Esta historia me la envi� en forma abreviada un amigo por
correo electr�nico, el cual me pidi� que la relatara usando mis recursos
literarios, para que la disfruten todos los amigos lectores de la red. Aunque no
s� si es real, este amigo me asegur� que es cierta cien por cien, mand�ndome
algunas fotos como pruebas, las cuales me las reservo para mi colecci�n
particular. Aqu� les va el relato.
"Mi nombre es Iv�n y vivo en las afueras de la ciudad de
Olavarr�a, provincia de Buenos Aires, en Argentina. Tengo 19 a�os, soy alto
(1,85 metros), cabello casta�o y dicen mis amigas que estoy bien f�sicamente.
Tengo dos hermanas mayores, mellizas de 21 a�os, las cuales ya se casaron y se
fueron a vivir lejos, una en Buenos Aires, la otra al extranjero. Vivo en casa
con mi mam� y mi abuela materna. Mi padre hace tres a�os que se fue de casa por
una situaci�n de infidelidad, y ahora est� trabajando en Comodoro Rivadavia.
Mis ocupaciones son: durante el d�a trabajo en un comercio de
la ciudad, y por las noches hago un curso de mec�nica pr�ctica. Mi mam� es ama
de casa y vivimos del dinero que manda pap� (por orden judicial), la pensi�n de
mi abuela y el sueldo m�o. En este pa�s, viendo como es la situaci�n en general,
puedo decir que estamos bien. Paso a describir a mi mam�, tiene 41 a�os, es
baja, rellenita y tiene algunas canas. Siempre fue muy buena con sus hijos, a
los cuales cri� con cari�o y dedicaci�n. Es tal vez que por este motivo descuid�
un poquito su aspecto f�sico, engord�, dej� que se le vean las canas, y si le
agrego que se trajo a vivir a mi abuela en estado de viudez, comprendo que haya
motivado a mi padre a enga�arla con una mujer m�s joven. Fue un divorcio
traum�tico, ya que mi madre descubri� in fraganti a mi padre en un albergue
transitorio, del cual le hab�an pasado datos. Mi mam� estuvo como un a�o de
duelo, lloraba seguido, malhumor, dolores de cabeza, etc. Pero yendo al asunto
que interesa, en el momento del divorcio yo contaba con 16 a�os. Desde los
quince me hab�a convertido en un fetichista, sin saberlo, propio de la edad de
la pubertad. El hecho sucedi� un d�a, sin quererlo, entr� al ba�o a tomar una
ducha, me desnud� y dej� mi ropa en un rinc�n del ba�o.
Como siempre, mientras me met�a bajo el agua, me gustaba
hacerme una buena paja, ya que las hormonas me ten�an como loco. Teniendo la
pija bien erecta, atrapada en la palma de mi mano derecha, cerraba los ojos y me
imaginaba cualquier situaci�n er�tica, con una rubia y una negra bien putas las
dos, chup�ndome los huevos, la pija y cogi�ndomelas hasta por el culo a ambas.
En ese veo que en el rinc�n donde dej� mi ropa, hab�a ropa interior sucia de mi
madre. Se pararon las rotativas, tom� la bombacha, era de color negro con
algunos encajes. La observ� con detenimiento, era lo m�s sensual que hubiera
visto. Autom�ticamente vi que entre los encajes delanteros de la braga hab�a
algunos pendejos negros enredados, seguro que de mam�. Tome alguno de ellos, los
observ� detenidamente, los ol�, y los chupe.
Despu�s mir� la parte reforzada de la braga, que es la tela
que hace contacto con la concha propiamente dicha, o sea los labios vaginales y
el cl�toris, y divis� unas manchas amarillentas, pegajosas, eran de seguro
restos de flujos vaginales, mocos o algo parecido. No pude evitarlo, acerqu� el
calz�n a mi rostro, y aspir� como si fuera aire fresco los olores de esos restos
de fluidos maternos. Con mi mano izquierda inspiraba ese olorcito agrio, sent�
el verdadero olor a concha, bien puro. Y puedo decir que ahora comprendo a los
animales cuando se excitan, porque mi verga iba a reventar, y sin soltar la
bombacha, que permanec�a bien pegada a mi nariz, sostenida con mi mano
izquierda, con la derecha reanud� la paja, esta vez con un loco frenes� sexual.
Mi cabeza se part�a de erotismo, porque ya me imagin� que la mujer que me estaba
cogiendo era mi propia madre. Aspiraba el olor de la braga usada de mam�, y con
la lengua estirada, me anim� a probar el sabor de esos restos pegajosos. Sab�an
saladitos y mi saliva los iba disolviendo poco a poco.
Hasta que no aguant� mas, y presionando la bombacha contra mi
nariz y boca, de la pija sal�an borbotones impresionantes de semen. Era sin duda
la acabada mas grande que jam�s hubiera tenido, el piso del ba�o estaba lleno de
leche. Rendido, sin fuerzas, ca� de rodillas, a�n con las bragas de mam� en mi
cara, aspirando pausadamente ese olorcito a hembra, y sabiendo que esa hembra
era mi mam�. Minutos despu�s, recuperado de esta paja apote�sica, dej� la braga
en el rinc�n y me duch� duramente, como tratando de sacarme este pecado. A
partir de ah� me volvi� loco las bombachas de mam�, siempre trataba de ver cual
ten�a puesta cada d�a, para luego ir al ba�o, agarrarla, chuparla, pajearme con
ella, etc. Y cada d�a hac�a cosa mas osadas, a veces me las pon�a, y sacando la
polla por entre las piernas me hac�a una paja. Adoraba aquellas bragas que
ten�an hasta tres d�as de uso, ya que juntaba bastantes flujos y cremitas, a
veces algo de suciedad de excremento.
Otras veces me envolv�a la verga en sus bragas, me masturbaba
violentamente, acabando entre sus bragas, las cuales inmediatamente las limpiaba
con papel higi�nico, tratando de no dejar rastros de leche, y as� no ser
descubierto. Me gustaban mucho unas blancas, las cuales esas si se las dejaba
llena de semen, las met�a mi madre en el lavarropas y ni cuenta se daba que
estaban sucias de esperma de su propio hijo.
Llegu� a extremos inimaginables, ya que un d�a le requis� una
de las bragas, esas de alto corte, que se calzan en las caderas, bien sucia de
flujos vaginales, y en un acto de locura me las puse y estuve todo el d�a con
ellas puestas. Me mataba el morbo de saber que en la hora de el almuerzo,
sentados en la mesa, mi madre no se imaginaba que ten�a puesto en ese momento
una de sus bragas, sintiendo el roce de mi escroto en el mismo lugar que ella
hab�a rozado sus labios vaginales, dejando flujos, restos de orina. Incluso tuve
hasta un cat�logo privado de las bombachas que usaba mam�, las negras, las
blancas, las de encaje, etc. Sab�a que bombacha usaba cada d�a, desde cuando las
ten�a puesta, y por supuesto sal�a corriendo cada vez que ella se las cambiaba
para olerlas y cascarme una paja. Descubr� que hab�a d�as que aparec�an unas mas
sucias que otras, hasta sab�a de aquellas que usaba cuando le bajaba la
menstruaci�n, porque se le notaba el resto de pegamento de la toalla higi�nica
en la bombacha.
Despu�s supe que las mujeres que tuvieron familia usan
toallas en vez de hisopos (como las jovencitas) en la menstruaci�n ya que su
cavidad vaginal se ha estirado producto de los partos, y se le salen todos los
restos sanguinolentos de la regla. Y cada d�a era peor, ya que las situaciones
eran m�s arriesgadas que nunca, empec� a tratar de espiar a mi madre en
cualquier situaci�n: cuando entraba a su cuarto por cualquier excusa y verle la
ropa interior que llevaba puesta, si entraba al ba�o observar por el ojo de la
cerradura y verla desnuda en la ducha o si se sentaba en el inodoro a hacer sus
necesidades. Llegu� incluso a oler sus toallas higi�nicas usadas, y pajearme
encima de ellas, mezclando mi leche con los restos sangrantes de su regla. As�
estuve tres a�os, elevando mi morbo al m�ximo. Incluso cada vez que sal�a de
putas, trataba de estar con aquellas prostitutas parecidas en edad y f�sico a mi
mam�, y cuando me las cog�a me imaginaba que lo hac�a con ella. Era una fiera en
celo permanente, cada vez me acercaba mas a mi madre, f�sicamente hablando, yo
la tocaba, la besaba en sus mejillas mas seguido, ol�a su cuello. Mi madre
siempre dec�a que me pon�a mimoso producto del divorcio, como apoy�ndola en los
momentos duros que estaba pasando. Siempre pens� que mi madre era joven y que
tal vez tendr�a alg�n macho por ah�, pero la verdad es que no ten�a ninguno.
Entonces por alg�n lado ten�a que desahogar, y se me ocurri� con la
masturbaci�n, pero nunca pude averiguarlo, llegando incluso a tratar de espiarla
y ver si se pajeaba, no obteniendo resultados positivos.
Hasta que lleg� el d�a en que me descubrieron, en forma
inapelable. Ese d�a mi mam� ten�a que ir a la ciudad a hacer unos mandados con
mi abuela. Yo estaba en casa, era s�bado por la tarde. Antes de salir mi mam� se
dio un ba�o. Sab�a que ella estaba usando unos sostenes rosados y una braga del
mismo color, un poco m�s chica que las otras, sin llegar a ser una tanga Apenas
se fue, corr� como loco al ba�o, producto de la excitaci�n, a oler y degustar
las reci�n usadas bragas de mam�. Cuando las tom� y acerqu� mi nariz, se pod�a
sentir a�n el calor de su piel, algunos pendejos enredados, incluso uno canoso,
sus olores al m�ximo, llena de flujos amarillentos, pegajosos.
Pas� la lengua y sabore� esa cremita, bien saladita, mezcla
de flujos y orina. Hab�a un poquito de suciedad de excremento, seco, pero sin
olor a mierda. No pudo resistirme y me desvest�, quedando en pelotas total
dentro del ba�o, tom� el soutien rosado y me lo puse. Me quedaba flojo, ya que
mi mam� esta bien tetuda y yo tengo algo pero m�sculo nada m�s. Despu�s, con mi
pija bien dura, con el glande asomado en su esplendor, calce mi pie derecho en
el correspondiente al de la braga, y luego el izquierdo.
Comenc� a subir despacito esa bombachita rosada, sintiendo
como me recorr�a los muslos hasta que su parte sucia hizo contacto con mi
escroto. Segu� subi�ndola un poco m�s, hasta que me calzara en la cadera, pero
no mucho m�s, ya que era una tanga. Ni hablar que mi polla, parec�a un m�stil, y
sobresal�a por la parte delantera de la braga, por lo menos la mitad de su
tama�o. Mis pendejos se sal�an por los bordes del calz�n, y mis huevos los
sent�a bien apretaditos como si fuera un suspensor deportivo. Liber� un poco m�s
mi verga y comenc� a pajearme, despacio, disfrutando de la bombacha de mam�,
imagin�ndome a ella cogiendo conmigo, hasta sentir que la leche me recorr�a el
tronco de la pija, vaciando mis henchidos huevos, alcanzando el cl�max y en el
medio del orgasmo, al tiempo que emit�a gritos y gemidos de placer, gozo y
satisfacci�n, escupiendo mi pija torrentes de esperma caliente a borbotones
sobre el lavabo, en el piso y cualquier otro lado, cuando de repente �zas! Se
abre la puerta del ba�o de improviso: qued� petrificado, y en la misma puerta,
sosteniendo a�n en su mano derecha el picaporte, mi mam� con los ojos bien
abiertos, helada con la imagen que estaba viendo: su hijo vestido con ropa
interior femenina, teniendo un orgasmo infernal, llenando de leche el ba�o,
gozando imaginariamente con ella.
Fueron los segundos m�s largos de la historia, atin� a
sacarme las bragas a toda velocidad, d�ndole la espalda a mi madre, incluso en
el apuro las romp�, ya que me quedaban un poco chicas. S�lo recuerdo que o� que
la puerta se cerr� fuertemente. Imagin� que mam� hab�a salido disparada de all�,
pero me equivoqu�, porque cuando me di vuelta para ver, estaba del lado interior
del ba�o, recostada contra la puerta, como impidiendo que alguien mas entrara,
tal vez mi abuela vendr�a tras ella. Segu�a observ�ndome, sin emitir palabras.
Continu� desvisti�ndome, hasta quedar desnudo. Yo tampoco pod�a pronunciar
palabra alguna. �Qu� iba a decir! Sent�a que me desmayaba de la verg�enza. Mi
madre rompi� repentinamente el hielo: �qu� estas haciendo Ivan? � me pregunt�
pausadamente. La mir� a los ojos, y solo alcance a decir: �Lo siento mam�! �Es
qu� no se que me pas�! � agregu� de inmediato.
�V�stete de inmediato! � me orden� calmadamente.
Tom� mi ropa, amontonada sobre el rinc�n y me vest�
r�pidamente. Mi mam� mientras tanto, baj� la tapa del inodoro y se sent� en el a
modo de asiento. Pude adivinar que mi madre sab�a de mi secreto desde hace un
tiempo, no s�, era una intuici�n que percib�a.
�Estas en problemas jovencito! � dijo mam�, �hace tiempo que
not� una conducta extra�a en ti! � agreg� de inmediato.
Yo no abr�a la boca, solo escuchaba y bajaba avergonzado la
cabeza.
�Qu� te sucede Ivan? �Conf�a en tu madre hijo! � dijo en un
tono mas alto.
Levant� mi cabeza, deb�a confiar en ella, �es mi madre
carajo!
�Es que desde hace a�os que me gustas mam�! � respond�
Mam� se reincorpor�, me tomo de los hombros, me abrazo y
comenz� a llorar.
�Te ayudar� mi ni�o, mi chiquito! �Mam� te quiere, iremos al
m�dico, o donde sea! � sollozaba mi mami.
La abrace en respuesta a su abrazo, y as� me mantuve por unos
minutos.
Salimos del ba�o, ella conduci�ndome a la sala con su mano
tomada de la m�a. Pregunt� por la abuela y me dijo que fue sola a la ciudad, era
una excusa pensada de mam�. Supe ah� que todo era una emboscada de ella para
descubrirme en mi acto fetichista.
�Desde hace unos meses he notado que te estas masturbando con
mi ropa interior! � dijo mam�
�Te equivocas mami, hace tres a�os que lo vengo haciendo! �
repliqu� de inmediato
Mam� abri� la boca, la sorpresa fue grande. Hab�a consultado
con psiquiatras, y estos sin ella darles detalles, le respondieron que en un
gran porcentaje sucede el fetichismo de los hijos con las ropas interiores de
madres y hermanas".
Pero lo que le pasaba a Ivan superaba los l�mites, hasta
entrar en una psicosis sexual. El complejo de Edipo era superior a lo que
cualquier especialista hubiera imaginado. Lo que Ivan no sab�a que este era
mutuo y correspondido, pues su madre estaba pasando por una circunstancia
similar.
�Tengo que confesarte algo! � dijo la madre, �yo tambi�n
desde hace unos meses me pasan ideas horrendas por la cabeza! � agreg� al
instante.
Ivan sospecho por donde ven�a la cosa. �Acaso su mam� estaba
vi�ndolo a �l como el sustituto de su padre? Esta pregunta le rond� en la mente:
�qu� quieres decirme mami? � pregunt� mansamente Ivan.
�Es que me excita saber que te masturbas con mis bombachas! �
respondi� la mam�.
Su madre le abri� el coraz�n y le dijo que un d�a mientras
pon�a ropa a lavar en la m�quina, una de sus bragas, cuando las toc� sinti�
humedad en sus manos. Se detuvo a mirarlas detenidamente, y noto que estaban
sucias de algo pegajoso y blanquecino. Supo al instante, por su experiencia
matrimonial que era semen, y como su marido no estaba, sin dudas eran del �nico
macho de la casa: su hijo. Una sensaci�n de miedo y morbo le recorri�, y lo que
Ivan insist�a en espiar surgi� una especie de contraespionaje de su madre, ya
que a prop�sito dejaba sus bombachas bien sucias para que Ivan las disfrutara. Y
para confirmar su tesis, Ivan fue sorprendido cuando su madre sac� de la
cartera, el cat�logo privado del que hablo anteriormente. El d�a D hab�a
llegado, porque todo lo que pas� hoy fue orquestado por su mam�, la excusa de ir
a la ciudad, la ausencia programada de la abuela, y la entrada intempestiva al
ba�o para hallar in fraganti a su hijo, como prueba irrefutable de lo que era
una realidad. Pero lo que Ivan no sospechaba era que su madre ven�a por m�s.
�Mira Ivan, he estado pensando que te tengo que ayudar! �
dijo la mam�
�C�mo mam�, a qu� te refieres? � inquiri� Ivan
�Pienso que si tu deseo es de alguna manera poseerme, deber�a
acceder a que observaras mi cuerpo, tal como soy! � respondi� su madre
La t�ctica de la madre era que tal vez viendo su "afeado"
cuerpo, se le iban a ir las ganas o lo que sea. Ivan no pod�a creer lo que
escuchaba de boca de su madre. Y se apresur� a decirle: �no mam�! �No ser�a
correcto!
�Insisto hijo, es una forma de curarte! � orden� su madre, al
tiempo que lo tomaba de la mano y lo conduc�a al dormitorio de ella. Cuando
hubieron entrado, cerr� la puerta con llave.
�La abuela no vendr� en toda la tarde, es m�s, tengo que ir a
buscarla! � dijo su madre mientras corr�a las cortinas de la ventana del
dormitorio. Ivan se encontraba sentado en el borde la cama de dos plazas.
Present�a lo que se ven�a. Su madre, encendi� la port�til de la mesa de luz.
�Pon�te c�modo, que mami te va a curar! � dijo la mujer.
Llevaba puesto un vestido de media estaci�n floreado, unas
medias calzas y unas sandalias muy sugestivas. Su cabello casta�o, semilacio,
estaba anudado en la parte posterior de la cabeza con un broche de carey. Se
quit� er�ticamente su vestido, y se lo sac� por los pies. Su mam� qued� en ropa
interior frente a sus ojos. Pudo observar que llevaba una de sus bragas
favoritas, las negras de encaje, adem�s de un soutien semitransparente, que
permit�a vislumbrar unos pezones muy bonitos. Se quit� las sandalias. Luego vino
el tiempo de sacarse las medias calzas. Lo hizo despacito y provocativamente. Se
sonre�a, y estiraba sus labios como enviando besos a distancia.
El silencio era cortado por los ruidos de los roces de las
prendas. Ivan notaba como su polla comenzaba a crecer. �Qu� se iba a curar! Su
madre de pie frente a �l, se pavoneaba, acercando su pelvis al rostro de su
hijo. Acerc� su monte de Venus cubierto por la bombachas, al rostro del joven.
Se notaba claramente a trav�s del encaje de la prenda los pendejos de la concha.
Algunos se sal�an, asomando fuera de su encierro. Era bien peluda, y eso ya lo
sab�a Ivan, gracias a su espionaje cuando se duchaba la mam�. Estir� su nariz,
quer�a sentir el olor de su madre. Su madre se retir� unos metros hacia atr�s,
como provoc�ndolo en deseo desenfrenado.
�Desv�stete! � dijo secamente su mam�.
Ivan obedeci� y r�pidamente qued� totalmente desnudo frente a
su progenitora. Sus m�sculos eran exultantes, y su pija mostraba todo el
esplendor de su erecci�n. El glande parec�a uno capullo de rosa morada, a punto
de explotar. Su madre abri� levemente la boca, Era la pija m�s grande que hab�a
visto, ya que la de su esposo no se acercaba siquiera a ese tama�o. Ivan tom�
con la palma de su mano derecha, esos dieciocho cent�metros de largo por cuatro
de di�metro, de pura carne excitada, para empezar lentamente a cascarse una
paja.
�Veo que te excito! � dijo su mam�. �Mira tengo estas bragas
de encaje, las favoritas tuyas y las m�as tambi�n! � agreg� de inmediato.
�L�stima que no tienen "cremita", porque reci�n me las puse!
�Qu�tatelas mam�, quiero verte desnuda! � pidi� Ivan.
Su mam� como gata en celo obedeci�, y comenz� con su sost�n.
Quebr� sus brazos tras su espalda y desenganch� el broche, dejando caer la
prenda a sus pies. Las tetas eran bien gordas, con unas ar�olas caf� oscuro que
cubr�a una buena parte de la teta, y unos pezones gordos y en erecci�n, producto
de la excitaci�n que ten�a su mam� en ese momento. Ivan segu�a paje�ndose en
c�mara lenta, gozando de tan maravillosa exposici�n. Se puso de pie, camin�
acerc�ndose a su madre, y el rostro de ella le llegaba a su pecha. Sinti� en su
alto vientre los "globos" maternos, y not� como los pezones acariciaban su piel.
Se agach� y tuvo necesidad de degustar estos pechos, y con su lengua ensaliv� el
pez�n de la teta izquierda de su madre, al tiempo que masajeaba la derecha.
Meti� en su boca esa delicia, que supo saborear cuando era
cr�o, y chupo como queriendo que su madre lo volviera a amamantar. Su pija
emanaba jugos preseminales, los cuales en el roce su trayectoria hab�a marcado
un camino que nac�a en el ombligo escondido de su madre, pasaba por encima del
encaje de la bombacha, y terminada entre los muslos de tan adorable hembra. Su
mam� levantaba la cabeza al cielo, gozando de tan hermosas caricias, devolviendo
mimos sobre la nuca de su hijo, presionando a �ste para que nunca dejara de
chupar sus tetas. Ivan cambiaba de una para otra, como si se le fuera la vida en
ello.
Con sus manos las junt�, y trat� in�tilmente que ambos
pezones le entraran en su boca. Perdido entre las tetas de su mam�, bajos los
brazos y calzando sus dedos pulgares a los lados de la cadera de su mam�,
comenz� a bajarle las bombachas, las cuales se arrollaban en su el�stico,
dejando paso al esplendor de la negra pelambrera que pose�a su vigorosa madre.
No lleg� a las rodillas, por lo que tuvo que desatender las tetas, para
dirigirse a trav�s de las estr�as del vientre de su madre (producto de sus
embarazos), hasta alcanzar los negros pendejos, con algunos canos entreverados,
anunciando la madurez de la mujer. Enterr� repentinamente su nariz y boca en
este bosque prohibido, olfateando la concha y supo reconocer ese olor que ten�a
grabado en su mente. Tambi�n reconoci� el sabor, ya que estir� su lengua y entre
pendejos entreverados en su boca descubri� su prominente y gordo cl�toris,
logrando que su mam� se arqueara de placer al simple contacto.
�Espera hijo, d�jame quitarme la bombacha! � pidi� su madre,
al tiempo que se retiraba un poco.
Se termin� de quitar la braga, dejando todo su cuerpo en
esplendor. Estaba pasada un poquito de peso, su vientre un poquito abultado, sus
piernas rollizas con un poco de celulitis, sus brazos con cierta flacidez,
propias de la edad. Se quit� el broche de carey que sosten�a su cabello, dejando
ver una hermosa cabellera que ca�a sobre sus hombres.
Era una mujer madura pero bonita. Ivan se dijo que su padre
era un verdadero idiota al dejarla por otra. Desnudos como animales en celo se
abrazaron madre e hijo, a punto de cometer incesto. Las manos de Ivan
recorrieron cada cent�metro de la superficie del cuerpo de su madre, como
queriendo apoderarse de ella para siempre. Hab�a pasado del infierno de ser
descubierto paje�ndose con las bragas de su madre, al para�so de cog�rsela.
Porque era seguro que lo iba a hacer, era su m�ximo deseo. Y
era el mismo deseo de su madre, alimentada por a�os de abstinencia,
masturbaciones y el morbo del fetichismo de su hijo. Se dejaron caer desnudos
sobre la cama, abrazados, bes�ndose ya en los labios, intercambiando fluidos a
trav�s de la lucha tit�nica de sus lenguas. La madre estaba dispuesta a todo,
porque amaba a su hijo con todo su ser, y meses de morbo explotaron en un
intenso paroxismo sexual. Ivan quer�a disfrutar al m�ximo, y en un instante de
reflexi�n, coloc� a su madre boca arriba, con la cabeza sobre la almohada, e
instintivamente se dirigi� a su concha, para saborear directamente de ese
surtidor las cremas y jugos vaginales de su mam�. Ella se abri� de piernas,
permitiendo que su hijo le lamiera su peluda vagina. Con los dedos hurg�, hasta
exponer su cl�toris y parte de sus gordos labios vaginales, y los labios y
lengua de Ivan se incrustaron en su sexo como si se fuera a meter de nuevo
dentro de su �tero. Ya desde varios minutos destilaba jugos deliciosos como el
n�ctar de las flores, e Ivan lam�a con fruici�n, degustando tan delicioso
manjar.
Sent�a que la boca se le llenaba de esos jugos, el mismo olor
y color que acostumbraba a saborear en las bragas usadas, pero ahora eran
directamente de "f�brica". Saladito, con olor agrio, incluso trat� de saborear
la salida del meato, por donde su mam� orina, sentir el gustito del "pipi" de su
mami. La habitaci�n era una mezcla de gemidos y resoplidos sexuales. La madre
estir� sus brazos hacia el respaldo de la cama, permitiendo que su hijo la
hiciera suya a su placer. De vez en cuando bajaba alguna mano, presionando la
cabeza de su hijo para que chupara bien profundamente su concha peluda. Para
Ivan estas actividades sexuales eran conocidas, ya que con alguna mujer las
hab�a hecho, pero para su mam�, una mujer cl�sica y sencilla era la primera vez
que entraba en este tipo de ejercicios, propios de est�s �pocas liberales y
permisivas. Siempre hab�a sido una mujer sencilla, coger a lo simple y gracias.
Tal vez era una de las causas que su marido la abandonara: su tradicionalismo a
ultranza. Su hijo le chupaba la concha con fruici�n, y ella paulatinamente iba
entrando en un orgasmo bestial. Los l�quidos sal�an de su cavidad como agua de
manantial, e Ivan los sorb�a como si fuera elixir de la vida. Incluso hasta un
poquito de orina se le escap�, pero su hijo no hizo caso de ello, al contrario
hurgaba por m�s. Hasta que lo inevitable lleg�, y atrapando con sus piernas la
cabeza de su hijo, se acab� como una yegua alzada, gozando como nunca lo hab�a
sentido.
�Me acabo, me acabo, me acabo, me acaboooooooooooooo! � grito
sin prejuicios la incestuosa mam�. �Chupa, chupa, chupa, chupaaaaaaaaaa, lame mi
co�o mi ni�oooooooooo! � volvi� a gritar desaforadamente. Ivan ten�a la cara
empapada en los jugos maternos, nunca una mujer hab�a acabado de esa forma. Su
mam� respirada agitadamente, y con los ojos cerrados, acarici� la nuca de Ivan.
Este quiso compartir con su madre los jugos que ten�a mojado en sus labios, as�
que acerco los suyos a los labios de ella, y permiti� que los saboreara bien
despacio. Abri� su boca y la lengua materna degust� sus jugos vaginales y el
producto de su corrida de la propia boca de su hijo.
Era el tiempo que le devolviera el favor a Ivan: ten�a que
chuparle la pija. Era la primera vez que hac�a una cosa as�. E Ivan lo adivin�,
por lo que a�n con su madre boca arriba, se coloc� encima de ella con sus
piernas a ambos lados del cuerpo materno, permitiendo que su verga se instalara
entre las tetas. Apret� estas y comenz� a follarlas, haciendo lo que aqu� se le
llama cubana o paja rusa. Su mam� acomod� el cuello, y con su lengua apenas
tocaba la cabeza del glande. Estuvieron as� unos minutos, hasta que su madre
implor� para poder chupar la pija como se debe.
�Quiero chuparte hijo, quiero hacerlo, quiero sentir el sabor
de tu verga cari�o! � dijo en �xtasis su mam�
�Es tu primera vez mami? � inquiri� Ivan.
Sinti�ndose de alguna manera descubierta, su madre contest�
afirmativamente con un movimiento de la cabeza. La verga se puso m�s erecta a�n,
como si tuviera vida propia, queriendo meterse en esa boquita virgen, sentir el
paladar de la madura madre. Sent�ndose, recostada su espalda al respaldo de la
cama, esper� con la boca abierta que la verga de Ivan se metiera dentro de ella.
Este se par� sobre la cama y coloc� el enorme cipote de carne entre los labios
de su mam�. Esta con los ojos cerrados, abri� la boca, permitiendo que entrara
en su cavidad. Al mismo tiempo extendi� su mano izquierda atrapando el tronco de
la verga, mientras que con la derecha acariciaba los huevos peludos de su
ni�o-hombre. La polla se incrust� en el fondo de la garganta, hasta tocar la
�vula, provoc�ndole una peque�a arcada.
Empez� a chupar como si fuera un helado, e Ivan acompa�aba
ese movimiento con el de su pelvis, cogi�ndose t�citamente la boca de su madre.
Esta chupaba la pija como una diabla, parec�a que tuviera experiencia, pero
realmente era su primera vez. Se pod�a sentir el chapoteo de la lengua materna
en el glande y tronco de la verga de su hijo. Cada tanto sacaba esa verga fuera
y ella jugueteaba con su lengua en el glande, lo que provocaba que Ivan se
arqueara y sus rodillas se aflojaran del placer que alcanzaba.
�Asiiiiii, mami, as�, ahhhhh, que me acabo puta madre! �
grit� gustoso Ivan.
Su mam� sonre�a, sabiendo que su hijo estaba disfrutando algo
nunca so�ado. Sigui� con su faena hasta que el pobre muchacho se iba a ir en
leche, pero se demor� porque estaba reci�n acabado cuando lo descubri�
intencionadamente en el ba�o. La madura mujer quer�a sentir esa pija en la
concha, anhelaba sentir la verga de su propio hijo en lo profundo de su ser. Lo
deseaba desde que el morbo la corrompi�, necesitaba una polla que se la cogiera
como nunca su marido lo hubiera hecho. Sentir el semen caliente dentro suyo,
hacerla acabar como una mujer que era. Termin� la faena de chupar la polla de su
hijo, y con una sonrisa maliciosa fue indic�ndole que era hora del placer
supremo. Apretando la base de la verga, impidi� y retuvo que no se fuera a
acabar.
Resbalando, se volvi� a acostar, quedando boca arriba, al
tiempo que paulatinamente iba abriendo sus piernas, logrando que sus labios
vaginales se fueran desplegando, permitiendo ver a pesar de la espesa
pelambrera, el orificio vaginal, el lugar por donde hace a�os salieron sus
hijos, el mismo por donde volv�a a entrar su m�s peque�o. Ivan fue tomando
posici�n, mientras la besaba, masajeaba sus tetas, haciendo que su falo erecto
rozara con los pendejos del pubis de su madre. Intent� penetrarla sin ayuda,
pero no le fue posible, por lo que su diligente mam�, con la mano izquierda
sujet� esa barra de carne entre sus dedos, y lo fue dirigiendo hasta que un
pedacito de la cabeza de la verga entro en el orificio.
�M�temela ahora mi ni�o, coge a tu madre de una puta vez! �
orden� su mam�.
La pija entr� cent�metro a cent�metro, en c�mara lenta, fue
resbalando hasta que sus huevos hicieron tope con los labios de la concha.
�Ten�a ensartada a su mam�! Su madre gimi� como una cerda, gustosa de sentir
despu�s de unos a�os una verga en su chocho.
�Ahhhh, as� papi, as� mi ni�o, c�gete a la guarra de tu mam�,
ahhhhh, uhhhh, qu� bueno! � gem�a la perra de su mam�.
Al sentir este tipo de frases obscenas, Ivan comenz� un mete
saca como si se fuera a ir la vida en ello. �Plop, plop, plop, chaf, chaf! era
el ruido que emit�a la zona genital, producto del encharcado co�o de la mam� y
los l�quidos preseminales del hijo. Ivan se alz� y sosteniendo su cuerpo sobre
sus estirados brazos, observ� como su verga entraba y sal�a de la concha de su
mam�, viendo tambi�n como sus pendejos juveniles, se entrelazaban con los de su
madura madre. Frotaba con su pelvis el cl�toris de la hembra, lo que motiv� que
esta aullara de placer. Era sin dudas un punto G. Pero tanto dale que te dale,
le lleg� la hora de acabar a ambos, y por cosas del destino lo har�an
simult�neamente.
�Ahhhh, ahhhhh, ahhhhh, me viene mami, me viene la leche, me
corro, me acabbooooooooooo! � grit� en �xtasis Ivan.
�Si mi amor, si mi amor, dame la leche, me corrooooo, me
corrooo, me acaboooooooo! � contest� fuera de s� su madre.
Parec�a que una lluvia de fuegos artificiales hubieran
lanzado en el dormitorio, por que acabaron al un�sono. Al instante una descarga
de leche seminal, caliente, espesa y llena de vida inund� el a�n f�rtil �tero de
su mam�. Ella nada dijo, permiti� e incluso aseguro, apretando con sus piernas
en la espalda de Ivan, que ese elixir se derramara en su interior. Fueron largos
segundos de orgasmo filial, Ivan cay� rendido sobre el cuerpo flojo de su madre,
lleno ambos de sudores y otros humores, a�n con su verga erecta palpitante en el
co�o de su madre.
Respiraban agitadamente, su madre en un esfuerzo levant� un
brazo y acarici� agradecida la nuca de su ni�o-hombre. Era el mejor orgasmo que
hubiera tenido, y el de Ivan tambi�n. Levant� el macho su cabeza, sonri�
agradecido y bes� a su mam� como ella se lo merec�a. Estuvieron as� largos
minutos, no tuvieron remordimiento ni verg�enza, era un secreto que sin
prepararlo lo mantendr�an para siempre.
�Te amo mamita! �Te quiero mucho, gracias por este regalo! �
dijo Ivan.
�Te adoro mi ni�o, eres mi beb�, siempre so�� con hacerlo,
pero es mejor a�n que en mis sue�os! � le contest� llena de felicidad su madre.
Se besaron, y al instante volvieron a hacerlo nuevamente, y
esa tarde estuvieron horas cogiendo, llen�ndose ambos de felicidad. A partir de
ese d�a la relaci�n de Ivan y su mam� fue de madre e hijo en la vida diaria,
pero de macho y hembra entre las paredes del dormitorio. De su fetichismo se
cur� Ivan, ya que ahora tiene a su mam� a disposici�n.
Aunque de vez en cuando, su madre le regala una de sus
bombachas usadas, y ambos se masturban intercambiando ropa interior. Tambi�n
dentro del secreto entraron en algunas perversidades de pareja, muy �ntimas,
como el sexo anal, ya que la mam� se hizo adicta a �l. Le gusta como su madre
grita mientras le coge el culo, y sobre todo cuando saca su verga llena de
esperma y con suciedad de caca.
Otra perversidad es cogerla cuando su madre est� menstruando,
adora ver como la sangre de la regla se mezcla con los jugos y el semen. Quedan
ambos sucios, sudorosos y olorosos. Y para disfrutar ambos de esta �ltima
depravaci�n, se rasuran los vellos p�bicos, para gozar al m�ximo de los l�quidos
de sus sexos. La mam� durante un tiempo tuvo cuidado de no dejarse pre�ar, no
quer�a quedar embarazada, aunque Ivan si lo deseaba.
Hasta que lleg� el d�a en que ella acept�, aun sabiendo que
le ser�a dif�cil explicar el producto de ello, cumpli� el deseo de su ni�o. Su
abuela nunca sospech� nada, y nadie si los viera por fuera se dar�a cuenta del
tremendo incesto de Ivan y su mam�. Al momento de relatarles esta m�rbida
historia, la mam� de Ivan tiene siete meses de embarazo, y son gemelas, igual
que sus hermanas. Seg�n Ivan, fue de darle mucha bomba, pero eso es gen�tico. A
pesar de estar pre�ada, la mam� de Ivan a�n quer�a seguir cogiendo, pero Ivan
accedi� a hacerlo solo por el culo, no quer�a da�ar a sus cr�os. A veces piensa
que idiota fue su padre al abandonar a su mam�. ��l se lo perdi�!
Autor: Danilo
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