Esta historia no es real, pero me encantar�a que si lo fuera.
Todo empez� un d�a que una de mis sobrinas, por parte de mi
esposa, llego a buscar un vestido para una fiesta de gala. Mi esposa no estaba,
as� que yo le permit� pasar y elegir el modelo que le quedara mejor.
Mientras tanto entre a darme una ducha, hacia calor. Estando
en el ba�o comenc� a imaginar como deb�a verse mi sobrina, una chica de 12 a�os,
piel blanca, pechitos en forma de limones peque�os, un trasero lind�simo,
paradito y bien formado. Mi mente me traicionaba, hacia tiempo que tenia
fantas�as con ella y sin poder ni querer evitarlo tuve una erecci�n de miedo.
comenc� a masturbarme suavemente, pero mi mente dio una se�al, me envolv� en una
toalla y sal� a ver que se pon�a mi sobrina. Al entrar a la habitaci�n la vista
era maravillosa, ella en ropa interior y buscando un vestido. Me miro y sonri� y
su vista se poso sobre mi erecci�n que la toalla no pod�a ocultar y su carita
tomo un color rojo, avergonzada miro para otro lado.
Que pasa?, dije
Nada t�o. Contesto con un hilo de voz
Decid� jug�rmela y le pregunte �nunca hab�as visto uno as�?,
ella sonri� y me dijo que no, que su pap� no se paseaba desnudo y que adem�s en
el colegio le hab�an ense�ado uno en fotos. Mi erecci�n era mas grande, sent�a
que iba a explotar, me saque la toalla y se lo mostr�.
Quieres tocarlo?, pregunte y sin esperar respuesta tome su
mano y la puse en mi verga ardiente y deseosa, ella se sorprendi� y me tocaba
suavemente.
Le comenc� a tocar sus pechitos, protesto diciendo: que haces
t�o?, nada -conteste yo-, d�jate hacer le dije.
Ella me estaba masturbando suavemente mientras yo hab�a
sacado su infantil sujetador y chupaba estas tetitas que tanto tiempo desee.
Te gusta mi nenita le pregunte, siiii esta rico t�o me
contesto. Ven le dije, haremos algo mas rico. La coloque sobre la cama,
lentamente baje besando sus pechitos ardientes, sus pezoncitos como piedras, su
vientre plano. Cuando mis manos se colgaron de su tanga, asustada me las afirmo,
- no te asustes bebita, no har� nada que te haga da�o, le dije- y suavemente
ante mis ojos comenz� a aparecer las mas maravillosa visi�n, una vaginita sin
nada de pelos, una pelusa rubia cubr�a suavemente su entorno, rosadita y aunque
parezca extra�o mojada por las lamidas que le hab�a hecho a sus senitos.
le termine de sacar su tanga, comenc� a besarle sus
pantorrillas, sac�ndole risas nerviosas, se notaba que algo le suced�a.
Que te pasa bebita?, pregunte.
Me siento acalorada y quiero que sigas t�o, me contesto.
Eso es estar caliente bebe, quieres que tu t�o te d� cosita
rica y te ense�e?, aprovechando el momento.
siii, t�o, ens��ame lo que quieras, contesto llena de
excitaci�n.
Abr� sus piernas suavemente, besando sus muslos con mucha
dulzura. Su respiraci�n se hacia cada vez mas agitada, yo estaba como un loco
besando esos muslos que siempre que usaba faldas trataba de verlos.
Lentamente con mis dedos abr� su vaginita lentamente y cuando
mi lengua se poso sobre esos hermosos labios llenos de jugo ella se estremeci� y
gimi�. Nunca olvidare esos gemidos, -ayyy t�o dec�a, que rico, sigue, no pares-.
Met� mi lengua en esa gruta prohibida, saboree sus primeros jugos de mujer,
encontr� su bot�n del placer y con la punta de mi lengua tome contacto con el -
que rico pens�, esto siempre lo hab�a deseado-. Bajo los movimientos de mi
lengua ella se retorc�a, gem�a, ped�a mas, no dejaba de moverse mientras una de
mis manos se dirigi� a sus tetitas y jugaba con su pezoncito, haciendo que
gimiera mas fuerte y se retorciera, con mi mano libre tuve que afirmar sus
caderas firmemente, para poder seguir degustando de ese manjar.
Su cuerpecito se agitaba, sudaba por el calor, su vagina era
un mar de jugos que yo beb�a golosamente, le ped� que se tomara las piernas de
rodillas y las levantara, con el prop�sito de poder chupar mejor en toda su
extensi�n esa maravillosa vagina. Ah� estaba toda su hermosa rajita y tambi�n su
anito, no pude desperdiciar esa maravilla y mi lengua se perdi� entre los labios
de su rajita llegando a tocar su cl�toris. A cada pasada de mi lengua sus
gemidos eran maravillosos, m�sica para mis o�dos. Moje mi dedo medio con saliva
y con sus jugos, lentamente lo dirig� a la entrada de su ano, segu� chupando su
rajita como un loco, ya estaba por venirse - que me pasa, que me pasa, no pares,
que rico - dec�a agitada, entonces enterr� lenta y firmemente el dedo en su ano,
sintiendo como lo apretaba y su cuerpo comenz� a temblar, comenz� a salir de sus
labios un gemido largo y profundo y su rajita se lleno de jugos que beb� como un
loco.
Quedo sobre la cama respirando agitada.
Te gusto?, pregunte.
Sii, estuvo rico, que es lo que me paso?, porque mis tetitas
est�n as� de paradas y mi vagina tan mojada?.
Mira, le dije, eso es porque al calentarte se humedece tu
rajita y tus tetitas se endurecen un poco, adem�s como te corriste, perd�n,
tuviste tu orgasmo.
Eso es un orgasmo t�o?
Si, porque?
Porque le� en una revista de mi mama que es lo m�s importante
en la vida sexual de una mujer.
Vaya con la bebita, bueno, ahora sabes que es un orgasmo o
correrce o acabar.
Si, ahora que se lo probare mas seguido y tu t�o me ense�aras
mas, cierto?.
No lo pod�a creer, �� Claro !! le dije, yo te ense�are.
Pero mi erecci�n no hab�a bajado, estaba como un toro, as�
que le dije a mi sobrinita. - ya que yo te hice acabar, ay�dame a mi-, me empez�
a tocar y masturbar lentamente, - No, ch�pamelo, le dije-. Me miro y me pregunto
dulcemente - como t�o lindo?-. As� que sent� en el borde de la cama y ella se
arrodill� frente a m�, le dije como tenia que masturbarme lentamente, y como
deb�a chuparme - como un helado-. Cuando su lengua entro en contacto casi me
corro ah� mismo, esa imagen de mi sobrinita, tan rica, tan blanca, tan entregada
a m�. Tome su cabeza y le dije que chupara como si fuese un caramelo. Cuando su
boca atrapo mi verga sent� que llegaba al cielo, tome su nuca y dirig� el ritmo
de la chupada, como disfrutaba, la miraba y ella me miraba a los ojos, no
aguante mucho.
Ah� viene bebita, le dije
Vamos, abre tu boca y tr�gate la lechecita de tu t�o.
Me corr� como un loco dentro de su boca, ella tragaba pero
aun as� no pudo retener todo y sal�a por la comisura de sus labios. Tom�ndola
con mis dedos se las daba a probar.
Te gusto la lechita?
Si t�o, estaba rica, quiero que siempre me des m�s.
Descansamos un rato y yo volv� a la ducha, estaba cansado y
ella tambi�n, la invite a ducharse pero podr�a llegar mi esposa.
Antes de irse, le toque su maravilloso trasero y le dije que
la har�a m�a, ella me dijo que yo le ense�ara lo que quisiera y nos besamos como
locos.
As� fue, le ense�e.
Pero se los contare en otra oportunidad.