Tom lleg� a su apartamento a las siete de la tarde, molesto
por una disputa con un profesor de la facultad y muy cansado. Enseguida not� el
olorcillo de la comida desde la cocina: su hermana ten�a que estar preparando la
cena. Sin decir nada, fue hacia su habitaci�n, dej� sus libros y fue a la cocina
a saludar a Kate, su hermana.
-Hola �le dijo, nada m�s entrar.
Kate se gir� al o�rle. Ten�a diecinueve a�os �uno m�s que
Tom- pero a juzgar de su hermano �que mas de una vez la hab�a mirado con ojos de
hombre y no de pariente- parec�a mayor. Era casi tan alta como el chico. Vest�a
s�lo una camiseta muy larga que, aparte de remarcar la espl�ndida forma de sus
exhuberantes pechos, dejaba a la vista sus torneadas y largas piernas. Llevaba
el cabello hasta los hombros, recogido en una cola. A Tom apenas le bast�
mirarla para darse cuenta de que no llevaba ropa interior, aunque no se
sorprendi� porque era algo habitual en ella cuando estaba por casa.
-Hola �sonri�.
-�Qu� est�s preparando?
-Ah, un poco de pollo con patatas.
-Perfecto.
-Dijiste que Laura no vendr�a �no?
-No, tiene trabajo.
Tom, Laura, la hermana de aqu�l y un tercer amigo hab�an
acudido a estudiar a la ciudad, a la universidad. Tom y Laura �novios de
siempre- habr�an querido vivir juntos, pero a ella le fue mejor ir a un piso con
sus t�os, y �l comparti� alquiler y apartamento con su hermana Kate, que ya
llevaba un a�o all� sola. Aun as� se ve�an todos los d�as... y algunas noches,
aunque no todas las que Tom hubiese querido.
Fueron a cenar. Tom estaba acostumbrado a comer r�pido,
debido al trabajo que le daba estudiar derecho. Casi cuando terminaba, se le
cay� un tenedor. Con naturalidad se inclin� para cogerlo de debajo la mesa...
pero al levantar la mirada, se encontr� con una imagen que le puso a cien. Tal y
como hab�a deducido, su hermana no llevaba ropa interior, y por si fuera poco
estaba sentada con las piernas algo separadas, lo bastante como para que Tom le
viera el co�o. Estaba afeitado, a excepci�n de un tri�ngulo invertido sobre la
rajita. Era muy hermoso, e incluso parec�a virgen. De la sorpresa, Tom se golpe�
contra la madera.
-�Est�s bien?
-S-s�, no pasa nada.
Pero s� pasaba. Durante los tres meses que llevaba all� con
ella, hab�a evitado observarla lascivamente, pero su hermana parec�a disfrutar
provoc�ndole �lo m�s probable es que lo hiciera sin segundas intenciones-,
vistiendo ropas ajustadas o yendo medio desnuda por casa. Sin embargo, aquello
era demasiado para Tom. No pod�a negarlo: su hermana le gustaba, y despu�s de lo
que hab�a visto, no pod�a menos que desear desnudarla completamente y foll�rsela
all� mismo.
Se levant� y fue hacia su habitaci�n, donde su sentido com�n
le evit�, por segundos, que comenzase a masturbarse pensando en ella. Es mi
hermana, se repiti�. Esto no puede ser. Al cabo de unos minutos, tranquilo y ya
no excitado, regres� a la sala para ver un rato la tele. Su hermana estaba all�,
sentada. Sus pechos parec�an m�s grandes que nunca, y toda ella parec�a m�s
guapa. Tom sinti� que se estaba calentando otra vez.
Se sent�, y una mirada le bast� para excitarse al m�ximo,
otra vez. Le pareci� que los pezones se le marcaban m�s a Kate, endurecidos
quiz�. Tambi�n ella estaba excitada? Cualquiera lo estar�a yendo medio desnuda
por casa. A Tom le vinieron sudores fr�os, y suspir� para serenarse. Fue
entonces cuando Kate le mir�, interrogativa y sonriente. Estaba preciosa.
-Te encuentras bien?
-Creo que tengo algo de fiebre. Me ir� a la cama.
-Pues... �Kate mir� los pantalones de Tom- yo creo que no es
fiebre, hermanito. Creo que tu amiguito tiene ganas de jugar.
-�Q-qu� est�s diciendo?
De repente Kate se arrodill� sobre el sof� y se situ� sobre
Tom, apoyando el trasero en sus rodillas. Una sonrisa seductora apareci� en sus
labios. Con sus manos cogi� una de Tom y la apoy� en su pecho. En un abrir y
cerrar de ojos le arrebat� un beso a Tom.
-K-kate... se puede saber a qu� juegas?
-Somos hermanos. El cari�o es normal... no hay que
avergonzarse... S� que te he excitado, aunque no era mi intenci�n... y hay que
aprovecharlo, �no crees?
Tom nunca pens� que oir�a esas palabras de su hermana. Pero,
si se le entregaba voluntariamente, tampoco iba a rechazarla, con lo buena que
estaba. Despej� a Laura de su cabeza, al menos por ahora, y sob� a gusto los
pechos de Kate mientras ella se soltaba el pelo. Despu�s se desliz� hasta el
suelo, abri� las piernas a Tom y le baj� los pantalones y los calzoncillos. El
miembro erecto apuntaba hacia el techo, ansioso por devorar aquello que hab�a
visto bajo la mesa. Kate se acerc� y se lo llev� a la boca.
Comenz� a chup�rsela con ganas, aunque Tom se dio cuenta de
que era la primera vez que lo hac�a. El chico disfrut� del momento pero no pudo
correrse porque cuando estaba a punto Kate lo castig� apart�ndose. Iba a
terminar el trabajo con una mano cuando la chica se levant� ante Tom y se
despoj� de la camiseta. Su desnudo era impresionante. Tom nunca pens� que se
alegrar�a tanto de tenerla como hermana. Despu�s, Kate se tumb� en la moqueta
con las piernas abiertas hacia Tom, en una clara invitaci�n a que le hiciera lo
propio.
Tom acept� gustoso y se inclin� sobre el co�o de Kate.
Comenz� a pasar la lengua por el exterior, gir�ndola en ambos sentidos y
saboreando el sabor a mujer adulta. Despu�s, comenz� a introducir la lengua,
ayud�ndose con las manos debido a que era muy estrecho y h�medo. A todo esto,
Kate hab�a comenzado a gemir con intensidad y a moverse cada vez que el placer
era superior a ella.
-Oh, Tom... qu� bien lo haces...
En realidad, Tom ten�a experiencia pues esa era una de las
cosas que m�s gustaban a Laura, su novia. Tras haberle producido un intenso
orgasmo a la chica, se incorpor�, contemplando la hermosa desnudez de Kate.
-Tom... Hazme tuya...
-�Eres virgen, verdad? �pregunt� Tom, que se hab�a dado
cuenta al com�rselo.
-S�, por eso quiero que seas t� el primero. Somos hermanos,
�no?
Tom dijo mentalmente "como quieras" y se puso en posici�n. Su
pene estaba m�s erecto e hinchando que antes, porque Kate lo hab�a abandonado
sin hacerle llegar al orgasmo. Por fin iba a tener su recompensa. Indic� a Kate
que se pusiera a cuatro patas �en una postura que Laura no hab�a querido probar-
y se situ� detr�s. Despu�s de abrirse camino con un par de dedos y otro lamet�n,
introdujo su miembro ansioso en su estrecho co�ito, tan h�medo que tambi�n
parec�a estar dese�ndolo.
Comenz� a penetrarla con suavidad, pero intensific� a medida
que se excitaba m�s y m�s, a punto de perder la conciencia. De vez en cuando
daba alg�n cachete en el peque�o y prieto trasero de Kate, y otras se inclinaba
para estrujarle un pecho. En una de sus entradas not� una presi�n, y supuso que
se trataba de eso porque era virgen �bueno, ya no-. Finalmente, tras un polvazo
que luego calificar�a de sobresaliente, sali� de tan agradable, c�lido y h�medo
cobijo, y se corri� sobre la cara y los pechos de Kate, que todav�a jadeaba y
que hab�a mojado la moqueta con sus jugos.
-Ha sido incre�ble, Tom. Estoy segura que eres magn�fico
�dijo entre jadeos, lamiendo el semen que le hab�a ca�do en la cara.
Tom bes� a Kate en los pechos y despu�s en los labios durante
minutos. Despu�s, fueron juntos al ba�o �Kate ten�a algo de sangre en el co�o- y
se ducharon juntos, enjabon�ndose mutuamente, como buenos hermanos. Tom fue m�s
tarde a la cama, pensando en ella y en lo bien que lo hab�a pasado. No sab�a si
se repetir�a �lo m�s probable era que no, aunque qui�n sab�a- pero Tom vio que
todav�a le quedaba un anhelo por conceder a su amiguito, que aquella noche no
hab�a aguantado lo bastante como para hacerlo realidad. Y es que Kate ten�a un
culito peque�o, prieto y muy, muy apetitoso...