Somos Amigos
�C�mo hab�amos llegado aqu�? Est�bamos tumbados en la cama,
abrazados. �C�mo hab�a podido suceder? Trat� de recordar lo ocurrido...
Hab�amos quedado para arreglar unos asuntos pendientes que
estuvieron a punto de costarnos la amistad. Estabas guap�sima, con tu chaqueta
de cuero, impecablemente vestida de negro. Al principio me daba miedo acercarme,
pero no pod�a resistirlo, en el fondo estaba a�n colgada de ti, a�n despu�s de
lo ocurrido.
Me acerque con paso firme y te di dos besos, como siempre. Me
abrazaste como era habitual, como sol�as hacer, pero no pude resistirme cuando
sus brazos me rodearon por completo, me dej� llevar y te abrac� con fuerza.
Nos separamos y fuimos hasta un bar a tomar un caf�. Hablamos
de todo lo que ten�amos que hablar y arreglamos nuestra amistad, aunque mi
coraz�n se qued� muy sentido...
Terminamos nuestros caf�s y salimos a caminar; eso era algo
que nos gustaba hacer a los dos. Comenzamos el paseo separados, pero al rato nos
cogimos de la mano, como muchas otras veces... Pasamos un rato sentados en un
banco, descansando, despu�s de caminar 2 horas por las calles de la ciudad. Nos
acercamos el uno al otro y pase mi brazo sobre tu hombro. Nos sentamos en una
banca del parque, te di un beso en la frente y otro cerca de tus labios, me
correspondiste con uno en la oreja, susurraste algo a mi oido. Nos levantamos y
continuamos caminando, cogidos de la mano. Me par� a mirar un escaparate de
comics y t� me rodeaste, por detr�s, con tus brazos. Me diste besitos en el
cuello, la mand�bula, la oreja, la mejilla y por �ltimo nos besamos en los
labios, para dejar que nuestras lenguas jugaran dentro de nuestras bocas... Me
di la vuelta y te abrac� mientras me agarrabas por la cintura, jugabas con tus
manos, haciendo que mi piel se erizara... Tu mano en mi cintura baj� un poco
hasta mi culo y la otra se introdujo bajo mi camisa, sin dejar de besarnos.
Yo acariciaba su espalda bajo su chaqueta con una mano,
mientras que con la otra le acariciaba el pecho, primero sobre la camisa,
despu�s por dentro de esta. Cuando nos separamos del largo beso, observamos como
nuestras manos hab�an estado pensando por su cuenta. Yo pens� que hab�amos hecho
mal volviendo a relacionarnos, tu rostro era de miedo, ten�as ganas de llorar,
pero me comenc� a re�r y me miraste con sorpresa, aquella situaci�n te hab�a
dejado perpleja, pero en el fondo sab�as que tarde o temprano volver�a a
ocurrir... Tu, al principio asustada, te comenzaste a relajar y le encontraste
la gracia a aquella situaci�n y nos re�mos los dos. Nos volvimos a besar y me
dijiste:
- Mi casa no est� lejos...
- �Y tus padres?
- No est�n...
- Vamos entonces...
Nos besamos r�pidamente y fuimos a toda velocidad hasta tu
casa. Subimos; no hab�a nadie. Pasamos a tu cuarto, all� te quitaste la
chaqueta, yo hice lo mismo; me qued� sentado en un sof� que hab�a, mientras tu
iba a la cocina a buscar unas cocas. Te sentaste al otro lado del sof� (cada uno
est�bamos en una esquina), pero se notaba el calor que emanaba de nuestras
entra�as...
Puso mi brazo sobre el respaldo del sof� y lo acerc� hasta
ti, con su mano comenc� a acariciarte la cara. Me acerqu� un poco m�s y puse la
mano en tu rodilla. Entonces me acerc� m�s ti, rode�ndote un poco m�s con mi
brazo y haciendo que mi mano subiera hasta casi su ingle. Te abraz� fuertemente
y te bes�, mientras mi otra mano sub�a por tus muslos. T� me rozabas el paquete
con la punta de los dedos, notando como aquello se animaba. La mano que sub�a
por tu muslo hizo una breve parada en tu entrepierna mientras ascend�a hasta mi
cintur�n y de ah� a introducirse bajo mi camiseta. No par�bamos de besarnos,
est�bamos pose�dos y nuestras manos ten�an voluntad propia.
Decidiste entonces abrir la jaula del "pajarito", al notar lo
que hac�as, te abrace m�s fuertemente y comenc� a darte peque�os lametones, en
los labios, la mejilla, el cuello, los hombros... (como pod�a, claro) y otra vez
de vuelta para seguir bes�ndonos y pasar al otro lado. Como pod�a comenc� a
acariciarle bajo los vaqueros (muy ajustados, por cierto) que no me permit�an
mucho movimiento. Mientras con la otra te segu�a acariciando el pecho y el
abdomen, pero finalmente te met� las dos manos dentro del pantal�n. No dej�bamos
de besarnos aunque a ambos nos faltara ya el aliento� Entonces , dejando tus
pechos (que ya estaban duros y erizados), baje a tu pantal�n e introduje mi
mano, no s�lo dentro del pantal�n, sino m�s all�, introduci�ndola dentro de tus
braguitas; ya estabas mojadita y mis caricias no hicieron m�s que humedecerte
a�n m�s. Record� en ese instante que eras virgen...
Yo me iba envalentonando por momentos y saqu� a mi "amiguito"
de su prisi�n de tela y empezaste a acarici�rmelo. All� estaba, alz�ndose
desafiante hacia ti. Nos quedamos los dos quietos, mir�ndonos el uno al otro,
como buscando una explicaci�n a lo que estaba ocurriendo, un camino para volver
atr�s, pero ya no lo hab�a, s�lo pod�amos seguir adelante y esperar que aquello
no trajera mayores repercusiones. Te bes�, en busca de aprobaci�n y la encontr�
cuando nuestras lenguas volvieron a jugar entre ellas. Entonces saque mi mano,
te ayude a levantarte lo justo para tumbarme en la cama. Me coloque sobre ti, me
rodeaste con tus piernas; aquello me gustaba much�simo. Seguimos bes�ndonos
mientras nos quit�bamos la camiseta. Comenc� a lamerle el pecho, los pectorales,
las tetillas, la clav�cula..., aquello te deb�a encantar, porque te puso m�s y
m�s excitada. Nos terminamos de quitar mutuamente los pantalones y la ropa
interior.
Nos quedamos finalmente desnudos. Me tumbe a tu lado y
mientras nos bes�bamos nos acarici�bamos mutuamente cada cent�metro de piel. Me
abrazaste, as� como est�bamos, y notaste como mi "peque��n" se acomodaba
"inocentemente" entre tus muslos. Aquella postura tan forzada, la excitaci�n de
ambos y el roce continuo te llevaron al primero de tus orgasmos, por poco me
vengo tambi�n en aquel momento. Mi coraz�n estaba a mil por hora y notaba como
all� abajo todo me palpitaba fuertemente. Se separaron nuestros labios, te di un
leve golpecito en la nariz y te dije:
- Cierra los ojos y abre un poco las piernas.
Te note como que extra�ada por la petici�n, pero seguimos con
las caricias y susurraste:
- Ok, has me tuya.
Ah� fue el momento en el que perdiste el control, te tumb�
boca arriba y cerraste los ojos, comenc� a lamerme por todo el cuerpo; el
cuello, los pechos... hasta que lleg� a mi cl�toris. Creo, aquello fue demasiado
para tu cuerpo. Desde el momento en el que pase mi labios por los "tuyos" una
especie de descarga el�ctrica recorri� por completo tu cuerpo, as� lo sent�.
Oleadas de placer llegaron desde tu vagina hasta mi lengua. Durante los escasos
5-10 minutos que segu� en mi labor, debiste venirte, unas dos o tres veces m�s,
que delicia. Se empezaba a hacer insoportable la sensaci�n, sent�a que deb�a
hacerte m�a, pero tenia que ser paciente. Abriste los ojos y me tomaste de la
cabeza y me besaste en la boca. Con una mirada me lo dijiste todo. Par� de
besarte y tome un preservativo. Me lo puse y me puse de nuevo en la cama.
Abriste todo lo que pudiste las piernas y me coloque en el centro. La punta de
mi glande en la entrada de tu "gruta" y poco a poco la fui metiendo hasta que
encontr� a la "resistencia". te mire a los ojos
- Sigo o prefieres parar ahora que todav�a estamos a tiempo.
A�n hay vuelta atr�s.
-�Dar�as t� marcha atr�s en este punto?
-No.
-Entonces b�same y hazme mujer.
Te doli� al comenzar a entrar, te mov�as como queriendo
librarte, pero al final tus piernas me empujaron m�s hacia ti. Comenc� a darle,
primero despacio, luego deprisa, luego despacio, no parabas de jadear y de
"aullar", de decirme cosas, lo que sent�as. Si no llega a ser porque no
par�bamos de besarnos hubi�ramos montado una buena escandalera entre los dos. De
pronto, como si te hubieran conectado un electrodo y hubieran ido subiendo la
electricidad una oleada de espasmos y orgasmos comenz� a venirte con fuerza,
mucho m�s que los anteriores. Nos bes�bamos salvajemente, incrementaba cada vez
m�s la velocidad de mis embestidas hasta que en un apagado grito nos venimos los
dos. Aquello fue lo m�s...
Todav�a me quedaban fuerzas como para darte un par de
embestidas m�s (y provocarte otro orgasmo) antes de tener que sacar m� pene.
Algunas gotas de sangre hab�an ca�do sobre la s�bana. Entonces me tumbe a tu
lado, nos abrazamos y nos quedamos dormidos.
A eso de las 10 de la noche nos despertamos, nos besamos y
nos quedamos tumbados, recordando lo que hab�amos tenido aquella tarde�