Relato: Real como la vida misma M�s real que la misma vida.
Hubo un tiempo en mi vida que viajaba mucho por toda Europa. Especialmente las n�rdicas y las eslavas se me daban como rosquillas. Creo que mi f�sico me acompa�aba muy bien. Tengo una estatura de 1,87, entonces 79 kilos de peso, el t�pico moreno mediterr�neo. La naturaleza y el ejercicio desde peque�ito me dieron un arma de 23 cent�metros y 8 de calibre. Tipo atleta por haber jugado a baloncesto, balonmano y haber nadado mucho incluso en campeonatos nacionales donde obtuve muy buenos resultados.
Esta es una historia de las varias real que me sucedieron durante esos casi doce a�os que le dedique al comercio exterior.
Volv�a de Ir�n acompa�ado por mi agente de aduanas donde hab�a ido a resolver unos problemillas con la Administraci�n de Aduanas. Llegaba con escaso tiempo para tomar el avi�n. Sol�an ser por entonces aviones de 27 plazas que hac�an el trayecto Fuenterrab�a Madrid. Pasamos delante de una preciosa mujer que me estaba sentada y mir�ndome con verdadero inter�s y �extra�eza?. Casi por costumbre, al percibir su mirada, le gui�� un ojo de forma picaresca. Y segu� mi camino hasta la barra de la cafeter�a donde �bamos a esperar que llamaran para el embarque. La conversaci�n con mi agente de aduana ten�a su inter�s y me despist� un tanto de forma que al poco tiempo oigo mi nombre para embarcar inmediatamente. Cualquiera que conozca ese aeropuerto sabe que es peque�o y se embarca yendo andando hasta el avi�n. Corr� y al fin pude embarcar. Entre el �ltimo y mi sorpresa fue que el �nico asiento libre era al lado de la mujer que me mir� en la sala de embarque y a la que hab�a gui�ado un ojo.
Ten�a su bolso de mano sobre el asiento. Me lo hab�a estado reservando. Le dije que perdonara pero que era el �nico asiento que quedaba libre. Hizo una graciosa mueca y me sonri�. En seguida nos pusimos a hablar. Era danesa y hablaba bastante bien el espa�ol, aunque no hubiera habido problemas porque hablo perfectamente alem�n y ella tambi�n lo hablaba. La conversaci�n transcurri� de forma muy convencional y no hubo ni la m�s m�nima insinuaci�n por parte de ninguno de los dos. Cuando llegamos a Barajas (Aeropuerto de Madrid) nos bajamos los dos juntos a por los equipajes. Salimos juntos y nos dirigimos juntos a un taxi. Si decir nada al respecto ella dijo al taxista : Al Hotel Ritz por favor. Nos entramos los dos en el Taxi y cuando llegamos al hotel entramos los dos juntos. El de equipajes detr�s de nosotros. En la recepci�n ella dijo tengo reservada habitaci�n y sacando el pasaporte lo entreg� al recepcionista. Subimos a la habitaci�n y ella podio al mozo que nos subieran una botella de Muga gran reserva ( vino de Rija). Entonces ella abri� su maleta busco un kimono de seda japon�s y me dijo me voy a duchar. Espera hasta que suban el vino y luego si quieres de duchas t�. El vino tard� poco en estar en nuestra habitaci�n. Y ella sali� inmediatamente del ba�o. Entre en la ducha y sal� fresquito y dispuesto a todo. Ella me esperaba sentada en la cama y cuando me vio salir se vino hacia mi y quit� la toalla que me envolv�a hasta la cintura y se qued� quieta, por lo que entend� que deseaba que yo le quitara en kimono como as� hice. Vi un hermos�simo cuerpo de de no m�s de treinta a�os. Su piel era muy blanca y sedosa, sus pechos grandes y bien formado y se ve�an que aun no hab�an amantado a ning�n hijo. Su culo era muy bien proporcionad y c osa rara en esas mujeres norte�as, resping�n o paradito como dicen los hispanoamericanos. Era una mujer preciosa y de un magnifico cuerpo donde nada sobraba ni faltaba y todo estaba donde deb�a estar. Ella me dijo: por favor no seas violento, me gusta m�s la ternura y la delicadeza. No me hizo falta pues yo soy as� adem�s de dulce y rom�ntico. No obstante ella comenz� y ya tendidos en la cama bajo su mano en busca de mi pene que estaba ya en su m�ximo apogeo. Tieso y duro como una garrota. Mi mano derecha comenz� a acariciar todo su cuerpo y se poso tiernamente en su vulva, No pude resistir m�s y comenc� a chupar sus pezones y lamiendo todo su cuerpo termin� en su cl�toris que era grandecito y se chupaba sin grandes complicaciones. Ella comenz� a gemir y mi lengua busc� el interior de su vulva e intent� alcanzar su vagina. Sus flujos eran suaves y perfumados como en el estado que estaba. Caliente, en celos y deseando tenerme dentro. Y eso me dijo: no me quiero correr as� te quiero dentro, tengo unas ansias locas de tenerte dentro. Du bist so Stark mein schatz ( Tu eres muy potente y bien armado) quiero tenerte dentro y sentir tu pene muy dentro de mi. Introduje mi polla dentro de ella al primer empuj�n suave y decidido, y solt� un gran gemido y un as,� as,� as�, m�s dentro m�s por favor d�melo todo de esa forma suave pero firme y se mov�a delirantemente y a pesar que estaba debajo. Yo ee sujet� sobre mis brazos para permitirle los movimientos. Parece que me llaga a la garganta, que rico, que rico��. y se corri�. Su lechecita, si era como una leche algo m�s liquida que el semen que yo le dej� a continuaci�n, un segundo o dos despu�s, pero tambi�n blanquecina. Lo mismo ella que yo fuimos a saborear nuestros flujos e hicimos un autentico 69 que nos puso de nuevo a mil por hora. Ni ella ni yo pretendimos hacerlo por el ano. Ten�amos bastante con saborearnos de forma convencional. Unos minutos despu�s nos tomamos nuestro vino de Rioja y parece que eso nos anim� mucho. Vert� un poco de vino por sus tetas estando ella de pi� y lo recog� entre su piernas a la altura de su vulva. Su montes de Venus ten�an muy poco bello rojizo. Ella era rubia casi pelirroja. Poco despu�s comenzamos de nuevos nuestros juegos conociendo nuestros cuerpos en todo sus rincones. Nuestra lenguas llegaban a retorcerse una en la otra y ella en este segundo polvo se dedico a mamarla de forma suave pero apasionada y tragona y me derrame en su boca . Subi� hasta la m�a y me ofreci� un poco de mi semen, que no pude negarme ya que yo hab�a hecho con sus flujos lo mismo. Pero volvi� a intentar tenerme dentro y ya que vio que mi polla segu�a erecta. Esta vez tardamos m�s en corrernos pero llegamos de nuevo al orgasmo y esta vez los dos al mismo tiempo. Entretanto eran las 21 horas y ella me pidi� que nos visti�ramos y la llevara a cenar alg�n buen restaurante. �a llev� al Bajarmar. Una de las mejores marisquer�as de Madrid de entonces. Lo hice porque el marisco es afrodisiaco y por lo menos a los hombres le acusa unas erecciones tremendas. Volvimos a las 24 horas, ya en plena noche y comenzamos de nuevo nuestra entrega.
Fueron en total 1o riqu�simos polvos hasta las 5 de la ma�ana. Dormimos hasta las 9, 30 horas. Nos subieron el desayuno, y a las 12 de la ma�ana abandon� aquella hermosa mujer que nunca olvidar�. Aunque fue para mi muy triste su despedida: Ha sido la mejor noche de amor de mi vida, amor m�o, pero creo que �sta lleg� a su fin para siempre y a las dos de la tarde tengo que estar en Barajas a esperar a mi marido. �l es portugu�s y me da mucha pena por �l pues salgo de una noche de amor maravillosa que creo nunca m�s tendr� y me veo en la situaci�n de entrar en su brazos despu�s de estar totalmente satisfecha. Temo que lo not�.
Y as� sali� de mi mundo esa maravillosa y hermosa mujer danesa.
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Relato: Real como la vida misma
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