piso, al entrar al comedor se
qued� parado al ver a mi prima con los ojos vendados y quieta. Le hice un gesto
con el dedo, para que estuviera en silencio. Me fui hacia mi prima y la gir�
hacia el hombre. �Ahora vas a hacer todo lo que yo te diga, verdad?-. Asinti�
con desgana.
El hombre se acerc� incr�dulo a mi prima, no se pod�a creer
que lo que iba a ocurrir, ese hombre jam�s podr�a poseer a una mujer como
Anabel, le desabroch� los botones de la blusa lentamente,y luego el sos�n, y le
manoseaba sus tetas con fuerza. �Me haces da�o- dijo ella,pensando que era yo
qui�n la tocaba.- C�llate-le grit�.
Ahora quitate la falda poco a poco- Ella me obedeci�, y se
qued� all� delante de nosotros totalmente desnuda menos sus braguitas. El
hombre ya tenia el bulto del pantal�n que se le iba a salir. Se acerc� a
Anabel y la llev� a su habitaci�n, y la tir� bocarriba en la cama. �No aqu� en
la cama de matrimonio, no-. Para ella eso era algo muy fuerte, ser follada en
su propia cama por otro hombre que no era su marido. �Te he dicho que te
calles-. le volv� a gritar.
Entonces el vecino se abalanz� sobre ella y de un tir�n
violento, le rompi� las bragas, y empez� a chuparle el co�o, con mucha fuerza,
le met�a la lengua por su rajita como un poseso, le chupaba el cl�toris, lo
mord�a, se estaba volviendo loco. De un salto se puso de pie y se bajo los
pantalones, su polla ya estaba tiesa (aunque la verdad es que no era muy
grande), se me acerc� y al oido me dijo: -No tienes un cond�n?- Que pasa, que no
prefieres foll�rtela a pelo- Con este comentario se puso m�s cachondo si cabe,
se fue hacia mi prima, la cogi� por las piernas la abri� y empez� a metersela
sin contemplaciones, yo me estaba haciendo una paja viendo como aquel barrig�n
se follaba a mi prima.
El vecino muerto de placer, la cogi� y la puso a cuatro
patas, y sigui� bombe�ndola por su co�o, Anabel ten�a que aguantarse con sus
manos contra la cama, por las fuertes embestidas del vecino. Todo aquello estaba
pasando sin que ella supiera que no era yo quien me la follaba.
-No te corras dentro, por favor,-dijo con miedo. El vecino me
mir�, yo le hice un gesto afirmativo, como d�ndole permiso a que lo hiciera. Me
acerqu� a ella y quit�ndole la venda de los ojos ,le dije:
Eso no depende de mi primita- Al verme a su lado, se dio
cuenta que no era yo qui�n me la follaba, r�pidamente gir� su cara y vi� a su
vecino, y empez� a gritar:
Cabr�n,no,no,no- y comenz� a llorar y gritar, mientras
intentaba escapar, le sujet� fuertemente los brazos, en el mismo momento en
que el vecino empez� bombear m�s r�pido, y dio un grito de placer mientras se
corr�a dentro de mi primita, la cual ya se habia resignado, pero sin dejar de
llorar,y dec�a en voz baja:
-No,no, eso no-. Una vez hab�a acabado, el vecino dej� su
polla dentro del co�o, como esprimiendo hasta la �ltima gota.- Te voy a dejar
pre�ada, puta, te he follado!!!- grit� con cara de satisfacci�n. Se levant�, se
visti� y se march�.
Anabel no paraba de llorar, se sent�a muy humillada. Con el
calent�n que llevaba yo, me saqu� la verga, y me empec� a masturbar, estaba tan
caliente que me corr� enseguida,y le ech� todo el semen en su cara, manch�ndole
toda la cara y el pelo, pero ella ni se inmut�, lo del vecino le hab�a humillado
demasiado.
La dej� all� llorando, dici�ndole que volver�a a tener
noticias mias. Me hab�a calentado much�simo, ver como otro tipo se follaba a mi
putita.
Continuar�.......