Relato: MI CITA CON EL TERAPEUTA
Mi cita con el terapeuta
Como cualquier otro d�a de terapia, tome mis precauciones y depile mi cuerpo, pues siempre Gabo (mi terapeuta, el cual nunca me ha gustado ni atra�do sexualmente) termina pidiendo me desnude con el pretexto de darme un masaje que me ayude a desbloquearme. Y pues el masaje va desde la cabeza hasta los pies.
Pero hoy voy con el libido elevado pues mi marido me meti� la idea de que Gabo me deseaba, Y efectivamente ya lo hab�a notado, solo que no quer�a verlo de esa manera ya que las terapias me funcionaban de maravilla. El punto es que fantasee mil y un formas de lo que podr�amos hacer sobre la cama de masajes, pues le queda a la altura perfecta de su cadera, no pod�a dejar de imaginar al estarme ba�ando, momento que aproveche para masturbarme muy rico pensando es esto, segu� divagando durante la hora de camino Y obviamente al llegar segu� pensando en lo mismo, como siempre no faltaron sus halagos, discretos piropos e indirectas que siempre mantuve a raya con mis respuestas y actitud corporal pero en esta ocasi�n las cosas eran distintas y �l seguramente lo noto y r�pidamente me pidi� me quitara la ropa para darme un masaje, Yo sin decir m�s me quite la ropa frente a �l, pero en esta ocasi�n trate de ser m�s sensual y provocativa, si tengo que admitirlo Yo deseaba mucho que mis fantas�as se hicieran realidad y aunque este hombre no me gustaba sent�a una calentura deliciosa al estar en esta situaci�n, as� que comenc� por quitarme mi camiseta qued�ndome con mi sost�n de encaje el cual despu�s que el se quedo viendo por el reflejo del espejo me quite sensualmente dejando mi par de lolas al descubierto, aparentemente fui discreta para que no me viera, pero en realidad deje que viera mis senos tal cual por el espejo, de reojo vi como su verga comenz� a crecer, y eso me calent� mucho, d�ndole la espalda desabotone mi pantal�n y lo baje poquito a poquito inclin�ndome sin flexionar las rodillas dejando que viera mi culo perfectamente, que estaba parado porque tenia puesto unos tacones muy altos, si como toda una puta, mi tanga era de encaje seductor, que hacia resaltar mi piel y �l no pod�a ocultar su excitaci�n y ganas, me ve�a con tantas ganas de cogerme pero no se animaba, finalmente era una de sus pacientes y �l sab�a que no deb�a y Yo me aprovechaba de eso para provocarlo m�s, realmente estaba gozando vi�ndolo as�.
Me acost� boca abajo en la cama de masaje, no pod�a verlo pero de reojo ve�a ese bulto enorme en sus pantalones, que delicia ten�a una enorme excitaci�n, su verga seguro le dol�a de tan dura y apretada que se le ve�a, sin duda mi culo lo ten�a vuelto loco, �l coloc� una frazada encima de m�, empez� todo como de costumbre cabeza, pecho, brazos, piernas y me dec�a que me sent�a tensa que me relajara que necesitaba un buen masaje para desbloquearme, que mi cuerpo se sent�a muy bien y cuando gire para que comenzara por la entrepierna sent� su mano muy cerca de mi sexo, situaci�n que hizo humedecerme m�s de lo que ya estaba y obviamente �l lo noto, mi tanga estaba empapada y su olor a hembra en celo, caliente y deseosa de verga, fue demasiado para �l porque empez� a masajearme m�s intensamente el �rea de la ingle y por encima del mi cl�toris, metiendo sus dedos entre mi tanga, y me dec�a vamos que tensa estas, esto te gusta, te hace sentir mejor y Yo cerr� los ojos por unos segundo dejando escapar un sensual gemido y �l volvi� a preguntar, con una voz m�s cachonda, te gustaaaaa asiiii, quieressss que sigaaaa, �l como dudando y Yo m�s caliente me sent�, m�s h�meda, m�s deseada, con una irrefrenable ganas de que �l continuara, ya no me importaba nada solo quer�a verga, no me importaba de quien, si justo de Gabo, si justo as� como tanto le gusta a mi marido, estaba hecha toda una puta, al grado que sin pensar nada y sin poner ninguna resistencia, solo alcance a decir, sigue sigue as� por favor no pares, y �l comenz� a frotar sus dedos en mi rajita y a prenderme m�s, meti� primero un dedo luego dos, una mano la tenia completamente adentro de mi tanga y con la otra empez� a masajear mis senos delisiosamente, con suavidad pero con firmesa, mis pesones estaban tan duros y sus caricias eran descargas el�ctricas en todo mi cuerpo, el lo estaba disfrutando sin duda, se inclino sobre una de mis tetas y la empeso a besar y mamar desesperadamente mientras segu�a fren�ticamente meti�ndome sus dedos en la vagina y a momentos con dificultad dec�a, que rico que rico, te gusta puta, cuantas ganas tenia de tenerte as� Mara, y Yo solo gemia y gemia con cada una de esas descargas, y le dije sigue sigue as� que rico no pares ya no me importa nada sigue, est�bamos los dos cada vez m�s excitados, era tanto el frenes� que sin pensar en m�s nada saque su verga del pantal�n y la comenc� a masajear, se sent�a caliente, dura, gruesa y grande, como a esta puta le gustan, porque si, las vergas me enloquecen y mas as� grande potente, hirviendo, �l al sentir mi mano apretando su verga empez� a gemir y a decirme, siiii que ricooo lo haces, cuantas ganas tenia de esto, sigue no pares y met�a y sacaba sus dedos con m�s ganas y m�s r�pido, Yo estaba totalmente trastornada euf�rica y me lleve esa hermosa verga a la boca y empec� a mam�rsela muy rico, con tantas ganas, sent� de inmediato eses semen inicial tan rico y succione su verga con tanta desesperaci�n, como la m�s puta callejera, el no se pudo contener y termino muy r�pido en mi boca y en mi cara, que delicia sentir su leche caliente y o�rlo como gem�a y me dec�a, vamos puta tr�gatela toda, que rico la mamas Mara, eso me excito m�s aun, Yo necesitaba que me cogiera sin piedad; para m� fortuna y sorpresa su deliciosa verga no perdi� rigidez y sentandome en la cama, que quedaba en la altura perfecta a su cadera y sin m�s pre�mbulos, vi�ndonos a los ojos ambos con una expresi�n depravada y lujuriosa, hizo a un lado mi totalmente mojada tanga y me dejo ir toda su verga de una sola envestida, uyyyyy que delicia, en ese preciso momento pens� en mi marido y lo mucho que el disfrutar�a esto y gem� de placer y con mis piernas rodie su cuerpo empuj�ndolo hacia m�, quer�a sentirla bien adentro, para que no dejar� de embestirme, eran movimientos locos de deseos, estaba tan caliente que no quer�a que se acabara, y vi�ndolo a los ojos le dec�a vamos c�geme que es lo que has querido siempre, c�geme bien duro, quiero que me revientes con esa verga vamos c�geme m�s, me la met�a una y otra vez, la sacaba casi completamente y luego la volv�a a meter hasta dentro, el me agarraba las tetas y me dec�a que deliciosas tetas tienes, est�n tan ricas, tengo a�os queriendo agarr�rtelas as�, despu�s de unos minutos me tomo de las nalgas y me cargo para bajarme de la cama, Me giro d�ndole todo mi culo y apoy�ndome en la cama con las piernas abiertas y comenz� a embestirme por detr�s y al mismo tiempo comenz� a masajear mi ano, humedeci�ndolo con los l�quidos que flu�an a borbotones de mi vagina, comenz� por meterme un dedo, despu�s dos, Yo solo gem�a y gem�a y le dec�a no no por ah� no no y cuando estaba lo suficientemente dilatada y sin pedirme permiso solo dijo, que culo tan rico por fin y me penetro con su verga tan duro que sent�a que me perd�a en el placer, gem�a sin importar quien pudiera escucharnos, que delicia sent�a como sus test�culos golpeaban en mis nalgas, ese ruido me prend�a m�s y m�s, Yo solo gem�a y gem�a y alcance a decirle sigue sigue no pares r�mpeme el culo, Comenz� a meter sus dedos en mi rajita, me estremec�a de tanto placer, que me sent�a llegar a la locura, el gru��a y me dec�a, que rica estas que culo m�s delicioso, vamos puta mu�vete, mu�vete, si Yo sab�a que te encantaba la verga, que detr�s de esa mujer seria hab�a una puta, sigue sigue, y Yo sent�a esa verga taladr�ndome el culo tan tan rico, que si, as� me sent�a, como las m�s puta, si tan solo mi marido pudiera ver a su esposa as� bien clavada con esa verga taladr�ndome el culo una y otra vez, que raz�n ten�a mi marido al decirme que eso es justo lo que Yo necesito porque nac� para ser toda una puta, mis piernas me temblaban de tanto placer, ya hab�a tenido tres orgasmos y finalmente ni �l ni yo pudimos contenernos y explotamos de placer, culmine en un magistral orgasmo que provoquen que el terminara dentro de mi culo, sent� como su leche caliente resbalando de mis muslos, fue una sensaci�n tan excitante que sin pensarlo hice lo que nunca imagine hacer, met� nuevamente su verga en mi boca para lamer toda esa leche y no dejar que su erecci�n bajara, pues mi lujuria estaba al m�ximo, si la puta necesitaba m�s y m�s, necesitaba m�s vega, si hubieran estado otro hombre ah� seguramente le hubiera suplicado que me cogiera tambi�n y la verdad no se a cuantos m�s, solo s� que necesitaba verga, despu�s de un rato de mamarle es rica verga, con ese sabor a semen en mi boca y as� vi�ndolo a los ojos le dije, vamos cabr�n necesito m�s, c�geme m�s, su verga sorprendente mente respondi� de inmediato, as� de alucinado lo ten�a con mi actitud de puta ninf�mana y nuevamente lo monte, parec�a una loca, tenia todo el control, mis movimientos eran tan fuertes que nuevamente logre un orgasmo, pero fue el m�s largo e intenso de todos, sent�a como palpitaba todo mi cuerpo, el gemia y gemia y solo dec�a toma puta toma y Finalmente ca� rendida, pero aun disfrutando la deliciosa sensaci�n, Gabo totalmente exhausto solo alcanzo a decir, eres incre�ble.
Sin decir nada me levante, que delicioso fue sentir sus semen pegado a mis muslos y en mi culo, con ese sabor en mi boca, me duche, me vest�, le pague como si hubiera sido mi prostituto, algo que me dejo a�n m�s satisfecha, porque si, use a ese hombre, le quite el poder de haberme utilizado y si, mi marido va a estar muy muy orgulloso de lo puta que es su esposa.
Le platique a mi marido con lujo de detalle, se calent� tanto que me meti� una cogida fenomenal por mas de cinco horas y durante toda una semana no dejamos de coger una y otra vez, como siempre que nos calentamos tanto y el fue el que me pidi� que escribiera este relato, para exhibirme como la puta que soy y que a �l le gusta tanto, le encanta que caliente a todos los hombres que se me crucen en el camino.
Finalmente he vuelto a coger con Gabo a petici�n de mi marido, durante dos meses fui dos veces por semana y mi marido y Yo lo gozamos much�simo hasta que sentimos que ya hab�a cumplido su cometido de juguete sexual y ya no lo ver� mas.
Le dedico este relato a mi marido Beto, que es mi amor y mi c�mplice.